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miércoles, 20 de marzo de 2013

Dislexia: ¿Cómo intervenir en el aula?

 

Dislexia: ¿Cómo intervenir en el aula?

Fragmento del articulo: Dislexia, como detectarla y como intervenir
En el fragmento seleccionado de este artículo se propone que la intervención en el aula se dirija a sensibilizar al alumnado y a articular una enseñanza multisensorial que afecte al proceso de lectoescritura.
El alumno disléxico necesita ver, escuchar y manipular un material para comprenderlo y asimilarlo de manera eficaz.

Intervención en el aula
Una vez detectado el alumno, es necesario informar al equipo psicopedagógico del centro escolar, con el fin de evaluarlo y confirmar el diagnóstico de dislexia. El diagnóstico permitirá establecer de manera más precisa el trabajo reeducativo, en relación con sus dificultades y potencialidades, así como poner en marcha las medidas pertinentes en el aula.
Un aula sensibilizada
Si establecemos como objetivo prioritario informar y sensibilizar a las futuras generaciones, es indispensable que se comience a tratar el tema de la dislexia dentro del aula y que tanto el educador o educadora como cada uno de los alumnos entiendan lo que les pasa y acepten la diferencia.
Teniendo en cuenta que la dislexia es una manera diferente de aprender, tanto los alumnos como el tutor han de entender que existen otras rutas de aprendizaje. Sería recomendable desarrollar una serie de actividades donde los alumnos tengan que mirar, escuchar y manipular los estímulos presentados. La misma actividad, simultáneamente, informará al tutor sobre la importancia de variar la metodología utilizada dentro del aula para atender a los diferentes estilos de aprendizaje. Cuando establecemos que cada uno aprende de una manera diferente, se puede proceder a informar a los alumnos sobre la definición de la dislexia y sus síntomas. Para concluir esta intervención, se puede dividir al alumnado en pequeños grupos para llevar a cabo un proyecto de investigación sobre un disléxico famoso (Walt Disney, Michael Jordan, Orlando Bloom, Keira Knightley, Pablo Picasso, Javier Mariscal, etc.) para destacar los aspectos positivos de la dislexia, favoreciendo así la aceptación y puesta en marcha de las adaptaciones de acceso o metodológicas por parte de todos.
Un aula multisensorial
Una enseñanza multisensorial es una enseñanza en la cual los canales sensoriales son estimulados de forma simultánea, optimizando y enriqueciendo el proceso de aprendizaje de los alumnos (Gómez y Sancho, 2007).
Desde el nacimiento de la metodología en 1965, ha habido un consenso generalizado de que la metodología multisensorial es la más eficaz para el aprendizaje en general y para las personas con dislexia en particular, sea cual sea su grado (Broomfield y Combley, 2003; Townend, 2000). Un alumno con dislexia no aprenderá simplemente leyendo un texto, copiando un párrafo o repitiendo múltiples veces las faltas cometidas en un dictado. Necesitará ver, escuchar y manipular el material presentado para asimilarlo eficazmente. Por otra parte, recursos como horarios visuales, autoinstrucciones, rincones de audición, rincones de comunicación y murales interactivos son algunas de las maneras para crear un aula más inclusiva para estos niños y niñas.
Lectoescritura y multisensorialidad
El desarrollo del conocimiento fonético-fonológico es clave en la adquisición de los procesos lectoescritores (Frith, 1995). Deberemos proporcionarle, por tanto, actividades que lo estimulen, tales como juegos y canciones de rimas, juegos de aliteraciones, segmentación de fonemas, segmentación de sílabas, memoryde sílabas, parchís silábico, tiras de palabras o ruedas de palabras y ejercicios con pseudopalabras (Broomfield y Combley, 2003).
En lectura, el alumno debe trabajar tanto el conocimiento fonológico como la lectura a primera vista de las palabras de uso más frecuente. De esta manera tendrá una mayor probabilidad de automatizar y mejorar la fluidez lectora. Con el fin de estimular la lectura y facilitar el acceso a la misma, se recomienda ofrecer los libros adaptados a su nivel lector y no a su edad cronológica. Leer textos en voz alta dentro del aula con el alumno con dislexia de oyente, establecer áreas interactivas de audición o ampliar textos son medidas que también facilitan el interés por la lectura. A su vez, animar al alumno a utilizar imágenes y dibujos en sus resúmenes y poner en práctica la técnica de “visualización” (lindamood-bell) favorecerán una mayor comprensión lectora.
En la escritura, para la mejora ortográfica podemos trabajar mediante deletreo oral simultáneo: el alumno lee, tapa, escribe y verifica cada una de las palabras seleccionadas (Broomfield y Combley, 2003).
Además, proponemos las siguientes actividades multisensoriales de ortografía: la palabra seleccionada es calcada por el alumno (que deletrea los fonemas oralmente a la vez que los escribe), la palabra es copiada de nuevo de forma independiente y la palabra es escrita de memoria; se recopilan “palabras traviesas” en un diccionario personalizado; y se elaboran fichas cacográficas en las que el fonema más difícil se integra en una imagen asociada a la definición de la palabra. En lo referente a estructuración sintáctica y planificación de textos, es muy importante estructurar las actividades de escritura mediante esquemas planificadores o viñetas en blanco, que permitan organizar sus ideas antes de presentarlas por escrito, y rincones de escritura: diccionarios, papeles, adhesivos, sobres, etc.
Técnicas de aprendizaje multisensorial
Las técnicas de estudio tales como esquemas, mapas mentales, mapas conceptuales y fichas de estudio serán claves en su proceso de aprendizaje desde segundo ciclo de Primaria hasta la universidad. Los recursos tecnológicos que existen hoy en día nos facilitan esta tarea significativamente. Los ordenadores, internet, los dvd, reproductores de mp3 y los lectores de textos son recursos que facilitan el proceso de adaptar e integrar una metodología multisensorial más inclusiva en nuestras aulas, que favorece a todos los alumnos y no sólo al alumnado con dislexia.
Pautas para optimizar el proceso de aprendizaje
El niño o niña con dislexia aprende de una forma diferente y, precisamente por este motivo, el equipo docente se encontrará ante la necesidad de diseñar, elaborar y aplicar pautas y estrategias metodológicas o de acceso al aprendizaje. Ello responde a la aplicabilidad de modificaciones de elementos no prescriptivos o básicos del currículo como son: las condiciones ambientales, el tiempo de las actividades, la metodología de enseñanza-aprendizaje y las técnicas e instrumentos de evaluación.
En definitiva, adaptaciones de carácter preventivo o compensatorio, que facilitan la consecución de los objetivos establecidos para todo el alumnado en general y para el niño o niña en cuestión en particular.
A la hora de elaborarlas debemos distinguir entre medidas generales (dirigidas a todo el personal docente) o específicas (en relación con un área determinada).
Medidas generales serían que el alumno o alumna con dislexia pueda sentarse en primera fila, permitirle los correctores ortográficos y el uso de ordenador, evitar la corrección de todos los errores de escritura, reducir la cantidad de deberes, no hacerle copiar enunciados, favorecerle el material mediante fotocopias, facilitar esquemas, darle más tiempo en exámenes, asegurarse de que ha comprendido el material escrito, favorecer evaluaciones orales, etc.
Medidas específicas serían, en el área de lenguas, realizar dictados preparados, simplificar el vocabulario, fragmentar los textos para favorecer su comprensión, reducir el número de libros de lectura obligatoria y adaptarlos a su nivel lector, etc.; o en el área de matemáticas, permitirle el uso de calculadora o de las tablas de multiplicar, facilitar el vocabulario de los problemas, incluir dibujos en el texto, etc.
Estas medidas se implementarán durante las diferentes etapas educativas y serán revisadas periódicamente por parte de todo el profesorado en base a la evolución de cada alumno.
La mayoría de los alumnos y alumnas con dislexia que están en las aulas padecen trastornos emocionales asociados. Es por esta razón que los sistemas de refuerzo positivo, la reducción de presión escolar, las adaptaciones curriculares no significativas, la sensibilización de profesorado y la aceptación de sus compañeros son indispensables. Los niños y niñas con dislexia no han de considerarse un ejemplo de fracaso escolar. Simplemente son alumnos que aprenden de una forma diferente y que requieren una metodología adaptada a su forma de aprender.
Una metodología de enseñanza multisensorial, que atiende a la diversidad, a la inclusión y a las necesidades escolares de estos niños y niñas. Todo ello permitirá que consigan el éxito escolar.

AUTORÍA COMPARTIDA
H. Alvarado, A. Damians, E. Gómez, N. Martorell, A. Salas y S. Sancho.
FUENTE:Dislexia, como intervenir en el aula | inffant

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