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viernes, 2 de febrero de 2018

Estimulación a los más pequeños Las actividades diarias como fuente de estimulación en los peques




El avance en las neurociencias nos ha abierto un mundo de posibilidades. Ampliar el conocimiento acerca de la estructura, el funcionamiento y la plasticidad cerebral  nos ha permitido estimular su desarrollo y actuar, de algún modo, sobre sus potencialidades haciendo posible su máximo despliegue.

Se ha demostrado que más del 70% del desarrollo cerebral se produce durante los 3 primeros años de vida. La estimulación en esta etapa, siempre que sea adecuada, nos da una gran ventaja: “actuamos sobre la estructura cuando es más moldeable”.

Estimular nuestro cerebro es más que hacer algunos ejercicios ocasionales. Requiere tener conocimientos acerca de la estructura o función cognitiva sobre la que queremos incidir, objetivos claros (que queremos lograr), constancia, disciplina y persistencia (mantener el entrenamiento en el tiempo). Es muy importante tomar en cuenta el componente lúdico de estas actividades. Cuando disfrutamos una tarea mantenemos el interés en ella y aprendemos más fácilmente y mayor cantidad de cosas (asociación aprendizaje- emoción). Otro elemento clave para una estimulación adecuada es el soporte afectivo, la relación de apego que el niño establece con el adulto. Un peque que se siente seguro y confiado responderá con interés y motivación frente a la estimulación.

Cuando la estimulación se orienta a los más pequeños (etapa de 0 a 3 años), las actividades deben centrarse en la sensorialidad y el lenguaje. Los peques en esta etapa de la vida exploran, descubren y conocen el mundo a través de sus sentidos; nombrándolo y significándolo en la medida en que su lenguaje se va desarrollando. El mundo que los rodea y las acciones que en él desarrollan: alimentarse, asearse, vestirse, deambular, etc. (actividades de la vida diaria) se convierten en un laboratorio de experimentación y estimulación inagotable e inmejorable.

Estimular adecuadamente es sencillo, no requiere materiales especiales ni procedimientos complejos. La vida diaria; en casa, en el parque, al montar en coche está llena de posibilidades de estimulación para los niños. Aquí os propongo algunas actividades superestimulantes para los más pequeños (0 a 3 años):

1. Acaricia con ternura a tu peque, no necesitas un momento especial, cualquier momento es bueno para hacerle sentir que estás ahí y lo quieres. Un simple roce de su mejilla con ternura vale, el resultado es sumativo. Las caricias liberan endorfinas, sustancias asociadas a los estados de placer, relajación y bienestar.

2. Dale masajes. Aunque no seas una experta en masaje infantil, eres mamá y tienes la intuición básica para estimular a tu bebé: Cuando frotas suavemente su cuerpecito con aceite o crema al terminar la ducha, cuando lo cambias para ir a dormir y lo acaricias para relajarlo. Esto es una forma de estimular maravillosa: contacto con amor.

3. Describe las acciones que estas realizando con el peque, los resultados de esas acciones, los objetos que usas o que el niño toca o agarra en la situación. Aun cuando sea muy pequeño, háblale: Durante el momento del baño, anticípale lo que vais hacer y luego explícale cada paso que vais a seguir de forma sencilla. Esto vale para todas las rutinas que sigas con el bebé. Te sorprenderán sus respuestas: atención, sonrisas, balbuceos, ensayos lingüístico (según de la edad) y un buen desarrollo del lenguaje. Los mayorcitos también se benefician de este tipo de conversaciones: les sirve de guía en las tareas que realizan, estimula su curiosidad, los incita a preguntar y a argumentar…estimula el desarrollo de su lenguaje, entre otros.

4. Permite a tus peques vestirse y desvestirse cuanto quieran. Ya…eso puede generar un poco de lío en casa, sobre todo cuando son algo mayorcitos. En ese caso, prepara y limita el espacio y el tiempo en que pueden jugar. Selecciona un lugar de la casa donde puedas colocar una caja con prendas de diferentes tipos y tamaños (incluyendo zapatos) y déjalos disfrutar. Este juego te ofrece posibilidades infinitas de estimulación, desde enseñarles a vestirse hasta abotonar, subir cierres, etc. Con estas actividades se estimula el desarrollo de: el esquema corporal, razonamiento lógico, lenguaje, motricidad gruesa y fina, atención, concentración, relaciones temporo-espaciales, memoria, percepción y discriminación visual, entre otras; las posibilidades son numerosas. Recuerda siempre usar el lenguaje, describir, nombrar, comentar, preguntar.

5. Juega con tus peques. Tómate un breve tiempo para disfrutar de sus juegos. La atención a esta edad tiene una curva de mantenimiento muy breve (va aumentando a medida que van creciendo), por tanto no le quitará mucho tiempo a tus propias rutinas pero será valiosísimo para el desarrollo de tu hijo. Lo ideal es que incluyas en tus rutinas diarias “La hora de juego con mis peques”, un tiempo de diversión, disfrute y aprendizaje para ambos.

6. ¡En casa también se puede jugar a la pelota!. Especialmente con los más chiquitines; haz rodar una pelota hacia el peque y luego ruédala de nuevo hacia ti. Anima al peque a que sea él el que te devuelva la bola, en poco tiempo los dos estaréis jugando a “rueda el balón”.

7. Habla con tu bebé constantemente. No te limites a gorjeos, arrullos o sonidos sin sentido;  conversa con ellos, dale modelos de lenguaje adecuados a imitar. Los niños aprenden a hablar de la manera que se les habla, si das modelos adecuados su lenguaje se desarrollará más rápido y mejor.  Es importante recordar que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, no trabajes en función de expectativas rígidas, simplemente disfruta la experiencia de ver como tu hijo va alcanzando metas, a su ritmo.

8. Si tu peque está en la edad de iniciarse en el camino a la marcha, anímalo. Colócalo cerca de la cama u otro mueble seguro del que pueda aferrarse para levantarse; coloca su juguete favorito a una distancia que lo estimule a tomar otras acciones que no sea estirar el brazo. No lo obligues a estar de pie, espera a que él se levante, estimúlalo a dar pasitos pero si decide sentarse de nuevo déjalo. Los niños necesitan estimulación y motivación pero no imposición u obligación.

9. Anima a tu peque a comer por sí mismo. Déjalo experimentar con la comida. Al principio puede resultar un poco complicado pero la experiencia vale la pena tomando en cuenta lo que significa para el desarrollo infantil. Inicialmente, déjalo comer con las manos, que experimente texturas,  sabores y temperaturas; que juegue; que comparta la rutina de comer con la familia; ya llegará el tiempo de los cubiertos. Si colocas un par de periódicos en el suelo debajo de la silla, será más fácil limpiar después de la experiencia.

10. Cuéntale historias. Los cuentos deben ser muy sencillos y breves. Mejor si el personaje central es conocido, por ejemplo: algún muñeco que les pertenece y tienen a disposición. Agrega sonidos, onomatopeyas, ecos, etc….usa tu imaginación e inventa tus propios relatos de acuerdo a los intereses de tu peque o a un aspecto que estás intentando enséñarle (valores, rutinas, alimentación, etc.)

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