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La
escolarización de los niños y niñas con disfasia.
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La
escolarización de los niños y niñas que presentan un trastorno específico grave
del desarrollo del lenguaje
Marc
Monfort
Logopeda-Director
Centro
Entender y Hablar
C/Pez
Austral,15, bajo C.28007 Madrid. 91 5747671.
Madrid
Los niños que presentan un Trastorno Específico Grave del Lenguaje (disfasia) sufren una discapacidad permanente de las habilidades ligadas a la comprensión y/o al uso del lenguaje.
No se
trata de un simple retraso en la adquisición del mismo sino de alteraciones
estructurales que producen alteraciones a lo largo de toda su escolaridad y
dejan a menudo secuelas durante todo la vida.
Más de la mitad
de estos niños presentan además otras dificultades, de tipo cognitivo,
instrumental o conductual, que complican aún más tanto el proceso de
desarrollo del lenguaje como el resto de sus aprendizajes.
Por esta
razón, se estima que esos niños forman parte del grupo de alumnos con
necesidades educativas especiales que requieren adaptaciones muy
significativas del currículo escolar y de las estrategias de enseñanza.
Tratándose
precisamente de trastornos específicos, se considera que la simple aplicación
de normas y directrices pensadas para alumnos con deficiencia mental o
retraso general del desarrollo no es suficiente: los niños disfásicos o con
T.E.L., deberían ser atendidos desde un modelo adaptado a las características
de su discapacidad, como se hace en el caso de los niños que presentan una
deficiencia específica, sensorial o motriz.
Existe por
supuesto una gran variabilidad individual, tanto en la naturaleza de los
síntomas lingüísticos (disfasia sólo expresiva o mixta) como en su gravedad y
en las características evolutivas generales que lo acompañan.
Es la
razón por la cual hay que prever un abanico progresivo de medidas de
adaptación escolar para poder atender de la forma más adecuada a cada caso y
reajustar las orientaciones conforme se observe una dinámica de recuperación
o de estancamiento.
En una
presentación progresiva, esas medidas serían las siguientes:
A menudo
no se trata sólo de un seguimiento logopédico centrado en lenguaje y
comunicación sino que debe abordar temas de modificación de conducta.
Es
importante que la intervención del apoyo (dentro o fuera del aula) coincida
con las actividades de mayor dificultad.
Los
objetivos de integración social se persiguen entonces a través de actividades
lúdicas o de tareas en las que no presentan alteraciones significativas y que
comparten entonces con los alumnos/as de desarrollo normal.
Es el
modelo de la "leguage units" de Gran Bretaña o de las aulas de
educación especial "de tipo 8" en Bélgica; en algunos casos, la
asistencia a esas aulas es provisional hasta que los niños o niñas con TEL,
gracias a los progresos de su comunicación y de su lenguaje, pueden volver a
una situación de integración ordinaria.
En los casos más leves (por ejemplo una disfasia sólo expresiva en un niño con buenas aptitudes cognitivas y sin alteraciones conductuales importantes) las primeras medidas suelen ser suficientes.
Por el
contrario, los casos más graves (por ejemplo disfasia mixtas - como el caso
del síndrome semántico-pragmático, sobre todo si se inscribe dentro de un
nivel cognitivo "límite" y/o va acompañado de importantes
alteraciones en las habilidades sociales) requieren casi siempre la
aplicación del conjunto de estos recursos.
Aporte de:
Francisca
Pía Miquel Otárola
Estudiante
de la Carrera de Fonoaudiología
Universidad
Mayor / Santiago - Chile
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