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martes, 18 de diciembre de 2018

Guía básica de actuaciones en el aula para niños y adolescentes con déficit de atención e hiperactividad/impulsividad.




Las medidas que se tomen dentro del aula, si son apropiadas, contribuirán de manera significativamente a mejorar el desempeño general de niños con TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad e impulsividad) o con dificultades atencionales que
 no cumplen los criterios para recibir el diagnóstico de TDAH.  El entorno escolar suele 
ser el que más retos presenta a estos niños y es de donde más dificultades se reportan, además de ser en el que más medidas de intervención efectivas se reclaman.
   Son medidas generales de acomodación y de funcionamiento en el aula  que los docentes podemos implementar y cuyo objetivo es lograr el mejor rendimiento académico posible manteniendo adecuado funcionamiento general.  Las medidas son básicas y no requieren de mayor infraestructura o recursos para su establecimiento.  Si requieren de la voluntad de colaborar, es decir de la mejor actitud por parte de las autoridades escolares y de los profesores.
   Un niño o adolescente con dificultades atencionales y de hiperactividad/impulsividad trabajará mejor si se mantiene la estructura en el salón de clases. Mantener la estructura implica:

Cuestiones generales del aula
Esto se refiere al área geográfica que ocupa dentro del aula, es uno de los aspectos
más fáciles de modificar y el impacto de pequeñas modificaciones puede ser muy
positivo.  
– Próximo al escritorio de sus profesores 
– Alejarle de puertas, ventanas o paredes muy cargadas de estímulos porque pueden
servir como distractores 
– Ubicarle en un espacio en donde la supervisión sea más fácil. 
– Rodearle de compañeros con buenas habilidades atencionales, no necesariamente
de alto rendimiento porque puede ser contraproducente 
– Preferir el trabajo individual o en grupos pequeños de dos o tres miembros,
en grupos mayores pueden terminar dispersándose.   
– Evitar aulas con exceso de estímulos.  
– Buena iluminación y ventilación, espacios apropiados, mobiliario cómodo, espacios
 específicos para guardar materiales o para recuperar el control.  
– El control de la temperatura y del ruido es determinante.


Trabajo en clase    

Si se tiene la posibilidad de organizar el horario es recomendable que al inicio se
dejen las asignaturas que demanden de más recursos atencionales e ir dejando
para el final del día aquellas en las que la demanda de atención no es alta (no
quiere decir que no se requiera)   Asegurar la adecuada comprensión de las
instrucciones de lo que se pide realizar, tanto si estas se proporcionan de manera
verbal como si se proporcionan de manera escrita: 
Primero: establecer buen contacto visual
Segundo: formular la instrucción, una por vez y no una serie de instrucciones
Tercero: pedir que verbalice la instrucción para verificar que la ha comprendido
adecuadamente
Cuarto: que comience a trabajar y supervisar con frecuencia para verificar que se
 mantiene en la instrucción
Quinto: mantener recordatorios visuales de la instrucción Deje las instrucciones a
la vista de todos y procure anotar en la pizarra la agenda de trabajo del día, esto
les ayudará a organizarse mentalmente, es decir a prepararse y disponerse para
el trabajo que debe realizar.   


Debemos recordar que pueden emprender una tarea con alto nivel de motivación y
al poco tiempo haber abandonado la misma por distracción o pérdida de interés.  
El trabajo inicial puede ser bueno pero en la medida que se prolonga comienzan a
aparecer los errores y cada vez se van haciendo más frecuentes, especialmente
cuando ya se ha superado el umbral de atención (tiempo que pueden permanecer
en una tarea prestando la atención debida para realizarla de manera efectiva si
tienen el conocimiento para ello).   

También el trabajo puede ser notoriamente lento de manera que no completan las
asignaciones en el tiempo indicado y comienzan a acumular trabajo pendiente que
probablemente nunca podrán realizar, por eso no es conveniente enviar a casa el
trabajo que no pudo realizar en el colegio sino recurrir a otro tipo de estrategias
entre las que podrían incluirse las siguientes: 
– Asignar menor volumen de tarea o menos número de ejercicios por completar
– Seleccionar los ejercicios o tareas que son necesarias o prioritarias de realizar
– Fragmentar las tareas, es decir dividirlas en partes más pequeñas supervisando
cada una de ellas y calificándolas inmediatamente para mantener la
retroalimentación.

Ayúdele a conservar el orden de sus materiales, es conveniente evitar que todos
estén dispuestos en un locker al que debe dirigirse en cada cambio de período.
 Es mejor que disponga los materiales en los salones que los utilizará y si esto no
es permitido por las autoridades escolares entonces recurra a una maleta con
rodos para que pueda disponer sus materiales a cada salón al que se traslade. 
También ayúdele a mantener su trabajo ordenado supervisando algunos detalles:
 anotar la fecha, subrayar los títulos, anotar tareas en la agenda, etc.   
Los materiales pueden identificarse con códigos de colores por materia, así los
identificará todos inmediatamente.   Su estuche debe ser lo más simple posible y
disponer de elementos básicos: lápiz, lápices de colores (pocos), lapiceros,
sacapuntas y regla.  Disponer de muchos materiales puede mover a la distracción. 


Otros aspectos generales 

Se recomienda disponer la agenda o programa de trabajo a la vista y acompañarlo  
de señales que le ayuden a administrar adecuadamente el tiempo: reloj con
colores, time-timer, etc.   

Evitar las actividades monótonas o programar una sola actividad para la clase,
en general debe disponerse de actividades para cada diez minutos (quince como
máximo) del período de clases, esto desde primaria a bachillerato.  Las actividades
 programadas para el período deben ir intercaladas: difíciles-fáciles.  
Dejar para el inicio de la clase las actividades que requieren de mayor atención
y dejar al final de las mismas aquellas que demandan menos de este recurso.   

Supervisar con la mayor frecuencia posible: 
– Mantener acercamientos periódicos al espacio de trabajo del estudiante,
recuerde no invadir súbitamente su espacio personal psicológico
(anunciarse o anticiparse y siempre hacerlo dentro del campo visual del chico)
– Recurrir a recordatorios táctiles (una palmada en el hombro, por ejemplo)
– Mantener el contacto visual cada vez que sea posible
– Acercarse para dar retroalimentación en relación a su trabajo
– Asistirle inmediatamente cuando comience a distraerse   

Cuando se trabaja en equipo o grupos el profesor debe estar más pendiente
considerando que pueden presentarse algunas dificultades con la interacción
social: los compañeros pueden no querer integrarle al grupo dado su nivel de
actividad o la poca productividad de trabajo, las habilidades de negociación no
suelen ser eficientes y pueden tener algunas dificultades en el reconocimiento de
claves sociales, es probable que no logren resolver de manera efectiva diferencias
y que estas conduzcan a situaciones conflictivas, etc.   Lo anterior requiere de
 algunas medidas por parte del profesor: 
– Supervisión más estrecha y con más periodicidad que en momentos de trabajo
individual
– Asignar los grupos y no permitir que se organicen por afinidad si se sospecha
que algunos estudiantes pueden quedar excluidos
– Asignar con precisión las tareas y apoyarle para que cumpla la parte que le
corresponda
– Ayudarles a establecer la agenda de trabajo porque puede resultarle difícil el
reconocimiento de prioridades y la organización de la tarea
– Mantener recordatorios visuales (agenda de trabajo, tiempo, etc.)
Evaluaciones
– Realizarlas en un ambiente más tranquilo.
– Evitar crear una atmósfera de tensión alrededor de las evaluaciones.   Los
profesores deben presentarla como una actividad de aprendizaje. 
– En algunas oportunidades puede dejarse espacio a la evaluación oral o por
 otros mecanismos.   

Cada institución educativa tiene sus reglamentos y deben seguir lineamientos
del Ministerio de Educación. Si las circunstancias lo ameritan podría considerarse
la posibilidad de cambios en las proporciones de zona o permitir la realización de
 trabajos adicionales para completar punteos de evaluaciones escritas, etc.
 Algunos niños presentan velocidad lenta de procesamiento de información como
única manifestación o como manifestación asociada al TDAH, en estos casos
 podemos facilitar algunas medidas:
– Brindar tiempo extra para completar tareas o exámenes. 
– Colocar una señal del trabajo completado en el tiempo originalmente asignado
de manera que se pueda verificar el porcentaje trabajado a tiempo y el trabajado
 fuera de tiempo. 
Este conjunto de medidas generales no agota todas las posibilidades de intervenciones sencillas que podemos aplicar.  Su sencillez sorprende mucho cuando nos percatamos del impacto positivo que pueden tener en el rendimiento académico y social de nuestros estudiantes con TDAH o de aquellos que tienen dificultades atencionales sin cumplir los criterios requeridos para recibir el diagnóstico.
Seguiré escribiendo al respecto.

FUENTE:

APRENDIENDO A IR AL BAÑO.




Existen diferentes propuestas para preparar a nuestros hijos para aprender a ir al baño.  Acá planteo una pensando en niños cuyo desarrollo no discurre dentro de los parámetros esperados para la edad.
Puntos preliminares
Antes de emprender esta tarea de enseñarles a utilizar el servicio sanitario es importante tomar en cuenta dos aspectos:

  1. La edad estimada de desarrollo del niño debe ser superior a dos años. No me refiero a la edad cronológica sino a la edad de desarrollo. Trabajar en ir al baño antes de la edad mental de dos años no es apropiado, producirá muchos fracasos y frustraciones que pueden hacer más dificultoso el aprendizaje.

2. Es un proceso que varía en los niños. En unos puede ser un aprendizaje rápido y en otros demorarse mucho tiempo. Los elementos fundamentales para el éxito son:
  • Paciencia, independientemente del tiempo que lleve debemos seguir intentando y poco a poco irán apareciendo resultados, de nada sirve comer ansias.
  • Perseverancia, continuar a pesar de las dificultades que aparezcan, de los adelantos o de los retrocesos.
  • Constancia, es una tarea que debe sostenerse siempre, en todo momento, independientemente de las circunstancias y el lugar.
  • Nunca comparar.  Si otro lo logró antes, muy bien por ese niño, cada uno va a su ritmo.  Metas y estrategias tenemos que tener, pero no las mismas que otros.  Este es un tema muy individual.
El niño debe sentirse en todo momento seguro, cómodo, relajado y contento con este aprendizaje de manera que los castigos y regaños quedan fuera del proceso.
Algunos detalles para no pasar por alto
– El inodoro debe resultarle cómodo.
  • Colocar una tablilla que cierre el espacio para sentarse y que sea adecuada al tamaño del niño.
  • Evitar las salpicaduras. En un niño con problemas de integración sensorial esto puede resultar siendo un estímulo incómodo, molesto o que desencadene temor. Puede evitarse dejando sobre la superficie del agua algunas toallitas de papel higiénico.
  • Evitar tirar de la cadena, la palanca o el botón si al niño le resultan molestos los ruidos. En caso contrario es bueno enseñarle a que sea el mismo quien haga el procedimiento.
  • Colocar una banquita para apoyar los pies. Resulta incómodo estar sentado en el inodoro con los pies colgando, además no se ejerce adecuada presión sobre el abdomen y acciones como defecar u orinar pueden resultar complicadas.

– Evitar los regaños cuando ocurran accidentes. Mostrar que todo tiene solución.
– No dar marcha atrás nunca.
– Hacer del momento una experiencia agradable.
– Evite la ropa muy complicada de quitar, recuerde que el objetivo final es la total autonomía, es decir que el niño pueda quitarse la ropa, sentarse y hacer todo por sí mismo, sin ayuda o ayudas mínimas y supervisión.

Establecer un horario
Algunos niños con TEA no son verbales y puede que tengan dificultades para hacernos comprender la necesidad de ir al baño. Entonces es conveniente que los padres y cuidadores establezcamos un horario que permita registrar las horas en las que hace pipí y las horas en las que hace popó. Un registro de un par de semanas resulta suficiente para verificar las tendencias que presenta. Esto ayudará a que el adulto le lleve al baño unos pocos minutos antes de la hora registrada en el horario, le sienta en el inodoro y le acompaña.
En algunos casos se muestra un claro reflejo gastrocólico, esto quiere decir que en cuando se inicia el procesamiento de los alimentos en estómago e intestino delgado después de comer, se desencadenan movimientos que estimulan a defecar.  Si esto se da en el niño entonces se dispone ya del momento apropiado para llevarle al baño.

¿Qué pasa si no hace nada?
Pues igual, no pasa nada, se sigue intentando.  Poco a poco, es un proceso que requiere paciencia.

¿Qué pasa si al llevarle ya se ha hecho?
Pues tampoco pasa nada. Se le limpia sentado en el inodoro de manera que aprenda que ese es el lugar en el que se debe hacer.  Y se continúa perseverando en la tarea.

¿Cómo procedemos?
Una vez determinado el horario debe establecerse la rutina para llevarle al baño. Se le desviste al mismo tiempo que le explicamos lo que se va a hacer. Luego se le sienta en el inodoro y el adulto debe acompañarle sentado al lado o al frente mientras le comparte algunos elementos interesantes para entretenerle: libros de pintura, juguetes favoritos, etc. No debe haber otros distractores en el baño para evitar que se levante del inodoro para buscarlos o alcanzarlos.

Si logra hacer pipí o popó entonces se le limpia sentando en el inodoro, las toallitas o el papel se depositan en el recipiente para basura mientras el niño lo observa. Luego le viste y podemos enseñarle a que se despida de su pipí o su popó, si tolera el ruido del agua entonces puede el mismo tirar de la cadena o de la palanca.

¿Cuándo quitamos el pañal?
Este es un momento clave del entrenamiento porque implica que han sido cumplidos los pasos previos y se encamina a la independencia del pañal.  Antes de proceder a retirar el pañal es importante verificar que se cumplen los siguientes aspectos:

  1. Un horario ha sido establecido y ya el niño está haciendo pipí y popó en el baño cuando se le lleva
  2. El niño ya tiene alguna forma de hacernos ver la necesidad de ir al baño (ya sea de forma verbal o con alguna clave no verbal que incluso puede ser un patrón conductual)
  3. El niño se siente incómodo cuando está mojado o cuando se ha hecho popó.

Conclusiones
Esta tarea de instrucción se resumen en los siguientes puntos: alto nivel de motivación, perseverancia, consistencia y esperar.  El amor todo lo puede.
Y si no lo logramos avanzar y después de buen tiempo no hay progresos, entonces conversar con nuestro médico pediatra y terapeutas.  De todas formas es conveniente que ellos estén enterados que nos hemos introducido a este proceso.
Pero es bueno no olvidar el punto de partida.  Para ello llevar apuntes es recomendable.  Puede que pensemos que no hay avances pero al revisar nuestros apuntes nos damos cuenta que si han ocurrido.
¡Adelante!
FUENTE:
https://carlosorellanaayala.com/


Peaceful Christmas Instrumental Music, Piano Christmas Music, "Christmas Peace"


V. Completa. La dieta digital: pautas para educar en el buen uso del móvil. Marc Masip,


viernes, 14 de diciembre de 2018

Las diez claves de la educación en Finlandia




El sistema educativo finlandés está considerado uno de los mejores del mundo, especialmente por sus buenos resultados en los Informes Pisa, la evaluación que realiza la OCDE cada tres años. ¿A qué se debe? Te explicamos algunas características esenciales de la educación en el país nórdico que pueden contribuir a explicar su éxito y servirnos para reflexionar sobre nuestro propio sistema de enseñanza.
DIEZ PILARES DEL SISTEMA EDUCATIVO FINLANDÉS
  1. 1. Los docentes son profesionales valorados. La educación es una profesión con prestigio y los profesores tienen gran autoridad en la escuela y en la sociedad. El equivalente a Magisterio en Finlandia es una titulación complicada, exigente y larga, que además incluye entrevistas personales, por lo que los maestros son profesionales muy bien preparados y vocacionales.  
  2. 2. La educación es gratuita y, por lo tanto, accesible a todos. El sistema educativo público establece que la educación es obligatoria y gratuita entre los 7 y los 16 años y debe ser impartida por centros públicos. Tampoco se paga por los libros ni por el material escolar, y todos los niños reciben una comida caliente al día en el colegio, también gratuita. En el caso de que el niño viva a más de 5 kilómetros del centro escolar, el municipio debe organizar y pagar el transporte.
  3. 3. El reparto del dinero público se hace de forma equitativa. Los fondos estatales se reparten de forma justa entre los centros. Hay una base de subvención común para todos pero la cifra final varía atendiendo a las necesidades de cada uno, de manera que se compense a aquellos con más carencias para equipararlos al resto. La igualdad de oportunidades es un valor esencial.
  4. 4. El currículo es común pero los centros se organizan. Cada escuela y sus profesores diseñan y organizan el currículo (aunque tiene unas líneas generales y un marco común para todos) y se planifican para conseguir los logros establecidos como mejor consideren.
  5. 5. La educación se personaliza. Desde los primeros cursos se interviene para apoyar a los alumnos con necesidades especiales, con lo que se evita que sus dificultades aumenten con los años y se minimizan los porcentajes de fracaso escolar. Se respeta el ritmo de aprendizaje de cada niño y se huye de las pruebas y actividades estandarizadas. Además, los profesores suelen ocuparse del mismo grupo desde 1.º (7 años) hasta 6.º (12 años), lo que ayuda a que los conozcan mucho mejor.
  6. 6. Los alumnos tienen tiempo para todo. La educación se toma en serio pero también se da importancia al juego y al descanso. Los niños no comienzan el colegio hasta los 7 años, momento en el que se les considera maduros para aprender. Además, las jornadas lectivas son más cortas. Los estudiantes de Primaria tienen solo 3 o 4 clases al día, con descansos de 15 minutos entre cada una de ellas a los que se suma el descanso para comer. Apenas hay deberes, el trabajo se hace en clase, no en casa.
  7. 7. Preparar la clase es parte de la jornada laboral. Los profesores no imparten tantas horas de clase como en otros países, sino que el tiempo que pasan en el aula es más reducido y destinan las horas restantes a preparar sus lecciones, investigar, organizarse o trabajar de forma colaborativa con otros docentes.
  8. 8. Se evita la competencia y las cifras. Los estudiantes no hacen exámenes ni reciben calificaciones hasta 5.º curso (11 años) y los informes que el profesor elabora para los padres son descriptivos, no numéricos.
  9. 9. Se premia la curiosidad y la participación. La imaginación y la capacidad de emprendimiento son muy apreciadas en la sociedad finlandesa, abundan los profesionales de campos artísticos y creativos y también los de tecnología e ingeniería. Esto también se fomenta en la educación, donde se valora la creatividad, la experimentación y la colaboración por encima de la memorización y las lecciones magistrales.
  10. 10. Los padres se implican. La sociedad y las familias consideran que la educación es fundamental y la complementan con actividades culturales. A esto contribuyen las ayudas que reciben los padres para la conciliación de la vida laboral y familiar, para que dispongan de más tiempo con sus hijos.
                                          http://www.aulaplaneta.com/

martes, 11 de diciembre de 2018

Problemas con la autorregulación: Lo que necesita saber





¿Con frecuencia su hijo actúa impulsivamente en una situación emocional, pero después de que sucede puede decirle lo que debería haber hecho? ¿Se sobreexcita y le cuesta tranquilizarse? ¿Alguna vez se ha preguntado por qué no le dice que se siente abrumado antes de tener una crisis?
Todas esas cosas requieren la capacidad de autorregularse. Los chicos dependen de las habilidades de autorregulación, tanto en la escuela como en la vida diaria. Pero los chicos que tienen dificultades del funcionamiento ejecutivo como el TDAH, y los que tienen dificultades del procesamiento sensorial generalmente carecen de esa capacidad.
Esto es lo que necesita saber acerca de los problemas con la autorregulación.

Qué es la autorregulación

Puede ser fácil confundir la autorregulación con el autocontrol. Los dos están relacionados, pero no son lo mismo. El autocontrol es principalmente una habilidad social. Los chicos lo utilizan para mantener bajo control su comportamiento, sus emociones e impulsos.
La autorregulación es un tipo de habilidad diferente. Permite a los chicos manejar sus emociones, su comportamiento y movimientos corporales cuando enfrentan una situación que es difícil de manejar. Y les permite hacerlo mientras permanecen enfocados y atentos.
Eso significa que los chicos saben determinar lo que necesitan para tranquilizarse cuando se molestan. Son capaces de ser flexibles cuando las expectativas cambian y pueden evitar los estallidos de frustración. Esta habilidad se desarrolla con el tiempo. Por ello es muy común ver a un niño de 4 años tener un berrinche, pero no así a un chico de 12 años. Si un chico de 12 años tiene berrinches con frecuencia, probablemente tiene un problema con la autorregulación.

Cómo funciona la autorregulación

Puede pensar en la autorregulación en términos de cómo funciona un termostato. Un termostato está diseñado para encenderse o apagarse cuando una habitación llega a cierta temperatura o “punto de ajuste”. Para hacerlo, necesita llevar el registro de los cambios de temperatura, compararlos con el punto de ajuste y “saber” si hay que calentar o enfriar la habitación para lograr la temperatura deseada.
Cuando se trata de la autorregulación, su hijo también tiene un “punto de ajuste” que es cuando es capaz de controlar sus emociones y comportamiento de maneras adecuadas.
Para mantener ese nivel de control, necesita llevar el registro de los cambios producidos en su situación o entorno. Necesita evaluar cómo se siente y reacciona comparado con su punto de ajuste. Y tiene que saber qué ajustes hacer para regresar a ese punto.
Todo esto tiene que ver con cómo procesa la información y las emociones y qué puede hacer con ellas.

La autorregulación y las dificultades del procesamiento sensorial

Los niños que tienen dificultades del procesamiento sensorial tienen problemas para manejar la información captada por uno o más de sus sentidos. Eso incluye los cinco sentidos tradicionales: la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto. También incluye tres sentidos menos conocidos que son: la propiocepción, el vestibular y la interocepción.
La fuente del problema es el sistema nervioso del cuerpo. El sistema nervioso tiene problemas para autorregularse. Así que cuando los chicos están en situaciones que generan una sobrecarga sensorial, no pueden autorregularse. Sus emociones y conductas están fuera de control, aún cuando estén conscientes de las cosas que les resultan abrumadoras.
Considere este ejemplo. Antes de ir a la tienda con su hijo, él cuenta su dinero y se da cuenta de que tiene suficiente para comprar el novedoso juguete que todos los chicos quieren. Cuando llegan a la tienda, ya está sobreexcitado.
Sin embargo, el exhibidor es sobrecogedor. Así como la multitud que se abalanza por comprar el juguete, sin mencionar el ruido. De repente, está teniendo una crisis sensorial y tienen que irse de la tienda sin comprar el juguete.

La autorregulación, el TDAH y las dificultades del funcionamiento ejecutivo

Los problemas con la función ejecutiva también pueden provocar problemas con la autorregulación. A los chicos con TDAH les resulta difícil manejar sus emociones, por lo que frecuentemente reaccionan exageradamente ante las cosas. También carecen de control de los impulsos, y por ello podrían decir y hacer cosas que no son apropiadas en esa situación.
A menudo los chicos con TDAH también tienen dificultades con el pensamiento flexible. Eso significa que tienen dificultad para cambiar de una situación a otra y decidir maneras de enfrentarla.
El resultado final es una falta de autorregulación. Los chicos reaccionan exageradamente en el momento porque no son capaces de detenerse, reflexionar en la situación y decidir soluciones. Eso puede generarles berrinches. También podrían tener problemas para manejar emociones difíciles como el duelo y alargan los sentimientos o experiencias negativas.
Considere el mismo ejemplo del juguete. Esta vez cuando llegan a la tienda, el juguete que su hijo quería está agotado. La tienda lo encargó y llegará la semana siguiente.
A pesar de saber esto, su hijo tiene un berrinche porque no es la situación que esperaba. Está tan desilusionado de que no esté disponible y de que tiene que esperar que no logra controlar sus emociones.
Una vez que se tranquiliza es capaz de pensar más flexiblemente. Se da cuenta de que hay otras soluciones y que todavía tiene el dinero y podrá comprar el juguete luego.

Ayudar a su hijo con la autorregulación

Sin importar la causa de las dificultades de autorregulación de su hijo, existen maneras de ayudarlo. El primer paso es ayudarlo a reconocer cuándo la información que recibe es un problema. Puede ser información captada por los sentidos o a través de sus pensamientos.
Este es un desglose de lo que requiere la autorregulación en la situación del juguete.
  1. Autoconciencia: Para un niño con dificultades sensoriales significa saber que una tienda con muchas personas puede generar estrés emocional. Para un niño con TDAH significa saber que es posible que tenga que hacer ajustes a su plan. Pensar acerca de ello con antelación puede ayudar, así como enseñar a su hijo a decirle cuando la información es excesiva.
  2. Control de impulsos: El niño con TDAH puede saber que existen otras soluciones, pero le es difícil impedir el impulso de enojarse. Usted puede ayudarlo a controlar mejor sus emociones y reacciones ayudándolo a desarrollar destrezas para superarlo.
  3. Establecer metas: En ambos casos fue difícil tener presente la meta de conseguir el juguete. Trabaje en establecer y lograr metas pequeñas para poder empezar a ser capaz de considerar metas mayores.
Las habilidades de autorregulación se desarrollan gradualmente. Por ello es importante saber cuáles pilares del desarrollo se ajustan a la edad de su hijo. Usted también puede ayudar hablando con él acerca de su “punto de ajuste” y enseñarle maneras de manejar la frustración. Si su hijo tiene dificultades sensoriales, una dieta sensorial puede ayudarlo a que aprenda a autorregularse. Y todos los chicos pueden beneficiarse de completar una hoja de ejercicios para la autoconsciencia.
FUENTE:

Metodologías educativas y neuroeducación




A pesar de los más que comprensibles recelos que puede generar en gran parte de la comunidad educativa, y también en la sociedad en general, la presencia de la neuroeducación en convenciones educativas, estudios pedagógicos, o en un cada vez mayor número de libros certifica el auge de su popularidad. Pero, más allá de las ideas preconcebidas que podamos tener sobre este concepto ¿en qué consiste realmente? Pues, como su propio nombre indica la neuroeducación es una disciplina que promueve la interacción entre las ciencias que se ocupan del desarrollo neurológico con las que hacen lo propio con las ciencias de la educación. Una definición operativa que abre la puerta a nuevas preguntas alrededor de la necesidad de su implementación y, también, sobre los límites que ésta debería tener.
Una investigación abierta
La neuropsicología es una ciencia nacida entre los siglos XIX y XX como una forma de estudio multidisciplinar del sistema nervioso del ser humano, teniendo en cuenta factores que van desde las funciones cerebrales, la estructura psíquica y la sistematización sociocognitiva y abarcando todos los periodos evolutivos por los que pasa una persona a lo largo de su vida. Un campo general de investigación, que dio paso a otros más concretos, como el focalizado en la neuropsicología infantil que estudiaba desde una perspectiva interdisciplinar las relaciones entre la conducta y el cerebro humanos durante el periodo de desarrollo comprendido entre el nacimiento y el inicio de la pubertad. Lo que, a su vez, dio paso a la neuroeducación, planteada como un método de detección de dificultades que pueden darse en los procesos de aprendizaje, de diseño de programas para la mejora del rendimiento escolar y, por último aunque no por ello menos importante, atender cualquier necesidad educativa que se derive de su campo de estudio. Bajo esta perspectiva, la neuroeducación busca responder a la eterna pregunta ¿cómo lograr que nuestros estudiantes o, ya puestos, nosotros mismos, aprendan mejor? Y lo hace desde lo que se ha dado a conocer como neurodidáctica, o aplicación de conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro humano y la intervención de procesos neuriobiológicos en el proceso de aprendizaje de cualquier ser humano. Evidentemente, esta aplicación ha despertado no pocos recelos en muchos sectores de la sociedad, lo que ha implicado que su desarrollo sea vigilado desde principios como el derecho a la libertad, a la intimidad o el necesario auge de la neuroética, que vela por el respeto a un principio que no por fundamental está de más repetir: que poder hacer una cosa no implica tener que hacerla y que neuroeducación no es, o no tiene porqué ser, sinónimo de manipulación. Aclarado este aspecto, que sigue abierto pero probablemente seguirá dando que hablar en el futuro próximo, podemos contemplar la neuroeducación como una vía para encontrar una educación que sea compatible con nuestra idiosincrasia neurológica, lo que implica encontrar nuevas formas de enseñanza que nos hagan más fácil aprender las materias curriculares, y que varían de estudiante a estudiante según su edad y capacidades de aprendizaje.
Aprendizajes a medida
Así ¿qué cambios requiere la educación hoy, teniendo en cuenta lo que los estudios neuroeducativos nos dicen de nuestra manera de aprender? Consideremos algunos de los hitos más importantes en la Historia de la investigación neuroeducativa, y las posibles planificaciones que nos permitan mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos.
  • Las emociones implican un mayor grado de aprendizaje, con lo que la emocionalidad con la que el alumnado asume una serie de conocimientos implica, también, una mayor permanencia del aprendizaje de estos contenidos. Precisamente por eso, la motivación es un elemento de vital importancia en cualquier proceso formativo, que funciona mucho mejor a través de las metodologías propias del aprendizaje significativo o de estrategias de implicación emocional a través del teatro.
  • La plasticidad cerebral implica una gran capacidad de adaptación humana ante diferentes tipos de aprendizaje. Aunque esta elasticidad, que posibilita la multitarea que han traído consigo las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), es mucho mayor en los cerebros jóvenes y disminuye con la edad, lo que en parte dificulta el proceso de “desaprendizaje” y hace harto recomendable planificar una metodología adecuada para cada proceso de enseñanza, y no tanto el establecer un único método que se utilice en cualquier situación. Y todo eso pese a que, paradójicamente, una de las mejores formas de la memorización a largo plazo se da a través de la repetición, aunque utilizada en exceso puede terminar por aburrir y desmotivar al alumnado.
  • Las neuronas espejo, quizás uno de los hallazgos neurocientíficos más recientes y de mayor repercusión pública, activan nuestros mecanismos de aprendizaje cuando realizamos una acción o vemos a alguien realizándola. O cuando sentimos en nosotros mismos o vemos alguna emoción en los demás. En este sentido, enseñar dando ejemplo en el aula es uno de los mejores aprendizajes que podemos ofrecer a nuestros alumnos.
  • La neuroeducación es un excelente método para la detección de los llamados trastornos del aprendizaje como, por ejemplo, la dislexia, así como para asegurar que las personas que hayan desarrollado estos trastornos puedan recibir una enseñanza que responda a sus necesidades. Ya que, como se comentaba anteriormente, si algo nos enseña la neuroeducación es que cada situación y persona responde a un aprendizaje determinado y no necesariamente al que le funcione a la mayoría.
Un conjunto de cualidades, que a buen seguro irán aumentando con el tiempo de la mano de los avances científicos y tecnológicos y que no deben hacernos olvidar que si bien la neurología puede afectar la forma en la que aprendemos, nuestros métodos de aprendizaje también pueden influir en que nuestro cerebro se desarrolle en uno u otro sentido.
¿Habíais oído hablar de la neuroeducación? ¿Qué opinión os merece su utilización para implementar una u otra metodología en el aprendizaje de los estudiantes? Compartid vuestras impresiones sobre estas cuestiones con nosotros, así como este texto con vuestros contactos.

Para saber más:
Vídeo: ¿Qué es la neuroeducación?, conferencia a cargo de Francisco Mora.
TEDxtalk: Neurodidáctica: las escuelas del siglo XXI, por José Ramón Gamo.
Artículo: Neuroeducación: un desafío para los docentes, por Marisa Ramón.
FUENTE:

lagu anak kecil

Para Guillermo!!!

Christmas Instrumental music, Piano Christmas Music "Merry and Bright" By Tim Janis


lunes, 10 de diciembre de 2018

Educar a los Hijos - Inteligencia Emocional - Elsa Punset


RESEÑAS DE LIBROS PARA EL MUNDO EDUCATIVO«La escuela contra el mundo» de Gregorio Luri.


RESEÑAS DE LIBROS PARA EL MUNDO EDUCATIVO

Dolores Álvarez Peralías
Cuando leo un libro que me gusta, suelo hacer una reseña para que mi mente no lo olvide, para dejar constancia de aquello que me ha llamado la atención y, también, me sirve como ejercicio de estructuración de mi propio pensamiento, debo destacar aquello que me ha entusiasmado y relacionarlo con mi propia experiencia personalUna de estas lecturas ha sido: «La escuela contra el mundo» de Gregorio Luri.
RESEÑA
Terminando de leer el libro «La escuela contra el mundo» (El optimismo es posible) de Gregorio Luri, en el Epílogo, hay «Diez consejos a los padres» que me atrevo a reproducir, es decir, a hacer una ‘remezcla’, ya que en ellos iré aportando mis propias experiencias –después de haber ejercido como docente durante treinta y seis años–.


CONSEJOS

Diez consejos a las familias

1

Apoya a tu escuela

Considera la escuela de tus hijos e hijas como tuya, no la critiques delante de ellos o ellas, acércate a hablar con el profesorado cada vez que lo necesites, pide explicaciones, entérate de lo que trabajan, participa en la AMPA, en el Consejo Escolar, en las tutorías… vive el centro educativo de tus hijos o hijas como un lugar que ayuda a la educación y facilita la labor de las familias.

2

Fija con claridad los límites

De lo que pueden y no pueden hacer tus hijos o hijasEstablece normas que sirvan como modelos y guías de conductas. No temas a decir que NO. No amenaces con castigos que no puedan llegar a efectuarse, intenta llegar a una negociación, establece contratos para los horarios, para las tareas

3

Modelo de aprendizaje

No pretendas ser para tus hijos e hijas un modelo de sabiduría, sino de aprendizaje. Si algo te preguntan y no lo sabes, no te preocupes, ayúdales a buscarlo, encuentra con ellos la satisfacción del trabajo que habéis construido entre los dos, así irás educándolos en el trabajo cooperativo y en que es más importante tener las herramientas para aprender que saber de todo. Valora el placer de superar conjuntamente una dificultad.

4

Léele a tus hijos e hijas cada día

Es importante encontrar ese tiempo para tener un contacto familiar y hacer una tarea común. Es importante hacerlos crecer en un ambiente en el que la lectura esté presente, en el que se le dé a los libros la importancia necesaria para la educación permanente de las personas. Que la biblioteca del hogar sea un lugar importante en la casa, con estantes dedicados a ellos y como un lugar en continuo crecimiento, que no sea un adorno del mueble.

5

No te apresures a ayudarlos

No te apresures a ayudarlos cuando tienen un problema con sus deberesEs importante que vean las dificultades, no importa el fracaso si disponemos de posibilidad de reintentar el éxito con más recursos. Permitid que se aburran, ya que esta circunstancia puede llegar a ser ocasión de muchos aprendizajes. Permitid que aprendan a buscar motivos para su diversión, que haya silencios, que haya espacios en los que no tengan nada que hacer, ni ver, ni oír

6

No se lo digas con un gesto

Cuanto le puedas decir con una frase, no se lo digas con un gestoHáblales, razónales lo que haces y razónales el porqué de sus comportamientos. Si desde pequeños se acostumbran a escuchar razonamientos, aprenderán a razonar por sí mismos y evitarás enojos innecesarios. No impongas nada que no esté justificado, hazlos partícipes de su propio aprendizaje.

7

Capacidad de trabajo

No ensalces su inteligencia, sino su capacidad de trabajoEl aprecio del esfuerzo es la higiene de la voluntad. Hagamos que se valore a las personas por su trabajo y no por su inteligencia, creemos la capacidad del trabajo en equipo como medio de aunar esfuerzos y de sumar hacia el éxito en el grupo.

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El placer de lo difícil

Ayúdales a apreciar el placer de las cosas difíciles y, especialmente, el del mantenimiento de la fidelidad a la palabra dada a los otros y a uno mismoLa confianza en las propias capacidades contribuye al éxito. No comentes, delante de ellos, que «eso» es muy difícil, que los niños no pueden con esa materia o con algún problema o tarea determinada. Créales siempre expectativas de futuro con éxitoAnímalos a buscar en distintas fuentes del saber, a trabajar para superarlo, anímales a comprender que el tiempo pausado para aprender a comprender es garantía de éxito en el aprendizaje.

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Clavar un clavo en Internet

Hazles entender que continúa siendo imposible clavar un clavo en InternetEl trabajo manual es importante, no todo lo podemos hacer con los medios de Internet. Anímalos a tocar un instrumento musical, aprenderán a objetivizar su esfuerzo en sus resultados y a estimar la objetividad del saber. Pon los medios para que jueguen en la calle, con sus amigos, que corran, salten, monten en bici

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Un hijo no es un alumno

Recuerda que tuviste un hijo o hija, no un alumno o alumnaEs importante que las familias colaboren con la escuela, pero no siempre los padres y los maestros o maestras ven las cosas de la misma forma. Los padres y madres deben ser capaces de entender sus límites y deben apoyar la tarea del profesorado, de esta forma la educación del alumnado se verá más íntegra.
N. del E.: Dolores Álvarez Peralías es la autora de las reseñas contenidas en la serie Reseñas de libros para el mundo educativo –a la que pertenece este post–; y quien, generosamente, las ha compartido con INED21
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