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lunes, 19 de septiembre de 2016

Respuesta educativa para el alumnado con TDAH/Tratamiento multidisciplinar




Tratamiento multidisciplinar

El tratamiento ha de ser multidisciplinar, esto es, debe comprender terapia psicológica cognitivo-conductual, farmacológica (recomendada por el facultativo), psicopedagógica y psicosocial (en casos de adversidad socioeconómica). Ninguno de estos tratamientos es único ni exclusivo, ni puede ni debe sustituir a los demás. Este tratamiento conjunto debe contar con la colaboración y comunicación continua de familias, ámbito educativo, ámbito sanitario y otras instituciones pertinentes.
El abordaje multimodal se realizará de manera individualizada, es decir, con una intervención del alumno/a (que incluya los aspectos conductuales, cognitivos, emocionales) y los familiares, académicos y sociales, considerando las características y circunstancias que rodean al menor y a su familia.
El diagnóstico temprano y posterior tratamiento en el inicio de la escolarización es fundamental. Este diagnóstico será imprescindible para el correcto aprendizaje social que ayudará al correcto aprendizaje académico posterior. El diagnóstico precoz previene la pérdida de los primeros años de aprendizaje. 

  • Tratamiento psicológico
    Este tratamiento cursa en dos vías: terapia conductual y terapia cognitiva.
    La terapia conductual emplearía las siguientes técnicas de modificación de conducta:
  • Incrementar las conductas adecuadas: el refuerzo positivo (alabanza, atención positiva, recompensas y privilegios) y el refuerzo negativo (retirar un estímulo no deseado ante el logro de la conducta deseada).
  • Reducir las conductas no deseadas: tiempo fuera o aislamiento, extinción, coste de respuesta, castigos, etc.
  • Técnicas combinadas: economía de fichas, contrato de contingencias, etc.
  • La terapia cognitiva trabajaría sobre ideas, actitudes y creencias de los progenitores y del paciente. 
  • Trabajo con el paciente: enseñar autoinstrucciones, técnicas de entrenamiento en autocontrol, resolución de problemas, técnicas de relajación, extinción de conductas inadecuadas, fomento de conductas adaptativas, inteligencia emocional y entrenamiento en habilidades sociales.
  • Entrenamiento para padres: información sobre el trastorno, entrenamiento en técnicas de modificación de conducta, consenso en las directrices educativas, etc.
  • Tratamiento farmacológico
  • A edades tempranas, antes de los siete años, si la severidad de los síntomas es leve, se recomienda que el primer tratamiento sea terapia conductual para los pacientes y entrenamiento a padres y madres en lugar de fármacos. Cuando esto no funciona o en los casos más severos, es cuando se considera la medicación. Es importante como primera piedra para todo lo demás y para impedir el efecto bola de nieve, como explicaremos más adelante en el tema III.
    Cuando la situación se vuelve difícil (recordemos que puede llegar a ser insostenible) y el alumnado presenta dificultades para interactuar con sus pares, profesores/as, y otros adultos/as, la medicación puede resultar muy útil.
    El tratamiento debe estar supervisado por un profesional médico, preferentemente neurólogo o psiquiatra y administrado de forma responsable por los y las adultos/as, al cuidado del niño/a.
    Hemos de tener en cuenta que el efecto de la medicación viene determinado por sus componentes. Hay medicación cuyos efectos tienen una duración en torno a 8 horas y otra medicación de una duración aproximada de 4 horas. La tendencia es medicarles con aquella que tiene un efecto retardado, por ello, además del tratamiento médico, las terapias que modulan el comportamiento logran una mayor evolución sobre aquellas que sólo se medican. Una buena organización del tiempo familiar, un ritmo ordenado de comidas y sueño, las rutinas para el trabajo en la escuela y fuera de ellas, una buena distribución del tiempo de ocio (no castigar a un niño hiperactivo sin recreo es un buen ejemplo de ello) ayuda mucho a una buena medicación bien administrada.
    Entender que la medicación permite fijar su atención y reduce su hiperactividad, tanto mental como física, es fundamental para comprender en qué nos puede ayudar. Pero entender que los fármacos son una ayuda y no la “solución” es todavía más importante. La medicación logra que sus sinapsis neuronales funcionen mejor, pero no les educa, no les “cura” ni les cambia su funcionamiento cerebral. 



  • PET: Tomografía por Emisión de Positrones
  • Tratamiento psicopedagógico
    Citando a Spencer:
Icono de iDeviceCita
Los escolares con TDAH presentan más dificultades de aprendizaje que el resto de la población infantil, siendo este hecho uno de los principales motivos de consulta y de fracaso escolar” (Spencer J., 2007, citado en Fundació Sant Joan de Déu, 2010, p. 51)
Como desarrollaremos más adelante en los temas competentes, el tratamiento psicopedagógico es uno de los fundamentos básicos del tratamiento general de los pacientes con TDAH.
Es importante la información y formación de los y las docentes sobre el TDAH, por lo que, “es recomendable que los docentes reciban formación que les capacite para la detección de señales de alerta del TDAH y para el manejo del TDAH en niños y adolescentes en la escuela”. (Fundació Sant Joan de Déu, 2010, p. 102).
El trabajo con los pacientes que padecen TDAH en los centros escolares debe incluir adaptaciones en las aulas, técnicas de modificación de conducta y diferentes estrategias en el aula (manejo de la agenda, entrenamiento en el cumplimiento de normas y establecimiento de límites, presentación del trabajo, adaptación de los sistemas de evaluación del alumnado con TDAH). En ocasiones, además se exige un trabajo psicopedagógico individual (comprensión y velocidad lectora, cálculo numérico, habilidades cognitivas, etc.).

Finalmente, insistiremos en la importancia de la implicación de toda la comunidad educativa para la eficacia de todas estas medidas


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