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lunes, 22 de abril de 2013

Tratamiento educativo de los/as niños/as con alteraciones en el vínculo de apego


Pautas generales para el tratamiento educativo de los/as niños/as con alteraciones en el vínculo de apego

 Recojo estas pautas de tratamiento educativo para niños/as con alteraciones en el vínculo de apego, o lo que lo mismo, con severas dificultades para establecer relaciones sanas y constructivas y regular sus emociones y conductas.

Las propone, y me han encantado por su sencillez y concreción, el autor Bruce D. Perry de la Child Trauma Academy.

Están pensadas para profesores, pero pienso que son también muy útiles para cualquiera que trabaje o se relacione con menores que presentan este tipo de problemas: psicólogos, pedagogos, padres adoptivos, acogedores...

Os las ofrezco en dos partes. Aquí va la primera:

Sé consistente, predecible y repetitivo: Los/as niños/as maltratados/as, con problemas de apego, son muy sensibles a los cambios en el programa, las transiciones, sorpresas, situaciones sociales caóticas y, en general, a cualquier nueva situación. Se sentirán abrumados por situaciones complicadas y especiales, aunque sean agradables.

Por ejemplo, las fiestas de cumpleaños, el quedarse a dormir fuera de la casa, las festividades, los viajes familiares, el comienzo o terminación del año escolar; todos pueden resultarle desorganizadores. Debido a esto, cualquier esfuerzo que pueda hacerse para ser consistente, predecible y repetitivo, será sumamente importante para que estos niños se sientan a salvo y seguros.

Enséñales y modélales conductas sociales apropiadas: Muchos niños/as que han sufrido abuso y negligencia, simplemente no saben cómo interactuar con otras personas.

Una de las mejores formas de enseñarles es modelarles con tu propia conducta y luego relátales lo que estás haciendo y por qué. Conviértete en un narrador de jugada a jugada: “Voy a coger el libro para que hagamos dos sumas” “Ahora vamos a pintar lo que tú quieras; me acerco aquí a coger las pinturas”.

Además de modelarles, también puedes enseñarles a jugar con otros/as niños/as. Sigue un enfoque semejante al de narrar las jugadas: “Bueno, cuando le quitas eso a otra persona, lo más probable es que se sienta muy molesto, así que si tú quieres que se diviertan cuando juegues a este juego…”

Al poder jugar mejor con otros/as niños/as, desarrollarán una mejor autoestima y confianza. Con el tiempo, el tener éxito con otros niños les permitirá ser menos torpes y agresivos socialmente. A menudo los niños maltratados son caóticos debido a su retraso.

Una de las áreas en que estos niños/as tienen problemas, es en moderar su contacto físico. No saben cuándo abrazar, cuán cerca pararse, cuándo mantener o romper el contacto visual, cuándo es apropiado buscarse la nariz o llevar a cabo otras actividades de aseo.

Escúchalos y habla con ellos: Una de las cosas más agradables que podemos hacer es simplemente detenernos, sentarnos, escuchar y jugar con estos/as niños/as.

Cuando te mantienes callado e interactúas con ellos, te darás cuenta que comienzan a mostrarte y a contarte lo que realmente tienen por dentro.

Sin embargo, aunque suene tan sencillo, ésta es una de las cosas más difíciles de hacer para un adulto: detenerse. Dejar de preocuparse del tiempo o la próxima tarea, y realmente relajarse en ese momento con el/la niño/a. Practícalo. Te sorprenderán los resultados. Estos/as niños/as percibirán que estás ahí sólo para ellos/as. Sentirán cuán importante son para ti.

Es una gran ocasión para comenzar a enseñar a los niños/as sobre sus “distintos” sentimientos. No importa la actividad, es importante incluir los siguientes principios:

(1) Está bien sentir todos los sentimientos (tristeza, alegría o rabia… -más emociones para niños mayores-)

(2) Enseñar a los niños/as formas saludables de actuar cuando estén tristes, alegres o con rabia.

(3) Comenzar a explorar cómo otras personas puedan sentirse y la forma en que expresan sus sentimientos – “¿Cómo tú crees que Ander se siente cuando lo empujas?”

(4) Cuando percibas que el/la niño/a está claramente alegre, triste, o que siente rabia, pregúntale qué está sintiendo. Ayúdales a ponerle palabras y a etiquetar estos sentimientos.

 Artìculo extraìdo del blog Buenos tratos-Apego, trauma, desarrollo, resiliencia del psicòlogo Josè Luis Gonzalo
Fuente: Buenos tratos

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