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viernes, 3 de abril de 2015

Decálogo de la crianza respetuosa






1. Cuando un niño llora lo hace porque necesita algo.
El llanto de un niño no es una estrategia planificada para lograr un objetivo oculto, es una manera de expresar una necesidad no satisfecha o una emoción asociada a la tristeza, el miedo o el enfado. El llanto debe ser acompañado y consolado siempre.
2. La necesidad de contacto es una necesidad primaria.
Los bebés necesitan estar en contacto estrecho con su madre. Estar en brazos o dormir junto a su madre es una necesidad real. Es beneficioso para ellos.

3. Los niños pequeños son incapaces de manipular o chantajear.
Su nivel de desarrollo cognitivo y emocional hace imposible el acto de la manipulación o el chantaje.

4. Complacer NO equivale a malcriar.
Complacer a los niños, permitir que logren sus objetivos, es beneficioso para su autoestima, su motivación de logro y su sensación de propio control.

5. Ningún niño puede conseguir siempre lo que desea.
La vida misma hará que los niños, en muchas ocasiones, no puedan conseguir lo que quieren. No tengáis miedo a ofrecerles experiencias de éxito, pues las experiencias de fracaso van a llegar de manera natural.

6. Todo ser humano necesita ser aceptado por lo demás.
La expresión de aceptación incondicional por parte de los padres ofrece seguridad al niño y le permite desarrollarse de manera óptima. Ellos nos aman incondicionalmente.

7. Los premios, los castigos, los gritos y las amenazas deben evitarse siempre.
La educación basada en premios y castigos es ineficaz, daña la autoestima, obstaculiza la motivación natural del niño y merma el desarrollo de su autogestión. La silla de pensar es un castigo.

8. Los juicios y etiquetas obstaculizan el desarrollo de la persona.
El niño, como ser humano en desarrollo, debe crecer en un entorno libre de juicios y etiquetas, basado en la aceptación y el afecto por parte de los demás.

9. Los niños necesitan jugar.
El desarrollo y el aprendizaje infantil se producen a través del juego. Es absolutamente necesario garantizar la satisfacción de esta necesidad.

10. Los niños necesitan límites, pero pocos.
Eliminar límites innecesarios mejora la convivencia familiar. Cuando confiamos en ellos, la necesidad de controlarlos pierde todo su sentido.

AUTORA
Mónica Serrano    
 
FUENTE:
    http://www.psicologiaycrianza.com/                         

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