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viernes, 4 de noviembre de 2011

¿Cuál es el objetivo del tratamiento del TDAH?



El objetivo del tratamiento del TDAH debe dirigirse a:

1. Optimizar la educación que recibe el niño con el fin de amortiguar la
intensidad con la que se manifiestan los síntomas del TDAH sea cual sea el
grado de afectación neurológica de fondo.
En los primeros años, se dirige principalmente a superar la escolaridad obligatoria evitando que, durante este tiempo, el niño acumule falta de base académica afianzando sus aprendizajes, solidificando la autoestima, estimulando el espíritu de lucha (que inicialmente tienen y van perdiendo), amortiguando los efectos de la impulsividad y la falta de autocontrol (por lo tanto, evitando el rechazo social),desarrollando estrategias que compensen los déficit propios del trastorno y realizando una orientación universitaria o de formación profesional acorde con toda su persona y no únicamente con sus rasgos de TDAH.


2. Evitar el deterioro emocional y conductual que frecuentemente aparece
secundario a las dificultades que genera el TDAH en su intento de adaptarse a las
exigencias escolares, familiares y sociales. Con el tiempo, muchos niños con
TDAH muestran baja autoestima, baja tolerancia a la frustración (tendencia a tirar
la toalla ante la mínima dificultad), baja tolerancia a situaciones que requieren
esfuerzo, ausencia de espíritu de lucha (vaguería), sentimiento de indefensión
(percepción de que las cosas no tienen solución), irritabilidad, sentimientos de
culpa, agresividad, etc. En muchos casos el malestar puede desembocar en cuadros
más severos de ansiedad y/o depresión.


3. Proporcionar al niño y la niña con TDAH estrategias que le permitan conocerse
mejor, aceptarse a sí mismo, afrontar las dificultades de forma positiva
desarrollar estrategias de compensación y potenciar sus buenas habilidades con
el fin de conseguir una vida plena, adaptada y feliz.


4. Evitar el deterioro y la aparición de patologías específicas o comportamientos con
frecuencia secundarios al TDAH como: el trastorno negativista desafiante, el trastorno disocial, las adicciones al alcohol y otras drogas, accidentes de tráfico, embarazos no
deseados, trastornos depresivos, ansiedad, pérdida recurrente de empleos, fracaso en
las relaciones de pareja, etc.

NIÑOS HIPERACTIVOS, IMPULSIVOS Y DESATENTOS:
¿Cuándo se puede hablar de un trastorno?
Dra. Isabel Orjales Yillar


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