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domingo, 24 de abril de 2016

Medidas para atender a la diversidad (I)



Medidas para atender a la diversidad (I)

Vamos a hacer un pequeño ejercicio de memoria histórica reciente. Voy a traer a esta entrada algunos aspectos que escribimos en el año 1998 a la luz de lo que entonces planteaba la legislación (LOGSE, 1990; R.D. 696/1995 y otros). Es parte de un capítulo de un libro que publicamos aquel año. En este capítulo colaboró la profesora Iriarte, junto con las coautoras del resto del libro, las profesores Peralta y Repáraz. Os adelanto que será un ejercicio interesante de comprobación de la resistencia al cambio del sistema educativo. Veamos si algunas de aquellas ideas son rescatables hoy, casi veinte años después, o en qué medida se han puesto en práctica y a cuantos alumnos han afectado.

El encabezado era este: Medidas para atender a la diversidad

La adopción de un planteamiento curricular abierto y flexible proporciona los medios para que el tratamiento de la diversidad sea un hecho. A continuación se describen brevemente las principales medidas curriculares que garantizan la plasmación de los principios mencionados en el apartado anterior [se refiere a los principios inspirados en la ley educativa vigente entonces] y las repercusiones organizativas o medidas organizativas que se derivan necesariamente de las primeras, como se señala en la figura.











1) Medidas curriculares

a) La toma de decisiones sobre el currículo (LOGSE, art.4), surge como propuesta coherente con una concepción flexible y abierta del currículo. Esta medida explicaría la capacidad del profesorado para responder a las necesidades formativas de los alumnos, gracias al amplio margen de decisión del que disponen para la programación de objetivos, para abordar con distinto nivel de profundidad los contenidos, y para flexibilizar los criterios de evaluación y los métodos pedagógicos que van a utilizar. 

b) Las adaptaciones curriculares, son una de las formas posibles de concretar el carácter flexible del currículo. Estas suponen que el profesorado, una vez analizada exhaustivamente la situación de un alumno o grupo de alumnos, y tras valorar las ventajas e inconvenientes derivadas de su decisión, puede preparar un currículo que conlleva desde la simple modificación del tiempo previsto para alcanzar un objetivo común, a la eliminación e introducción de algún contenido o actividad curricular, pasando por la adaptación de la evaluación y la priorización de ciertos objetivos o áreas curriculares (MEC, 1992a, 1992b y 1993). 

Conviene señalar que existen diferentes tipos de adaptaciones curriculares: 

  • Adaptación curricular no significativa: se lleva a cabo cuando un alumno, con dificultades de carácter transitorio, no puede seguir el ritmo de la clase, pero éste puede continuar dentro de las coordenadas de la programación establecida para todos los alumnos del curso al que pertenece, aunque se modifiquen algunos elementos curriculares.

  • Adaptación curricular significativa: es la que requiere programar la adquisición de objetivos y contenidos de otros cursos o ciclos, apartándose de forma notoria y sustantiva del currículo y programación que corresponden al ciclo o curso del alumno, y lleva implícita la modificación y adaptación de los criterios de evaluación. Aunque estas medidas han sido planteadas por la ley (LOGSE, 1990) para atender, en principio, a los alumnos con dificultades o trastornos de aprendizaje, las recientes disposiciones legales nos permiten hacer una nueva lectura de las mismas, tal y como quedan plasmadas en el cuadro siguiente.


c) La opcionalidad es otra de las alternativas previstas para el tratamiento de la diversidad. Esta medida, sin embargo, está prevista para los alumnos que ya han cumplido los 12 años y que, por tanto, están cursando el tramo de la enseñanza secundaria obligatoria (MEC, 1993).

En líneas generales, y como señalan Muñoz y cols. (1993), introducir la opcionalidad curricular tiene las siguientes ventajas:
  1. Remueve la rigidez tradicional del sistema educativo, genera cambios, iniciativas, innovaciones, e incrementa la autonomía profesional de los docentes. 
  2. Aumenta la motivación del alumnado, reúne a grupos reducidos de personas con el mismo núcleo de interés. 
  3. Atiende a la diversidad del alumnado en lo que se refiere a intereses, motivaciones y capacidad. 
  4. Facilita la orientación del alumno hacia la elección de campos profesionales, académicos y culturales. De este modo, le corresponsabiliza con su propia educación capacitándole para la toma de decisiones y la asunción de riesgos.
  5. Promueve el cambio de un sistema selectivo a uno de promoción, aunque todo ello es posible si se produce un cambio de actitudes en relación con: la estructura de la plantilla de profesores, con los recursos materiales del centro, con la cultura curricular del profesorado y el contexto cultural y académico del centro.
  6. Permite, por último, conjugar la comprehensividad y la atención a la diversidad, al tiempo que puede ser utilizada como herramienta para que los centros den respuesta a las necesidades e intereses específicos de sus alumnos.

d) La diversificación curricular: constituye otra medida disponible, con carácter excepcional, para algunos alumnos del último curso de Educación Secundaria (16 años) que, con el debido asesoramiento y orientación, pueden no cursar algunas de las áreas que configuran el currículo básico cuando sus intereses, motivaciones y, eventualmente, sus capacidades, están ya muy definidos (MEC, 1993). 

Hasta aquí lo escrito entonces. ¿Se resiste al cambio el sistema a la luz de lo expuesto? La respuesta me parece evidente. Al mismo tiempo es un poco penoso que siga existiendo tanta distancia entre el conocimiento e investigación pedagógica y la práctica educativa, pero habrá que seguir insistiendo.

Seguiremos en la próxima entrada con otros aspectos que se indicaban en este capítulo que no dejarán de sorprenderos.

FUENTE:
http://www.javiertouron.es/

domingo, 17 de abril de 2016

¿Qué es el retraso madurativo?



¿Qué es el retraso madurativo?


Muchos especialistas lo empleamos como un término comodín, cuando se detectan dificultades importantes, pero no terminamos de saber a qué corresponde exactamente. En muchos casos, se trata de un primer acercamiento a diagnósticos que más tarde se convierten en capacidad intelectual límite o retraso mental.
Por tanto, el retraso madurativo es temporal, dura un tiempo limitado. Sin embargo, los que nos dedicamos a la evaluación y diagnóstico de niños pequeños utilizamos el retraso madurativo como un “genérico”, un cajón de sastre y empleamos esta categoría cuando en realidad no sabemos qué decir o es demasiado pronto para establecer un diagnóstico más riguroso que podemos sospechar como por ejemplo, un retraso mental.
Desgraciadamente, a nivel escolar, los alumnos con retraso madurativo no siempre son recocidos como alumnos con necesidades educativas especiales y por tanto, no se benefician de los apoyos y la estimulación adecuada en un momento de su desarrollo crítico. En estos casos, es siempre mejor estimular que esperar a que pase el tiempo “para ver si madura”.
Características del retraso madurativo
Para poder hablar de retraso madurativo tendrían que darse las siguientes características:
1. Retraso cronológico
En primer lugar nos encontramos con un patrón de desarrollo que cronológicamente está retrasado respecto al curso de la mayoría de los niños. Este retraso se suele cuantificar entre uno y dos años.
Podemos decir que se trata de un niño o niña, que en algunas áreas de su desarrollo, lleva un desarrollo como los demás niños, pero uno o dos años retrasado.
El desarrollo es más lento, pero la línea que sigue es la misma que la del desarrollo normalizado.
2. Afecta a varias áreas del desarrollo.Para poder hablar de retraso madurativo tienen que estar afectadas varias áreas del desarrollo. Las áreas del desarrollo que pueden estar afectadas son: motricidad, lenguaje, autonomía personal, control de esfínteres, desarrollo cognitivo
Tiene que haber varias áreas, dos o tres, al menos. Si solo hay un área afectada hablaríamos más bien de un retraso en ese área. Por ejemplo, si solo está afectado el lenguaje, hablaríamos de retraso del lenguaje; si solo estuviera afectada la motricidad, se hablaría de retraso motor…
Causas del retraso madurativo
El retraso madurativo puede tener diferentes causas; las más frecuentes suelen ser:
1. Prematuridad o bajo peso al nacer
En algunos casos hay unas circunstancias alrededor del embarazo y del parto que hacen que el proceso madurativo sea más lento o parta con retraso. Por ejemplo, es el caso de los niños y niñas prematuros o con bajo peso al nacer.
2. Falta de estimulación
En otros caso, el retraso madurativo está asociado a una pobre estimulación. Por ejemplo, un niño o niña que no recibe una adecuada estimulación del lenguaje, simplemente por otitis muy frecuentes, puede presentar un retraso en el lenguaje. O un niño o niña puede tener un retraso psicomotor por no disponer de oportunidades de caminar, jugar, subir y bajar…


3. Actitudes de crianza
En otros casos, algunos hábitos como el control de esfínteres o la adquisición de hábitos de autonomía personal (comer, vestirse…) están retrasados por actitudes de crianza inadecuadas.


4. Causa desconocida
Y un gran grupo de niños, tienen un ritmo de maduración más lento por razones que no siempre se pueden explicar.
Diferencia con otros trastornos infantiles
El retraso madurativo es diferente a otros trastornos infantiles. Por ejemplo, es diferente a los trastornos del espectro autista o trastornos generalizados del desarrollo, o a los trastornos específicos del lenguaje o disfasias.
La diferencia principal con estos trastornos está en que, mientras en el retraso madurativo hay un retraso cronológico, pero que sigue la pauta normalizada de desarrollo, en los trastornos mencionados lo que ocurre es una desviación del patrón normalizado de desarrollo.
Un niño con disfasia o trastorno específico del lenguaje, presenta un problema de comunicación y lenguaje que supone una desviación del curso normal de desarrollo: no es un niño con un desarrollo del lenguaje como si tuviera uno o dos años menos, sino que su lenguaje lleva un curso totalmente diferente. Lo mismo ocurre con los trastornos del espectro autista.
Pronóstico
El retraso madurativo propiamente dicho evoluciona positivamente y el niño o la niña suele desarrollarse y madurar a niveles similares al del resto de niños y niñas normalizados, cuando se dan las condiciones adecuadas.
Sin embargo, en muchas ocasiones, el retraso madurativo se emite como un primer diagnóstico con carácter provisional, ya que en edades tempranas es muy complejo diferenciar entre distintos trastornos infantiles. En estos casos, el retraso madurativo termina en un diagnóstico más específico como el de retraso mental o capacidad intelectual límite, trastorno del espectro autista, etc.
Pautas de intervención educativa
El retraso madurativo tiene un tratamiento principalmente educativo y rehabilitador. El espacio de esta entrada es insuficiente para poder el explicar todos los aspectos de la intervención educativa que se podrían desarrollar con los niños que presentan este diagnóstico. Sin embargo, les ofrezco algunas pautas a seguir:
1º. Realizar una evaluación
Cuando hay sospechas de que algo parece no marchar bien en algún aspecto del desarrollo de nuestro hijo, especialmente el lenguaje, la motricidad, la interacción con los padres… es conveniente acudir a un especialista para que realice una evaluación.
También es importante considerar las observaciones que nos digan los profesionales de las escuelas infantiles o del colegio. Ellos conocen bien lo que suele ser la pauta habitual de desarrollo y detectan con mucha fiabilidad cuando hay algún problema.
En los niños que todavía no han comenzado el 2º Ciclo de Infantil, tres años o menos, el pediatra y sobre todo los Centros Base de Bienestar Social, son los mejores especialistas a los que acudir para esta valoración inicial.
En el caso de los niños que ya han comenzado Educación Infantil 3 años, los orientadores son los profesionales más indicados.
2. Comenzar la estimulación
La estimulación de niños con posible retraso madurativo puede comenzar, simplemente con la sospecha, aunque no haya un diagnóstico definitivo. La estimulación se lleva a cabo en las áreas afectadas, lenguaje, motricidad, autonomía… y será más efectiva, cuanto más incida en el núcleo del problema.
Existen centros de estimulación infantil como los CDIAT, Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana, y en los colegios existen diferentes profesionales que pueden realizar esta estimulación. En otros casos, pueden ser los mismos padres los que realicen esta labor, convenientemente asesorados.
Desconfíen de consejos del tipo: “vamos a esperar a ver si madura“. Es preferible realizar una estimulación “preventiva”, que perder el tiempo esperando; porque si luego no ha madurado, desperdiciamos un tiempo privilegiado de mejora.
3. Revisiones periódicas del diagnóstico inicial
Como ya se ha indicado el diagnóstico de retraso madurativo suele ser en unos casos un diagnóstico inicial con carácter provisional. Es conveniente revisarlo, no solo para ver la posible evolución y afinar la intervención educativa, sino también para establecer el diagnóstico definitivo y más acertado de las dificultades de un niño.
Referencia: Educa y Aprende // Familia y Cole //