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jueves, 28 de enero de 2016

¿Qué pueden hacer los adultos: educadores y familias para potenciar el lenguaje en los niños y niñas desde que son pequeños?

¿Qué pueden hacer los adultos: educadores y familias para
potenciar el lenguaje en los niños y niñas desde que son
pequeños?


¿Qué pueden hacer los adultos: educadores y familias para
potenciar el lenguaje en los niños y niñas desde que son
pequeños?

Para todos los niños y niñas

Fortalezca la comunicación valorando la importancia y satisfacción de comunicarse y expresarse con los niños y niñas en las situaciones, naturales y cotidianas.

Sea flexible ante las respuestas erróneas del niño o niña y muéstrese responsivo ante sus intenciones comunicativas, prolongando y fomentando el intercambio.

Considere todos los actos de niñas y niños como conductas comunicativas y responda a ellos con el lenguaje que corresponda de acuerdo a la situación.

Hable despacio (lento, no bajo) y en forma clara.

Haga preguntas cerradas y abiertas.

Converse de situaciones graciosas para así motivar a que se expresen oralmente.

Escuche sin corregir, incorpore a través de su propio lenguaje los términos, palabras o frases que el niño o niña no ha pronunciado bien o ha expresado incorrectamente.

Propicie que ellos y ellas cuenten sus experiencias. Muchas veces los niños o niñas escuchan más de lo que hablan, en los establecimientos educacionales o el hogar.

Para los niños y niños con dificultades específicas de lenguaje

Cuando hable con el niño o niña procure hacerlo de frente y mirándolo a los ojos. Haga que él o ella le hable y repita esta conducta.

Hable un poco más lento de lo habitual, sin romper la entonación y la prosodia natural de su lenguaje.

Utilice frases sencillas en extensión y complejidad, ajustadas al nivel de desarrollo del niño o niña. Usar frases sencillas nunca supondrá utilizar un lenguaje “infantil” o distorsionado, es importante que se le hable de la forma más correcta posible.

Recalque las palabras o tipo de frases que quiere que el niño aprenda a enunciar mejor, repitiéndolas a menudo. No se trata de repetirlas exactamente como un disco rayado,
sino de un modo natural, haciendo reformulaciones de un mismo mensaje.

Hable a menudo. No se trata de bombardear con lenguaje excesivo, sino que hablar de aquello que interesa y que se comparte con niños y niñas.

Atienda y escuche todos los intentos comunicativos de niños y niñas y todos susbenunciados, es decir, todo lo que le dicen.

Mantenga una actitud positiva frente al niño o niña, muéstrele su interés ante lo que le dicen.

Incorpore en la rutina de trabajo un espacio corto, pero constante, dirigido en forma exclusiva a conversar con los niños y niñas que presentan dificultades de lenguaje,
asignándoles, por ejemplo, una tarea como repartir material. 

Tenga en cuenta hacerles solicitudes y preguntas, tales como ¿quién falta?, ¿a quién le hace falta material?, ¿el
material esta en buenas condiciones?, o de otras situaciones acordes a lo que se presenta en el contexto y que permitan que el niño o niña converse y se exprese con usted de
manera espontánea.

Frente a situaciones en las que el niño o niña manifieste alguna duda o requiera de alguna solución, muestre una  actitud de duda, como si, al igual que él o ella, no entendiera
lo que ocurre. Lo importante aquí no es resolver la tarea sino probar diferentes estrategias de resolución, y sobre todo, facilitar el diálogo, la exposición de puntos de vista, la
comunicación verbal.

Evite dar “a priori” las respuestas o soluciones a los niños y niñas, en su lugar, haga preguntas tales como ¿qué se puede hacer?, ¿dónde se puede poner esto? o sugerencias:
“yo creo que…”, “sería bueno…”, “te parece que…”, “no sé si…”.

Hable acerca de personas, objetos y hechos que no estén inmediatamente presentes en el contexto al que al niño o niña atiende.

Utilice estrategias comunicacionales orientadas al intercambio comunicativo iniciado,marcando turnos de intervención al niño o niña.

Incremente la longitud de los enunciados, añadiendo más sonidos para pronunciar correctamente la palabra, o añadiendo más palabras para construir un enunciado más
largo gramaticalmente.

Cuando el niño o niña produzca una o varias palabras, responda con extensiones,sustituyendo con pronombres o sinónimos las palabras que él o ella emplea, y añadiendo
otras palabras para construir un enunciado parecido al del adulto.

Evite las falsas preguntas del tipo “¿qué es esto?”, éstas sólo son efectivas si la actividad que realiza el niño es novedosa y el adulto presenta una actitud de descubrimiento igual que el niño.

 FUENTE:Lenguaje y aprendizaje.

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