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martes, 22 de julio de 2014

Las etiquetas que ponemos a los niños

“Eres un llorón”, o “¡Que niño tan torpe!”… No queremos ofenderles, pero, a menudo, etiquetamos a los niños cuando repiten alguna conducta que puede ser molesta o inapropiada. Estas etiquetas sólo conseguirán que se sientan limitados y difícilmente cambiarán de actitud. 
Torpe, mandón, llorón, etc. Así encasillamos muchas veces a nuestros hijos destacando alguna de sus conductas repetitivas que socialmente no están bien vistas o nos molestan. A pesar de no tener mala intención, al subrayar lo que hacen mal les podemos hacer sentir que nunca serán capaces de cambiar y que están limitados por esos defectos.

Para ayudar a que mejoren su personalidad y evitar que se acomplejen, te recomendamos seguir los siguientes consejos: 
  1. Busca oportunidades para mostrarles una buena imagen de ellos mismos: reconoce y alaba los pequeños cambios positivos que hacen, el cariño es más efectivo que las riñas. Así, por ejemplo, si tu hijo suele quejarse mucho, felicítale cuando pida algo sin quejarse.
  2. Dales oportunidades para el éxito: de este modo, se verán de otra manera y si lo consiguen, se motivarán. Y es que así, además, saben que tienen tu confianza y este hecho favorecerá el cambio.
  3. Intenta que te oigan cuando les alabes delante de otra persona: tu opinión marca profundamente el concepto que tienen de ellos mismos, por eso, les harás sentir menos inseguros y contribuirás a modificar su conducta.
  4. Dales ejemplo: eres su modelo, por lo tanto, no hay mejor forma de que se comporten correctamente que si ven que tú lo haces.
  5. Recuérdales las cosas que han hecho bien : si ven que han sido capaces de hacer algo que no solían conseguir, se sentirán bien. Hasta puedes escribirles sus logros en un libro y leérselos de vez en cuando. 
  6. Cuando actúen según una vieja etiqueta, expresa tus sentimientos y expectativas: es bueno que entiendan que no se han comportado como es debido, pero también hay que ofrecerles soluciones. En todo caso, antes que repetirles de forma reiterada qué es lo que han hecho mal, es mejor explicarles que nos sentimos mal y cuál hubiera sido el comportamiento que esperábamos. 
Además, también es recomendable tener cuidado cuando usamos las palabras “siempre” y “nunca” con los niños,  porque cierran su futuro ante cualquier intento de cambio.
Por otro lado, es importante que recuerdes cuando eras niño si tenías alguna etiqueta y cómo te afectó. Sólo poniéndote en su lugar lograrás entender a tu hijo. 

¿Qué pasa si en la escuela le excluyen?

En muchas ocasiones, en lugar de en casa, es en la escuela donde los niños se etiquetan entre ellos.
Ya sea por algún defecto, alguna característica de su físico, o bien por su origen o religión, o conducta. ¿Qué debes hacer si ves que estas etiquetas llegan a excluir a tu hijo?
  1. No le des mayor importancia: si no le invitan, por ejemplo, a un cumpleaños, hazle ver que ya le invitarán a otro y que puede hacer otras cosas divertidas.
  2. Deja que decida: tu hijo sabe cuándo otro niño no se está comportando de forma correcta con él sólo por un momento o si lo es siempre y le está acosando. Los mismos niños culpan a los que los tratan mal, se dan cuenta y, finalmente, no permiten que lo hagan. 
  3. No le consueles diciéndole que es el mejor: si ve que no le aceptan por cosas innatas, pensará que no puede cambiar y que nunca lo superará. En cambio, sí intentará cambiar algo que no le sale bien si le ayudas. 
  4. Valora la situación con perspectiva y ten en cuenta que no siempre le han discriminado: antes de hablar con tu hijo, debes tomar perspectiva y calmarte. Si estás enfadado, al final conseguirás más exponer tus sentimientos de rechazo que  enseñarle realmente como manejar la situación. 
  5. Sé proactivo: antes de que aparezca un mal entendido, evítalo. Anticípate y evita que puedan decir algo ofensivo. Para ello, si es necesario, puedes hablar con los profesores de tu hijo, sus compañeros y con los padres de éstos.
  6. Dale explicaciones que se adapten a su edad: para que entienda mejor las situaciones y no se desconcierte.
  7. Crea vuestra propia forma de divertiros: los niños necesitan darse cuenta de que para tener relaciones de amistad sólidas no es necesario actuar o verse como los demás. No han de sentirse fracasados si no encajan en la cultura mayoritaria en su escuela. Deben saber que pueden buscar otros amigos y actividades en las que se lo pasen bien.
  8. Consulta con el médico si crees que la situación afecta a su salud mental: si detectas que ya no disfruta de las cosas que le gustan, come demasiado o no come, se aísla socialmente, que quiere dormir contigo, que se queja de dolor de tripa, etc. consulta con un profesional.
 Es muy relevante tu papel en estas situaciones. Por eso es importante que sepas cómo reaccionar para evitar problemas en el presente pero también en el futuro de tu hijo.

FUENTE:
 Solo hijos 

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