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miércoles, 9 de diciembre de 2015


A simple heart of grapevine accented the barn-like doors on the waterside of The Cotton Dock.:


TDAH, apego y estilos educativos

Los estudios sobre los modelos de apego en los niños con diagnóstico de TDAH son escasos. A pesar de ello, los estudios que se han llevado a cabo confirman la existencia de una asociación entre TDAH y trastorno del vínculo  (afección mental que puede ocurrir en los niños victimas de una ruptura del lazo entre madre y niño, que tiene su origen en acontecimientos traumáticos o vividos como tales desde la más tierna infancia) (Clarke, Ungerer, Chahoud, Jonson y Stiefel, 2002; Green, Stanley y Petters,2007)
Los investigadores constatan que tener un vínculo seguro favorece el desarrollo de competencias en donde los TDAH tienen dificultades (Fonagy y Traget, 2002; Marrone, 2008) A través de las investigaciones se concluye que existirían dos patrones de apego relevantes en relación al TDAH: Un patrón ambivalente, también denominado ansioso o hiperactivado; y un patrón desorganizado (Clarke y cols., 2002; Finzi, Manor y Tyano, 2006; Stiefel, 1997).
  •  Apego ansioso ambivalente.
Los sujetos ambivalentes son aquellos que buscan la proximidad de la figura primaria y, al mismo tiempo, se resisten a ser tranquilizados por ella, mostrando agresión hacia la madre. Responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia.
Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de los primeros. Estas personas están definidas por un fuerte deseo de intimidad, junto con una inseguridad respecto a los otros, pues desean tener la interacción e intimidad y tienen intenso temor de que ésta se pierda. (Gayó, 1999)
Una situación especial en la que se produce conflicto entre la conducta afectiva y la conducta de alejamiento, es la que se produce cuando la figura de apego es también la que provoca temor, al recurrir, quizás, a amenazas o actos de violencia. En esas condiciones, las criaturas más pequeñas no suelen huir de la figura hostil, sino aferrarse a ella (Bowlby, 1985; 1998). 
                                 

  • Apego de patrón desorganizado
Los sujetos que presentan un patrón desorganizado son aquellos que efectúan un despliegue secuencial y simultáneo de patrones conductuales contradictorios, tales como una conducta de apego muy fuerte, seguida repentinamente por la evitación.
Pueden efectuar movimientos y expresiones indirectas, mal encauzadas, incompletas e interrumpidas, por ejemplo grandes expresiones de angustia acompañadas de movimientos tendientes a alejarse de la madre, en lugar de acercarse.
Además, desarrollan estereotipos, movimientos asimétricos, movimientos descoordinados y posturas anómalas, tales como tropezar sin razón aparente y sólo cuando una figura parental está presente. 
Todo apego regido por la ansiedad se desarrolla no sólo porque el niño ha sido excesivamente gratificado, sino porque sus experiencias lo han llevado a elaborar un modelo de figura afectiva que suele mostrarse inaccesible o no responder a sus necesidades cuando lo desea. Cuanto más estable y previsible sea el régimen en el que se cría, más firmes son los vínculos de afecto del pequeño; cuanto más imprevisibles y sujetos a interrupciones sea ese régimen, más caracterizado por la ansiedad será ese vínculo (Bowlby, 1985; 1998).
Además, se ha constatado diferencias en el tipo de apego, en función del subtipo del TDAH que padezca el niño. Los niños diagnosticados del tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo o combinado, obtienen mayores puntuaciones en el vínculo inseguro del tipo ansioso o evitativo que los niños diagnosticados del tipo predominantemente inatento, (Finzi y cols., 2006)
Los patrones de interacción entre padres e hijos, tanto en familias de niños TDAH, como en familias con niños con apego inseguro; se caracterizan en que los padres responden menos a las interacciones iniciadas por sus hijos, con un estilo de respuesta negativa-reactiva, impositiva, controladora y con menos estrategias positivas (Danforth, Barkley y Stokes, 1991)
Se ha observado que la sensibilidad de los padres favorece la expresión de la emocionalidad positiva en los niños (Belsky, Fish, e Isabella,1991), siendo la emocionalidad negativa de los niños la que se ha asociado con problemas de conducta, mediada dicha relación por un estilo parental autoritario (Paulussen-Hoogeboom, Stams, Hermanns, Peetsma & Vanden Wittenboer, 2008)
Algunas madres de niños con TDA-H apuntan que sus hijos de pequeños eran irritables, difíciles de calmar, muy activos y resistentes a los cambios. Lo que ocasiona que los padres de niños con TDAH perciban la relación con sus hijos como significativamente más negativa que los padres de niños que no presentan este trastorno (Gerdes, Hoza y Pelmham, 2003).
Una mayor gravedad en las conductas de hiperactividad, impulsividad y déficit de atención son directamente asociados con niveles más bajos de cohesión, expresividad e independencia en el clima familiar (Montiel-Nava, Montiel-Barbero y Peña, 2005)
Un estilo educativo donde exista un alto afecto, se ha visto relacionado con menos problemas de conducta, apego seguro y mayores habilidades sociales y mejores resultados a nivel escolar (en Lozano y cols., 2007). En cambio, los estilos educativos negativos, junto a un control inconsistente y una baja supervisión parental afectan negativamente al comportamiento del hijo (Justicia, Benitez, Pichardo, Fernández, García y cols., 2006)
Se ha constatado que a mayor nivel educativo de la madre, sus reacciones serán más consistentes. En cambio, no se observan correlaciones significativas en relación al nivel educativo del padre. Según la investigación de Lengua (2006) el nivel de ingresos familiares y la educación materna parecen relacionarse directamente con la consistencia en las reacciones y en el control evidenciado por los padres hacia el comportamiento de los hijos.
Se ha encontrado diferencias en las puntuaciones respecto al nivel escolar del niño (primaria o secundaria). Respecto al nivel de primaria, el grupo control (sin TDAH) tiene menor puntuación que el subtipo de hiperactividad más impulsividad en la escala de disciplina severa. Y el grupo control presenta menor puntuación respecto del subtipo combinado en las escalas de disciplina inconsistente y disciplina severa.
Sería oportuno tener en cuenta los datos hallados para seguir estudiando en futuras investigaciones la asociación entre TDAH, apego y estilos educativos. Para finalmente, poder intervenir a nivel familiar mediante programas de entrenamiento (específicamente relacionados con el apego y los estilos educativos) con padres de niños que a edades tempranas comiencen a padecer algunos síntomas característicos del TDAH.
Así se podría buscar otras posibles alternativas al tratamiento con las familias de estos niños; puesto que determinadas aproximaciones médicas en la atención de este trastorno se centran tan solo en el tema farmacológico, olvidando que existen pautas de interacción de los padres con los hijos y que es imprescindible trabajar para que no se asocien otras patologías que ocasionan mayores problemas en el tratamiento del TDAH.
Además,  si en investigaciones futuras se confirma la asociación entre TDAH, apego y estilos educativos, podría dar paso a nuevas líneas de investigación para constatar su importancia en el diagnóstico del TDAH. 

BIBLIOGRAFÍA:
Santurde del Arco, Estefanía; Del Barrio del Campo, José Antonio. Los modelos de apego y los estilos educativos en niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.


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