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viernes, 6 de noviembre de 2015

TDAH Pautas educativas para el aula


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TDA-H: Pautas Educativas para el aula


El TDA-H es un trastorno de corte neurológico que se caracteriza fundamentalmente por tres síntomas principales:
  • Inatención
  • Impulsividad
  • Hiperactividad
Estos tres síntomas pueden darse por separado o en combinación entre ellos, por lo que podemos encontrar TDA subtipo inatento, subtipo impulsivo-hiperactivo o subtipo combinado (una mezcla de los dos anteriores). Así mismo, es frecuente que el TDA-H se presente junto con otros trastornos comórbidos, muchos de ellos relacionados con el ámbito académico.
Además, hay una serie de sintomatología que acompaña al trastorno en sí mismo como son:
  • Escasa motivación por las tareas escolares o que requieran algún esfuerzo intelectual.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Sensación de ineptitud social.
  • Baja autoestima.
  • Escasas habilidades para la resolución de problemas sociales.
  • Problemas de conducta perturbadora…
Con este marco de referencia, no es extraño ver cómo un/a chico/a llega a la adolescencia con una autopercepción de inutilidad y una actitud derrotista “porque al final por mucho que me esfuerce, nunca sale nada bien”. Esto hace que poco a poco se vayan desmotivando, sobre todo, ante las actividades académicas que tanto trabajo les cuesta llevar a cabo.
Las dificultades, como digo, no sólo vienen por la falta de atención en clase, sino que también son debidas a la falta de motivación y a la percepción negativa que tienen de sí mismos/as, además de las dificultades reales que tienen para estudiar o para mantener una actividad intelectual sostenida.
Por eso me gustaría comentar en estas líneas algunos “truquillos” que pueden ayudarle a usted (si es un/a profesor/a) y al resto del profesorado a conseguir que el/la chico/a tenga una mejor ejecución escolar.
A continuación le comento algunas pautas útiles para el aula:
 USO DE LA AGENDA
Agenda
El uso de la agenda se convierte en la mejor herramienta del/la alumno/a con TDA-H. Ésta no sólo será la sustituta de su desastrosa memoria, sino que además será la herramienta de comunicación fundamental entre el profesorado y los padres del/la chico/a.
Por eso es tan importante que estemos pendientes de que el/la chico/a apunte en su agenda diariamente las tareas que van para casa, así como las fechas importantes como son exámenes o entregas de trabajos.
En principio, para que un/a chico/a con TDA-H no se sienta mal ni especial, se pueden hacer avisos colectivos del tipo “chicos y chicas, apuntad todos y todas la siguiente información en la agenda. ¡Es muy importante!”. Escribiremos en la pizarra la información que queremos que apunten y estaremos especialmente pendientes de nuestro/a chico/a despistado/a (que aún con avisos puede no enterarse) para que apunte. Si no apunta, pasaremos por su lado y le recordaremos que no ha apuntado aún la información que hay en la pizarra, por lo que ya a su lado le instaremos a hacerlo.
Si definitivamente no lo apunta, podremos dejarle una nota en la agenda de cara a sus padres, para que sepan la fecha del examen, el trabajo o los deberes que debe hacer, y la actitud del/la niño/a ante el asunto. De esta manera, en casa podrán llevar a cabo una actitud disciplinaria acorde a su comportamiento en el colegio. Como ve, con el simple uso de la agenda se pueden aunar fuerzas.
Por último, y con el fin de que la agenda no se convierta en un objeto odiado por los/as niños/as, ES MUY IMPORTANTE que pongamos una nota positiva bien grande y legible en su agenda los días que tengan una actitud trabajadora y colaborativa, a modo de refuerzo social positivo. Con esto conseguiremos que el/la niño/a no estigmatice la agenda, sino que la vea como un mero medio de comunicación y, en ocasiones, como algo muy bueno para enseñarle a mamá y papá.
TIEMPOS CORTOS
Reloj
Cuando se les manda una tarea que requiere un esfuerzo intelectual sostenido, estos/as chicos/as se rinden pronto porque su atención es extremadamente deficitaria. Es por eso que se hace muy interesante dividirle las actividades en tareas fácilmente abordables. Por ejemplo, si usted manda que hagan en clase cuatro ejercicios, supervisará de lejos la ejecución de su alumno/a y pasará periódicamente por su mesa para apoyarle y observar cómo va. Podría decirle, además, que cuando acabe el primer ejercicio pase por su mesa para corregirlo y acto seguido podrá seguir con el segundo que, una vez acabado, volverá a corregir usted.
Con esto conseguimos convertir una actividad larga en varias actividades cortas, de tal manera que podamos controlar la frustración del/la chico/a. Además se le dará la oportunidad de romper “el tedio del esfuerzo intelectual sostenido” con un paseo hasta su mesa, lo cual le permitirá recuperar su concentración durante los próximos minutos para realizar la siguiente actividad.
Por último, hágale saber su buena conducta. Cuando el/la chico/a se acerque a su mesa, usted podrá reforzarle con elogios e invitarle a hacer la siguiente actividad “tan bien” como esta. De esta manera se sentirá animado/a, porque no están acostumbrados/as a que nadie les diga cosas positivas acerca de su ejecución en cualquier ámbito.
UN PEQUEÑO PREMIO
Premio
Para que los/as chicos/as se motiven, se hace muy interesante darle un pequeño premio dentro de la propia clase si consiguen acabar sus ejercicios bien antes que el resto. Este premio puede ser sentarse un poquito en el ordenador de la clase (si lo hay), hacer un dibujo mientras el resto termina, jugar con un poco de plastilina… Cualquier cosa que sea atractiva para los/as chicos/as de su clase.
Además, podemos ir usando los distintos reforzadores que ya se han comentado, una señal encubierta de aprobación o sacar la tarjeta verde (ver “semáforo”) cuando la ejecución académica sea buena.
 ATENCIÓN ENCUBIERTA
emoticon
Si queremos motivar al/la chico/a para que trabaje en clase, aparte de lo dicho anteriormente, se hace muy positivo que pactemos con él/ella algunos signos encubiertos que le indiquen cómo está siendo su ejecución.
Por ejemplo, podríamos pactar que cuando nos demos cuenta de que está despistado/a, pasaremos por su mesa y daremos un golpecito con el bolígrafo a su lado, de tal manera que sepa inmediatamente que estaba despistado/a y que se tiene que poner a trabajar.
Pero más positivo que eso (y, además, complementario), es pactar un signo que le indique al/la alumno/a que lo está haciendo muy bien. Por ejemplo, “si paso por tu lado y te toco el hombro, significa que lo estás haciendo estupendamente bien y que has de seguir en esa línea”.
Estas son distintas formas de decirle a un/a chico/a de manera encubierta (para que no se sienta especial con respecto al resto de sus compañeros/as) cómo está siendo su ejecución, tanto si ésta es buena, como si se ha despistado sin darse cuenta. En este sentido, la imaginación no tiene límites a la hora de diseñar señales encubiertas.
GUIÓN PARA TRABAJOS
guión de trabajo
Para los/as más mayores, cuando les mande realizar un trabajo, algo que les ayuda muchísimo es tener un guión por el que guiarse, porque si no lo tienen (y aunque tengan motivación inicial para empezar el trabajo) no sabrán por dónde empezar, se aturullarán y al final no lo empezarán o, en el mejor de los casos, no lo acabarán. No por falta de motivación, sino por falta de organización. Ha de saber que estos/as chicos/as tienen una gran carencia en organización secuencial de actividades.
El TDA-H hace muy difícil las tareas de organización y planificación de “actividades futuras”. Las vías neuronales encargadas de la secuenciación de una actividad no funcionan todo lo bien que deberían (funciones ejecutivas, ubicadas en el Lóbulo Frontal del cerebro, justo por encima de los ojos), por lo que estos/as chicos/as no sabrán hacer secuencia de algo, es decir, no sabrán decir “primero hago esto, cuando acabe sigo con lo otro y concluyo con esto otro”. Es por eso que se frustran tan a menudo y dejan las cosas sin hacer o a mitad de ejecución, cabreados/as más consigo mismos/as que con la tarea, ya que no son estúpidos/as y reconocen las dificultades que tienen (y que no tienen los/as demás).
Por esta razón, un sencillo guión podría ayudarles sobremanera.
EN PRIMERA FILA
Primera fila
Es muy recomendable que un/a niño/a con TDA-H se sitúe en primera fila, cerca de la mesa del/la maestro/a y a ser posible alejado de ventanas o cualquier otro distractor. Si, además, como compañero/a de pupitre se situara un/a chico/a a quien no le cueste trabajo llevar a cabo las tareas, mucho mejor, pues podría servir de ejemplo, motivación y ayuda para el/la otro/a alumno/a.
Por otro lado, usted y el resto del profesorado, podrían prestarle atención de manera mucho más efectiva y contingente a su conducta al situarle en primera fila, cercano a su propia mesa de trabajo.
 CINCO MINUTOS DE RELAJACIÓN
Relajación
Cuando los/as chicos/as vuelven del recreo, es muy normal que tarden unos minutos en bajar la tremenda activación física y mental que arrastran del patio. Por ello, se hace muy interesante dedicar unos minutos a todo el alumnado para relajarnos un poco al entrar del recreo y antes de comenzar con la cuarta hora de clase. Esta relajación requeriría un poco de música relajante, unos minutos de respiraciones profundas y estiramientos corporales.
Para los/as más pequeños/as se pueden presentar los ejercicios como una dinámica de juego.
COMUNICACIÓN CON LA CASA
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Como se ha indicado anteriormente, se hace muy interesante y necesario llevar un esfuerzo conjunto entre el centro escolar y la casa, de tal manera que en casa sepan diariamente cómo ha sido la ejecución escolar del/a chico/a. Además, en clase también sabrán por qué el/la niño/a no ha traído, por ejemplo, los deberes o el trabajo que había pendiente para entregar hoy y actuar en consecuencia.
Se pretende con esto que los/as chicos/as con TDA-H (y cualquiera en general, ya que sencillamente son conductas típicas de la etapa escolar) no encuentren vacíos informativos entre el profesorado y sus padres, eliminando así la tentación de engañar a unos/as, a otros/as o a ambos/as (esto último es lo más común).
ELOGIOS
Elogio
Los/as niños/as con TDA-H  no están acostumbrados/as a que nadie les diga “lo bien que hacen algo” porque tienen un carácter torpe y deficitario a la hora de ejecutar una acción y seguir instrucciones, por lo que en muy escasas ocasiones se les refuerza por algo que hacen bien.
Sin embargo, sí que están acostumbrados/as a recibir reprimendas constantes justamente por lo comentado. Además, en nuestra sociedad no solemos señalar lo bueno porque “es lo que tiene que ser”, pero sí tendemos a señalar lo malo inmediatamente.
Siendo así, parece que nos cuesta reforzar de manera espontánea el buen comportamiento de alguien. Por lo tanto, lo esperable es que cuando a un/a chico/a TDA-H se le refuerza algo de esta manera (espontáneamente), la sensación de sorpresividad que se produce cree una huella de memoria, además de una sensación muy positiva, que invitará al/la alumno/a a repetir esa conducta en ocasiones futuras. Y es que, como bien sabe, el hecho de reforzar una conducta positiva reiteradamente, aumenta la probabilidad de que ésta se repita.
El refuerzo puede venir de muchas maneras. Desde palabras del tipo “me encanta cómo estás trabajando hoy”, hasta gestos como “pasar por su lado y quedarme cinco o diez segundos mirando con expresión de interés lo que está haciendo”, pasando por comunicación no verbal como guiños o sonrisas dirigidas directamente a su alumno/a.
RESPONSABILIDADES
Responsabilidad
Es habitual ver a estos/as chicos/as nerviosos/as en sus asientos. Muchas veces no pueden contener movimientos involuntarios como mover las piernas nerviosamente, manipular algo con las manos o, en el peor de los casos, molestando a sus compañeros/as de al lado.
Para evitar esto, es muy recomendable darle responsabilidades fáciles de cumplir, pero que requieran algo de movimiento: Borrar la pizarra, ir a por un paquete de folios o tizas, mandarle a que compruebe que la sala de audiovisuales esté libre (si se requiere de ella)… Son actividades sencillas (ir del punto A al punto B y volver con lo que se le pida), pero que además sacan al/la alumno/a unos minutos de la clase y le permiten darse un paseo tranquilizador por los pasillos.
LLAMAR SU ATENCIÓN DURANTE LAS EXPLICACIONES
Llamar la atención
Cuando usted esté explicando algo en clase, puede fijarse en que a estos/as alumnos/as les cuesta prestar atención durante largo rato (para ellos/as, largo puede significar más de dos minutos de explicación o incluso menos). Para ir captando la atención de este tipo de alumnos, podrían hacerle preguntas fáciles y directas para que él las conteste, pasearse por las mesas para que la voz llegue desde más cerca y el estímulo a atender (usted, por ejemplo) requiera un movimiento de cabeza para seguirle, incluso tocar el hombro de estos/as chicos/as con el mensaje de “¡Eh, estoy aquí, préstame atención!”.
Todo esto y lo que su imaginación le permita, puede ayudar mucho a mantener la atención de los/as alumnos/as más despistados/as durante las explicaciones diarias de clase.
NORMAS PARA CLASE
Una herramienta fundamental para tratar de establecer unas normas de convivencia  en el aula es hacer unas reglas para clase con dos cartulinas, una roja y otra verde. En la roja pondremos QUÉ NO DEBEMOS HACER y en la verde pondremos QUÉ PODEMOS HACER. Luego esas cartulinas se colocarán en un lugar bien visible de la clase y será firmada por todo el alumnado, de tal manera que siempre tengan claras cuáles son las normas. Un ejemplo bien podría ser:
QUÉ PODEMOS HACERQUÉ NO DEBEMOS HACER
  • Ayudarnos unos/as a otros/as.
  • Levantar la mano cuando queramos decir algo.
  • Expresar nuestra opinión.
  • Colaborar con el/la maestro/a.
  • Gritar.
  • Insultar.
  • Pegar.
  • Romper material escolar.
Así mismo, es muy conveniente que estas normas se consensúen con el alumnado, porque así se sentirán implicados/as en la actividad. Sería como elegir sus propias normas, pero, por supuesto, usted sesgará en todo momento los derroteros que tomen dichas normas, porque usted ya sabrá de antemano cuáles son las que quiere que vayan en una cartulina y en la otra.
 SEMÁFORO
Semáforo
Usted y el resto de profesorado podrían valerse de unas tarjetas a modo de semáforo (redondas, de unos 20 centímetros de diámetro) para ir indicando a sus chicos y chicas cómo está siendo su ejecución en clase.
En el momento en que todo vaya genial y tranquilo, entonces sacaremos la TARJETA VERDE a modo de refuerzo; si la cosa va regular podremos dar un aviso con la TARJETA AMARILLA; y si la cosa va muy mal o alguien se está saltando deliberadamente alguna de esas normas que hemos puesto (es decir, ha caído en alguna de las conductas recogidas en la cartulina roja), entonces se le sacará la tarjeta roja y se impondrá un castigo (no especialmente severo) o se le reprenderá contundentemente.
Lo más interesante de esta actividad es que se puede usar indistinta y simultáneamente, tanto individual como colectivamente.
 TIEMPO FUERA
Tiempo fuera
El tiempo fuera es una técnica antigua y bien conocida por los/as profesionales del gremio de la educación. Antiguamente se le llamaba irse al rincón, y era una manera de retirarle todo el refuerzo o estimulación atractiva a un/a chico/a que se estaba portando mal. Pero esto tenía un componente de vergüenza para el niño o la niña que lo sufría. Hoy en día hemos eliminado ese componente de “vergüenza” y le presentamos al/la alumno/a esta técnica como una manera de relajarse, pensar fríamente y volver al aula cuando esté más tranquilo/a. Esto, hoy, no es un castigo, sino “una oportunidad que te estoy dando para salir de clase y tranquilizarte”.
Para que el tiempo fuera sea efectivo, usted podrá acordar con su alumnado que a partir de ahora, cuando alguien se gane una tarjeta roja por estar muy nervioso/a y no parar de hablar o quedarse quieto/a, entonces tendrá la oportunidad de salir de clase, sentarse en la silla que se habilitará para ello en la puerta del aula y, cuando esté más tranquilo/a podrá entrar.
¡Ojo!, no se trata de premiar a los/as chicos/as haciendo que se vayan del aula porque así se libran de trabajar. Para eso tenemos una solución intermedia: EL PUPITRE DE CONCENTRACIÓN. Si lo que resulta es que el/la chico/a no es capaz de concentrarse para trabajar tranquilo/a, entonces tendrá la opción de irse a dicho pupitre, un lugar alejado de la estimulación de otros/as niños/as, así como de ventanas y puertas, de cara a la pared para facilitar la concentración y al lado de la mesa del/la profesor/a, donde podremos prestarle especial atención y ayuda si la necesitase. Podemos usarlo de la siguiente manera: “Veo que estás muy despistado/a, ve al pupitre de concentración y verás como todo te sale mejor. Además, yo podré ayudarte cada vez que lo necesites”.
pupitre
El tiempo fuera vale sobre todo para aquellas situaciones en las que un/a alumno/a esté demasiado excitado/a y por esta causa se esté portando mal sin atender a las advertencias. En ese caso, se les puede dar un aviso con la tarjeta amarilla y en el caso de que no sea capaz de controlarse, sin mediar palabra (esto es muy importante) sacaremos la tarjeta roja, nos acercaremos hacia él/ella y le sacaremos de clase sin más miramientos, sin hacerle daño pero siendo firmes y autoritarios/as (si no se puede dejar al/la niño/a fuera de clase, se puede pactar con la jefatura de estudios o con el departamento psicopedagógico del centro para que pueda ir allí en caso de tiempo fuera).
MUY IMPORTANTE: Si el/la niño/a pide perdón o dice que no volverá a hacerlo, ya no es el momento de arrepentirse. El momento era con la tarjeta amarilla, pero una vez sacada la roja, habremos de ir hasta el final con ella, mediante el tiempo fuera u otro tipo de castigo.
Si optamos por el tiempo fuera, dejaremos la puerta del aula entreabierta para estar un poquito pendientes, pero sin que el/la alumno/a se de cuenta. Si le prestamos atención en este momento, entonces la estrategia perderá efectividad. Se recomienda dejar al/la niño/a en el tiempo fuera un minuto por año de edad. Así mismo, no es muy recomendable usar esta técnica con chicos/as de secundaria.
SOBRECORRECCIÓN
Corrección
Debido a la impulsividad y a los déficits en habilidades sociales, los/as niños/as con TDA-H pueden llegar a mostrar agresividad (verbal y/o física) para resolver algún conflicto con un/a compañero/a de clase o incluso con personas adultas (aunque esto es menos habitual). Para este tipo de conductas, la sobrecorrección puede ayudarle, ya que se trata de una técnica para enseñar a asumir la responsabilidad de la conducta agresiva.
Si el/la niño/a ha llevado a cabo un comportamiento de este tipo, entonces los pasos a seguir serán:
  1. Lo primero es prestar atención a la persona agredida, no a la agresora. De esta manera transmitimos el mensaje de que nuestra atención no está al servicio de quien hace cosas incorrectas, sino en quien sufre las consecuencias de una mala conducta. Esto es válido cuando se tienen claros los roles del conflicto. En caso contrario, seguir con el paso 2.
  2. Luego, una reprimenda a la persona agresora.
  3. Descripción de la conducta Inadaptada (estás pegando a tu compañero/a).
  4. Manifestación de una regla (sabes que no se puede pegar a la gente).
La comunicación verbal y no verbal mientras se siguen estos pasos ha de ser siempre rígida, fuerte, concreta y vivaz. Téngase en cuenta que el mensaje implícito que queremos transmitir en estos casos es el de AUTORIDAD.
Acto seguido, el/la niño/a debe restituir el daño que ha causado y mejorar el estado original de las cosas. Ejemplo: Por pegar a un compañero, se le puede exigir al niño que acaricie el área lastimada durante treinta segundos y después pida disculpas cinco veces después de cada incidente.
La idea está clara: Consiste en la repetición de una conducta deseable. Además, se puede ayudar al/la niño/a con una ayuda física, amable pero firme, como modelamiento de la conducta positiva.
En conclusión, el TDA-H hace que los chicos y las chicas vayan creciendo con algunas carencias, pero con estas y otras pautas interesantes, las personas de su contexto más inmediato podemos suplir satisfactoriamente dichas carencias: Memorísticas, atencionales, motivacionales, etc.
En cualquier caso, su alumno/a con TDA-H así como su familia, le agradecerán enormemente el esfuerzo que usted pueda hacer por llevar a cabo estas y otras pautas. Sencillamente porque “ayúdame cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite…”

Alfonso
FUENTE:http://www.tdah-granada.com/

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