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martes, 4 de octubre de 2011

Pautas Educativas( casa)-Niños de 6 años

Pautas Educativas
 Los niños de 6 años están inmersos en un periodo de cambio importante. Como sucedía a los 2 años y volverá a pasar en la adolescencia, los cambios generan inseguridad y normalmente no los viven bien. Además, a esta edad su precaria madurez les impide superar el egocentrismo.
Evidenciar esta circunstancia puede ayudar a los padres a comprender las verdaderas necesidades del hijo en este momento. Nos toca a los adultos proporcionarles la calma y la seguridad que ellos no tienen, por lo que debemos generar un ambiente relajado, sin riñas innecesarias, prisas para todo o nervios descontrolados. Es necesario tener muy claros los puntos de exigencia, las normas y límites que no se pueden transgredir (con constancia y sin arbitrariedad), pero no es bueno normativizar todo lo que hacen. Es mejor proponer, que imponer; hay que ir dándoles razones para hacer las cosas, para que vayan descubriendo que es razonable obedecer. Así les facilitaremos la obediencia y la relación paterno-filial no se resentirá.
Les ayudará mucho continuar con el horario básico de comidas, sueño, entradas y salidas, porque ayudarán a que su entorno sea más predecible. Normalmente no les cuesta tanto como antes irse a la cama, y ese momento suele ser apto para las confidencias o para actividades relajadas que exijan cierta concentración (lectura, p.ej.).
Bajo la apariencia de caos que es su conducta,  muchos aspectos positivos están pidiendo paso en su cabeza y en su afectividad: quieren reflexionar, jugar, compartir, ser amigos de sus amigos, disfrutar haciendo cosas…
Es una etapa que puede ser muy fructífera para formar su conciencia y su carácter, despertar su afición por la lectura, el gusto por el estudio, para afianzar el orden e ir haciéndole responsable de sus cosas. En las virtudes que le propongamos debemos dar un salto cualitativo:
·         La generosidad ya no consiste en dar cosas, sino en darse (fomentar el espíritu de servicio, la colaboración en casa, la ayuda a los demás).
·         El orden no se limita a sus cosas, sino que debe abarcar su cabeza y su vida.
·         La responsabilidad le debe llevar a asumir las consecuencias de lo que decide hacer.
·         Debemos ir robusteciendo su fortaleza, exigiéndoles pequeños vencimientos, que le ayudarán a conseguir el autodominio del que todavía carece.
Si a los tres años decíamos que ya tiene derecho a hacerse su cama, a esta edad ya tiene derecho a ser ordenado, a colaborar, a responsabilizarse de sus actos, a razonar por qué hace ciertas cosas, a saber pensar.
Aunque su comportamiento a veces nos lo dificulte, tenemos que mostrarles comprensión, paciencia y cariño. Son muy dependientes de los padres, y su estado afectivo va a condicionar su forma de vivir: si se siente querido y valorado podrá rendir en el colegio, sus relaciones sociales serán muchas y buenas; del mismo modo, la falta de cariño le hará sentirse inseguro con sus amigos, bajar su rendimiento escolar y comportarse incorrectamente. Es importante, pues, darle abundantes muestras de afecto (tal vez ya no sea tan receptivo para los besos y abrazos como antes y prefiera los piropos o las frases positivas). Y es necesario que le atendamos. Ya sabemos que los niños buscan la atención paterna, y la conseguirán, si es necesario, con comportamientos indebidos, pudiendo llegar a convertirse en “el pegón”, “el malo” o “el payaso” de la familia o de la clase.
Alrededor de las 7 años, el niño experimentará un aquietamiento general, como si mirara al mundo con ojos nuevos. Se hará más razonable, menos caprichoso, más colaborador, más introvertido. Empieza un periodo de asimilación de la siembra aparentemente infructuosa que hemos realizado en la etapa anterior.
Conclusión
Comprender los cambios que experimentan los niños de seis años nos ayudará a reformular nuestras respuestas educativas.
Fuente: Padres Liceo Sorolla B

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