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viernes, 14 de diciembre de 2018

Las diez claves de la educación en Finlandia




El sistema educativo finlandés está considerado uno de los mejores del mundo, especialmente por sus buenos resultados en los Informes Pisa, la evaluación que realiza la OCDE cada tres años. ¿A qué se debe? Te explicamos algunas características esenciales de la educación en el país nórdico que pueden contribuir a explicar su éxito y servirnos para reflexionar sobre nuestro propio sistema de enseñanza.
DIEZ PILARES DEL SISTEMA EDUCATIVO FINLANDÉS
  1. 1. Los docentes son profesionales valorados. La educación es una profesión con prestigio y los profesores tienen gran autoridad en la escuela y en la sociedad. El equivalente a Magisterio en Finlandia es una titulación complicada, exigente y larga, que además incluye entrevistas personales, por lo que los maestros son profesionales muy bien preparados y vocacionales.  
  2. 2. La educación es gratuita y, por lo tanto, accesible a todos. El sistema educativo público establece que la educación es obligatoria y gratuita entre los 7 y los 16 años y debe ser impartida por centros públicos. Tampoco se paga por los libros ni por el material escolar, y todos los niños reciben una comida caliente al día en el colegio, también gratuita. En el caso de que el niño viva a más de 5 kilómetros del centro escolar, el municipio debe organizar y pagar el transporte.
  3. 3. El reparto del dinero público se hace de forma equitativa. Los fondos estatales se reparten de forma justa entre los centros. Hay una base de subvención común para todos pero la cifra final varía atendiendo a las necesidades de cada uno, de manera que se compense a aquellos con más carencias para equipararlos al resto. La igualdad de oportunidades es un valor esencial.
  4. 4. El currículo es común pero los centros se organizan. Cada escuela y sus profesores diseñan y organizan el currículo (aunque tiene unas líneas generales y un marco común para todos) y se planifican para conseguir los logros establecidos como mejor consideren.
  5. 5. La educación se personaliza. Desde los primeros cursos se interviene para apoyar a los alumnos con necesidades especiales, con lo que se evita que sus dificultades aumenten con los años y se minimizan los porcentajes de fracaso escolar. Se respeta el ritmo de aprendizaje de cada niño y se huye de las pruebas y actividades estandarizadas. Además, los profesores suelen ocuparse del mismo grupo desde 1.º (7 años) hasta 6.º (12 años), lo que ayuda a que los conozcan mucho mejor.
  6. 6. Los alumnos tienen tiempo para todo. La educación se toma en serio pero también se da importancia al juego y al descanso. Los niños no comienzan el colegio hasta los 7 años, momento en el que se les considera maduros para aprender. Además, las jornadas lectivas son más cortas. Los estudiantes de Primaria tienen solo 3 o 4 clases al día, con descansos de 15 minutos entre cada una de ellas a los que se suma el descanso para comer. Apenas hay deberes, el trabajo se hace en clase, no en casa.
  7. 7. Preparar la clase es parte de la jornada laboral. Los profesores no imparten tantas horas de clase como en otros países, sino que el tiempo que pasan en el aula es más reducido y destinan las horas restantes a preparar sus lecciones, investigar, organizarse o trabajar de forma colaborativa con otros docentes.
  8. 8. Se evita la competencia y las cifras. Los estudiantes no hacen exámenes ni reciben calificaciones hasta 5.º curso (11 años) y los informes que el profesor elabora para los padres son descriptivos, no numéricos.
  9. 9. Se premia la curiosidad y la participación. La imaginación y la capacidad de emprendimiento son muy apreciadas en la sociedad finlandesa, abundan los profesionales de campos artísticos y creativos y también los de tecnología e ingeniería. Esto también se fomenta en la educación, donde se valora la creatividad, la experimentación y la colaboración por encima de la memorización y las lecciones magistrales.
  10. 10. Los padres se implican. La sociedad y las familias consideran que la educación es fundamental y la complementan con actividades culturales. A esto contribuyen las ayudas que reciben los padres para la conciliación de la vida laboral y familiar, para que dispongan de más tiempo con sus hijos.
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martes, 11 de diciembre de 2018

Problemas con la autorregulación: Lo que necesita saber




¿Con frecuencia su hijo actúa impulsivamente en una situación emocional, pero después de que sucede puede decirle lo que debería haber hecho? ¿Se sobreexcita y le cuesta tranquilizarse? ¿Alguna vez se ha preguntado por qué no le dice que se siente abrumado antes de tener una crisis?
Todas esas cosas requieren la capacidad de autorregularse. Los chicos dependen de las habilidades de autorregulación, tanto en la escuela como en la vida diaria. Pero los chicos que tienen dificultades del funcionamiento ejecutivo como el TDAH, y los que tienen dificultades del procesamiento sensorial generalmente carecen de esa capacidad.
Esto es lo que necesita saber acerca de los problemas con la autorregulación.

Qué es la autorregulación

Puede ser fácil confundir la autorregulación con el autocontrol. Los dos están relacionados, pero no son lo mismo. El autocontrol es principalmente una habilidad social. Los chicos lo utilizan para mantener bajo control su comportamiento, sus emociones e impulsos.
La autorregulación es un tipo de habilidad diferente. Permite a los chicos manejar sus emociones, su comportamiento y movimientos corporales cuando enfrentan una situación que es difícil de manejar. Y les permite hacerlo mientras permanecen enfocados y atentos.
Eso significa que los chicos saben determinar lo que necesitan para tranquilizarse cuando se molestan. Son capaces de ser flexibles cuando las expectativas cambian y pueden evitar los estallidos de frustración. Esta habilidad se desarrolla con el tiempo. Por ello es muy común ver a un niño de 4 años tener un berrinche, pero no así a un chico de 12 años. Si un chico de 12 años tiene berrinches con frecuencia, probablemente tiene un problema con la autorregulación.

Cómo funciona la autorregulación

Puede pensar en la autorregulación en términos de cómo funciona un termostato. Un termostato está diseñado para encenderse o apagarse cuando una habitación llega a cierta temperatura o “punto de ajuste”. Para hacerlo, necesita llevar el registro de los cambios de temperatura, compararlos con el punto de ajuste y “saber” si hay que calentar o enfriar la habitación para lograr la temperatura deseada.
Cuando se trata de la autorregulación, su hijo también tiene un “punto de ajuste” que es cuando es capaz de controlar sus emociones y comportamiento de maneras adecuadas.
Para mantener ese nivel de control, necesita llevar el registro de los cambios producidos en su situación o entorno. Necesita evaluar cómo se siente y reacciona comparado con su punto de ajuste. Y tiene que saber qué ajustes hacer para regresar a ese punto.
Todo esto tiene que ver con cómo procesa la información y las emociones y qué puede hacer con ellas.

La autorregulación y las dificultades del procesamiento sensorial

Los niños que tienen dificultades del procesamiento sensorial tienen problemas para manejar la información captada por uno o más de sus sentidos. Eso incluye los cinco sentidos tradicionales: la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto. También incluye tres sentidos menos conocidos que son: la propiocepción, el vestibular y la interocepción.
La fuente del problema es el sistema nervioso del cuerpo. El sistema nervioso tiene problemas para autorregularse. Así que cuando los chicos están en situaciones que generan una sobrecarga sensorial, no pueden autorregularse. Sus emociones y conductas están fuera de control, aún cuando estén conscientes de las cosas que les resultan abrumadoras.
Considere este ejemplo. Antes de ir a la tienda con su hijo, él cuenta su dinero y se da cuenta de que tiene suficiente para comprar el novedoso juguete que todos los chicos quieren. Cuando llegan a la tienda, ya está sobreexcitado.
Sin embargo, el exhibidor es sobrecogedor. Así como la multitud que se abalanza por comprar el juguete, sin mencionar el ruido. De repente, está teniendo una crisis sensorial y tienen que irse de la tienda sin comprar el juguete.

La autorregulación, el TDAH y las dificultades del funcionamiento ejecutivo

Los problemas con la función ejecutiva también pueden provocar problemas con la autorregulación. A los chicos con TDAH les resulta difícil manejar sus emociones, por lo que frecuentemente reaccionan exageradamente ante las cosas. También carecen de control de los impulsos, y por ello podrían decir y hacer cosas que no son apropiadas en esa situación.
A menudo los chicos con TDAH también tienen dificultades con el pensamiento flexible. Eso significa que tienen dificultad para cambiar de una situación a otra y decidir maneras de enfrentarla.
El resultado final es una falta de autorregulación. Los chicos reaccionan exageradamente en el momento porque no son capaces de detenerse, reflexionar en la situación y decidir soluciones. Eso puede generarles berrinches. También podrían tener problemas para manejar emociones difíciles como el duelo y alargan los sentimientos o experiencias negativas.
Considere el mismo ejemplo del juguete. Esta vez cuando llegan a la tienda, el juguete que su hijo quería está agotado. La tienda lo encargó y llegará la semana siguiente.
A pesar de saber esto, su hijo tiene un berrinche porque no es la situación que esperaba. Está tan desilusionado de que no esté disponible y de que tiene que esperar que no logra controlar sus emociones.
Una vez que se tranquiliza es capaz de pensar más flexiblemente. Se da cuenta de que hay otras soluciones y que todavía tiene el dinero y podrá comprar el juguete luego.

Ayudar a su hijo con la autorregulación

Sin importar la causa de las dificultades de autorregulación de su hijo, existen maneras de ayudarlo. El primer paso es ayudarlo a reconocer cuándo la información que recibe es un problema. Puede ser información captada por los sentidos o a través de sus pensamientos.
Este es un desglose de lo que requiere la autorregulación en la situación del juguete.
  1. Autoconciencia: Para un niño con dificultades sensoriales significa saber que una tienda con muchas personas puede generar estrés emocional. Para un niño con TDAH significa saber que es posible que tenga que hacer ajustes a su plan. Pensar acerca de ello con antelación puede ayudar, así como enseñar a su hijo a decirle cuando la información es excesiva.
  2. Control de impulsos: El niño con TDAH puede saber que existen otras soluciones, pero le es difícil impedir el impulso de enojarse. Usted puede ayudarlo a controlar mejor sus emociones y reacciones ayudándolo a desarrollar destrezas para superarlo.
  3. Establecer metas: En ambos casos fue difícil tener presente la meta de conseguir el juguete. Trabaje en establecer y lograr metas pequeñas para poder empezar a ser capaz de considerar metas mayores.
Las habilidades de autorregulación se desarrollan gradualmente. Por ello es importante saber cuáles pilares del desarrollo se ajustan a la edad de su hijo. Usted también puede ayudar hablando con él acerca de su “punto de ajuste” y enseñarle maneras de manejar la frustración. Si su hijo tiene dificultades sensoriales, una dieta sensorial puede ayudarlo a que aprenda a autorregularse. Y todos los chicos pueden beneficiarse de completar una hoja de ejercicios para la autoconsciencia.
FUENTE: