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lunes, 22 de septiembre de 2014

Reflexión:¿ Ser o hacer ante los que nos rodean?



Cuando empezamos nuestra andadura como padres o madres algunos de nosotros nos recreamos pensando en cuándo llegará ese momento en que nuestro hijo o hija, con cuatro o cinco añitos, sentado a nuestro lado nos pregunta y le enseñamos sobre diversos aspectos de la vida (valores, comportamientos, emociones, relaciones, conocimientos, ¿sexo? ;) , etc.). Sin embargo, olvidamos a menudo que el principal aprendizaje lo van a tomar de nuestro modelo de vida. No podemos esperar que sea asertivo si no lo somos nosotros, no podemos esperar empatía si la demostramos, difícil que sean responsables si nos dedicamos a victimizarnos y descargar siempre nuestra responsabilidad en los demás…
No sé si esta frase pertenece o no a Teresa de Calcuta, es difícil rastrear el origen de las citas que encontramos por internet, pero perfectamente podría ser de una persona como ella que, sin tener hijos biológicos, sin duda tenía bien claro este principio de vida pues, sin pretenderlo, fue un ejemplo vivo para los que le rodearon y conocieron de su hacer. ¿A quién no le gustaría dejar un legado como hizo ella en los que le rodearon, especialmente en los más pequeños?
Sin embargo, lo paradójico del tema sobre ser ejemplo o modelo para otros (en este caso para nuestros hijos) es que cuanto más nos esforcemos en “hacer”, en comportarnos de un determinado modo para que nuestros pequeños nos vean, más estaremos cayendo en la falsedad que los niños -y aún más luego los adolescentes- son capaces de captar. Lo paradójico, como decía, es que, cuanto más ejemplo queremos ser, menos acabamos siéndolo. ¿Por qué? Porque la vía del “hacer” nunca sustituye a la del “ser”. No se trata de vivir de acuerdo a unos principios de vida porque está mi hijo o hija delante, esto equivale a construir un castillo de papel que antes o después de desmoronará. Se trata de vivir conforme a esos principios de vida porque estamos convencidos de su valor y queremos que sea lo que defina nuestro carácter como personas. Entonces, el impacto en los que nos rodean, vendrá por sí solo.
Un saludo.
Jonathan Secanella
Coach y formador


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