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jueves, 27 de octubre de 2011

ORIENTACIONES /ALUMNOS CON SÍNDROME DE ASPERGER/Parte I/ INTERVENCIÓN EN EL AULA


El síndrome de Asperger se considera un trastorno del espectro autista, pero con alto funcionamiento cognitivo.

Los niños autistas de bajo funcionamiento "viven en su propio mundo", mientras que los niños autistas con un nivel alto de funcionamiento "viven en nuestro mundo, pero a su manera"

El S.A. es de causa orgánica y no de la forma en que es educado el niño/a.
Aunque los individuos con un diagnóstico de Síndrome de Asperger pueden diferir mucho unos de otros, todos comparten un grupo   común de dificultades de base y que están presentes, en mayor o menor medida, en la mayoría de los alumnos con S.A.

Dificultades del SA y sugerencias

Insistencia en las rutinas

Los niños con SA se encuentran fácilmente sobrepasados frente a mínimos cambios. Pueden mostrarse altamente sensibles a los factores ambientales estresantes y a veces actúan de forma ritual o con signos manifiestos de ansiedad cuando no saben claramente qué va a ocurrir a continuación. Una sobrecarga sensorial (exceso de estímulos visuales, auditivos, táctiles... a su alrededor), les desequilibran fácilmente.

Sugerencias de Programación

 Proporcionarles un ambiente predecible y seguro. Claridad y orden ambiental y temporal. Todo en su sitio y a su hora.

Minimizar los cambios. Cuando haya que realizarlos, se le comunicarán con antelación en lenguaje directo y sencillo.

Ofrecer una rutina diaria constante: el niño con SA debe entender la rutina diaria y saber lo que le espera, para poder concentrarse en una determinada tarea.

Evitar las sorpresas: preparar al niño minuciosamente y con anticipación frente a actividades especiales, cambios en el horario o cualquier otro cambio en la rutina, por mínimo que sea.

Siempre que sea posible, aliviar su miedo a lo desconocido exponiéndole previamente a la nueva actividad, profesor, clase, escuela...tan pronto como sea posible, una vez que se le ha informado del cambio, para prevenir una preocupación obsesiva (por ejemplo, si el niño con SA, va a cambiar de tutor o profesor de alguna área,debería ser informado y conocer a su nuevo
profesor antes de llegar a clase y encontrarse con la novedad. Sería, igualmente, aconsejable, que el nuevo tutor conociera  las  características del niño y ofrecer tareas, rutinas, propuestas de actividad, materiales.... lo más similares posibles a los que le ofrecía su antiguo profesor. En estos primeros días en que se introduce alguna novedad, se podría dejar al niño algún material relacionado con sus áreas de interés, ya que le ayudarán a sentirse más a gusto.

Dificultades para la Interacción Social

Los niños con SA suelen presentar escasa capacidad para comprender reglas sociales complejas, son cándidos y pueden parecer egocéntricos, con dificultades para captar y comprender el punto de vista de los demás (pueden hacer daño, con su conducta, a los demás y no ser conscientes de ello). Puede no gustarles el contacto físico y, en cambio, mostrar conductas de aproximación excesiva al oyente sin respetar la distancia social. A veces usan un tono de voz monótono o poco natural; el contacto ocular puede ser inadecuado y el lenguaje corporal inapropiado; podrían mostrarse poco sensibles (con “poco tacto”), debido a la dificultad para interpretar el punto de vista del interlocutor; pueden malinterpretar las claves sociales.

Pueden tener una comprensión mínima de lo que piensan o sienten otras personas, de manera que no entienden que su comportamiento puede avergonzar a aquellos con los que están. Podrían no ser capaces de reconocer que su comportamiento social es inapropiado o está fuera de lugar.

En ocasiones se convierten en “chivos expiatorios” o son utilizados por sus compañeros, ya que no perciben bien las claves sociales de la burla o el engaño. Podrían reírse de ellos y que no lo perciban. Las personas jóvenes con S.A. con frecuencia, se sienten perdidos y confusos durante su tiempo libre. El tiempo de descanso puede ser especialmente estresante, debido a la informalidad y escaso nivel de estructura en esas situaciones. Esto hace que ellos eviten esas situaciones. Algunos pueden tener dificultades para encontrar el sentido de las reglas flexibles y no escritas que normalmente gobiernan los juegos grupales. También tienen problemas para comprender "las reglas" que indican cómo relacionarse con los demás. Cuando no pueden evitar la relación, intentan controlar la interacción utilizando rutinas rígidas y temas específicos de conversación. Trabajar en situaciones grupales de escasa estructura o simplemente sentarse cerca de un grupo de niños/as, puede ser muy difícil y una experiencia generadora de ansiedad para algunos alumnos/as con S.A. Continuos intentos fallidos para hacer amigos y continuas demandas para tratar con las personas pueden ser muy estresantes para las personas con S.A. Esto podría conducir a comportamientos agresivos.

Sugerencias de Programación

Proteger al niño frente a intimidaciones y burlas.

Puede resultar adecuado intentar informar a sus compañeros sobre las características peculiares del niño (siempre con el consentimiento de la familia y/o el niño), hablándoles de sus dificultades para la relación social. Es importante promover la tolerancia y la comprensión del resto de la clase.

Reforzar a los compañeros que muestren actitudes de comprensión, tolerancia, respeto y ayuda con el niño.

Destacar las habilidades sobresalientes del niño, como puede ser su dominio en algunos temas, su buena memoria, vocabulario, etc. y hacer que los compañeros las valoren. Ello permitirá que adviertan la diversidad humana en cuanto a capacidades, intereses, habilidades...y la necesidad de respeto y aceptación de las mismas.

La mayoría de los niños con SA quieren tener amigos, pero no saben cómo interaccionar. En clases de apoyo o aprovechando situaciones que surjan espontáneamente, debería enseñárseles explícitamente a reaccionar frente a las claves sociales, y se les puede proporcionar un repertorio de respuestas para usar en las distintas situaciones sociales. Enseñar al niño que decir y cómo decirlo. A ellos hay que enseñarles una serie de reglas sociales que los demás captan intuitivamente. Hay que decirles lo que para con otros niños se da por supuesto. Los individuos con SA tienen que aprender las habilidades sociales de un modo intelectual: no poseen intuición o instinto social. Sería conveniente reducir las situaciones de contacto escasamente estructuradas.

Serán de gran utilidad para ellos juegos y actividades de role play que le ayuden a pensar en el punto de vista de otras personas. El progreso puede ser lento y es siempre importante explicarle con detalle cómo tales experiencias tienen que ser aplicadas en su vida cotidiana.

 Podría ser necesario enseñar comportamientos determinados para manejar situaciones específicas (por ejemplo cómo comportarse cuando alguien está enfadado contigo). Puede encontrar siempre difícil responder de forma intuitiva o natural, pero se le puede enseñar qué hacer para evitar que haga cosas peores.

Aunque les falta comprensión personal de las emociones de los demás, los niños con SA pueden aprender las respuestas correctas. Cuando han mostrado poco tacto, han insultado o han sido poco sensibles sin ninguna intención por su parte, debe explicárseles porqué su respuesta ha sido incorrecta y cuál hubiera sido la respuesta correcta.

Se puede recurrir a un compañero sensible y con éxito social, sentándolos próximos y sugerirle que le ayude en recreos, pasillos, clases más desestructuradas o en las que hay que elegir compañeros de grupo, etc.

Los niños con SA tienden a aislarse; el profesor debe fomentar su participación con los demás. Promover una socialización activa y limitar el tiempo en que esté aislado y dedicado a sus intereses personales, pero sin forzarle; lo más recomendable es organizar actividades dirigidas y mediadas por el adulto, de las que pueda participar este alumno. Esto es especialmente importante para las clases o momentos de menor grado de estructuración, como las de Plástica, E. Física, recreos... Es muy bueno para ellos que los recreos sean organizados y con actividades programadas y mediadas. En caso de que no se programen este tipo de actividades, se le puede invitar a participar en algunas de las que se desarrollan espontáneamente (siempre sin obligarle) y permaneciendo atentos a posibles situaciones problemáticas (burlas, rechazos...). En caso de que elija juego solitario (por ej.: manipulativos) biblioteca, lectura... se le debe permitir ya que exponerle obligatoriamente a la interacción social sin programar puede conducir a fracaso y a una mala experiencia por parte del niño.

En algún caso, podría necesitar ser "desensibilizado" para participar en actividades de grupo, paulatinamente; esto requiere su participación en actividades con niveles de relación cada vez mayores. Para empezar se haría hincapié en la necesidad de ir tolerando solo la proximidad física. Entonces sería posible trabajar el aumento de los niveles de relación y cooperación.

Niveles altos de estructura y reglas explícitas son siempre necesarios para orientar actividades cooperativas.

Recordar también que algunos jóvenes no quieren hacer amigos o pasar su tiempo libre en compañía de otras personas. Esto es necesario respetarlo.

EOEP Astorga- CRA de Bustillo del Páramo

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