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sábado, 5 de marzo de 2016

Hacer florecer la resiliencia en nuestros hijos





Hacer florecer la resiliencia en nuestros hijos

La resiliencia es una capacidad que debemos hacer florecer a temprana edad. Parte de ser resilientes, es adoptar una visión positiva de los retos que tenemos que enfrentar.
Un reciente artículo publicado por Edutopía llamado Positive Brains are Smarter Brains, señala que orientar a los menores a adoptar una actitud más positiva respecto de sus deberes escolares, podría persistir hasta la adultez: los adultos que tienen una visión positiva de los retos que tienen que enfrentar, son más productivos, motivados y tienen una probabilidad mayor de alcanzar sus objetivos en el trabajo.
Aunque nuestra tendencia al optimismo está determinada genéticamente en un 50%, el otro 50% depende de tres aspectos fundamentales: lo que pensamos sobre nosotros mismos, nuestra conducta -ser optimista no solo consiste en pensar positivamente, sino también en ACTUAR positivamente- y lo que hacemos para estimular la producción de neurotransmisores – la actividad física es la mejor forma de hacerlo, de ahí que ésta sea tan importante a cualquier edad, pero sobre todo en la edad escolar-.
Hay tres elementos clave de acuerdo a este artículo para orientar a los menores a los resultados positivos del aprendizaje:
Control – Ser conscientes de sus pensamientos y emociones. Cultivar en ellos la capacidad de reconocer las distracciones o la negatividad, y asumir el control de mantenerse enfocados en su objetivo.
Influencia – Reconocer todas las influencias que pueden recibir del exterior, tanto positivas como negativas, y enseñarlos a elegir y enfocarse en aquellas que refuercen su visión positiva del proceso de aprendizaje y resaltar la importancia del esfuerzo y trabajo duro. Con frecuencia, señala la nota, los estudiantes piensan y se dicen así mismos “no soy bueno para esto”; hay que contrarrestar estas auto-afirmaciones negativas, destacando la importancia de la práctica y la confianza en sí mismos.
Reconocimiento – El optimismo no está peleado con la verdad. Reconocer las áreas sobre las cuales efectivamente se tiene poco control y redireccionar la atención hacia las áreas sobre las que SI se tiene control. Por ejemplo, los estudiantes pueden reconocer que no son buenos para una asignatura y trabajar en ello, pero también reconocer que son buenos para otras y no solo centrarse en la primera.
El optimismo y la resiliencia, son claves para el desarrollo de las futuras generaciones, no solo en lo académico, sino en todas las áreas de la vida. A continuación, una lista de 10 cosas para hacer florecer esta capacidad:
  1. No hagas lo que tu hijo es capaz de hacer por el mismo. Por ejemplo, cuando tu hijo es capaz de comer o vestirse por el solo, permítele desarrollar su autonomía.
  2. Trata a tu hijo como el que puede llegar a ser. Velo como una persona exitosa, capaz. “No lo pobretees”, ayúdale a crear una autoestima positiva.
  3. No te metas en sus adversidades. Resolver las dificultades que se le presentan, como los deberes escolares es clave para su resiliencia. Si se cae, permítele levantarse, no corras inmediatamente a levantarlo.
  4. Ayúdalo a reconocer sus talentos y capacidades, identificando aquellas cosas para las que es bueno y apóyalo para que pueda potenciar estas habilidades, por ejemplo, la práctica de un deporte.
  5. Enséñale a tolerar la frustración y a canalizar su energía de manera positiva, por ejemplo, a manejar su enojo en forma constructiva. No solamente le digas cómo, pon tu el ejemplo.
  6. Enséñale a llenar su “tanque” de manera positiva; es decir, a sentirse satisfecho consigo mismo por medio del ejercicio, la lectura o a través de hacer algo positivo por los demás. Como padres de familia, es importante también hacer sentir a nuestros hijos que son importantes poniéndoles atención.
  7. Enséñale el valor de la responsabilidad; tanto en la escuela como en el hogar, los niños que asumen una responsabilidad acorde a su edad, confían en sus capacidades y son más seguros.
  8. Ayúdale a ser consciente, no solo de las consecuencias de su conducta, sino también de vivir conscientemente a cada momento, a disfrutar la vida.
  9. Ayúdale a crear una relación positiva con su entorno, enseñándole a ser amable y a tratar con respeto a los demás. Desafortunadamente, muchos padres enseñan a sus hijos a pegar y a defenderse porque de acuerdo a su creencia, esa es la única manera de sobrevivir.
  10. Cultiva la esperanza y el optimismo, enseñándole a reconocer las cosas positivas que ocurren en su vida haciendo un recuento al final de cada día de todo lo bueno que le ha sucedido.


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