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lunes, 20 de octubre de 2014

10 mitos sobre las emociones

  

Desmontando mitos sobre las emociones

1. Si reprimo mis emociones, estas se marchan
Esto es un mito: Reprimir las emociones, hace que las emociones se queden dentro de nuestro cuerpo, y esto hace que en vez de gestionar lo que sentimos, lo acumulemos, hasta un día explotar. O mucho peor, que nuestras emociones, se conviertan en bloqueos físicos e incluso en enfermedades.
Ej: Imaginemos una olla a presión, así están nuestras emociones en nuestro cuerpo. Es importante que dejemos salir nuestras emociones, y expresemos lo que sentimos.
2. Hay emociones positivas y negativas
Esto es un mito: A pesar que muchos autores las clasifican de esta manera, en realidad todas las emociones que sentimos son adaptativas.¿Qué quiere decir esto? Que gracias a todas las emociones que sentimos, estamos aquí como especie. Ej Si ahora entrara un león en tu habitación, ¿qué haríamos? Nos esconderíamos, o nos quedaríamos quietos o nos subiríamos encima de la mesa. Todo esto son reacciones que nos hacen tener el miedo para proteger nuestra vida. 
Todas las emociones sirven para protegernos en su justa medida. Es cierto que algunas son más agradables que otras, pero el fin último es de nuestras emociones es nuestra supervivencia.  


3. Mostrar mis emociones es de débiles
Esto es un mito: A lo largo de los años, dependiendo en qué culturas, las emociones han sido un tabú, algo que no se podía mostrar porque sino era señal de que eras débil. Esta afirmación, más que un mito en sí, yo diría que es un mensaje que se nos ha transmitido generación tras generación. Ej: Si lloramos porque estamos tristes. No quiere decir que seamos débiles sino que tenemos inteligencia emocional. De igual forma, ahora sabemos que mostrar nuestras emociones es una necesidad para el ser humano, porque forma parte de la capacidad que tenemos todos de expresarnos. Cuando se nos impide, o nos impedimos a nosotros mismos la expresión de nuestras emociones, esto nos hace sentir muy mal. Porque en realidad nuestra fuerza está en nuestra vulnerabilidad. En la capacidad de mostrarnos tal como somos, y aún así aceptarnos. 



4. Ojos que no ven, corazón que no siente
Esto es un mito: Aunque hagamos que no vemos, en realidad, sí que vemos, y por lo tanto sentimos. Podemos hacer como si no nos afectara una situación, pero en realidad si que nos toca. Ej Si rompemos con alguien y no lo vemos más, podemos pensar que vamos a sufrir menos, pero en realidad es necesario que pasemos el duelo de lo perdido. Ignorar lo que nos pasa, sólo nos trae más problemas, en realidad sintiendo lo que nos pasa, es más fácil que las emociones acaben marchando.


5. He de estar alegre siempre
Esto es un mito: La alegría es una emoción agradable, que nos gusta sentir constantemente. A pesar de eso, no es posible estar alegre todo el tiempo. ¿Por qué? Pues porque las emociones que no son tan agradables de sentir (miedo, rabia, tristeza...) son necesarias que las sintamos para valorar lo que tenemos. Ej Imaginemos que se nos muere el perro, y no le damos importancia. Las emociones como el miedo, la tristeza o la rabia, sirven para conectar con nosotros mismos, reflexionar, valorar lo que tenemos, ser precavidos y poner límites.


6. El enfado y la rabia son emociones que tengo que evitarEsto es un mito: Desde pequeños se nos enseña que enfadarnos y sentir rabia está mal. Y por tanto, como adultos hemos aprendido (por lo general) a no mostrar la rabia o el enfado cuando lo sentimos. O al revés, a mostrar la rabia y el enfado en el extremo. De igual manera, el enfado es una emoción necesaria, para poner límites en nuestra vida, y no dejarnos pisar por los demás.  Ej Hace tiempo escribí un artículo sobre el concepto de rabia como algo positivo, que en un grado moderado y desde el respeto hacia el otro, es una actitud sana. Si cuando nos enfadamos, podemos expresar lo que sentimos, de una manera respetuosa y sana, esto nos va a liberar mucho peso y nos va a permitir poner límites en nuestra vida. A veces, quizá la manera no es todo lo respetuosa que querríamos, pero es un aprendizaje que hemos de ir haciendo.

7. El miedo hay que vencerlo
Esto es un mito: Se nos enseña que el miedo es un enemigo, contra el que hay que luchar. Es cierto que el miedo podemos hacer que sea muy poderoso en nuestra vida, pero ir contra él, no es la solución porque solo se hará más grande. 

 Si en vez de ponernos el miedo delante para que nos bloquee, le dejamos que nos acompañe, en vez de ser un enemigo, lo convertimos en aliado.Entonces podemos encontrarnos, hablando en público, a pesar del miedo. Eso va a hacer que el miedo al final solo salga, para protegernos en momentos que verdaderamente lo necesitemos.


8. Si me distraigo la tristeza se va
Esto es un mito: Si nos distraemos, lo que ocurre simplemente es que la tristeza queda aparcada, pero sigue dentro de nosotros. Distraernos puede servir en el momento, para dejar de estar tristes, pero en otra situación, momento o lugar esa tristeza si no se resuelve, va a volver a nuestro cuerpo. Ej Si tenemos un mal día, y estamos tristes porque hemos discutido con nuestros hijos, o con nuestra pareja,es importante que nos dejemos sentir en el cuerpo la tristeza, la sensación física, y además sí tenemos que llorar pues que lloremos lo que necesitemos.
Solo si dejamos la tristeza salir, y no la reprimimos, si le expresamos al otro cómo nos sentimos, todo eso va a ayudar a que la tristeza se pueda marchar. 


9. Las emociones son permanentes
Esto es un mito: Cuando estamos mal, parece como si fuera a durar una eternidad. Como si la tristeza, el enfado o el miedo no se terminaran nunca. Pero en realidad, todas las emociones vienen y van. Ej Como una ola en el mar, viene y va. Siempre que hagamos el proceso correcto, que tiene que ver con
la curva de las emociones  sentir la emoción en nuestro cuerpo, observarla, identificar qué emoción es, dejarla que se quede en nosotros un rato, la expresamos si es necesario , y veremos como poco a poco va desapareciendo. 

10. Si tengo una emoción fuerte, tengo que razonar
Esto es un mito: No es posible razonar cuando estamos experimentando una emoción muy fuerte, porque es nuestro cuerpo el que está hablando. Una vez baja la respuesta emocional, ahí si que se puede razonar y poner pensamientos a lo que hemos sentido. Ej Si tenemos una discusión con nuestro hermano primero nos ha de bajar el enfado y después podremos entender lo que nos ha pasado. Dejar que las emociones hagan su proceso natural es beneficioso para todo nuestro cuerpo. 
La gente que escucha a sus emociones sin ignorarlas producen que su nivel de confianza aumente. Thich Nhat Hanh
AUTORA 
Adriana Reyes
Psicóloga Col.19.831
www.psicoemocionat.com
 

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