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viernes, 22 de junio de 2018

En Breve: La Ciencia del Desarrollo Infantil Temprano








La ciencia del desarrollo cerebral temprano permite 
tomar decisiones informadas de inversión en la infancia temprana. Estos conceptos básicos, establecidos a lo
 largo de décadas de neurociencia e investigación 
conductual, ayudan a ilustrar por qué el desarrollo 
infantil — particularmente desde el nacimiento hasta 
los cinco años – es el cimiento de una sociedad
 próspera y sostenible.
  1. El cerebro se construye a lo largo del tiempo, desde la base.

    La arquitectura básica del cerebro se desarrolla a
  2.  través de un pro o continuo que comienza antes
  3.  del nacimiento y se prolonga hasta la edad adulta. 
  4. Las experiencias tempranas afectan la calidad de
  5.  esa arquitectura, estableciendo un cimiento sólido 
  6. o frágil para todo el aprendizaje, la salud y la
  7. conducta posteriores. En los primeros años de vida,
  8.  más de un millón de conexiones neuronales se 
  9. forman cada segundo. Luego de este periodo de 
  10. rápida proliferación, las conexiones se reducen 
  11. mediante un proceso llamado “poda”, que permite 
  12. que los circuitos cerebrales se vuelvan más eficientes. Las vías sensoriales como las de la visión y audición básicas son las primeras en desarrollarse, seguidas por habilidades tempranas de lenguaje y funciones 
  13. cognitivas superiores. Las conexiones proliferan y 
  14. se podan en un orden establecido: los circuitos 
  15. cerebrales más complejos van construyéndose 
  16. sobre los circuitos anteriores más simples.
  17. Las influencias interactivas de los genes y las experiencias moldean el cerebro en desarrollo.

    Hoy en día los científicos saben que un ingrediente 
  18. de suma importancia en el desarrollo es el proceso
  19.  de “servir y devolver” entre los niños y sus padres 
  20. y otros cuidadores en la familia o la comunidad. 
  21. Los niños pequeños buscan de modo natural la interacción mediante balbuceos, expresiones 
  22. faciales y gestos, y los adultos les responden con el mismo tipo de vocalización y gesticulación. En 
  23. ausencia de tales respuestas – o si estas son poco 
  24. fiables o inapropiadas – la arquitectura cerebral no
  25.  se forma de la manera prevista, lo que puede 
  26. conducir a disparidades en el aprendizaje y la 
  27. conducta.
  28. La capacidad de cambio del cerebro disminuye con la edad.

    El cerebro es más flexible o “plástico” temprano en
  29.  la vida y da cabida a una amplia gama de entornos
  30.  e interacciones, pero a medida que el cerebro en proceso de maduración adquiere mayor 
  31. especialización para asumir funciones más complejas, es menos capaz de reorganizarse y adaptarse a los
  32.  desafíos nuevos o inesperados. Por ejemplo, 
  33. hacia el primer año las partes del cerebro que 
  34. diferencian los sonidos se especializan en el lenguaje al que el bebé ha estado expuesto; al mismo tiempo,
  35.  el cerebro ya comienza a perder la habilidad para reconocer sonidos diferentes que se encuentran en
  36. otros idiomas. Pese a que las “ventanas” para el aprendizaje del lenguaje y otras habilidades 
  37. permanecen abiertas, con el tiempo se vuelve 
  38. cada vez más difícil alterar estos circuitos cerebrales. La plasticidad de la edad temprana hace que sea 
  39. más fácil y más eficaz influir en la arquitectura del 
  40. cerebro en desarrollo de un bebé, que volver a 
  41. cablear partes de su circuito en la edad adulta.
  42. Las capacidades cognitivas, emocionales y sociales están inexplicablemente entrelazadas a lo largo de toda la vida.

    El cerebro es un órgano altamente interrelacionado y
  43.  sus múltiples funciones operan de un modo muy coordinado. El bienestar emocional y la competencia social proveen una base sólida para que emerjan las habilidades cognitivas y, en conjunto, son los ladrillos
  44.  y la argamasa con que se construyen los cimientos del desarrollo humano. La salud emocional y física, las destrezas sociales y las capacidades cognitivo–lingüísticas que emergen en los primeros años son prerrequisitos importantes para el éxito en la escuela y más tarde en el lugar de trabajo y en la comunidad.
  45. El estrés tóxico daña la arquitectura cerebral en desarrollo, lo que puede conducir a problemas de por vida en el aprendizaje, la conducta y la salud física y mental.

    El estrés persistente modifica la arquitectura del cerebro
    Los cerebros sujetos a estrés tóxico tienen conexiones neuronales subdesarrolladas en las áreas del cerebro más importantes para el aprendizaje y la conducta en la escuela y en el lugar de trabajo.
    Hoy en día los científicos saben que el estrés crónico y persistente en la infancia temprana, causado por la pobreza extrema, el abuso reiterado o una severa depresión materna, por ejemplo, puede ser tóxico 
  46. para el cerebro en desarrollo. El estrés positivo (respuestas fisiológicas moderadas y breves a experiencias incómodas) es un aspecto importante y necesario para un desarrollo saludable. Por el 
  47. contrario, el estrés tóxico es la activación fuerte e ininterrumpida del sistema de respuesta al estrés. En ausencia de la protección amortiguadora que brinda el apoyo de los adultos, el estrés tóxico se incrusta al cuerpo mediante procesos que moldean la arquitectura del cerebro en desarrollo.
  48. Implicaciones de Política

    • Los principios básicos de la neurociencia indican que la intervención preventiva temprana será más eficiente y producirá resultados más favorables que la rehabilitación que se haga más tarde en la vida.
    • Un enfoque equilibrado del desarrollo emocional, social, cognitivo y del lenguaje preparará mejor a los niños para el éxito en la escuela y más tarde en el lugar de trabajo y la comunidad.
    • Las relaciones de apoyo y las experiencias de aprendizaje positivas comienzan en el hogar pero pueden también ser brindadas mediante una gama de servicios con factores de eficacia probados. El cerebro de los bebés requiere de relaciones estables, cálidas e interactivas con los adultos. De cualquier modo y en cualquier lugar en que se desarrollen, favorecerán un saludable desarrollo cerebral.
    • La ciencia demuestra claramente que, en situaciones de probable estrés tóxico, intervenir lo antes posible es crucial para alcanzar los mejores resultados. En el caso de niños que experimentan estrés tóxico, se requiere de intervenciones tempranas especializadas que ataquen la causa del estrés y protejan al niño de sus consecuencias.
    Para mayor información, véanse “La Ciencia del Desarrollo Infantil Temprano” y la serie de Documentos de Trabajo del Consejo Científico Nacional de Desarrollo Infantil. www.developingchild.harvard.edu/library/

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