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viernes, 25 de noviembre de 2011

TDAH/INTERVENCIONES NO FARMACOLÓGICAS


TDAH/INTERVENCIONES NO FARMACOLÓGICAS

Tratamiento conductual

La terapia de conducta trabaja con la hipótesis de que el comportamiento de los niños y de los adultos se puede modificar trabajando directamente sobre él mediante asociaciones adecuadas.

La idea que justifica este enfoque es que hacemos las
cosas en función de las consecuencias que recibimos. La idea
básica es que se pueden manejar las consecuencias de la conducta
para aprender cómo se han de hacer las cosas. Los pacientes que reciben este tipo de terapia obtienen los siguientes efectos positivos :

– Aumento de atención y mejora del rendimiento académico.
– Mejor autocontrol de la actividad motora excesiva.
– Mejora de la interacción social, como consecuencia del control
de la impulsividad.

Respecto a los padres y educadores que han sido entrenados en
este tipo de técnicas, se obtienen los siguientes resultados:

– Mejora de la percepción del comportamiento general del niño.
– Mayor control del comportamiento infantil en el entorno natural,
a través de la generalización de los métodos aprendidos
en el tratamiento.
– Cambios positivos en la interacción padres-hijos.
– Reducción del estrés familiar y mejoría del ambiente en clase.

Las técnicas utilizadas en este tipo de terapias se denominan
técnicas operantes. Existen diferentes tipos de técnicas con esta
orientación; lo primero es realizar una evaluación exhaustiva,
de manera que podamos hacer un análisis funcional lo más preciso
posible, en el que identifiquemos especialmente los factores
que están manteniendo la conducta inadecuada y trabajar sobre
ellos. Para esto es necesario:

– Delimitar claramente las conductas que se quieren cambiar,
por ser inadecuadas, o las que se quieren lograr, mantener o
acrecentar.

– Llevar a cabo la observación y el registro de las conductas.

– Analizar minuciosamente las contingencias existentes.

– Construir un nuevo sistema de contingencias acorde con los
objetivos propuestos y planificar un programa de refuerzos.

– Evaluar el programa durante el tratamiento.

Fuente: M. Loro-López a, J. Quintero b, N. García-Campos a, B. Jiménez-Gómez b,F. Pando a, P. Varela-Casal c, J.A. Campos a, J. Correas-Lauffer d

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