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viernes, 6 de noviembre de 2015

EN QUÉ CONSISTE EL ACOSO ESCOLAR O BULLYING




TheSon - Olijosman - http://www.nibbledpencil.com:


EN QUÉ CONSISTE EL ACOSO ESCOLAR O BULLYING.
El acoso escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Hay tres tipos de acoso:
  1. Intimidación verbal: insultos, burlas, amenazas.
  2. Intimidación física: empujones, golpes, patadas, etc.
  3. Relacional/intimidación social: la difusión de rumores acerca de alguien, consiguiendo excluir al niño de las actividades, convenciendo a los demás niños para que también lo rechacen.
Las nuevas tecnologías han propiciado una nueva forma de acoso escolar, se lleva a cabo a través de las redes sociales, es lo que se conoce como el ciberacoso.
Las víctimas de acoso sufren un tremendo impacto emocional, se sienten enfadados, tristes, angustiados, e indefensos, en algunos casos llegando a desarrollar una depresión grave.
FACTORES DE RIESGO.
Los acosadores suelen dirigirse a niños que son percibidos como débiles, diferentes, o menos populares.
Los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de sufrir acoso son: tener baja autoestima, relaciones con los compañeros pobres o redes sociales débiles, discapacidades para el aprendizaje o discapacidad física, ser percibidos como molestos o llamar la atención, tener ansiedad o depresión, ser percibido como diferente (por ejemplo: bajo peso, sobrepeso, vistiendo ropa diferente), entre otros.
EL ACOSO ESCOLAR Y EL TDAH
Los niños con TDAH son más propensos que otros niños a ser víctimas porque algunos de sus comportamientos, como problemas para controlar sus emociones, impulsividad o hablar demasiado, son molestos para sus compañeros. Además los niños con TDAH son socialmente inmaduros, por lo que les cuesta mucho hacer y mantener amigos. Todos estos factores podrían explicar por qué estos niños son más vulnerables que otros niños a ser víctimas, aunque es cierto que en ocasiones son agresores o ambas cosas. Con respecto a las niñas con TDA-H un estudio realizado en Australia puso de manifiesto que tienen más probabilidad de ser víctimas de acoso escolar que las niñas sin TDA-H (Sciberras, 2012).
También hay evidencias de que los niños con TDAH y Trastorno Negativista Desafiante (TND) son más propensos a intimidar a los demás. El Trastorno Negativista Desafiante se caracteriza por una falta de respeto a la autoridad y por un comportamiento perturbador. En los niños con TDAH y TND se acentúan sus problemas para regular las emociones, por lo que aumenta el riesgo de actuar como matones.
EL ACOSADOR NO NACE, SE HACE, la baja autoestima, la frustración, la dificultad para regular sus emociones, conduce en ocasiones a que traspasen la línea convirtiéndose en agresores, como forma de conseguir lo que quieren.
SEÑALES QUE PUEDEN INDICAR QUE EL NIÑO ESTÁ SIENDO ACOSADO.
Las señales de advertencia que pueden indicar que un niño sufre acoso escolar son:
  • Mostrar un cambio notable en el comportamiento, como comer menos o más de lo habitual, tener pesadillas, o tiene problemas para dormir.
  • Parece tener pocos amigos o quiere evitar situaciones sociales.
  • Parece triste, ansioso o se siente enfermo más de lo habitual.
  • Perder objetos personales y no ser capaz de explicar cómo se perdieron.
  • Tener lesiones físicas.
  • Tener bajas calificaciones o poco interés en la escuela.
  • Cada vez son más reacios a acudir a la escuela e incluso pueden fingir malestar (dolor de cabeza, barriga, etc.) para no acudir a la misma.
LO QUE LOS PADRES PUEDEN HACER ANTE EL ACOSO ESCOLAR
  • La víctima no es la culpable. En muchas ocasiones los padres deberán explicar al  niño que lo que le está pasando no es culpa suya, ya que el pueden creer que el acoso es consecuencia de su comportamiento inadecuado.
  • Propiciar un ambiente de confianza. Muchas veces el niño no hablará de lo que le ocurre porque piensa que los padres no pueden hacer nada al respecto, pero si existe un ambiente de confianza en casa, es posible que se atrevan a hablar de ello.
  • Indagar sobre sus relaciones. Se ha constatado que los niños con TDAH que tienen amigos cercanos, son menos propensos a ser víctimas que los que no tienen amigos íntimos. Por ello los padres deben interesarse en las relaciones del niño, preguntándole por cómo son sus compañeros, los que se muestran amistosos y –los que no lo son. Su hijo puede que no sea consciente que está en el punto de mira de otros niños.

  • Pregunte a sus maestros, si sus dificultades para relacionarse tienen que ver. A veces una frase inapropiada o impulsiva en clase puede atraer la atención de un matón. Y una respuesta impulsiva del estudiante con TDAH, a la provocación de un matón, puede agravar la situación.
  • Ponga el acoso en conocimiento del colegio. La intimidación es grave y puede tener consecuencias duraderas. Si sospecha que su hijo está siendo intimidado en la escuela, hable con su hijo de inmediato sobre la situación. Si su hijo se resiste a hablar de ello, que es lo más común, hable con el maestro, orientador escolar, o el director del colegio para abordar y corregir el problema. Si la situación no se soluciona o si piensa que su hijo está en peligro de ser objeto de una agresión física, póngase en contacto con la policía. También puede plantearse la posibilidad de ofrecerle ayuda psicológica para superar esta situación.
  • Hágale entender las situaciones que lo convierten en víctima. Es útil para el niño TDAH que le hagamos entender qué situaciones, reacciones o respuestas lo convierten en blanco de los matones. El TDAH puede inhibir su comprensión de las señales sociales, por lo que es muy probable que ni siquiera se dé cuenta de que sus compañeros encuentran sus acciones molestas o inapropiadas. Sin excusar el comportamiento del acosador, identifique algunas de las acciones de su hijo -que habla demasiado, hace el payaso en momentos inoportunos, hace comentarios fuera de lugar- que podrían llamar la atención negativa, y ofrézcale alternativas para corregir estos comportamientos.
  • Trabaje un comportamiento social apropiado. Practique el comportamiento social adecuado en casa para que su hijo pueda seguir un buen ejemplo. Muéstrele qué conductas son apropiadas y por qué. Por ejemplo, explíquele por qué es de mala educación interrumpir conversaciones, pero usando siempre expresiones positivas “Espera tu turno” en lugar de “No interrumpas”. Dígaselo cuando se produzcan situaciones concretas en las que usted muestre a su hijo las señales sociales adecuadas, de modo que sea testigo de primera mano y aprenda de la experiencia.
  • Apoyo del Comportamiento Positivo en la Escuela. Es probable que, la clase de su hijo tenga una lista de reglas que rigen el comportamiento. Sepa cuáles son esas reglas y refuércelas en casa. La comunicación con el maestro es muy necesaria, para que usted pueda recompensar a su hijo en casa por su buen comportamiento en la escuela.

  • Práctica a identificar las emociones. Los niños con TDAH tienen problemas para identificar lo que otros esperan de ellos y saber cómo actuar en situaciones sociales. Trate de jugar con su hijo a distinguir las emociones. Por ejemplo, en un parque o lugar público juegue a mirar las caras de la gente y pídale que identifique las emociones que ve. También puede simular situaciones hipotéticas de conflicto para que busque formas de solucionar un problema.
  • Proporcione oportunidades de hacer amigos. Organice reuniones de juego y de a su hijo la oportunidad de interactuar con otros niños. Conviértase en un ingeniero social para su hijo. No lo mantenga en casa sólo porque tiene problemas para comportarse adecuadamente o porque tiene miedo de la intimidación. Si su hijo es mayor, anímele a participar en un deporte de equipo o a que se apunte a alguna actividad de la escuela donde puede conocer a otros niños e ir adquiriendo experiencia en las relaciones.
  • Alertar al colegio. Si su hijo está siendo intimidado en la escuela, avise al profesor y director de la escuela. Solicite que su hijo no sea interrogado en presencia del agresor, ya que esto puede ser intimidante. Pídale al director que hable con los padres del niño en cuestión, hágale saber que su intención es solucionar el problema, y que lo hace porque a usted le gustaría que la avisaran si fuese su hijo el responsable. Los padres de los agresores están en la mejor posición para detener el comportamiento de intimidación, pero hay que abordarlos con mucho tacto para que se sumen a la solución del problema.
  • Comportamiento de los agresores. Explique a su hijo cómo se comportan los matones. Para que reconozca las situaciones que debería evitar.
  • Refuerce la confianza de su hijo. La primera línea de defensa contra un matón es la confianza en sí mismo. Enséñele algunas respuestas inteligentes con las que pueda desmontar las intenciones del agresor.
  • No diga o enseñe a su hijo a defenderse. La lucha es la peor defensa. En la mayoría de los casos, los niños víctimas son más débiles y más pequeños que los agresores por lo tanto sus temores de perder la pelea es real. Además, no todos los acosos se realizan por medio de agresión física.
  • No espere que los niños lo solucionen por su cuenta. La intimidación no es un problema de niños. Los agresores difícilmente darán marcha atrás ya que deben mantener su reputación frente a los demás niños y las víctimas normalmente no están en condiciones de alterar la dinámica de la intimidación por sí mismos.
  • Hable con los demás padres: es posible que se estén produciendo más casos como el suyo.
  • Escalar su demanda a instancias superiores. Todos los niños tienen derecho a una escuela segura, y los padres deben agotar todas las instancias posibles para conseguir que esta premisa se cumpla. Aunque ello pase a veces por cambiar al niño a otra escuela. Ya que el niño en el nuevo centro tendrá otra oportunidad de comenzar de nuevo.

LO QUE EL MAESTRO PUEDE HACER FRENTE AL ACOSO
Aunque no existen soluciones fáciles, la investigación sobre la intimidación ha demostrado que los educadores están en una posición fuerte para ayudar a los padres, y una postura asertiva puede marcar la diferencia. He aquí algunas formas en las que los maestros, con el apoyo de madres y padres, pueden ayudar a los niños y adolescentes con TDAH que son acosadores o víctimas:
  • Supervisar las relaciones con los compañeros. Ya que los niños y adolescentes con TDAH están en riesgo de ser víctimas o agresores, es importante observar cómo interactúan con otros niños. La comunicación entre padres y maestros es especialmente importante en la detección de los factores que pueden desencadenar una situación de acoso.
  • Poner en práctica las estrategias Anti-Acoso. Modelando un comportamiento respetuoso, el desarrollo y la aplicación de un código de conducta, animando a los niños a denunciar las agresiones, y alabar a los niños con comportamientos cooperativos y respetuosos con los demás, esto con el tiempo puede reducir la incidencia de las burlas, la agresión y la exclusión en el aula y patio de la escuela.
  • Siempre intervenir. Los maestros tienen un papel crucial que desempeñar en la socialización de los niños. Cuando los adultos no intervienen en estos conflictos les están enviando el mensaje, “la agresión es una forma válida de resolver problemas”.
  • Pare al acosador en el acto. Cuando los maestros responden rápida y consistentemente contra el acoso escolar envían el mensaje de que esa conducta no es aceptable.

  • Intervenir a nivel del grupo. Todos los niños deben saber que la intimidación NO está bien. Haciendo hincapié en que: “Este no es un comportamiento aceptable. No se puede hacer esto aquí”.
  • Enseñarles a solucionar conflictos mediante un Programa de mediación. Cuando los niños con TDAH aprenden estrategias para la resolución de conflictos con éxito al ser entrenados como mediadores de conflictos, a menudo son capaces de aplicarlos a sus propios conflictos. Las escuelas con un gran número de mediadores de conflictos tienen niveles más bajos de agresión en el patio que otras escuelas.
  • Identificar los comportamientos que provocan victimización. Vigile a los niños con TDAH cuidadosamente para averiguar qué comportamientos parecen perturbar o molestar a sus compañeros. Utilice el modelado, la enseñanza explícita y de rol para ayudarles a identificar sus propios problemas sociales, el desarrollo de sus habilidades sociales, generaran conductas alternativas positivas, enséñele a predecir las consecuencias de sus acciones, y planificar los pasos para llegar a sus metas. A través de preguntas, ayúdele a entender diferentes puntos de vista, y coordinar sus necesidades con las de los demás. Incluya a los niños sin TDAH en la formación para proporcionarles modelos de sus iguales a seguir.
  • Encuentre aliados en el patio. Los amigos de los niños con TDAH suelen ser personas con intereses similares y personalidades compatibles. Colóquelos juntos en clase para que realicen el trabajo en grupo. Hágales saber que usted está disponible cuando les molesten, escúchelos, demuéstrele que le importa, y ayúdele con la resolución de problemas. Sus esfuerzos para prevenir la intimidación darán sus frutos.
  • Trabaje las Habilidades Sociales. Las amistades pueden ayudar a aliviar el estrés y mejorar su autoestima. Sin embargo, los niños con TDAH a menudo se aíslan por su comportamiento, y pierden los beneficios de la amistad, teniendo menos oportunidades para practicar habilidades sociales.

  • La empatía ayuda. Hacer entender a todos los niños la angustia que experimenta la víctima, ayudará en la disminución del acoso.
  • Trabajar juntos para resolver la situación y proteger al niño intimidado. El niño, los padres y la escuela pueden aportar información muy valiosa: Pregunten al niño qué se puede hacer para que se sienta seguro. Recuerde que los cambios en la rutina deben ser minimizados. Él no tiene la culpa y no debe ser señalado. Por ejemplo, considere la organización de los asientos del aula o del autobús para todos.
  • Sea persistente. La intimidación puede no terminar de un día para otro. Comprométase a hacer que se detenga y ofrezca apoyo al niño acosado.
  • Asegúrese de que el niño agresor sabe el daño que su comportamiento provoca. Los jóvenes que intimidan deben aprender que su comportamiento es equivocado y que hace mucho daño a otros niños.
EVITE ESTOS ERRORES COMUNES:
  • No ignore el problema. No piense que los niños podrán solucionarlo solos.
  • No trate de resolver el conflicto de inmediato.
  • No obligue a otros niños a decir públicamente lo que vieron.
  • No pregunte sobre lo ocurrido a la víctima frente al agresor.
  • No hable con los niños que participaron juntos, hágalo por separado.
  • No haga que los niños implicados se disculpen y hagan las paces sobre la marcha.
  • Nunca le diga al niño que ignore la intimidación.
  • No culpe al niño para ser intimidado. Incluso si él o ella provocó la intimidación, nadie merece ser intimidado.
  • No le diga al niño que se defienda. Podría resultar herido, suspendido o expulsado.
  • Los padres deben resistir la tentación de ponerse en contacto con los otros padres involucrados. Puede empeorar las cosas. Representantes de la escuela u otros funcionarios pueden actuar como mediadores entre los padres.
Evite estrategias que no funcionan o tienen consecuencias negativas.
  • Tolerancia cero o “tres faltas y estás fuera”, esto no funciona. Suspender o expulsar a los estudiantes que intimidan no reduce el comportamiento de intimidación. Es más, cuando regresan a la escuela, pueden estar enfadados o frustrados por su expulsión y pagarlo con sus compañeros.
  • Las técnicas de resolución de conflictos y mediación entre iguales no funcionan para la intimidación. La intimidación no es un conflicto entre personas del mismo poder que comparten la misma culpa.
  • Apelar a la influencia del grupo, no funciona. Los miembros del grupo tienden a reforzar el comportamiento de intimidación.


Referencias:
ADDitude
education


healthline

 FUENTE:http://www.tdah-granada.com/author/ampachico

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