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lunes, 25 de agosto de 2014

Aprender a conducir/TDAH


Cuando tienes un hijo con lo que se conoce como TDAH, ‘trastorno de déficit de atención con hiperactividad’, una de las primeras preocupaciones se centra en la escuela, en conseguir que rinda académicamente todo lo posible y que no tenga problemas con profesores y compañeros debido a su tendencia a distraerse, ser impulsivo o moverse demasiado, incluso a posibles dificultades para regular sus emociones. Pero tras la niñez viene la adolescencia y llega el momento en el que muchos de estos niños con problemas de atención y funciones ejecutivas quieren aprender a conducir. Es normal, pero aquí cabe hacerse una pregunta: ¿son conductores menos seguros que los que no tienen TDAH?

Recientemente se ha publicado en Accidents: analysis and prevention (2014) un metaanálisis sobre 16 estudios que analizan el riesgo de accidentes en conductores con TDAH. El trabajo de revisión, publicado por T. Vaa, del Institute of Transport Economics en Oslo (Noruega), nos detalla algunas conclusiones interesantes:

a) El riesgo relativo de accidentes para alguien con TDAH es de 1.23, el mismo que para conductores con enfermedades cardiovasculares.

b) Si la persona con TDAH tiene además trastornos de comportamiento o trastorno oposicionista desafiante, entonces aumenta considerablemente el riesgo de sufrir accidentes de tráfico.

c) El tipo de infracciones que cometen más frecuentemente los conductores con TDAH tiene que ver con el exceso de velocidad, pero no con conducir bajo los efectos del alcohol o con la conducción temeraria.

Según el autor, una posible hipótesis explicativa de la tendencia al exceso de velocidad en las personas con TDAH podría ser que ésta estimulase en alguna forma la atención y los tiempos de reacción.

Una investigación puso a los adolescentes de 16-17 años con TDAH directamente en una condición de conducción simulada. Se comparó el rendimiento en tres condiciones, 1) conducir sin distracción; 2) conducir mientras hablaban por teléfono; y 3) conducir mientras escribían un mensaje. Megan Narad  y sus colaboradores, quienes publicaron su trabajo en JAMA Pediatrics (2013) encontraron que, tras controlar los meses de experiencia en conducción, los adolescentes con TDAH mostraban una variabilidad significativamente mayor en la velocidad y en los cambios de carril. Además, encontraron un dato que es importante para todos los conductores: escribir mensajes mientras se manejaba el coche fue algo que afectó negativamente a la conducción de todos los participantes, aunque empeoró aún más el rendimiento del grupo de pacientes.

Los resultados de estos estudios son interesantes y sobre todo subrayan la necesidad de realizar nuevas investigaciones que nos permitan delimitar mejor el riesgo de accidentes en personas con TDAH, por el bien de todos. ¿Cómo ayudarles a que conduzcan mejor? Pues de entrada parece recomendable proporcionar información a los jóvenes y sus familias sobre este tema, para que puedan poner en marcha mejores prácticas a la hora de conducir así como entrenar los procesos de atención y monitorización dentro de su plan de tratamiento habitual.

FUENTE:http://www.unobrain.com/blog

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