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jueves, 28 de noviembre de 2013

REGLAS PARA ENTENDER Y ATENDER AL NIÑO DISLÉXICO EN LA ESCUELA


REGLAS PARA ENTENDER Y ATENDER AL NIÑO DISLÉXICO EN LA ESCUELA

Carmen Castelló Tardajos

Licenciada en Pedagogía

Directora del Colegio Areteia (Grupo NACE).

En todos los Centros y en casi todas las aulas hay un número de escolares que tienen problemas de lecto-escritura, estos problemas pueden ser diferentes de unos a otros. Un grupo de estos niños, entre un 5 y un 12 % de los escolares de España, según distintas estadísticas, presentan lo que llamamos, siguiendo el DSM-IV, un Trastorno de Aprendizaje, o lo que también se suele llamar dislexia

Los alumnos disléxicos son los grandes incomprendidos, se les ve con estrategias y habilidades en muchas facetas de su vida (relación social, dibujo, comprensión…), sin embargo, son muy torpes en otras. Algunos profesores no acaban de asumir su problemática y con frecuencia les trasmiten expresiones como: “tienes que leer mejor” o “debes mejorar tu caligrafía” o “pones demasiadas faltas de ortografía”, como si de su voluntad dependiera.

Estos alumnos pueden aprender “mucho” pero necesitan de esas medidas, siempre necesarias y hoy obligatorias, que llamamos de atención a la diversidad. Evitar su fracaso escolar es el reto de la escuela que acepta a la diversidad de alumnos que confluyen en las aulas.

¿Qué necesita el alumno disléxico?

Un colegio cuyo Proyecto Educativo contemple el tratamiento a la diversidad y respete, desde el diseño general, las diferenciales individuales y los distintos niveles y ritmos de aprendizaje. La escuela que quiere atender a la diversidad, precisa una organización escolar que favorezca el diseño, así como medios e instrumentos que faciliten la labor educativa personalizada. Conocer a los alumnos, sus capacidades, niveles de aprendizaje y detectar las posibles dificultades, es el primer paso para entender las peculiaridades del alumno disléxico. La forma de demostrárselo es ofrecerle estrategias educativas, a partir de sus dificultades que le lleven a progresar en su proceso de aprendizaje, aunque en determinados aspectos no llegue al nivel de los otros niños.

El alumno disléxico va a necesitar:

Un programa adaptado en Lengua

En el área Lengua precisará adaptación curricular. La eficacia lectora del disléxico siempre va estar por debajo del nivel medio del curso. Su problema de memoria visual inmediata le llevará a tener problemas con la ortografía no reglada. Su letra y la organización del espacio gráfico, supondrá un problema para él ya que el aspecto de su trabajo será más desorganizado. La evolución en estos apartados del área de Lengua será más lenta y el profesor deberá procurar su progreso ajustando niveles y aceptando como normal el desfase.

En el resto de las áreas no necesitará Adaptación Curricular, pero si adecuación a su nivel de desarrollo de la lecto-escritura.

 
El alumno disléxico será capaz de comprender y procesar los programas a un nivel oral, sus dificultades se concretan cuando debe utilizar el lenguaje escrito y ahí es donde requerirá ayuda. El nivel de ayuda que precisa va relacionado con que le facilitemos medidas extraordinarias cuando las requiera, para aprender y para demostrar lo que sabe. Tendrá dificultades para el aprendizaje del currículo a través de los libros, entenderá mejor la información oral. Tendrá dificultades con la realización de las tareas, precisará que la vía de aprendizaje no sea única y fundamentalmente el lenguaje escrito.

Requiere que la información nueva se le repita más de una vez, se desorienta fácilmente y se cansa porque su trabajo le supone un sobreesfuerzo, esto le lleva a tener distracciones que no le facilitan el éxito. Necesitará ayuda para relacionar los conceptos nuevos con las experiencias anteriores. Puede requerir más práctica que un estudiante normal. Necesita más tiempo para organizar sus pensamientos, para terminar sus tareas, para realizar los controles.

Programas de apoyo que le ayuden a progresar en sus déficits específicos.


Deberán estar ajustados al nivel de evolución en que el niño se encuentra (no hay dos niños que requieran exactamente el mismo programa). Es conveniente que se trabajen al unísono los distintos déficits que el niño presenta, siguiendo una progresión gradual. Al mismo tiempo que se trabajan habilidades de aprendizaje deficitarias es fundamental volver a aprender la lecto-escritura (sobreaprendizaje), pero utilizando una metodología multisensorial, adecuada a su ritmo de aprendizaje, dando pasos pequeños, para realizar un aprendizaje sin errores que le facilite el éxito en cada paso. Las clases tienen que ser entretenidas y divertidas para el niño (juegos, trabajos manuales, canciones...), nunca se deberá repetir la situación de estrés que el niño vive en el aula.

Un clima de comprensión por parte de los profesores, de entendimiento y aceptación de sus características y dificultades de aprendizaje.

El profesor le manifestará unas actitudes y comportamientos de ayuda, demostrándole que entiende su estilo de aprendizaje y que le favorece con recursos que le ayudarán a aprender, a adquirir un buen concepto de sí mismo y a solucionar la frustración. El profesor deberá estimular al alumno disléxico cuando se encuentre ante situaciones de fracaso (un suspenso, una llamada de atención…), motivarle para que el desánimo no le lleve a “pasar” de aprender. Es importante hacer observaciones positivas sobre sus trabajos, transmitirle esperanza en que puede realizarlo mejor, hay que ayudarle a que comprenda sus dificultades, no se le debe someter a una situación de evidencia pública de sus errores si lo pasa mal (leer en voz alta, comentarios en alto sobre sus resultados…).

Es importante tener en cuenta que entenderle no es ser débil con él. Hay que ser exigente pero respetando su situación de aprendizaje, su ritmo y su rendimiento. No se le debe consentir caer en la desgana y la falta de esfuerzo. Es importante ayudarle a evitar la frustración.

1 comentario:

  1. No es lo mismo atender que entender

    La gravedad de un cuadro de inquietud o desborde puede hacernos llegar a la conclusión de que no hay más remedio que emplear psicofármacos, lo que en criterio nunca quiere decir ritalina. En tal caso se cree tener en cuenta los siguientes aspectos:

    http://psicologia-terapias.blogspot.com.ar/2012/07/no-es-lo-mismo-atender-que-entender.html#.U87rwuN5M8o

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