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viernes, 24 de enero de 2014

Cuando los y las docentes gritan.


Cuando los y las docentes gritan.

La voz tiene un efecto dominante, imperativo en el que escucha, influyen negativamente en el aprendizaje de los chicos, producen temor, los irrita y los cohíbe en la participación de las clases. Y, en algunas ocasiones, les puede provocar ansiedad y excitación.

Cuando el docente eleva la voz también provoca que el chico se sienta rechazado por el maestro y eso puede afectar al rendimiento. "Con el grito se cierra el diálogo".

El grito acompañado del típico ..."¿me entendéis?" cuando el problema no es del que escucha sino del que habla, debe el docente preguntar... ¿me doy a entender? ¿me explico?...los niños y niñas los adolescentes no responden a ese grito de  ¿me entiendes?... querido colega, el ruido en las escuelas es normal, los gritos, las risas, el barullo es normal, pero los gritos de los docentes no lo son, no deberían serlo. 

Tengo 20 años de ser docente, y cuando empecé a trabajar una vez ...UNA VEZ... grité y dije: "Todo mundo silencio" a niños de seis años... y un niño de esos que eran mis primeros alumnos en mi primer año de trabajo me dijo con sus ojitos llenos de lágrimas... "señorita por qué grita" !!!me mato!!! nunca más levanté la voz, encontré una forma distinta de que dejaran de hablar, cruzo los brazos me paro al frente donde todos me vean y no hablo soy como una estatua... de pronto el grupo hace presión ... se escucha bajito....la seño no habla, que le pasó, cállate, mira la seño no habla, y con paciencia logré que ellos supieran que mi silencio llamaba al silencio y me funcionó ahí hasta la universidad con mis alumnos adultos. 

No grite estimado colega, porque su imagen profesional se ve dañada, se observa que no tiene dominio de sus emociones, que no tiene autoridad implícita, que ha perdido el control, si usted siente que no puede manejar su euforia ante el barullo estudiantil, pida ayuda psicológica, de pronto usted necesita bajar el estrés, pida vacaciones, hágase tratar pero por lo que más quiera no grite, no dañe sus cuerdas vocales, no afecte su salud física y emocional y no afecte a sus estudiantes, medite si en su aula usted consigue el silencio a fuerza de gritos. Todos podemos cambiar no es necesario que lo comente con nadie, haga cambios en su actitud profesional ya mismo. 
Licenciada Alba Jiménez
Consultora y Asesora Pedagógica.



 
 
 

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