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martes, 13 de diciembre de 2011

Objetivos de la intervención educativa/S.Asperger


Acerca de los objetivos de la intervención educativa

Es importante adecuar la respuesta educativa a las necesidades de los alumnos con Asperger. Esto implica dar prioridad a los siguientes objetivos educativos:



1. Potenciar el desarrollo socioemocional y comunicativo adaptado a los diferentes contextos en que se desenvuelve la persona. Se trata de dar prioridad al aprendizaje de habilidades conversacionales (funciones comunicativas variadas, toma de turnos, atención al otro, responder adecuadamente, centrarse en un tema...) y sociales (tomar iniciativas de relación, aumentar la comprensión social, resolver conflictos interpersonales...).

El desarrollo de estos objetivos implica el apoyo ente igual (uso del “sistema amigo” y la intervención de los apoyos de educación especial para desarrollar programas formales de habilidades sociales (PEHIS, Monjas 2001) y trabajar sistemáticamente con materiales gráficos tales como Las historias sociales (Gray, 1994) y Las conversaciones en viñetas (Gray, 1994) que incorporan dibujos simples, símbolos y colores para facilitar la comprensión social e ilustrar detalles relevantes, ideas,conceptos abstractos dentro de determinadas conversaciones. Otros materiales gráficos como Sentimage (LDA, 2001) o Emotions (Pustlauk, 2001) permiten el trabajo en relación con las emociones.Más allá de las conductas sociales y comunicativas, En la mente (Monfort y Monfort, 2001) es un soporte gráfico (79 fichas) que estimula los procesos mentalistas y su expresión lingüística a través de habilidades pragmáticas

2. Desarrollar el sentido de la identidad y la autoestima. Este es un aspecto clave para la autodeterminación. Las personas con Asperger necesitan apoyos educativos, psicológicos y sociales para construir su identidad, estimular las potencialidades, desarrollar su perfil específico de fortalezas y debilidades, y consecuentemente lograr la aceptación y la adaptación.
En esta dirección se están desarrollando programas
específicos como “Soy especial” (Vermeulen, 2001).


3. Favorecer el rendimiento escolar, la adquisición de hábitos de estudio y estrategias de aprendizaje adecuadas. Se trata de ofrecer al alumno un programa de aprendizajes donde se planifican actividades ajustadas a sus posibilidades e intereses, se le asignan responsabilidades y se gradúa el nivel de exigencia. El aprendizaje debe ser gratificante y no provocarle ansiedad, de forma que le permita alcanzar éxitos para quese encuentre motivado y aumente la autoestima.

 El programa de aprendizaje debe contemplar las adaptaciones curriculares necesarias para potenciar el nivel de conocimientos y dar respuesta a las posibles dificultades de aprendizaje. Generalmente son adaptaciones metodológicas (mayor grado de ayuda, instrucciones más detalladas, explicaciones más concretas...) y de evaluación (más tiempo, preguntas cortas...), aunque en la etapa secundaria puede ser necesario hacer adaptaciones curriculares que afectan a objetivos y contenidos de
aprendizaje.

 4. Ampliar la flexibilidad cognitiva y estimular la actividad funcional y la independencia. El tutor debería ayudar al alumno a organizar y planificar las tareas diarias (p.e. uso sistemático de la agenda escolar), a anticipar y preparar los cambios, y a hacer elecciones, tomar decisiones y tener control personal, hasta donde sea posible, sobre diferentes aspectos de la vida escolar. Todos estos aspectos son claves en el desarrollo de la autodeterminación.

Es importante también aumentar la flexibilidad en el lenguaje y mejorar su capacidad de comprensión no literal (palabras polisémicas,expresiones metafóricas, frases hechas, ironía y humor) usando ejemplos extraídos de situaciones naturales y recurriendo también al empleo de medios audiovisuales.

5. Potenciar el ajuste personal y la integración y participación en el aula, interviniendo en aquellos problemas que dificultan su adaptación a la dinámica del aula (interrumpir la clase, hacer preguntas inadecuadas, tener dificultad en permanecer en su sitio y a la hora de trabajar en grupo, momentos de descontrol emocional, ansiedad). El programa debe proporcionar apoyo emocional (mantener actitud serena y firme, estar alerta a los cambios de comportamiento que puedan indicar la existencia de estrés o frustración...) y favorecer la participación activa del propio alumno mediante la enseñanza de técnicas de autocontrol y relajación.


6. Estimular y enriquecer habilidades especiales y áreas de interés porque su rendimiento puede ser alto y porque el alumno aprenderá mejor cuando figure en su agenda una de sus áreas de alto interés. Hay que emplear la participación, actividad y aspectos motivacionales en un área para mejorar el desarrollo y satisfacción en otras.

El desarrollo y participación en la escuela y la comunidad de los alumnos con Asperger exige también adaptar los ambientes a los intereses, necesidades y valores de la persona. Hay que organizar el entorno educativo, estructurarlo y hacerlo más comprensible . Algunas orientaciones son:

a. Intensificar la función tutorial. Es importante que el alumno tenga a un determinado profesor o profesora como referente, con el que mantener un contacto frecuente para planificar la planificación de tareas, potenciar la comunicación y resolver posibles dificultades que puedan surgir.



b. Proporcionar un ambiente social (supervisar recreo, comedor y otras situaciones no estructuradas) y de aprendizaje donde el alumno con Asperger se sienta seguro y competente, manteniendo una actitud afectiva y comprensiva hacia sus dificultades a la vez que se refuerzan positivamente sus logros, se estimulan sus potencialidades y se reconocen sus rasgos valiosos. Las alabanzas influyen en la autoestima porque demuestran que los otros reconocen y valoran las capacidades personales.


En este sentido estamos asistiendo a un cambio desde una concepción del trastorno como patología a una concepción que enfatiza la cultura del Asperger y donde se apunta que no son personas con discapacidad sino personas que tienen una identidad propia, con una cultura diferente a la del resto y con valores personales importantes (lealtad, sinceridad, honestidad, falta de prejuicios...) y valiosos para la construcción de la sociedad en la que todos estamos (Gray y Attwood, 1999)

 c. Fomentar la tolerancia, la aceptación y el respeto en los compañeros del aula. Es conveniente ayudarles a compartir y relacionarse mejor (dar pautas de interacción a través del modelado, proporcionar explicaciones para que comprendan mejor las potencialidades del compañero).



d. Establecer contextos de colaboración familia-escuela. El compromiso y apoyo familiar son decisivos para estimular la comunicación, el desarrollo de competencias sociales...pero las familias también necesitan ser apoyadas con información, asesoramiento, formación y recursos porque están muy expuestas al estrés y al agotamiento. Es fundamental, por tanto, establecer reuniones periódicas, delimitar objetivos de trabajo conjuntos...porque solo así podremos conseguir el
máximo progreso y la mayor integración para estos alumnos.

Referencias

ALVAREZ PILLADO Y COLS (1997) Desarrollo de las habilidades sociales en niños de 3 a 6 años. Guía práctica para padres y profesores. De. Visor. SerieAprendizaje

ASPERGER, H (1944) Psicopatía autista en la infancia. En Frith (1991) Autismand Asperger Syndrome. Cambridge: Cambridge University Presse (Traducción de uso interno)


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