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martes, 13 de junio de 2017

El TDAH y los cambios de humor: Lo que necesita saber




De un vistazo


  • Los chicos con TDAH a menudo sienten las emociones más intensamente que los otros chicos.
  • Tener dificultad para controlar las emociones puede causar mal humor y cambios de humor.
  • Existen maneras en las que usted puede ayudar a su hijo a reconocer y regular sus emociones.
Los chicos con TDAH (también conocido como TDA) a menudo tienen dificultad para controlar sus emociones. Para algunos eso puede significar cambios de humor que sus padres padres, maestros y amigos se pregunten qué causó ese cambio de actitud y de comportamiento.
Sin embargo, puede que no tarde mucho en ponerse en movimiento el péndulo. Este es un ejemplo de un cambio de humor debido al TDAH. Un niño que ha estado jugando felizmente afuera, entra a casa para almorzar. Al sentarse, accidentalmente derrama la leche. En ese instante se enoja y se frustra y su humor cambia totalmente.
Pasa la tarde dentro de casa siéndose enojado. O es igualmente posible que en el transcurso de 10 minutos se contente nuevamente y salga a seguir divirtiéndose.
Aprenda por qué algunos chicos con TDAH tienen altibajos emocionales frecuentes y cómo puede ayudar a su hijo a permanecer más estable.

TDAH y emociones intensas

Todos los chicos se ponen a veces de mal humor y en ocasiones pierden el control. Esto es especialmente cierto en los adolescentes y preadolescentes. Pero la mayoría son capaces de controlar sus sentimientos bastante fácil y rápidamente.
Cuando accidentalmente derraman la leche o se les dice que apaguen el videojuego y hagan su tarea, pueden enojarse durante un minuto, pero no durante una hora o más. Y ciertamente no debería echar a perder su día.
Pero cuando la reacción ante frustraciones menores es excesiva, usualmente está pasando algo más. La reacción puede ser una expresión de otras preocupaciones que no son siempre evidentes.
Los chicos con TDAH suelen sentir enojoansiedadfrustración o decepción más intensamente que sus compañeros (lo mismo puede ser cierto con emociones positivas).
Al mismo tiempo, por lo general tienen dificultad para controlar sus emociones y reacciones. Esto les dificulta tener un punto de vista razonable y creen que una frustración menor es un gran problema.
Este es un ejemplo. Un niño anota dos goles durante un partido de fútbol y se siente muy bien. Luego deja de anotar un gol y su orgullo instantáneamente se transforma en vergüenza. Continúa molesto aún después de terminado el partido. No importa lo bien que lo haya hecho en términos generales. Un contratiempo arruina toda la experiencia.
Después, uno de sus compañeros de equipo lo felicita por haber jugado tan bien. Esto puede levantar su ánimo o hacerlo sentir más frustrado porque asume que su compañero no fue sincero y fue sarcástico.

Cómo ayudar con los cambios de ánimo causados por el TDAH

Los cambios de humor pueden ser difíciles de manejar para toda la familia. Pero hay cosas que puede hacer para ayudar a su hijo a reconocer y regular sus emociones.
No reaccione exageradamente. Si los cambios de humor de su hijo empiezan con un arranque emocional, intente no reaccionar demasiado rápido o intensamente en el momento. Si usted es muy emocional, puede que aún sea más difícil que su hijo se controle. Además, es probable que llegado a este punto ya no lo escuche. Puede beneficiarlo que se desahogue, siempre y cuando su desahogo no sea demasiado extremo.
Reflexione sobre lo que observó. Cuando el estado de ánimo negativo de su hijo no pase rápidamente, puede ayudar mencionarle que se ve intranquilo o frustrado o enfadado. Puede que no se haya dado cuenta que su humor ha cambiado bruscamente o que ni siquiera pueda identificar lo que siente. Señalárselo de manera tranquila y sin crítica puede ayudar a iniciar una conversación constructiva.
Puede decirle algo como: “Parece que estás enojado o molesto por algo. Antes estabas de muy buen humor”. Ser concreto ayuda a evitar que la conversación se vuelva demasiado emocional.
Pregunte qué ocurre y muestre empatía. Es importante mostrar empatía a su hijo y decirle que está bien sentirse de la manera como se siente. Al mismo tiempo, puede mostrarle que hablar acerca de lo que le molesta le permite desahogarse y seguir adelante antes de que sus sentimientos negativos crezcan.
Puede decirle algo como: “¿Ocurrió algo que te hizo sentir tan mal?”, si él se lo dice muestre empatía diciéndole: “Eso también me haría sentir mal”. Incluso puede contarle experiencias de cuando le sucedió algo similar.
Tenga presente que su hijo puede que no esté listo para hablar de ello y es importante respetarlo. Déjelo quieto durante un rato si él lo necesita.
Dígale cómo lo hace sentir su comportamiento. Puede que le preocupe hacerlo sentir culpable o avergonzado. Pero es importante que su hijo sepa cómo sus cambios de humor afectan a otras personas, incluyéndolo a usted.
Puede decir algo como: “Me irrita la manera como estás actuando. ¿Ocurrió algo que causó tu mal humor?”. Puede que él confiese lo que lo está molestando, y que entonces usted pueda usarlo para mostrar empatía y explicarle que aunque quiere ayudarlo, no quiere ser tratado irrespetuosamente.
Esté atento a los efectos secundarios del medicamento. Si su hijo está usando medicación para el TDAH, es posible que el medicamento juegue un papel en sus cambios de humor. Esto es particularmente cierto si esos cambios ocurren a la misma hora, día tras día.
Los medicamentos estimulantes pierden efecto al final de la tarde o en la noche. En ocasiones eso puede generar varias horas de mal humor. Por ejemplo, los padres pueden observar que sus hijos se sienten demasiado tristes o irritables.
Si reconoce un patrón de mal humor en su hijo durante muchos días, es recomendable decírselo a su médico. Pequeños ajustes en el tipo de medicamento, la dosis o el horario en que lo toma podrían corregir el problema.

Esté atento a los problemas mentales

Los chicos con TDAH tienen más riesgo de experimentar ansiedad y depresión. Cualquiera de esos trastornos puede provocar cambios de humor. Si el mal humor persiste por más de una semana o dos, es importante hablar con el médico de su hijo o con un especialista en el área de la salud mental. Conozca los signos de ansiedad y depresión en niños.
Mientras más información tenga, mejor podrá ayudar a su hijo a controlar sus cambios de ánimo. Lea cómo la terapia conductual puede ayudar a algunos chicos que tienen TDAH. Descubra por qué muchos niños con TDAH tienden a ser agresivos. Intente una singular simulación para entender lo que su hijo experimenta. Y averigüe qué hacer si le preocupa que su hijo pudiera tener TDAH.

Puntos clave


  • Los chicos con TDAH pueden perder la perspectiva y sentir que frustraciones menores son problemas importantes.
  • El mal humor puede ser un efecto secundario de la medicación del TDAH. Ajustar la dosis del medicamento puede corregirlo.
  • Señalar los cambios en el estado de ánimo de su hijo puede ayudarlo a reconocer sus emociones y su comportamiento.
  • FUENTE:

Acerca del autor

El equipo de Understood Graphic
El equipo de Understood lo integran escritores, editores y moderadores de la comunidad, muchos tienen hijos con dificultades de aprendizaje y atención.

Revisado por

Retrato de Tom Brown
Thomas E. Brown, Ph.D., es psicólogo clínico y profesor asociado de psiquiatría en Keck School of Medicine de USC.

Música para Relajarse y Aliviar el Estrés / Música para Dormir Relajado

lunes, 12 de junio de 2017

El método natural de aprendizaje del niño es el juego”

“El método natural de aprendizaje del niño es el juego”



Se acaban las clases, empieza el verano y surge una pregunta recurrente entre los padres: ¿descanso total o deberes estivales? Hay tiempo para todo. El niño necesita temporadas de desconexión total, igual que cualquier adulto, pero también hay espacio para el repaso de lo aprendido. Joan Gamero, maestro y mediador, director pedagógico de la Escuela Oreig y miembro del Colegio de Pedagogos de Cataluña, aporta algunas claves para afrontar la enseñanza durante las vacaciones.

Leer, leer y leer

Potenciar la lectura es fundamental en cualquier tipo de aprendizaje, también en el de idiomas. Es importante que entiendan esta tarea como una diversión y que al acabar el niño explique lo que ha leído, así se potencia la comprensión. "También tenemos que ser conscientes de que si los padres no leen el niño se va a fijar, así que debemos ser los primeros en dar ejemplo", advierte Gamero. "Cuando aprenden a leer está bien que cada día dediquen 10 o 15 minutos a la lectura en voz alta".

Convivencia con la familia

El tiempo de convivencia con la familia es fundamental. El verano también está para compartir el tiempo con los padres del que tal vez no se dispone a lo largo del año. "Una hora a pleno rendimiento en familia es mucho mejor que un día de aguante", apunta Gamero. El pedagogo afirma que la generación actual de padres está en general "muy involucrada y concienciada", aunque puntualiza que aún quedan algunos reductos de "superpadres" que se toman la obligación de hacer deberes como algo personal.


La desconexión también es necesaria

No por estar una semana sin ejercitar la mente con ejercicios o actividades académicas el niño va a olvidar lo que ha aprendido en 10 meses de curso. El experto señala: "Si la familia se va 10 días de viaje, pues perfecto. Desconexión total y diversión. El niño también se lo merece como cualquier adulto. Ahora bien, si es un apasionado de la lectura, no le vamos a impedir leer también en esos días". El especialista señala que "el machaque no lleva a ningún lado".

Introducir las tareas en la rutina

"Ir a la piscina por la mañana, comer todos juntos y por la tarde un rato de actividades con los padres. Es un plan estupendo para incluir el repaso o aprendizaje en el día a día de los niños sin que ellos lo sientan como una obligación", explica el pedagogo.

Explorar y equivocarse también es aprender

"Dejemos que vivan y exploren", asegura Gamero. El experto señala que las nuevas tecnologías han servido a veces para aumentar el control de los hijos. "Algunos optan por enviarlos a colonias y campus de verano y es una buena posibilidad. Todo lo que sea salir de la rutina es una parte importante del aprendizaje", apunta. "No les demos las soluciones antes de que empiecen. Que se frustren, fracasen y lo superen".

El juego como método natural

"El método natural del niño es el juego", defiende Gamero. El experto asegura que una hora de juegos puede ser tan importante y útil como una hora de clase de matemáticas. "Con el juego no solo se divierten, tú también tienes la oportunidad de ver cómo se relaciona, de observar sus pautas de comportamiento". El pedagogo explica que los niños de 0 a 3 años aprenden experimentando y jugando y que a partir de esa edad hay que reproducir el sistema.

Cada familia es un mundo

Gamero proclama la máxima de que "el secreto de la educación es la constancia". El mejor modo de acompañar el aprendizaje de un niño es escuchar las directrices del colegio para que el entorno del pequeño esté en sintonía con lo que recibe en la escuela. "Cada familia es un mundo y no hay mejor herramienta que la de que sus miembros se conozcan y sepan lo que funciona". 

DEBERES SÍ DEBERES NO

El tiempo que dedican los niños a hacer ejercicios y repasar lo aprendido en clase fuera del horario escolar está en cuestión en los últimos años. Si bien antes no se discutía que el alumno debía continuar en casa lo que no se había hecho en el colegio, algunos movimientos han reivindicado el tiempo de ocio y libre para estar con la familia como un derecho de los jóvenes estudiantes.Todo comenzó en 2012 en Francia, donde los padres comenzaron una serie de protestas para exigir que los pequeños no estuvieran obligados a "trabajos forzosos" más allá del horario lectivo. Esta corriente llegó a España hace tres años, con campañas virales incluidas. La madre Eva Bailén lanzó en 2015 una petición en Change.org para exigir la restricción de las tareas fuera del colegio que obtuvo un gran respaldo.Según recogía Pilar Álvarez en una información de este periódico, España está entre los países industrializados en los que los alumnos de 15 años destinan más horas a las tareas en casa, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Las comparaciones de 2012 muestran que los chicos españoles dedican 6,5 horas a la semana frente a las 4,8 de media. La Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos llevó el año pasado al Congreso un escrito para pedir que se regulara este asunto. Incluso algunos profesores han dado su respaldo a las familias que consideran que fuera de la escuela la enseñanza debería consistir en otra cosa. Jaume Trilla Bernet, catedrático de Teoría e Historia de la educación de la Universidad de Barcelona, afirmaba a Verne en una entrevista: “En la escuela se aprende y en las vacaciones también se aprende pero otras cosas y de otra manera”.

miércoles, 7 de junio de 2017

10 claves para relacionarnos con nuestros alumnos con dificultades de aprendizaje en el aula



Las aulas son cada vez más diversas. No sólo tenemos alumnos que son diferentes por su aspecto físico (altura, color de ojos) sino que cada uno de ellos tiene un estilo de aprendizaje al que nos debemos adaptar. Todos nuestros alumnos necesitan que les dediquemos un tiempo de calidad. Esta circunstancia se hace más necesaria con los alumnos de dificultades de aprendizaje, TDAH, discapacidad, etcétera. El objetivo del presente artículo es aportar una serie de estrategias concretas para relacionarnos con nuestros alumnos de dificultades de aprendizaje.
La inclusión no es una opción, es una necesidad y algo a lo que los maestros estamos obligados. La integración de alumnos con diferentes dificultades, trastornos y discapacidades (dislexia, autismo, discapacidad visual, TDAH, etc) es algo que tenemos la obligación de acometer en nuestras aulas.
No es para nada una tarea sencilla. Es por ello que a continuación aparecen una serie de estrategias para poner en marcha con tus alumnos con dificultades de aprendizaje mañana mismo. Estas pautas no son exclusivas de este tipo de alumnado sino que son aplicables a todos los alumnos de la clase. Veámoslas de manera desarrollada:

1. Legitimar sus emociones

Es imprescindible legitimar las emociones de nuestros alumnos. Todas las emociones han de ser aceptadas y respetadas. Por definición, las emociones son involuntarias y automáticas, por lo que tenemos poco control voluntario sobre ellas. Permite a tu alumno que muestre su tristeza por haber suspendido un examen, su miedo a enfrentarse a una tarea que desconoce y su rabia por no haber sido aceptado en un grupo de clase.

2. Mirada incondicional

Acepta incondicionalmente a tus alumnos. No les juzgues como personas, apóyalos siempre. Claro que puedes criticar, señalar o castigar un determinado acto que hayan hecho, pero jamás critiques su persona. Nuestros alumnos no son vagos ni malos porque estos calificativos engloban su personalidad. Se han podido equivocar o realizar algo mal, pero eso no engloba su persona. Mi relación y mi apoyo incondicional a mi alumno jamás está en juego independientemente de sus notas o comportamiento. Debemos diferenciar el afecto de la conducta.

3. Nombrar para dominar

Cuando un niño está experimentando una emoción intensa (miedo, alegría, tristeza, rabia), es importante que le ayudemos a conseguir uno de los objetivos de la educación emocional: identificar y nombrar la emoción que están experimentando. Por ello, cuando estén muy implicados emocionalmente, identifícales y nómbrales la emoción. Por ejemplo: María lo que sientes es rabia porque esas chicas no te han dejado jugar con ellas

4. No preguntar el porqué de sus acciones

Bajo mi punto de vista es un error que la figura de autoridad, en este caso el maestro, le pregunte a su alumno el motivo por el que ha realizado determinada conducta. Para y trata de pensar por qué lo hizo y dale una explicación. Por ejemplo: David, has faltado al respeto a la profesora de Informática porque te dio rabia que te regañara en público. Una vez que hemos explicado al niño lo ocurrido, decidiremos si dicho acto tiene alguna consecuencia o no, pero lo primero es legitimar su emoción y darle una explicación a lo ocurrido.

5. Muéstrate vulnerable

A pesar de que nuestros alumnos nos vean como superhéroes y nos tengan en un pedestal, esto no se debe a una realidad sino a que los niños son de extremos. No tienen punto intermedio. A pesar de esto, es importante que nuestros alumnos nos vean vulnerables y dependientes, como son ellos. Este hecho les ayudará bastante.

6. Hipoactivar la amígdala

Cuando nuestro alumno está experimentando una emoción como miedo o tristeza, su corteza prefrontal, lugar donde se produce el pensamiento y las funciones ejecutivas, se encuentra inhibida debido a la emoción presente. Para conseguir que la emoción disminuya su intensidad y su corteza prefrontal vuelva a coger las riendas de la situación, podemos llevar a cabo diferentes y sencillos ejercicios:
  • Ejercicios de relajación y respiración
  • Realizar algún ejercicio físico (saltar, dar palmas, andar, correr, etcétera)
  • Hacer una actividad que guste y distraiga al alumno
  • Hidratación: ir al baño a beber agua y salir unos minutos de clase
  • Abrazar a nuestro alumno

7. Situarse por debajo de sus ojos

El hecho de agacharnos y situarnos por debajo de los ojos de nuestro alumno hace que éste perciba que no hay agresión ni competitividad, sino todo lo contrario. Entenderá que queremos escucharle y ayudarle. Es una conducta de cooperación que realizan también otros mamíferos superiores.

8. Activar las variables de tiempo y espacio

Ante las situaciones de mucho estrés o rabia, lo mejor que podemos hacer es marcharnos a un lugar más tranquilo y/o hacer que pase el tiempo. El objetivo es reducir la activación emocional. Por ejemplo, si nuestro alumno está muy furioso con algún amigo suyo en el patio, lo mejor que puede hacer es salirse de la situación (espacio) o contar hasta diez o meterse la manos en el bolsillo (tiempo) si cree que se puede descontrolar su emoción. En un primer momento estas estrategias han de ser guiadas por el docente (heterorregulación) para que posteriormente sea el propio alumno quien sea capaz de autoaplicarlas (autorregulación).

9. No racionalizar las emociones

Es importante entender que las emociones “hablan” un idioma diferente al de la razón.En ocasiones intentamos justificar racionalmente una emoción, algo que es muy complicado. Por ejemplo: Cómo que no te gusta la clase de Educación Física o cómo es posible que no te caiga bien Alfonso si cae bien a todo el mundo. Las emociones son subjetivas y por tanto respetables siempre. No trates de dar una justificación racional a una emoción. Simplemente acéptala. Si aceptamos las emociones de nuestros alumnos, los estamos aceptando a ellos como personas.

10. Conecta y redirige

Dicha estrategia consiste en conectar nuestro hemisferio derecho con el del alumno para entender y legitimar su emoción. En un primer momento no debemos aplicar disciplina alguna ni dar explicaciones a lo ocurrido, sólo calmar, empatizar y legitimar la emoción de nuestro alumno. Una vez que la activación de la amígdala se haya reducido considerablemente, es cuando ya podemos redirigir. Es aquí donde ya podemos explicar y dar una narrativa de lo ocurrido al alumno, pero siempre después de haber conectado emocionalmente con él.

FUENTE:

“Sólo aprendemos de un maestro al que queremos”. Estos son los estilos de apego en Educación



La manera que tenemos los docentes de relacionarnos con nuestros alumnos es un pilar fundamental para su aprendizaje, no sólo académico sino personal también. Francisco Mora, gran conocedor del cerebro y experto en Neuroeducación, popularizó la frase que daba nombre a uno de sus libros Sólo se aprende aquello que se ama.
Estoy totalmente de acuerdo con la frase de Mora, pero añadiría que sólo aprendemos de un maestro al que queremos. De ahí que sea fundamental que los maestros tengamos unas nociones básicas sobre cómo relacionarnos emocionalmente con nuestros alumnos y qué características del maestro hacen que el aprendizaje sea óptimo.
La manera en que nuestros padres nos han enseñado a relacionarnos con los demás, social y emocionalmente, tiene una serie de consecuencias, positivas o negativas, a lo largo de nuestra vida.

Teoría del apego

Hace más de medio siglo que John Bowlby, médico psicoanalista inglés, desarrolló la teoría de apegoTodos los mamíferos superiores, entre los cuales nos incluimos nosotros, venimos al mundo con la capacidad innata de apegarnos a nuestra/s figura/s de apegopara aumentar nuestras probabilidades de supervivencia.
La manera en que nuestros padres nos han enseñado a relacionarnos con los demás, social y emocionalmente, tiene una serie de consecuencias, positivas o negativas, a lo largo de nuestra vida. A través de esta relación de tipo emocional nos dan información sobre nosotros mismos, los demás y el mundo. Muchas de las dificultades, patologías o trastornos que padecemos los adultos en la actualidad, se deben a un mal desarrollo del vínculo infantil. Aun así, afortunadamente, hay un motivo para la esperanza, ya que estos patrones de relación desadaptativos, que en el presente están provocando una manifestación de síntomas, se pueden modificar y reconstruir de una manera más sana, aun siendo adultos.
4 de cada 10 niños tiene un apego inseguro, con todas las consecuencias que tiene esto para el niño
Pero comencemos construyendo la casa desde el principio y no por el tejado. Quizá dos de las figuras de apego más significativas para un niño pequeño son sus padres y su profesor o profesora. Es por ello que se hace necesario conocer cuáles son las características de una figura de apego segura. La gran mayoría de estudios que se han realizado desde Bowlby hasta la actualidad han llegado a la conclusión de que en torno a un 60% de la población tiene apego seguro, lo cual implica que 4 de cada 10 niños tiene un apego inseguro, con todas las consecuencias que tiene esto para el niño.
Dos de las figuras de apego más significativas para un niño pequeño son sus padres y su profesor o profesora

A continuación veremos cuáles son las características del apego seguro para que los docentes puedan establecer una correcta relación emocional con su alumnado:

1. Protección

La función principal de un apego seguro consiste en proteger al menor. Los niños, por definición, son dependientes y necesitan del cuidado de las personas que están al cargo de él (madre, padre, profesores, abuelos, etc). Nuestra obligación es ofrecerles entornos seguros y protegidos. Cuando el niño se siente protegido y en un entorno de seguridad, surgen las ganas de explorar lo que le rodea (curiosidad).
En ese punto es importante que los maestros permitamos a nuestros alumnos que exploren y curioseen el lugar donde se encuentran. Si por algún casual ocurriera algo que causara miedo al niño y le hiciera sentirse desprotegido, con la consiguiente llantina, nuestra función consiste en calmar al niño para que vuelva lo antes posible al equilibrio y a la normalidad (homeostasis emocional). Generalmente los niños que tienen un apego inseguro evitativo no son capaces de ser calmados por sus padres o maestros, ya que éstos no tienen dominadas las funciones de protección.

2. Autonomía

Como característica complementaria de la protección tenemos la autonomía. Tan importante para un niño es que sus padres y maestros le den seguridad, como que les permitan y animen a ser autónomos, es decir, a hacer las cosas por sí mismosa autonomía será muy diferente según la edad de la que hablemos. Así, por ejemplo, permitir a un bebé de unos meses que está reptando por el suelo que se mueva por el salón saciando su curiosidad tocando todos los juguetes que ve por el suelo, cumpliría con este requisito. Pero también estaríamos favoreciendo la autonomía de nuestra hija adolescente cuando le permitimos que se vaya a estudiar 3º ESO a Londres porque tiene esa necesidad de conocer un nuevo idioma, nuevas amigas y vivir una cultura diferente. En ambos casos estamos en presencia de figuras de apego que permiten la autonomía de sus hijos o alumnos. Los padres o maestros sobreprotectores tienen muy comprometida la autonomía de sus hijos o alumnos. Por miedo a que sean autónomos o les pase algo, no les dejan “volar”. 

3. Decodificación

El concepto de decodificación lo acuñó Peter Fonagy. ¿Os acodáis del antiguo Canal Plus? Necesitábamos una llave que decodificara  la señal para poder ver el canal. A esto mismo se refiere este concepto. Cuando los niños ven algo en el patio que no entienden, un niño de Bachillerato que les asusta o se pelean con su mejor amigo, necesitan que una autoridad, normalmente una de sus figuras de apego (en el colegio sería generalmente su tutora) le explique qué ha pasado y por qué se sienten de esa manera. Es decir, necesitan que alguien les decodifique lo ocurrido. Alguien se lo tiene que explicar. Tenemos la obligación de darles una explicación o una narrativa a lo sucedido. Cuando los niños nos preguntan algo porque necesitan saciar su curiosidad, tenemos la obligación de darles una respuesta adaptada a su edad (decodificar).

4. Ser visto

El concepto de ser visto incluye varias cosas. Un niño es visto cuando estamos con él al 100%, dejando a un lado lo que estemos haciendo porque lo que en ese momento tiene importancia es el menor. Cuando es el día de Halloween, los niños se disfrazan para ser vistos. Se disfrazan para que les digamos lo terroríficos que van y lo genial que es su disfraz. El ser visto implica tres características:
Atención: prestar atención al niño con todos nuestros sentidos. Sabemos que en ese preciso momento, lo más importante es él/ella.
Afecto: tratar en ese momento con todo el afecto del mundo a nuestros niños. Reforzarles, alabarles, etc.
Normas y límites: el ser visto también implica ponerles normas y límites a nuestros alumnos e hijos. Cada vez que les decimos a nuestros niños NO, les estamos diciendo que les queremos. No te dejo ir al río en este prado porque te quiero.

5. Responsividad

No debemos confundir la responsividad con la responsabilidad. También es importante que las figuras de apego seamos responsables, pero en esta ocasión me refiero a la responsividad. Este concepto se refiere a la idea de que demos respuesta siempre que nuestro hijo o alumno tenga una necesidad de tipo emocional. Consiste en ser contingentes con las necesidades de nuestros hijos. Como figuras de apego debemos responder a todas sus necesidades. Ojo, no confundir necesidades con deseos. Me gustaría (deseo) que me tocara la lotería, pero puedo vivir sin que me toque (no es una necesidad)Una necesidad para nuestros alumnos es que le atendamos siempre que esté preocupados o temerosos por algo. En cambio, un deseo es querer comerse la tarta entera que ha traído su compañero de clase por ser su cumpleaños. Debemos atender la necesidad emocional de nuestro alumno que está preocupado pero cualquiera de nuestros alumnos pueden vivir perfectamente sin comerse la tarta entera a pesar de que tengan muchas ganas de hacerlo.
Para concluir este artículo, deciros que desarrollar un apego seguro en nuestros niños tiene un efecto de protección futuro muy grande. Aquellos niños que tienen un apego seguro se mostrarán en un futuro con mayor capacidad de tolerar la frustración y el estrés, tomarán mejores decisiones, aprenderán a autorregularse emocionalmente mejor y serán adultos más adaptados en sus entornos. Como os imagináis, en los casos de niños con apegos inseguros (evitativo, ansioso-ambivalente o desorganizado) nos encontraríamos las características contrarias, con las consecuencias tan devastadoras que tendría esto para el niño, el adolescente y el adulto.
FUENTE: