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lunes, 19 de octubre de 2015

¿Qué es la resiliencia? ¿Qué nos hace resilientes?

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La resiliencia

¿Qué es la resiliencia? ¿Qué nos hace resilientes?

En un sentido estricto podríamos decir que la resiliencia es la capacidad de recuperación cuando algo malo sucede. Y luego cambiar la forma de sentirnos al respecto, ya sea por nosotros mismos o con la ayuda de otra persona o situación. Digamos que sería  la capacidad de transformar una energía negativa en una energía positiva.
Esta es una capacidad vital para el ser humano. A veces pensamos que las personas son resilientes o no lo son. Cuando en realidad la resiliencia es una “capacidad” que todos podemos desarrollar. Puedes tenerla, y llegar a ser más resiliente, o no tenerla y conseguir desarrollarla de cero. Es un músculo que se puede entrenar.

¿Cómo se construye la resiliencia?

Las emociones positivas están muy ligadas a la resiliencia, son una gran parte de lo que permite la recuperación, además de que son una parte de lo que nos permite “entrenar” nuestra capacidad de ser resilientes.
Las emociones positivas las sentimos todos los seres humanos, por lo tanto la capacidad de la resiliencia también la tenemos todos los seres humanos. Si estás pasando por un momento muy difícil ser resiliente representaría tu capacidad de seguir un camino viable donde introducir cierta positividad, ya sea para ti mismo o para otra persona. No es cuestión de hacer bromas, es cuestión de adaptarte a la situación de manera correcta.

¿Cuáles son las emociones que se ajustan a los tiempos difíciles?

Cuando nosotros u otras personas pasamos por momentos difíciles, las emociones positivas que más comúnmente florecen son:
  1. La gratitud: Cambiando la foto de tus pensamientos y emociones del dolor, a las bendiciones o cosas buenas que tienes en tu vida, como tus hijos, tu pareja, etc.
  2. Confianza en la vida: Confiar en que todo, tanto lo bueno como lo malo, pasará. Y lo que estamos viviendo en ese momento también “pasará”.
  3. Conexión con los demás: Ser conscientes de que no estamos solos. No es sólo mi carga. Muchos otros han pasado por o mismo. Y yo no soy el primero.
  4. Esperanza: En el futuro.
  5. Inspiración: Momentos difíciles que inspiran nuevas y mejores soluciones.
  6. Compromiso: Con la sociedad y/o con otras personas que están pasando por lo mismo.

Se han hecho estudios sobre la conexión entre experimentar emociones positivas y la capacidad de recuperación después del 11S y lo que se encontró es que cuántas más emociones positivas sentías los días inmediatamente posteriores al 11S, mayor resiliencia se experimentaba en términos de evitar síntomas depresivos. Ciertamente, la gran mayoría de las personas experiementaban emociones negativas, como la tristeza, inseguridad, miedo o enfado. Pero las personas reslientes transformaban esas emociones negativas y también se sintieron inspirados, esperanzados, comprometidos y conectados con otras personas.
Otras investigaciones sobre el duelo encontraron resultados similares. Las emociones positivas hacían de “efecto rebote” consiguiente una recuperación más sana y en menos tiempo.
Otro estudio interesante se hizo “estresando” a las personas. Se les decía que en varios minutos tendrían que dar una conferencia sin tener tiempo para preparar nada, y sus niveles de estrés se disparaban. Se ponían muy nerviosos, su frecuencia cardíaca aumentaba, lo mismo que su presión arterial. Cuando se encontraban en ese estado se les decía que no tenían que dar ese discurso y se medía el tiempo de recuperación a su estado normal. Lo que se descubrió es que las personas resilientes se recuperaban mucho antes de los demás, y que “rapidez” se medía en términos de la cantidad de desafío que pensaban que sería dar ese discurso. De alguna manera convertían la “tensión” en algo positivo, en “desafío”.
Las emociones positivas trabajan como un “botón de reinicio”, llevándote a tu estado anterior de calma. Ante un estado de estrés, las emociones positivas te devolverán al estado de calma, mientras que las emociones negativas prolongarán el estado inicial de ansiedad. De alguna manera las emociones positivas le están diciendo a tu cerebro…“Oye, eso que estás sintiendo ya no es útil para ti. Deshazte de ello”.

El negativo incierto

Otro experimento interesante se hizo sobre “el negativo incierto” a través de imágenes del cerebro. Se colocaba a las personas delante de unas pantallas y no sabían si lo que iban a ver eran imágenes “positivas” o “negativas”. Tenían que decidir entre dos opciones:
  • Tengo la certeza de que va a ser negativo
  • Tal vez será negativo tal vez no lo será
Se medía se esas personas  “intuían” la situación como “cierta negativa” o “incierta negativa”. Se descubrió que las personas resilientes tenían una manera totalmente diferente de reaccionar ante el “negativo incierto”. Simplemente se relajaban en la certeza de que podría ser negativo, con lo que tendían que “movilizarse” y perder esa relajación, o podría ser positivo, con lo que podrían seguir relajados. Las personas no reslientes reaccionaban al contrario, se ponían tensos incluso antes de saber si la situación sería negativa.

Las personas no resilientes son 3 veces más negativas

Estos estudios lo que han venido a decir es que las personas no resilientes tienen tres veces la negatividad de las personas resilientes. Actúan como si las situaciones “positivas” o neutras fueran “negativas” tres veces más que las personas resilientes.
Las personas resilientes se preocupan menos, anticipan menos a negatividad,  se preparan menos, la recuperación es más rápida, tienen más desarrollada la atención plena y viven más el “aquí y ahora”.  Viven el momento tal como es, sin proyectar negatividad en una situación neutra.

La espiral positiva

La resiliencia es una capacidad que se puede “entrenar” mediante la nutrición de las emociones positivas. Cuantas más emociones positivas experimente en el día a día, menos negatividad proyectará en el momento presente, y en el futuro inmediato.
No hay duda de que existe una espiral ascendente entre el “cultivo” de las emociones positivas y la capacidad de recuperación. No se trata de borrar lo negativo, sino de aceptar tanto lo negativo como lo positivo. Como cuando estamos ante una persona a la que amamos y amamos tanto su parte positiva como su parte negativa.
Como dice uno de los principios del yoga, santosha (o contentamiento), el secreto está en la actitud que tienes ante las situaciones. Los acontecimientos externos o internos no deberían interferir en nuestra reacción. Debemos “abrazar” todo lo que nos sucede, sea positivo o negativo, de una forma ecuánime. Porque todo es perfecto, todo sucede como debe suceder. Sólo hay que rendirse al Universo.
“Aceptar y dejar ir significa dejar de pelear con la vida, aceptando a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se dan”. Alberto Merlano
FUENTE:http://www.mujerinsustancial.com/

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