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martes, 27 de septiembre de 2011

Mutismo Selectivo

Mutismo Selectivo
Se puede definir el mutismo selectivo como la dificultad que presentan algunos niños para comunicarse verbalmente en entornos y situaciones sociales poco familiares y/o con personas poco conocidas. 
Esta definición indica, por una parte, que los niños con mutismo selectivo tienen una competencia lingüística y comunicativa ajustada a su edad comprobada en el ambiente familiar próximo y, por otra, que esta buena competencia no se pone en práctica en otros ambientes y con otras personas. 
La escuela suele ser el primer entorno social diferente al familiar al que se enfrentan los niños y, por ello, es el escenario en el que, en primer lugar, se hacen evidentes las dificultades de interacción y comunicación verbal y donde puede detectarse con mayor facilidad el mutismo incipiente. 
Es importante señalar que el mutismo selectivo conlleva altos niveles de sufrimiento personal, además de importantes problemas de adaptación al entorno. Puede mediatizar el desarrollo afectivo-emocional y repercutir negativamente (siempre en función de su gravedad y del grado de generalización del rechazo a hablar) en el desarrollo social, personal y académico del niño. 
Además de las características propias del mutismo estos alumnos suelen presentar algunos rasgos de personalidad característicos como timidez, retraimiento social, dependencia, perfeccionismo, etc, que, en el caso de concurrir en el alumno, pueden agudizar el problema o contribuir a su consolidación. 
En la bibliografía al uso se describe el mutismo selectivo (o electivo según otros autores) desde perspectivas muy diferentes: para algunos autores es un problema de comunicación, para otros es la manifestación de un estado de ansiedad.  
Las propuestas que se presentan en esta guía, están más próximas a esta segunda conceptualización, considerándolo como un problema del comportamiento derivado de un trastorno de ansiedad.  


Factores relevantes en el ámbito escolar:


           Generación de expectativas negativas del profesorado y del alumnado con relación a la posible evolución y normalización del habla del niño: tanto el profesorado que imparte clases al niño como sus compañeros piensan y verbalizan que no habla, ni va a hablar.
           Acomodación del entorno a las dificultades del niño: El alumno deja de hacer ciertas actividades académicas porque no habla (no sale a la pizarra, se le salta sistemáticamente en turnos de preguntas…), los compañeros se convierten en “intérpretes” del niño, se le permite contestar mediante gestos…
         Disminución de situaciones en las que es necesaria la comunicación oral: ni el profesorado ni los compañeros piden al niño respuestas orales.
Factores relevantes en el ámbito familiar y social:


         Excesiva atención recibida por no hablar: al niño se le pregunta reiteradamente si ha hablado en el colegio, de haberlo hecho con quién, cuánto y cómo.
         Alto nivel de exigencia por parte de los padres para que hable y hable bien: los padres se muestran excesivamente exigentes en cuanto a la corrección del habla…
         Sobreprotección familiar: Dependencia excesiva del adulto con poco desarrollo de hábitos de autonomía personal y de comportamientos responsables.
         Modelo familiar con relaciones sociales inadecuadas y/o escasas: Ausencia o escasez de experiencias de contacto e interacciones sociales.


Factores relevantes relacionados con características de personalidad y condiciones personales:


         Excesiva rigurosidad, meticulosidad y perfeccionismo que impiden al niño enfrentarse a situaciones en las que tiene miedo a fracasar
         Excesiva inhibición social, timidez y retraimiento que dificultan las relaciones interpersonales.
         Escasas habilidades comunicativas y lingüísticas que dificultan la comunicación oral.
La presencia de estos factores no desemboca necesariamente en un mutismo selectivo. De igual manera, no en todos los casos de mutismo selectivo están presentes todos ellos.
2. ¿CÓMO SABER SI ES UN MUTISMO SELECTIVO?


Para discriminar el mutismo de otros trastornos o problemas de comunicación y lenguaje es preciso disponer de criterios e indicadores claros, de procedimientos de valoración eficaces y de instrumentos de medida fiables. Las fases en la valoración del mutismo selectivo son: Detección, Diagnóstico y Evaluación psicopedagógica.
2.1. Detección
 Dos son los factores fundamentales en los que centrar el proceso de detección:
         Las características (cualitativas y cuantitativas) de las interacciones verbales del alumno/a.
         La presencia o no de comportamientos asociados a inhibición y/o ansiedad.
 Los procedimientos para la detección de la presencia de alguno de estos dos factores están basados en la observación y registro sistemáticos de los comportamientos verbales, comunicativos y de inhibición o ansiedad que el alumno/a manifiesta en los ambientes habituales y con distintos interlocutores. Con el fin de facilitar esta observación en el entorno escolar se ofrece a continuación un cuestionario:

Indicador
SI
NO
1
En el entorno escolar no habla nunca pudiendo hacerlo.


2
En el entorno escolar sólo habla en algunas situaciones


3
No habla nunca con los adultos de la escuela.


4
Habla solamente con algunos adultos de la escuela.


5
No habla nunca con los niños de la escuela.


6
Habla solamente con algunos compañeros de la escuela.


7
Manifiesta ansiedad en situaciones de interacción verbal y contacto corporal (se mete los dedos en la boca, se remueve en su asiento, se muestra tenso…).


8
Rigidez en su postura corporal habitual (espalda y cuello muy rectos, brazos caídos paralelos al cuerpo, boca abierta o apretada…).


9
Inexpresividad facial y corporal (no realiza gestos faciales, no sonríe, no gesticula con las manos ni con el cuerpo).


10
Conductas de evitación de la interacción social (mira para otro lado, baja la cabeza, evita el contacto físico…).


11
Conductas de evitación de situaciones sociales (no va al baño con los demás en grupo, no va a los rincones de trabajo del aula, en los recreos juega solo o con un niño…)


12
Se demora en la realización de tareas o actividades escolares más de lo debido.


13
Habitualmente no toma la iniciativa para asumir pequeñas responsabilidades (recoger o repartir el material…).


14
Habitualmente no participa espontáneamente en la dinámica del aula (no sale nunca voluntariamente a realizar una actividad, no levanta la mano…)


15
Habitualmente no se expone ante el grupo (se niega a salir a la pizarra, no participa en dramatizaciones…).



Los seis primeros indicadores expresan la sintomatología básica del Mutismo Selectivo, los otros nueve recogen algunos factores de personalidad o comportamientos característicos que suelen estar presentes en este tipo de alumnos; aunque conviene tenerlos en cuenta a la hora de describir y concretar el funcionamiento comunicativo y verbal del alumno/a, no forman parte de los elementos definitorios del trastorno y, por tanto, pueden estar presentes o no en cada uno de los casos.
La respuesta afirmativa a varios indicadores del primer bloque nos debe alertar para continuar la observación y profundizar en el análisis.
Documento elaborado por el Equipo de conducta y sobredotación:
Carmen Cortés Urbán
Consuelo Gallego Gallego
M. Pilar Marco Gallo
Iñaki Martínez Urmeneta
Carlos Ollo Oscáriz
Guía para su detección, evaluación e intervención precoz en la escuela


La valoración del Mutismo selectivo la debe hacer un profesional cualificado y especializado.Estas indicaciones son orientativas e informativas.

3 comentarios:

  1. Muy interesante y útil para poder dar un empujoncito a que los niños evolucionen positivamente y se integren de forma eficaz :)

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  2. tengo 2 casos que no son similares soy docente del jardìn de infantes 140 de recreo,secciòn de niños de 5.uno tiene dificultades de pronunciaciòn que oroginò poca comunicaciòn en la sala. y el otro que no hablaba con nadie, no se conoce el motivo es un nene sano segùn su mama èl es normal,aprende con facilidad gràficamente y me pide la cosas que necesita

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  3. Nos resultó muy interesante esta entrada, por tal motivo decidimos compartirla en nuestro blog. Nos vino a la mente una niña, alumna de una de las escuelas en las que trabajamos, que padecía este trastorno. Era una niña con una vida personal muy rica pero que en el ámbito escolar no hablaba en ningún momento. Nosotros la conocimos cuando cursaba 1er grado pero sabíamos que desde la sala de tres que no hablaba ni con sus maestras ni con sus compañeros. Realmente resultaba un desafío para sus docentes.

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