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martes, 1 de julio de 2014

Reflexiones sobre los deberes durante el verano


Reflexiones sobre los deberes durante el verano

Howard Gardner, famoso psicólogo y autor de publicaciones relacionadas con la inteligencia, nos dice que la mente creativa será una de las mentes del futuro. Gardner es autor de la “Teoría de las inteligencias múltiples”.

Deberes de verano: tipología y enfoque 

Veamos, a continuación algunas recomendaciones relacionadas con las tareas o tipología de “deberes” que pueden llevar a cabo los niños en verano:

  1. Es necesario pensar en cada niño, en sus capacidades, habilidades, aficiones…, y pactar con los profesores al finalizar el curso, las tareas a llevar a cabo durante las vacaciones.
  2. Fomentar la ejercitación de contenidos relacionados con las asignaturas instrumentales (idiomas y matemáticas) ya que permiten una mejor competencia para afrontar las asignaturas del nuevo curso, dado su carácter de transversalidad en el currículo.
  3. Determinar y negociar con el niño los objetivos de las tareas a realizar durante el periodo de vacaciones de verano.
  4. Pactar un horario y, en caso necesario, un espacio para la realización de las actividades. 
  5. Acompañar y ayudar en caso necesario a los niños mientras realicen los deberes.
  6. Siempre es aconsejable determinar unos días de descanso, en el período intermedio antes de regresar al colegio, con el fin de que los días previos a su incorporación puedan servir de nuevo de adaptación a horarios, rutinas y hábitos.

¿Pero qué tipo de actividades, que no tengan el formato de cuaderno de tareas, pueden llevar a cabo los niños en verano?

Detallamos a continuación 10 sugerencias:

  1. Realizar una actividad semanal atractiva con la familia, y detallar la vivencia en un diario con el fin de ejercitar las habilidades relacionadas con la escritura.
  2. Crear un “cuaderno de viaje” en el que el pequeño relate o proyecte sus vacaciones. Éste debería incluir mapas, fotos, dibujos, etc. De este modo, el niño integrará la capacidad de investigación y de creación con diferentes habilidades más allá de las relacionadas con la escritura.
  3. Actividades culturales y de socialización: visitas a museos, conciertos al aire libre, cine en familia, etc.
  4. Solidaridad: compartir momentos con personas (gente mayor, niños necesitados, personas con necesidades especiales, etc.) que puedan requerir de nuestra ayuda. Es básico inculcar a los niños, desde pequeños, el concepto de diversidad y que a su vez conozcan las capacidades/limitaciones que todos podemos tener. Hay que educar para el respeto hacia la diferencia.
  5. Lectura diaria de libros adecuados a la edad e intereses del niño, haciéndole partícipe de la selección de los mismos en la biblioteca.
  6. Actividades relacionadas con la lógica. Para este tipo de tareas los juegos pueden tener un protagonismo importante, en sus diferentes formatos. Juegos de mesa, juegos de ordenador/tablet, etc. Sirva de ejemplo, el potencial del ajedrez para la adquisición de determinados conceptos matemáticos. 
  7. Iniciar o profundizar en idiomas: lecturas, dibujos animados, películas, grupos de conversación o campamentos de verano con inmersión en una lengua, etc.
  8. No olvidarnos de la importancia del deporte, como actividad estimuladora a nivel cerebral.
  9. Tareas que fomenten la creatividad y que la estimulen.
  10. Actividades centradas en educación artística: música, pintura, dibujo, etc.

Conclusión respecto los deberes de verano

Las vacaciones son, ante todo, un periodo de descanso, pero bajo ningún concepto deben de significar que los niños abandonen por completo un proceso de aprendizaje planificado y con unos fines pedagógicos preestablecidos.

Es importante pensar en actividades significativas y atractivas para los pequeños, con el fin de estimular la consolidación y aplicación de los conocimientos adquiridos durante el curso escolar y con el ánimo de fomentar el desarrollo de nuevos conocimientos, la ejercitación de hábitos y la estimulación creativa de las diferentes inteligencias.

Artículo escrito por:

Begonya Nafría Escalera

Licenciada en Pedagogía, Investigadora del CIBERER. Hospital Sant Joan de Déu

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