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lunes, 18 de junio de 2018

TIPS PARA PROFESORES DE NIÑOS/AS CON DÉFICIT DE ATENCIÓN





Actualmente, el trastorno por déficit de atención es considerado una condición bastante compleja y alarmante, y aunque refleja consecuencias en todos los ámbitos del desarrollo del niño, es en la escolarización donde presenta mayores inconvenientes.
Quienes deben lidiar con casos de TDAH lo saben mejor que nadie, pero, ¿acaso no existen estrategias que puedan implementarse para favorecer la formación de estos niños?
La respuesta es sí, las hay, y a continuación hablaremos acerca de algunos de los tratamientos psicoeducativos que pueden ayudar a mejorar la conducta y el aprendizaje en niños que padecen déficit de atención.

Formación de los maestros y educadores

La intervención de los profesores tiene un papel fundamental en el tratamiento de los niños con TDAH. Sin embargo, para poder responder a las necesidades educativas de los mismos, es de suma importancia que cuenten con conocimientos básicos sobre este tipo de trastorno y tengan una idea de cómo manejarlo en el entorno educativo.

Una vez realizada la evaluación psicopedagógica, el orientador deberá comunicarles a los profesores los resultados de la misma, y deberá hacerles saber las necesidades del niño en distintos ámbitos.

Quienes deban trabajar directamente con el niño tendrán que conocer la base biológica del trastorno, así podrán comprender la necesidad de efectuar las determinadas adaptaciones.

De igual forma, es importante concientizarlos de que deben plantear soluciones en lugar de solo resaltar el problema, así como también hacerles entender que el problema radica en el trastorno y no en el niño como tal, de modo que sean capaces de apreciar los aspectos positivos de éste y motivarlo tanto a él como a sus familiares.

Recomendaciones para los maestros y educadores

El centro educativo debe considerar la situación del alumno y llevar a cabo las adaptaciones pertinentes para dar respuesta a sus necesidades.
Asimismo, los profesores deberán disponer de las herramientas que hagan falta para lidiar con las dificultades que acarrea el trastorno y ayudar a que el niño pueda: seguir instrucciones, mantener una conducta adecuada, organizar su material escolar, tener una correcta participación en actividades grupales, y desarrollar sus habilidades de lectura, escritura, cálculo, entre otras.

Recomendaciones para la organización de la clase:
  • Al tratar con niños con déficit de atención, es recomendable evitar el exceso de ruido o de estímulos visuales que puedan causar distracción.
  • Ubicar al alumno con TDAH de manera que esté cerca del profesor y en compañía de los alumnos más tranquilos y organizados.
  • Mantenerlo alejado de puertas, ventanas o lugares en los que se transite con frecuencia.
  • En caso de trabajos grupales, debe cuidarse la elección del equipo de trabajo y mantener una ubicación cercana a la mesa del profesor.

Recomendaciones para la realización de actividades:
  • En actividades que impliquen el uso común de materiales, deberán controlarse con especial atención el uso y la colocación de los mismos, a modo de evitar que el niño deba recorrer largas distancias para llegar a ellos y pueda distraerse.
  • Especificar con claridad los materiales que deberá emplear para cada actividad.
  • Se debe procurar que el alumno disponga únicamente de lo que necesita para cumplir con el trabajo, y deberá recoger y guardar todos los implementos una vez finalizado el mismo.
  • Es posible aprovechar el uso de materiales para designarle determinados trabajos para el cuidado y uso de los mismos, como repartir, recoger, guardar, etc.
  • Hacer uso de carteleras o herramientas de información similares para establecer normas o instrucciones.

Recomendaciones para mantener la atención del niño con TDAH:
  • Asegurar que el niño esté prestando atención antes de dar las indicaciones.
  • Hacer siempre contacto visual y permanecer cerca del niño.
  • Motivar la participación del niño mediante preguntas simples sobre el tema, empleando distintos materiales o demostrando las asignaciones de manera novedosa.
  • Emplear estímulos visuales, un buen tono de voz y hacer gestos con un poco de exageración.
  • Estimular la enseñanza corporativa, puede ser pidiéndole al niño que le explique los puntos de un tema a un compañero que haya tenido problemas para entender.

Asimismo, para mantener la atención del niño antes y durante la realización de las actividades, se recomienda lo siguiente:
  • Explicar al niño los puntos de una actividad antes de iniciarla, utilizando palabras fáciles de entender.
  • Corroborar que el niño haya comprendido las indicaciones.
  • Puntualizar las instrucciones muy complejas en un paso a paso.
  • Dividir las actividades muy extensas y reducir su número.
  • Vigilar constantemente la realización de la actividad para reforzarle positivamente u orientarle hacia la ejecución correcta.
  • Emplear registros que muestren su progreso y sus logros.

También puedes utilizar las siguientes estrategias:
  • En las actividades, se recomienda crear hábitos de escucha, uso y organización de materiales, inicio y culminación de labores, etc.
  • Enseñar al niño a identificar su trabajo debidamente, respetar el margen y todo lo que conlleve a un trabajo más ordenado.
  • Adiestrarle para que cumpla con una secuencia a la hora de hacer sus actividades, por ejemplo:
  1. Escuchar y repasar las instrucciones.
  2. Ubicar el material requerido.
  3. Reflexionar sobre la asignación.
  4. Hacer el trabajo.
  5. Revisar el trabajo.
  6. Mostrarle al profesor.
  7. Hacer las correcciones necesarias.
  8. Organizar los materiales utilizados.

Deberes del niño

Por otra parte, en cuanto a los deberes del niño:
  • Deberá entender con claridad las asignaciones para el hogar. Se puede hacer uso de un pizarrón o un diario para dejarlas por escrito.
  • Priorizar los deberes para que pueda cumplirlos en el tiempo justo.
  • Utilizar el diario como registro del progreso y los logros del niño.

Recomendaciones para los exámenes y evaluaciones:
  • Emplear distintas formas y herramientas de evaluación como trabajos escritos, orales, etc.
  • Prepararle para la realización de los exámenes.
  • Procurar que los exámenes escritos sean cortos, con preguntas claras y expresadas en palabras sencillas.
  • Corroborar la comprensión de las preguntas y la realización del examen.

Dado que los alumnos con TDAH suelen tener dificultades para manejar su atención y su conducta, es recomendable desarrollar un programa conductual para regular el comportamiento, el cual debe fundamentarse en lo siguiente:
  • Responsabilizar al alumno por sus conductas.
  • Premiarle por las conductas aceptables.
  • Hacer caso omiso, corregir o sancionar los comportamientos inadecuados.
  • Enseñarle otras conductas alternas.

Tomar en cuenta estos tratamientos psicoeducativos es vital para promover la sana formación y desenvolvimiento de los niños con TDAH, después de todo, la educación es su derecho

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Imagen: https://pixabay.com/es/aula-educaci%C3%B3n-escuela-mano-381900/

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El papel de la orientación en la inclusión.



El pasado sábado 19 de mayo participé en una mesa redonda en el IX Encuentro Nacional de Orientadores. El comité organizador confió en mí para hablar de los “Cambios en la orientación para responder a las exigencias del siglo XXI”, y como suele pasar en estos casos llevas en tu cabeza muchos más pensamientos que los que allí expones; y con la idea de compartirlos los escribo aquí.
No tendríamos que hablar de inclusión si antes no hubiésemos segregado. No pensaríamos que la inclusión es una utopía si todas las personas asumiéramos nuestras responsabilidades: responsabilidad educativa, administrativa, legislativa. No utilizaríamos el adjetivo inclusión con tanta ligereza si supiéramos las obligaciones que conlleva. Y no permitiríamos que se cometiesen tantas injusticias, si la injusticia no estuviese tan normalizada en nuestra cultura educativa, tan normalizada que muchas veces ni siquiera la vemos, porque lo habitual es la segregación, lo habitual es que la injusticia se vuelva opresivamente cotidiana.
La justicia social en educación debe alejarse del concepto tradicional de justicia legal y debe acercarse a la justicia como presencia y participación de todo el alumnado en el aula
Y yo me remuevo contra esa opresión que me genera el ser orientadora, ser juez y parte de esta normalización. Me remuevo y me sublevo contra estas injusticias, contra el etiquetado, contra los dictámenes, contra….. seguramente contra todo el modelo psicopedagógico actual ,que prácticamente no ha evolucionado desde los años 90. Un modelo que sigue centrado en el déficit, en las necesidades educativas y que a partir de ahí busca la normalización opresora, pero con la mirada puesta única y exclusivamente en el déficit, sin tener en cuenta que la inclusión es mucho más que la normalización, que la inclusión no es un premio, que la inclusión es un derecho, que normalizar no es incluir, que no se trata de entrar, sino de pertenecer.
El modelo social nos indica que las causas que originan la discapacidad son sociales; se habla entonces de contextos discapacitantes, de eliminar barreras, de justicia social. Y en este marco es donde debe estar la orientación, en este marco es donde me sitúo yo, eliminando barreras para garantizar que todas las personas tengan derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad. La orientación es orientar, no oprimir. La orientación es transformar, no seguir haciendo lo mismo. La orientación es movimiento, camino, no inmovilidad, quietud o pasividad.
El rol de la orientación en la actualidad no puede seguir siendo el mismo. Hablamos continuamente de una escuela del siglo XXI, pero no reflexionamos sobre la orientación del siglo XXI; hablamos de transformación, de cambio, de innovación en las escuelas; pero  la mayoría de las veces nos olvidamos de que con esta innovación debemos incluir siempre a todo el alumnado, nos olvidamos de que tenemos un orientador, una orientadora, en nuestro centro que puede acompañarnos en este proceso.
Están de moda los decretos de inclusión; unos decretos de inclusión que son todo menos inclusivos; unos decretos de inclusión que permiten seguir segregando al alumnado más vulnerable, con etiquetas basadas en criterios diagnósticos clínicos; unos decretos de inclusión que no garantizan los apoyos ni los ajustes necesarios; unos decretos de inclusión que no conllevan itinerarios formativos obligatorios para todo el profesorado ¿A qué jugamos? Seguimos sin tener presentes a las personas más vulnerables, seguimos considerando que normalizar es homogeneizar, seguimos pensando que orientar es etiquetar para luego hacer recomendaciones individuales sobre el déficit; pocas veces se hacen recomendaciones para transformar el contexto y si se hacen caen en saco roto porque no se sabe o no se pueden hacer.
Para mí, orientar es:
  • Acompañamiento y apoyo para llevar a cabo las transformaciones necesarias en la organización, en las metodologías, en aspectos curriculares de los centros educativos, ofreciendo medidas inclusivas para conseguirlo. De esta forma, se daría mucho más valor al papel educativo y pedagógico de la orientación. Medidas que no deberían seguir llamándose de atención a la diversidad porque diversas somos todas las personas, sino medidas para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todo el alumnado, y que formarían parte del Proyecto Educativo de todos los centros, porque todos los centros deben ser garantes de la inclusión, no de la segregación.
  • Liderar la inclusión plena en los centros educativos. El orientador, la orientadora, debe ser el líder de la inclusión, un liderazgo compartido con equipos directivos comprometidos. La educación es un diálogo, pero en la actualidad se ha convertido en un monólogo; es necesario propiciar y organizar propuestas que inviten a la reflexión por medio de tertulias pedagógicas con el profesorado y con comisiones mixtas que hablen de ética, de la ética de la educación inclusiva.
  • Provocar la reflexión, tanto propia como colectiva. La orientación en estos momentos debe ser disruptiva, no podemos seguir haciendo lo mismo con pequeños cambios o modificaciones, sino hacer cosas mejores. La orientación debe provocar la reflexión, debe romper moldes, debe romper hábitos, debe abrir los ojos, cambiar la mirada. Me gustan y os invito a leer las reflexiones que el colectivo orienta (@colectivorienta) hace en su blog sobre Educación, Diversidad y Orientación; las reflexiones que hace la orientadora Maria José G. Corell en su facebook; la orientadora Pilar Pérez Esteve en su blog; la orientadora Mábel Villaescusa y su equipo del CEFIRE específico de educación inclusiva de la Comunidad Valenciana; las propuestas de las  orientadoras emocionales asturianasY muchas más por toda España.
  • Ayudar, cuidar, mirar a los ojos, escuchar… a los alumnos, para poder atender sus necesidades, para así cambiar contextos discapacitantes y opresores, para así eliminar barreras; nunca para cambiar a la persona, para excluirla o incluirla en lo que yo considero “normal”, sino siempre para contar con ella, para ver sus fortalezas y hacerlas brillar, poniendo en valor las capacidades, no las discapacidades. Las capacidades de todo el alumnado, porque están ahí, aunque no las veamos, aunque no las potenciemos, aunque las asfixiemos.
  • Pero también ayudar, cuidar, mirar a los ojos y escuchar al profesorado y a las familias. El profesorado y las familias son piezas fundamentales en este cambio, no podemos construir una narración nueva para todos los niños y niñas si no caminamos juntos. La educación con mayúsculas debe ofrecer posibilidades de éxito para todo el alumnado; hablamos, por lo tanto, de un relato escrito en primera persona, un relato humano, con un final abierto, sin cerrar, un final que lo decide la persona, no lo decido yo como docente, no lo decido yo como orientadora.
  • Acompañar en el proyecto de vida de todo el alumnado con propuestas de crecimiento personal y empoderamiento.
  • Basarse siempre en la ética del cuidado. El cambio de mirada comienza cuando somos responsables, solidarios; cuando nos damos cuenta de las necesidades de los demás; cuando no cometemos injusticias; cuando nos basamos en la concepción humanista de la educación; cuando vemos, sentimos, empatizamos; cuando nuestros corazones laten juntos entonando una única melodía.


Es necesario replantearse el papel de la orientación, es preciso buscar espacios y tiempos para ello, es urgente pasar a la acción y romper con el papel de la orientación que vulnera el derecho a una educación inclusiva, un papel hegemónico de la orientación como juez y parte de la opresión social.
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ECONOMÍA DE FICHAS: COMO LO PODEMOS CONVERTIRLO EN UN SISTEMA EFICAZ PARA MODIFICAR LA CONDUCTA

ECONOMÍA DE FICHAS: COMO LO PODEMOS CONVERTIR EN UN SISTEMA EFICAZ PARA MODIFICAR LA CONDUCTA

Una de las estrategias más efectivas y empleadas como estrategia para modificar la conducta en niños/as con TDAH y Trastorno de Conducta es la Economía de Fichas
Su buena utilización puede convertirla en una técnica muy eficaz combinando el reforzamiento positivo y el coste de respuesta.

OBJETIVO DE LA TÉCNICA DE ECONOMÍA DE FICHAS

El objetivo de la técnica de Economía de Fichas consiste en fomentar, entrenar e instaurar una serie de conductas deseables y positivas, como por ejemplo:
  • Hacer los deberes en casa
  • Que se porte bien
  • No saltarse las normas o límites puestos en casa o en el centro educativo
  • Que termines sus tareas o actividades
  • Que ayude en las tareas de la casa, etcétera.
La técnica también sirve para fomentar la motivación y el interés hacia ciertas asignaturas y/o actividades que NO resultan atractivas o motivantes para el niño, como las tareas escolares o las responsabilidades dentro de casa (hacer la cama, ducharse y vestirse solo, ayudar a poner la mesa…) y también para corregir interacciones conductuales desadaptativas entre iguales (peleas, riñas, desobediencia, negativismo…).

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