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domingo, 19 de mayo de 2013

La autoestima/Niños




La autoestima, ese sentimiento hacia mi persona, no es algo con lo que se nace, sino que se hace.
El recién nacido no tiene conciencia de sí mismo como un individuo, según Coopersmith, un experto en autoestima, a los 18 meses, el recién nacido, reconoce su imagen en el espejo, sobre los 3 años, identifica aquellas características que lo definen físicamente (alto, moreno…), sobre los 6-7 años sus características psicológicas (tranquilo, gracioso…), de los 6-12 años se desarrolla el autoconcepto, su valor personal y la autoestima.
               
Entre los 3 y 5 años, el niño percibe las opiniones que los demás vierten sobre él, las positivas y las negativas, pero lo que no percibe es la verdad o no que hay en ella, no distingue si lo que se dice es una realidad o una opinión de alguien, así si el mensaje que recibe es “ niño travieso”, una y otra vez, sobre todo si quien lo dice son sus figuras de referencia ( padres ), le quedará grabado como una verdad, identificándose a sí mismo como un niño travieso, si además capta por los gestos y conductas que acompañan a dicho calificativo, que es algo no deseable, igualmente lo asimila como propio, sintiéndose entonces poseedor de unas características poco afortunadas que le hacen sentir mal puesto que a los demás también les hace sentir mal que Pablito sea un niño travieso.
               
A partir de los 11 años, entrando en la adolescencia, ya empieza a diferenciar lo que es la imagen que los demás tienen de él, de la imagen que él mismo tiene sobre sí, y las compara. La adolescencia ya de por sí es muy complicada puesto que el joven está realizando una búsqueda de sí mismo, de su lugar en el mundo y en la sociedad, aquellos jóvenes que han desarrollado una pobre autoestima el efecto de esta comparación en su propia búsqueda es devastador, en contraposición a quienes pudieron desarrollar una buena autoestima.
               
Para desarrollar un buen grado de autoestima positivo, el niño debe crecer en un ambiente donde se sienta parte de un grupo, ( familia, amigos…), donde se le valore y escuche, un ambiente acogedor y cariñoso, y a la vez consciente de su propia individualidad, de las características que le hacen único y diferente a los demás, con libertad de expresión, debe ser consciente de que tiene habilidades y capacidades, y cuando no puede hacer algo, debe conocer cuáles son las causas que se lo impiden, debe también aprender a manejar las frustraciones y a encontrar por sí mismo las soluciones que se le presentan adecuados a su edad y desarrollo. Necesita de buenos ejemplos de los que aprender, positivos y coherentes, como vemos, el desarrollo de una buena autoestima necesita de un ambiente lleno de amor y coherencia, sin coherencia podemos cometer el error de criar un niño mimado y consentido, por lo que debemos poner especial cuidado, además de bueno , guapo , inteligentísimo, y que le queremos mucho, tiene que saber que comete errores y que los errores tienen consecuencias, que no todo es un camino de rosas sino que también hay piedras que hay que esquivar y que si uno cae por una de ellas, tiene que levantarse y volver a andar.
               
La Frase:
La belleza de una flor, proviene de sus raíces.
Ralph Waldo Emerson
 
 

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