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lunes, 19 de septiembre de 2016

6 estrategias testadas por la ciencia que te ayudan a mantener tu motivación.


6 estrategias testadas por la ciencia que te ayudan a mantener tu motivación.

Cuando tenemos que hacer frente a algún reto, tanto de carácter físico como intelectual, podemos encontrarnos en situaciones en las que nos cuesta mantener los niveles de motivación necesarios para llevarlo a cabo. Es evidente que no todos nuestros días son iguales y que nuestros estados emocionales son oscilantes, motivo por el cual a veces éstos nos facilitan el mantenimiento de nuestra motivación. Pero otras debemos actuar como si estuviésemos motivados o llevar a cabo determinadas acciones ―por mucho que nos disguste― por la simple razón de que es necesario hacerlo.
Sabemos que conforme avanza el día nuestra fuerza de voluntad se va desmoronando, esto se debe al cansancio acumulado y a que van descendiendo los niveles de cortisol ―hormona que ayuda en la obtención de la energía de los alimentos que se ingieren―. Esto no significa que no podamos hacer nada para favorecer que en determinados momentos nuestra motivación aumente, ayudándonos a afrontar de forma más eficiente estos retos. Por eso a continuación te presentamos 6 estrategias relativamente sencillas que según diferentes investigaciones nos pueden ayudar a mantener nuestro nivel de motivación más elevado.
  1. Repón tus niveles de glucosa en sangre. Cuando bajan los niveles de azúcar en sangre nos sentimos débiles, descentrados y sin ánimo. Por este motivo debemos realizar una dieta rica en carbohidratos (pan, pasta, miel, fruta,…). Estos alimentos nos ayudarán a que nuestros niveles de energía no desciendan y a mantenernos centrados en nuestras tareas y con las reservas energéticas musculares necesarias. ¡No debes abusar de ellos ni comerlos en grandes cantidades! Si lo haces de forma descontrolada podrías ganar peso en poco tiempo o disparar tus niveles de glucosa en sangre. Es mejor que los tomes en pequeñas cantidades a lo largo del día para obtener tus niveles de energía óptimos pero sin acumular grandes cantidades de azúcares en el organismo. Además también deberás evitar todos los alimentos dulces procesados como la bollería industrial.
  2. Toma algún estimulante natural. Algunas sustancias como la cafeína o la teína disparan la dopamina y la norepinefrina, que producen cierta sensación de lucidez y reviven los neurotransmisores neuronales, favorenciendo un estado de alerta y motivación según William R.Lovallo, profesor de Psiquiatría del Centro Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma. Estos estimulantes también facilitan la liberación de glucosa en el torrente sanguíneo, lo cual nos aporta un extra de energía. Algunos estudios demuestran que 80 miligramos de café (una taza pequeña) antes del ejercicio físico, pueden mejorar nuestro rendimiento. Pero… ¡Cuidado! También es muy importante que tomes estas sustancias con tolerancia, ya que no eliminan la fatiga, sino que muchas veces «engañan» a nuestro organismo alterando nuestra percepción sobre nuestro estado de activación. Además un consumo excesivo puede provocarnos alternaciones en los procesos del sueño, lo que llevaría a trastornos del descanso importantes. Si tienes tendencia a que te ocurra esto podrías probar otros alimentos estimulantes de origen natural como la jalea real o el chocolate con alto porcentaje de cacao.
  3. Haz una pequeña siesta (o descanso) siempre que puedas. Si no dormimos bien o tenemos mucho cansancio acumulado es difícil mantenernos motivados. Según David Neal, Psicólogo del comportamiento, experto en Investigación empírica en Miami, las horas de sueño tienen un efecto reponedor en nuestro organismo. Con sólo unos 10 minutos de siesta podemos mejorar nuestra concentración y nuestro rendimiento físico en las siguientes dos horas y media según el cardiólogo John P.Higgins de la Universidad de Texas. Aunque no llegues a dormirte, el hacer pequeños descansos te ayudará a relajar tu cuerpo y tu mente y mejorar así tu rendimiento. También puedes utilizar uno de estos descansos para llevar a cabo otra de las estrategias a la vez. Por ejemplo mientras te tomas un descanso puedes tomar un té o un café para recargar baterías, o comer una pieza de fruta, pero si lo haces ten en cuenta que estás en tu tiempo de descanso, hazlo recreándote con el aroma y la temperatura de tu café o saboreando el jugo de tu fruta y tomando conciencia de su textura.
  1. Busca fuentes de inspiración. Antes de hacer frente a situaciones que te requieran un esfuerzo puedes inspirarte viendo algún vídeo motivante, escuchando alguna canción que te ponga las pilas u observando fotografías o posters de tus ídolos o de gente inspiradora. Esto facilitará la activación de tus neuronas espejo y le ayudará a tu cerebro a configurar imágenes de triunfo y superación.
  2. Utiliza las nuevas tecnologías para allanarte el camino. A día de hoy tenemos innumerables fuentes de información que pueden ayudarnos a relajarnos en un descanso o a contactar con nuestros amigos o familiares. En un día duro de trabajo puedes aprovechar un descanso para escribir o llamar a alguien y tener una breve pero agradable conversación, para leer cualquier artículo interesante en la red o ver algún vídeo divertido que te haga reír. También puedes utilizar tu móvil para ponerte avisos que te marquen los descansos o los tiempos de trabajo ―o entrenamiento― para no llegar al agotamiento o al exceso de fatiga. Mal utilizada la tecnología puede llevarnos a procrastinar o a dispersar el foco de nuestra concentración, pero si le damos un uso responsable facilitarnos muchísimo un sinfín de tareas y labores, ayudándonos a rendir más y ser mucho más productivos.
  3. Genera un hábito. Las rutinas pueden ser aburridas y arduas, pero si se hacen bien pueden ayudarnos a ser mucho más eficaces y a evitar distracciones. Puedes ponerte por costumbre cosas que te ayuden a rendir más como hacer las labores más duras al principio de la mañana, dejarte la mochila del gimnasio ya preparada en el coche para ir directo después del trabajo, silenciar el teléfono en aquellas tareas que requieran mayor concentración o realizar una pequeña meditación de unos cinco o diez minutos antes de comenzar con tus labores o entrenamientos los días que te sientas muy disperso. El profesor de Psiquiatría Ashley Acheson de la Universidad de Texas, nos dice que si realizamos un ritual determinado antes de hacer una actividad, esto nos ayudará a estar más atentos y preparados mentalmente. Lógicamente con esto puedes ser flexible, no se trata de repetir determinados rituales o rutinas de forma obsesiva, sino de utilizar pequeñas estrategias que te ayuden a activar tu cuerpo y tu mente.
Desde Nueces y Neuronas te invitamos a que pruebes estas estrategias y utilices las que mejor se adaptar a tu personalidad o a los retos que debes afrontar.
A continuación os dejamos una charla TED muy interesante sobre algunas curiosidades de lamotivación en el mundo de la empresa. ¡Esperamos que os guste!

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