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martes, 26 de mayo de 2015

Estrés y aprendizaje

Estrés y aprendizaje


 

María Castro
Nuestra maravillosa capacidad de aprender y guardar información en nuestra memoria se mantiene en nuestro cerebro durante toda la vida. Docentes, maestros, profesores, capacitadores, líderes y toda persona relacionada con la enseñanza, deben conocer y tener presente cómo el estrés puede afectar al cerebro y al aprendizaje; así como también conocer qué estrategias permiten lograr un medio ambiente enriquecido y acorde para que estas funciones cognitivas afloren en todo su esplendor en en el aula o sala de formación.
 
Introducción
 
El estrés es una respuesta normal ante situaciones que exigen una demanda especial del organismo ante ciertos estímulos del medio ambiente. Sin embargo, si el mismo está presente durante el aprendizaje cognitivo en el aula, dicho proceso se ve afectado. Los científicos sabían desde hace bastante tiempo que el estrés a largo plazo perjudica el aprendizaje y la memoria, pero en la actualidad nuevas investigaciones muestran que incluso a corto plazo afecta las habilidades cognitivas.
El término estrés es cada día más usado y en todas las sociedades parece que estar estresado forma parte de la vida cotidiana, incluso los alumnos de los distintos niveles educativos saben lo que significa y lo han vivido. Habitamos en una sociedad en constante cambio, con distintos desafíos y con la apertura de nuevos horizontes y estímulos que nos llevan a sentir que debemos hacer más y más cosas para alcanzar una mejor vida o bienestar. Sin embargo, esta carrera nos lleva a estar sobrepasados, exigidos y lejos del equilibrio, por ello muchos científicos consideran al estrés como la "epidemia del tercer milenio".
En 1935 Hans Selye introdujo el concepto de estrés, definiéndolo como un conjunto de reacciones fisiológicas no específicas del organismo frente a diferentes agentes del medio ambiente, sean éstos de naturaleza física o química. En la actualidad podemos definirlo como la respuesta automática y natural de nuestro organismo ante situaciones que nos resultan amenazadoras, desafiantes, nocivas, peligrosas, etc., consiste, básicamente, en una movilización de recursos fisiológicos y psicológicos para poder afrontar tales escenarios.
En ciertas condiciones, por ejemplo si nos ataca una fiera o un vehículo está a punto de atropellarnos, los cambios provocados por el estrés son convenientes, ya que nos permiten responder rápidamente y poner nuestra vida a salvo. Muchas personas en medio de situaciones de peligro desarrollan fuerza insospechada, saltan grandes obstáculos o realizan maniobras prodigiosas, pero en condiciones de aprendizaje, aumentar los latidos cardiacos, tener mayor fuerza en los músculos, activar el sistema de alarma y prepararnos para enfrentar al león, no es lo más recomendable. Lo que en situaciones apropiadas puede salvarnos la vida, se convierte en una limitación cuando surge en escenarios inapropiados.
Un interesante estudio realizado en Irvine, Universidad de California, sobre los efectos de estrés agudo en el aprendizaje, permitió presentar evidencias de que en el estrés agudo se activa la hormona liberadora de corticotropina (CRH), y que ésta a su vez afecta el proceso por el cual el cerebro agrupa y almacena la información. El aprendizaje y la memoria se producen y fijan en las sinapsis neuronales, los espacios de unión a través del cual se comunican las células del cerebro.
En las dendritas se encuentran las espinas dendríticas, que son pequeñas eventraciones; cada una de estas espinas se comunica a través de una sinapsis con un botón terminal axónico de otra neurona. Cuanto mayor es el tamaño de la espina dendrítica, ésta puede intercambiar mayor cantidad de impulsos eléctricos.
Los científicos que desarrollaron la investigación en la Universidad de California, pudieron observar como, a pocas horas de inicio del estrés agudo, las neuronas del hipocampo de los ratones utilizados para el estudio, sufrían una rápida desintegración de las espinas dendríticas al recibir CRH, lo que limitaba su capacidad para recoger y almacenar recuerdos mediante las sinapsis.
Para comprobar este descubrimiento probaron dos variables: bloquear la corticotropina, prueba que permitió ver que no aparecía el daño que ocasionaba el estrés sobre las espinas dendríticas, y la segunda variable fue administrar bajos niveles de hormonas sintéticas liberadoras de CRH, lo cual permitió observar cómo las espinas se retraían en cuestión de minutos. Afortunadamente, una vez son eliminadas las hormonas liberadoras de corticotropina, las espinas vuelven crecer.
Tener dificultad para aprender, memorizar y pensar, es algo común durante los momentos de estrés, como sentirse amenazado por no formar parte del grupo, sentir que lo que se enseña supera las capacidades personales, la falta de vinculo con el docente o capacitador (la falta de vínculo genera en el cerebro la sensación de incertidumbre, ya que no se sabe qué esperar del otro), exámenes, cansancio, falta de glucosa, etc. Cuando el cerebro percibe amenazas o el alumno se siente estresado, el cerebro emocional activa un filtro límbico llamado amígdala, que cambia al organismo al “modo supervivencia” y desvía la información sensorial del cerebro racional a los centros automáticos para prepararse a enfrentar el "peligro" (respuestas de lucha o fuga).
Dado que no hay tigres en el aula, los alumnos en realidad no necesitan del mismo filtro de respuesta a las amenazas que los mamíferos que los precedieron. Sin embargo, estos filtros aún existen en los cerebros humanos y se activan cuando los niños y jóvenes en el colegio, o las personas en sus trabajos, experimentan situaciones estresantes como la confusión por material extremadamente demandante, aburrimiento por temas y actividades repetitivas o presiones sociales como la intimidación o el acoso.
Es por ello que luego de leer y conocer este trabajo, sería interesante que apliquemos nuestra inteligencia reflexiva y pensemos en cuanto estrés estamos viviendo diariamente o producimos en otros; seguramente nuestros lóbulos pre-frontales, el área más elevada de nuestro cerebro y la que se ocupa de la atención ejecutiva -esa que necesitamos este activa en el aula- nos permitirán ser conscientes de que si queremos despertar a pleno de la memoria de trabajo, la capacidad de aprendizaje y consolidar los conocimientos en la memoria de largo plazo, es necesario:
  • Aprender a no generar situaciones estresantes innecesarias.
  • Ser conscientes de cómo el estrés afecta el proceso de aprendizaje.
  • Aprender a detectar el estrés en sus primeras etapas, en donde los LPF (lóbulos prefrontales) pueden modelarlo.
  • Generar vínculos humanos con nuestros alumnos, para que ellos sepan qué esperar de nosotros (bajar el nivel de incertidumbre).
  • Cuidar de los vínculos del grupo en el aula. Un alumno que no se integra está en modo supervivencia. Estar atento cada día a generar espacios en donde la cordialidad sea una regla a cumplir.
  • Enseñar sobre la importancia del buen descanso y la buena alimentación.
  • Aplicar el principio de adecuación, para no exigir algo que en determinado momento supere lo que el alumno puede dar y con ello generar indefensión aprendida. Esto asocia el aprendizaje al dolor.
  • Junto al principio de adecuación, permitir logros según individualidades genera auto-eficacia percibida, lo que posibilita que el alumno se motive a seguir aprendiendo.
  • Realizar actividades relajantes durante el día, que van desde ejercicios de respiración, pasear o acariciar a nuestra mascota, hasta encuentros y charlas con personas amigas.
  • En algunos momentos de la clase o del día levantarse de la silla y hacer movimientos para disminuir la tensión acumulada.
  • Como docentes y capacitadores tener presente que a través de las neuronas en espejo enseñamos con nuestro accionar cotidiano.
  • Neurosicoentrenar habilidades de modelación emocional, para poder contar con ellas cuando lo necesitemos.
Y lo más importante, crear contextos humanos neurosicoeducados en donde todos aprendamos a cuidar de nuestro cerebro y no sea necesario contrarrestar los efectos nocivos del estrés, sino no generarlo; por el contrario, crear contextos enriquecidos que lleven a nuestros alumnos y personal a estados emocionales constructivos en donde nuestras capacidades cognitivas y ejecutivas afloren en todo su esplendor.
Referencias T2
 
Baram, Tallie Z. (2008).  Rapid Loss of Dendritic Spines after Stress Involves Derangement of Spine Dynamics by Corticotropin-Releasing Hormone. The Journal of Neuroscience.
Baram, Tallie Z. (2012).  Sculpting the Hippocampus from within: Stress, Spines, and CRH. Trends Neurosci, 35, 315-324.
Duval, Fabrice. (2010). Neurobiology of stress. Chil. Neuro-psiquiatr. Vol. 48. No.4. Escuela de Medicina de la Universidad de California- Irvine.
Logatt Graner, C. (2013). Formación en Neurosicoeducación y Curso de capacitación docente en Neurociencias. Asociación Educar para el desarrollo humano.
Phelps, Elizabeth. (2013). Proceedings of the National Academy of Sciences Cognitive emotion regulation fails the stress test. Proceedings of the National Academy of Sciences.
 
Notas
 
*Neurosicoeducadora. Directora General de la Asociación Educar para el Desarrollo Humano; sus cursos y formaciones cuentan con alumnos en 33 países. Directora General de “Descubriendo” -el cerebro y la mente- revista on-line con cobertura nacional e internacional. Coordinadora de Neurociencias en las organizaciones -Curso de Especialización en Neuromarketing y Neuroética-, Universidad Maimónides. Docente de Neuromarketing, Neuroética y Neuroliderazgo en la Escuela de Negocios de la Universidad Maimonides. Docente de los Talleres de Neurobiología del aprendizaje, Universidad de la Plata, sede Quilmes, Asociación Educar. Docente del Curso de especialización en Neuromarketing, Universidad Maimónides. Docente de Coaching Organizacional en la A.D.C.A. (Asociación de Desarrollo y Capacitación de Argentina), formación dirigida por la Consultora Szych- Marcovich y Asociados. Co-autora de El Libro Neurótico, del libro El gran secreto-primer libro de Neurosicoeducación y de El libro de las reglas mentales.
marita@asociacioneducar.com
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FUENTE:
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