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martes, 15 de noviembre de 2011

ALUMNOS CON DISCAPACIDAD AUDITIVA

ALUMNOS Y ALUMNAS CON DISCAPACIDAD AUDITIVA

¿QUÉ ES LA DISCAPACIDAD AUDITIVA?

En la actualidad se entiende por discapacidad auditiva lo que tradicionalmente se ha considerado como sordera, término usado generalmente para describir todos los tipos y grados de pérdida auditiva y frecuentemente utilizado como sinónimo de deficiencia auditiva e hipoacusia; de manera que el uso del término sordera puede hacer referencia tanto a una pérdida auditiva tanto leve como profunda.

QUIÉNES SON LOS NIÑOS Y NIÑAS CON DISCAPACIDAD AUDITIVA?

Desde una perspectiva educativa los alumnos y alumnas con discapacidad auditiva se suelen clasificar en dos grandes grupos:

Hipoacúsicos: son alumnos con una disminución de la sensibilidad auditiva que, no obstante, resulta funcional para la vida diaria, aunque necesitan el uso de prótesis. Este alumnado puede adquirir el lenguaje oral por vía auditiva.

Sordos profundos (cofóticos): son aquellos alumnos y alumnas cuya audición no es funcional para la vida diaria y no les posibilita la adquisición del lenguaje oral por vía auditiva. Un niño o niña es considerado sordo profundo si su pérdida auditiva es tan grande que, incluso con una buena amplificación, no es posible un aprovechamiento de los restos. La visión se convierte en el principal lazo con el mundo y en el principal canal de comunicación.


Se habla de alumnos y alumnas con pérdidas auditivas leves, medias, severas o profundas.

  • En la deficiencia auditiva leve, el umbral de audición se sitúa entre 20 y 40 decibelios y en condiciones normales puede pasar desapercibida. Oye el teléfono. Habla con otro mientras no haya ruidos. Puede o no llevar prótesis.
  • La deficiencia auditiva media tiene un umbral que se sitúa entre 40 y 80 decibelios, se puede adquirir la oralidad por vía auditiva, si se cuenta con una buena prótesis. Aparecen déficits más importantes a medida que el umbral se sitúa o supera los 70 decibelios y se hace necesario optimizar las condiciones receptivas de su vía auditiva mediante una prótesis bien adaptada estimulación auditiva y apoyo logopédico. No responde a sonidos remotos. Debe usar prótesis.
  • Una deficiencia auditiva es severa-profunda cuando el umbral está entre 70 y 90 decibelios y sólo puede percibir algunas palabras amplificadas. El proceso de adquisición del lenguaje oral no se realizará de forma espontánea, por lo que será imprescindible la intervención logopédica para lograr un habla inteligible y un lenguaje estructurado y rico en vocabulario. Cuando el umbral auditivo es superior a 90 decibelios estamos ante una deficiencia auditiva profunda. No pueden percibir el habla a través de la audición. La prótesis es indispensable. Sólo oye voces o gritos sin claridad. La prótesis le dará simplemente tonos y es poco eficaz a más de dos metros. Necesitan la ayuda de códigos de comunicación alternativa o en la actualidad son alumnos y alumnas susceptibles de realizarles un implante coclear.
  • Cuando no tienen otras deficiencias asociadas, los niños y niñas sordos tienen una capacidad intelectual similar a la que poseen los oyentes, aunque su desarrollo cognitivo puede verse limitado, en algunos casos, por sus dificultades lingüísticas, la regulación del comportamiento, los sentimientos de inseguridad y las dificultades en sus relaciones sociales, ocasionadas por el desconocimiento de las normas sociales, que son también una consecuencia de las limitaciones en el lenguaje.

TRASTORNOS DEL LENGUAJE VINCULADOS A DÉFICIT AUDITIVOS:

Queremos recoger en esta categoría a aquellos sujetos en los que realizados un examen audiométrico, manifestaron perdidas considerables en la audición, existiendo así, evidencia diagnóstica.
Algunas de las perturbaciones del lenguaje y la comunicación que podemos encontrarnos "En función siempre del grado de deficiencia auditiva" serán las siguientes:
En su lenguaje existen deficiencias de articulación, léxico, y estructuración.
Alteraciones del ritmo del habla, timbre de la voz (ronco, monótono) y nasalizaciones.
Anomalías en la fonación, ritmo irregular. Los movimientos laríngeos son anormales (el tono sube y baja).
Existencia de dificultades en el aprendizaje de la lecto-escritura.
Desarrollo cognitivo en su dimensión de contenido del lenguaje, aparece lentificado, aunque dichas capacidades están intactas. Lo más afectado es el pensamiento abstracto, la dificultad para categorizar, estructurar y sistematizar la realidad (Si carece de sistema de comunicación útil y estructurado).
Desarrollo socioafectivo alterado o retrasado en función del nivel de comunicación con los que le rodean.
Puede estructurar mal sus interacciones sociales y comunicativas al desconocer las normas sociales, lo que le lleva a tener una baja austoestima y a ser poco maduro socialmente.
Utilización en mayor o menor medida de gestos y signos.
Aunque en los déficit auditivos (Sorderas o hipoacusias), las perturbaciones más marcadas suelen aparecer en el área del lenguaje y la comunicación, precisamente por sus importancia, pueden aparecer también otras alteraciones:
Pueden tener un andar ruidoso arrastrando los pies, como efecto de la sordera y no como trastorno de marcha.
Problemas de atención.
Aislamiento social, retraimiento, rechazo escolar... al tener dificultades de comunicación con los oyentes, entorpeciendo así las relaciones sociales.
Pobre opinión de sí mismo, bajo autoconcepto y autoestima.
Atribuciones globales e internas ante  acontecimientos no exitosos.
En el mantenimiento o mejora de las perturbaciones de la comunicación y el lenguaje, vinculados a las deficiencias auditivas, pueden incidir factores sociales, educativos, ambientales y psicológicos: Detección más o menos pronta, atención temprana de sus déficit, planificación educativa adecuada, aprendizaje de un lenguaje gestual de apoyo, orientaciones familiares adecuadas, interacciones idóneas con el entorno...etc.

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS

  • FERRER MANCHÓN, A. M. (2002): Las tecnologías de ayuda en la respuesta educativa del niño con discapacidad auditiva. en "Las nuevas tecnologías en la respuesta educativa a la diversidad" Coordinadores: Francisco Javier Soto Pérez y José Rodríguez Vázquez.
  • GOTZENS, A. Ma. y MARRO, S. (1996): Valoración audioprotésica y lingüística en alumnos deficientes auditivos de 3 a 8 años. Revista de Logopedia, Fonología y Audiología 26 (2): 63-71.
  • MARCHESI, A. (1990): La educación del niño sordo en una escuela integradora. En MARCHESI, A.; COLL, C.; PALACIOS, J.: "Desarrollo psicológico y educación III". Madrid. Alianza.
  • SILVESTRE, N (1998): Sordera, comunicación y aprendizaje. Barcelona. Masson.
  • SUÁREZ, M. y TORRES, E. (1998): Educación familiar y desarrollo en niños sordos. En RODRÍGUEZ, M.J. y PALACIOS, J. (1998): Familia y desarrollo humano. Madrid. Alianza.
  • TORRES, S; URQUlZA, R. y SANTANA, R. (1999): Deficiencia auditiva. Guía para profesionales y padres. Aljibe: Málaga.
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  • BUSTOS SÁNCHEZ, INÉS. Discriminación auditiva y logopedia. CEPE.
  • Puyuelo, M. y otros (1997, 2001). Casos clínicos en logopedia 1. Barcelona: Masson.

Fuente:Logopedia

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