Páginas vistas en total

domingo, 30 de junio de 2013

Habilidades intelectuales

 

 

Habilidades intelectuales


Se trata de valorar los puntos fuertes y limitaciones del individuo en las siguientes dimensiones: capacidades intelectuales, conducta adaptativa, participación, interacción y roles sociales, salud y contexto.
Se utilizan instrumentos como las escalas Wechsler y Stanford-Binet, las escalas McCarthy, la escala K-ABC o Batería de Kaufman o, en edades tempranas, escalas de desarrollo como la de Gessell o la de Brunet-Lezine.
Además, debe valorarse el grado conducta adaptativa, y en este sentido trabajos como Currículum de Destrezas Adaptativas (ALSC) (Gilman, Morreau, Bruininks, Anderson, Montero y Unamunzaga, 2002), el Programa de habilidades de la vida diaria (Verdugo, 2000) y el Inventario de Destrezas Adaptativas (CALS) (Morreau, Bruininks y Montero, 2002) son instrumentos diseñados para la evaluación y la intervención.
Valorar las necesidades educativas especiales del alumnado con discapacidad intelectual, requiere de una evaluación psicopedagógica que tenga en cuenta tanto al propio alumno como al contexto socio-familiar y escolar.
El currículo ordinario constituye el elemento básico de referencia. Determinar lo que el alumnado precisa, sobre la base de su nivel de competencia y según las características de su entorno escolar y familiar, así como los  recursos personales y materiales que van a ser imprescindibles, es la finalidad de este proceso.
Existen determinados hitos evolutivos, como los primeros pasos o las primeras palabras, que son esperados con ansiedad por todos los padres. Pero hasta que se produzcan tales acontecimientos el niño/a tiene que recorrer, aunque no lo parezca, un largo camino. FEAPS Región de Murcia publicó en el año 2010 un libro titulado Preparados... Listos ... ¡Ya! que contiene tres guías con orientaciones educativas dirigidas principalmente a padres de niños que presentan problemas en su desarrollo comunicativo y/o lingüístico. En todo este proceso, la atención temprana será fundamental:
 
 
El trabajo de las asociaciones es siempre muy importante, fundamentalmente al comienzo. El vídeo presenta el protocolo de trabajo de GranaDown que es un buen ejemplo del trabajo interdisciplinar y del apoyo y seguimiento que este tipo de asociaciones realizan con los niños y las familias haciendo hincapié en el trabajo coordinado.
Fuente:INTEF
 

Discapacidad intelectual en lugar de Retraso mental

 

Discapacidad intelectual en lugar de Retraso mental

Utilizamos la expresión de Discapacidad intelectual en lugar de retraso mental, tal y como propone American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (AAIDD). Esta nueva definición hace especial hincapié en el tema del Desarrollo y de los apoyos para hacer frente a situaciones de discapacidad intelectual.
Una persona presenta discapacidad intelectual cuando se dan las siguientes circunstancias:
  • Hay limitaciones significativas del funcionamiento intelectual.
  • Hay limitaciones significativas de la conducta adaptativa.
  • La edad de aparición es antes de los 18 años.
La determinación de limitaciones significativas, tanto en inteligencia como en conducta adaptativa, se refiere a una puntuación de dos desviaciones típicas por debajo de la media. Esto supone utilizar también medidas estandarizadas de conducta adaptativa baremadas con la población general. Esa limitación se manifiesta en algunas o en todas las habilidades conceptuales, prácticas y sociales.
En los niños con Retraso mental se ha de centrar la adaptación y la respuesta educativa en los contenidos y procedimientos que sean más funcionales y útiles para su vida cotidiana.
 
¿Cuáles son las causas?

Antes, durante y después del nacimiento
Existen multitud de circunstancias que pueden provocar la aparición de este tipo de discapacidad. Podemos clasificarlas en relación al momento del nacimiento:
 

 
 
  • Antes del nacimiento: en primer lugar, enfermedades o problemas de la madre: diabetes, desnutrición de la madre, consumo de drogas, exposición a radiaciones, etc. Por otro lado puede haber trastornos del feto: alteraciones de los cromosomas (síndrome de Down, cromosoma X frágil, etc.), alteraciones del sistema nervioso central (como hidrocefalia) o alteraciones del metabolismo (como la fenilcetonuria).
  • Durante el parto: traumatismos craneales, algunos partos prematuros, presentación anormal del feto, hemorragia intracraneal, trastornos respiratorios, etc.
  • Después del nacimiento: factores ambientales adversos (falta de estimulación, carencias alimenticias, maltrato físico, etc..), traumatismos craneales (consecuencia de golpes, caídas, accidentes, etc..), consumo de determinados productos tóxicos, algunas infecciones (meningitis, encefalitis, etc..) y/o trastornos degenerativos ( síndrome de Rett, etc...). 

 
Guía para prevenir
 
 
 
Las deficiencias perinatales se han convertido en uno de los problemas de salud más importantes, que dan cuenta de casi la quinta parte de las discapacidades. Entre los trastornos perinatales sobresalen los problemas congénitos (14,6% del total), ya sea por alteraciones genéticas (síndrome de Down, hidrocefalia...) o en el período de embarazo (infecciones, enfermedad crónica de la madre, factor RH...) y los problemas en el parto (3,5%), que afectan mucho más a los hombres que a las mujeres.
El Observatorio Estatal de la Discapacidad (OED) pone a disposición de todos los interesados abundante información y enlaces sobre la salud y la prevención de ficiencias perinatales.
Fuente:INTEF 

Definición de Discapacidad Intelectual

 

 

Definición de Discapacidad Intelectual

   La discapacidad intelectual es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y la conducta adaptativa, que abarca muchas habilidades sociales y prácticas cotidianas. Esta discapacidad se origina antes de los 18. 
Funcionamiento intelectual -también llamada inteligencia se refiere a la capacidad mental general, tales como el aprendizaje, el razonamiento, la resolución de problemas, etc.
Uno de los criterios para medir el funcionamiento intelectual es un test de inteligencia. Por lo general, una puntuación de test de inteligencia en torno al 70 o al 75 indica una limitación de la capacidad intelectual.
Las pruebas estandarizadas también pueden determinar las limitaciones en la conducta adaptativa , que se compone de tres tipos de habilidades:
  • Conceptos numéricos dinero, tiempo y conceptual de habilidades de lenguaje y alfabetización y auto-dirección.
  • Las habilidades sociales habilidades interpersonales, responsabilidad social, autoestima, credulidad, ingenuidad (es decir, la cautela), resolución de problemas sociales, y la capacidad de seguir las reglas / obedecer las leyes y para evitar ser víctimas.
  • Destrezas Prácticas-actividades de la vida diaria (higiene personal), capacidades profesionales, salud, viajes / transporte, horarios / rutinas, seguridad, uso del dinero, el uso del teléfono.
Sobre la base de esas evaluaciones de muchos lados, los profesionales pueden determinar si una persona tiene una discapacidad intelectual y puede adaptar un plan de apoyo para cada individuo.
Pero en la definición y la evaluación de la discapacidad intelectual, la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD) subraya que los profesionales deben tener en cuenta factores adicionales, tales como el medio ambiente típica comunidad de iguales y la cultura de la persona. Además, los profesionales deben tener en cuenta la diversidad lingüística y las diferencias culturales en la forma de comunicarse, se mueven y se comportan.
Por último, las evaluaciones también deben asumir que las limitaciones de las personas a menudo coexisten con las fortalezas, y ese nivel de funcionamiento de la vida de una persona va a mejorar si apoyos personalizados apropiados se proporcionan durante un período sostenido.

Fuente: American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (AAIDD).

TEA: La importancia del diagnóstico oportuno del trastorno del espectro autista

TEA: La importancia del diagnóstico oportuno del trastorno del espectro autista

jueves, 27 de junio de 2013

¿Cuándo un alumno tendrá dislexia?

 
 

 


¿Cuándo un alumno tendrá dislexia?
 
Todo educador perspicaz sabiendo que se trata de un síndrome muy

complejo, deberá estar atento a la aparición de algunas y no todas, de las

dificultades que enumero a continuación:

1. Dificultades para discriminar visual o auditivamente.

2. Dificultades para discriminar sonidos y o símbolos.

3. Dificultades en la lectura, la ortografía y la escritura.

4. Dificultades en la discriminación e identificación de fonemas o sílabas.

5. Dificultad en la comprensión del texto que ha decodificado.

6. Dificulta para escribir, aún contando con un buen nivel de lectura.

7. Déficit de memoria a corto plazo (de trabajo), frente a materiales

visuales y auditivos.

8. Problemas en al secuenciación auditiva y sensorial.

9. Problemas de organización y autoadministración, es especial lo

relacionado con el lenguaje escrito, los párrafos y redacciones.

10. Problemas con los símbolos y las operaciones matemáticas.
 
Fuente:
ALUMNOS CON DISLEXIA: ESTRATEGIAS PARA EDUCADORES

Prof. María Trinidad IGLESIAS MUSACH, Psicopedagoga

Universidad del Salvador, Buenos Aires

Autora de Temas de Psicopedagogía Infantil

http://www.mipediatra.com.mx/psicopedagogia/psicopedagogia.htm

Indexada a EBSCO Publishing, Ipswich. USA

Email: mtrinidad@mipediatra.com mtrinidad@ciudad.com.ar




Agresividad en niños con ADHD



Agresividad en
niños con ADHD

En el niño que padece ADHD sin comorbilidad agregada, la agresividad irrumpe casi siempre ante alguna de las siguientes circunstancias:

a)-es "reactiva" con respecto a situaciones que le son adversas: rechazo de sus compañeros, agresión de otro niño, burlas hirientes, su propia impulsividad e hiperquinesia que irrita a los demás niños generando actitudes hostiles, etc;

b)-es "consecuencia" de una frustración que se le hace insoportable (una más de las tantas que ha sufrido), revirtiendo un impulso autopunitivo en acción contra un tercero.

De aquí se infiere que la agresividad del niño con ADHD no es inherente a la expresión sintomática propia del síndrome, sino un epifenómeno emergente de su condición de niño en desventaja, y por ende de escaso relieve para la conformación del diagnóstico. Luego, podemos afirmar que se trata -por así decirlo- de una agresividad secundaria, es decir no producida por el sustrato neurobiológico del trastorno, como lo son los síntomas principales: atención deficitaria, hiperquinesia e impulsividad y también otros síntomas de segundo orden.

En oposición a lo expresado, en otros trastornos de la niñez y de modo singular en el Trastorno Disocial, la agresividad adquiere una dimensión egregia que muchas veces es casi definitoria para concluír un diagnóstico. En estos casos el comportamiento agresivo representa un patrón característico de índole recurrente que, de algún modo, impregna la totalidad del cuadro clínico. Los niños con Trastorno Disocial presentan una agresividad de emergencia espontánea, sin estímulo o causa externa que induzca o provoque su aparición. Es así como estos niños son capaces de proferir amenazas o ejecutar acciones intimidatorias que atemorizan a sus compañeros y de consumar agresiones verbales y/o físicas, sin la existencia de circunstancias causales o desencadenantes que pudieran explicar tales acciones. Estas características enmarcan una modalidad agresiva de tendencia más o menos destructiva, revelando diversos grados de discapacidad social. Estamos, así, en condiciones de afirmar que la agresividad que manifiestan estos niños es -siguiendo el lineamiento planteado- una agresividad primaria, queriendo significar con esto que se trata de un elemento sintomático "intrínseco" al cuadro clínico de los mismos y por tanto de notable importancia para la definición diagnóstica.
Refiriendo lo expuesto a los conceptos de agresividad que previamente adoptamos, vemos que la "agresividad primaria" del niño con Trastorno Disocial se acomoda sin mayores esfuerzos semánticos a la definición del Diccionario de la Lengua Española en cuanto acción tendiente a provocar un daño, mientras que la "agresividad secundaria" del niño con ADHD se subordina mejor al concepto de la Enciclopedia Iberoamericana de Psiquiatría en cuanto condición ínsita de la materia viva , que en estos niños constituye muchas veces un andamiaje defensivo frente a las adversidades que hemos citado o bajo la presión de una subjetividad dolida.
Captar y comprender esta diferencia -que no nos parece tan sutil ni difusa- es de gran importancia en la práctica asistencial, por cuanto una buena caracterización del modo en que un niño se expresa agresivamente o expone su agresividad, es un dato clínico que contribuye de manera significativa en la tarea de alcanzar un diagnóstico y muchas veces en la realización de diagnósticos diferenciales.
 

Súper Pepo y el Musical

Súper Pepo y el Musical Vídeo-cuento para sensibilizar a los niños de Primaria sobre las enfermedades olvidadas, esas que actualmente son más graves por la pobreza de muchas regiones que por ellas en sí. Volvemos a ver a Pepo, junto con sus amigos, demostrando la importancia de nuestra implicación en la ayuda a los más empobrecidos.

Súper Pepo y el Musical from Kidekom on Vimeo.

Cómo ayudar a los niños en la muerte y el duelo por un ser querido

 

 

Cómo ayudar a los niños en la muerte y el duelo por un ser querido

Fuente: 
La muerte de un abuelo, un padre, un hermano o un amigo es un trance por el que se puede pasar durante la niñez. No se debe ocultar la realidad a los niños ni protegerlos de la muerte, pero sí ayudarlos en el proceso de duelo. Te explicamos cómo.
La muerte, para un niño, significa algo más que la pérdida de la presencia física de la persona. También puede sufrir algunas pérdidas secundarias:

  • Pérdida (y cambio) de su identidad o la personalidad. Puede cambiar, además, su rol en la familia.
  • Pérdida (y cambio) de la seguridad en sí mismo, tanto a nivel emocional como físico.
  • Pérdida (y cambio) del significado de algunas cuestiones. El niño puede reestructurar y reevaluar las metas y los sueños de su vida.
Los niños suelen expresar su dolor ante la muerte a través del comportamiento, de las emociones, de las reacciones físicas y de los pensamientos. Su respuesta depende de varios factores: el tipo de muerte, la reacción de sus padres o personas cercanas, su personalidad o incluso la estructura y la relación entre los miembros de su familia. Los problemas de aprendizaje o patologías de salud mental pueden resultar ser un factor que complique la reacción del niño o del adolescente en estos momentos de dolor.
En todo caso, se puede ayudar a los niños a sobrellevar el duelo de diferentes maneras. Ten siempre presente la edad del niño, la situación y el contexto de la muerte:
  1. Dile la verdad al niño . Ocultarles información confunde a los niños y acaban por desconfiar de lo que se les cuenta.
  2. Sé simple y directo . No uses eufemismos del tipo “se ha quedado dormido” o “lo hemos perdido” cuando te refieras a la persona que ha fallecido.
  3. Tranquilízale si sugiere de alguna manera que tiene la culpa de la muerte . Este es un sentimiento recurrente en los niños.
  4. No ocultes tus emociones y explícale qué sientes tú. Esto le ayudará a comprenderse a sí mismo. Guárdate los sentimientos más intensos y dramáticos para los momentos privados en presencia de otros adultos.
  5. En la medida de lo posible, déjale participar en las rutinas del hospital , si se trata de una persona enferma, o asistir al funeral . Le ayudará a comprender mejor la muerte.
  6. Anímale a que hable y haga preguntas acerca de la muerte . Pídele que te explique cuáles son sus sentimientos y pensamientos.
  7. Consuélale siempre que manifieste alguna emoción fuerte.
  8. Déjale que se exprese . Por ejemplo, sugiérele que escriba y plasme lo que siente en un diario personal o que lo haga usando cualquier otra expresión artística.
  9. Acepta y normaliza las expresiones de emoción del niño.
  10. Habla con él o ella siempre que le haga falta.
  11. Ofrécele apoyo extra en sus tareas escolares y sus obligaciones sociales durante el periodo de duelo.
  12. Intenta comprender cuál es su manera de hacer frente a la muerte.
  13. Habla y busca el apoyo de otros adultos (profesores, entrenadores, monitores…) que estén en contacto con el niño.
  14. Controla la respuesta del niño en el tiempo . Tras el primer año después de la pérdida, un 10% o un 15% de los niños puede sufrir problemas, principalmente en forma de depresión. En caso de necesidad, hay que consultar a un especialista en salud mental.
  15. Explícale que conservar los buenos recuerdos que ha vivido con su ser querido, y mantenerlos, le ayudará en el futuro.
Los niños, al igual que los adultos, experimentan la pena y el dolor a su manera. Los sentimientos cambian con el tiempo pero, en ocasiones, el proceso de duelo continúa durante toda la vida. Sin embargo, a medida que pasan las semanas y los meses, el enfoque emocional intenso y los sentimientos pierden importancia ya que se restablece el equilibrio en la vida y, sobre todo, los niños y adultos refuerzan los recuerdos positivos.
Referencia bibliográfica
Goodman, R.F. Los niños y el dolor: lo que saben, cómo se sienten, cómo ayudarlos. NYU Child Study Center [acceso: 9 de noviembre de 2012]. Disponible en: http://www.aboutourkids.org/articles/los_ninos_y_el_dolor_lo_que_saben_como_se_sienten_como_ayudarlos

 Fuente:Faros
 

domingo, 23 de junio de 2013

La fecha de nacimiento influye en las notas



Fuente: El País

La fecha de nacimiento puede ser un factor influyente en el aprendizaje y la escolarización del menor. Según un estudio del Institute for Fiscal Studies publicado en El País, los niños que nacen en diciembre tienen un 72% de probabilidades de que se les considere alumnos con necesidades educativas especiales.
En la actualidad, la legislación española obliga a comenzar al mismo tiempo la escolarización de todos aquellos niños nacidos en un mismo año natural. El sistema se rige por la edad cronológica, no por la evolutiva. Eso implica, en algunos casos, que entre algunos compañeros de clase puedan existir diferencias de edad de hasta 11 meses, y sin embargo se les exigen los mismos conocimientos.

En opinión de algunos expertos, esto constituye un error. En edades más avanzadas la diferencia no se nota tanto, pero al principio de la vida escolar sí, sobre todo en la fase de prelectura y prescritura. Los docentes también notan importantes diferencias en alumnos un poco mayores, en las asignaturas de ciencias. Allí observan una brecha digna de tener en cuenta si se comparan los nacidos en distintas épocas del año. Algunos especialistas incluso hablan de un factor que favorece el fracaso escolar.

En sistemas educativos de otros países sólo empiezan la vida escolar aquellos alumnos que ya han cumplido los seis años, y en algún caso los siete. Estados como Austria, Suiza, los Países Bajos o Rusia tratan de equilibrar las diferencias entre alumnos sin tener en cuenta el año natural, partiendo las generaciones en dos cursos.

En España, algunos centros ya aplican la separación de alumnos por meses. No obstante, los expertos plantean que quizás ha llegado el momento de ir más lejos y corregir este problema de forma más generalizada.


 

Aprender a leer

Aprender a leer

Enseñar a leer a un niño

Enseñar a leer a un niño

Mejorar la conducta de sus hijos

 

 

Algunos consejos para mejorar la conducta de sus hijos

 
El mal comportamiento de un niño puede llevar a la desesperación de los padres. El siguiente artículo de la Academia Estadounidense de Médicos de Familia explica como mediante una actuación metódica y consistente pueden frenarse las conductas problemáticas y fomentar el buen comportamiento.
Establecer lo que es y lo que no es un comportamiento normal en un niño exige tener en cuenta su edad, personalidad y nivel de desarrollo. Normalmente, puede resolverse esta cuestión considerando si su actuación cumple con las expectativas de la familia o bien si perturba el ambiente familiar. Se hace necesario, por tanto, que los padres sepan lo que esperan de su hijo en cada edad, en el terreno del desarrollo social y cultural.

Que un comportamiento se mantenga o desaparezca depende en buena medida de la reacción y medidas que tomen los padres al respecto. Aprender a utilizar las dinámicas de premio y castigo puede solucionar algunos de estos problemas; para ello es necesario conocer el procedimiento, requiere:
  • Establecer qué comportamientos suponen un problema, considerando la edad y el desarrollo del niño
  • Intentar frenar el comportamiento, ignorándolo o castigándolo
  • Ofrecer una alternativa deseada de conducta, reforzándola mediante el premio
¿Cómo frenar el mal comportamiento?
La primera opción frente al comportamiento no deseado debe ser la indiferencia, aunque si no funciona, se propone como alternativa la opción del time out (tiempo fuera). Este método consiste en castigar al niño, apartándolo del núcleo familiar en un lugar y durante un tiempo, determinados y fijos. Conviene que el lugar esté fuera de la zona de desarrollo socio-familiar, no sea interesante para el niño y no le cause ningún miedo. El tiempo del castigo debe ser breve y comenzar siempre en el momento que se desplace al niño. Antes de proceder, hay que advertirle de la disconformidad con el comportamiento y de las consecuencias que conllevará en caso de perpetuarse, siempre sin mostrar signo alguno de enojo. Es fundamental no referirse al mal comportamiento después del castigo y ofrecer y reforzar alternativas de conducta.

¿Cómo se fomenta un comportamiento nuevo y deseado?
Un modo eficaz de fomentar un comportamiento deseado es utilizar el sistema de premio. Este método suele funcionar con niños de edades a partir de los dos años y puede demorar unos dos meses en surgir efecto. El procedimiento consiste en comunicar al niño que obtendrá una recompensa en caso de seguir la conducta deseada; el premio puede ser la realización de una actividad de su agrado, un dulce o un punto adicional para conseguir aquel juguete que tanto desea. Sólo hay que emitir la proposición una vez y no implicarse en la conducta propuesta, puesto que en ocasiones la atención de los padres es más deseada incluso que la recompensa ofrecida.

Algunas rutinas de juego pueden fomentar la adopción del buen comportamiento:
Ganarle al reloj:Este método consiste en marcar unos tiempos para la realización de determinadas tareas. Determinado el mejor tiempo para la tarea, hay que añadirle cinco minutos. Si el niño cumple el plazo establecido, se le obsequia con una recompensa de su agrado.
El juego del buen comportamiento: En un lugar visible para el niño, se listan los comportamientos deseados. Cada vez que el niño cumpla con uno de ellos, se anota un punto en el lugar correspondiente de la lista. Se premia al niño cuando gane una cantidad determinada de puntos.

Silencio por un tiempo: mediante este sistema puede conseguirse que, durante un periodo de tiempo corto, el niño no entorpezca las acciones de los adultos. Se pide al niño que juegue tranquilo y en silencio en un lugar apartado de dónde se está realizando la acción. Cada cierto tiempo se controla su actividad y, si la está realizando tranquilamente, se le recompensa. A medida que cumpla con el requerimiento, los intervalos de control pueden ir dilatándose.

Otros modos para conseguir la conducta deseada
Deben evitarse las peleas por el poder, las situaciones en las que nadie gana y los extremos. Tampoco es recomendable pretender que un niño cambie radicalmente su personalidad, la personalidad básica puede cambiar un poco pero no mucho. Las situaciones en que el niño se aburre, se sobreexcita o se cansa, tampoco son beneficiosas. Es saludable despersonalizar la conducta, no hay que referirse al niño como malo, sino al comportamiento. Elogie al niño, en cambio, cuando se comporte adecuadamente.

Desarrollar rutinas y rituales puede ayudar a hacer más llevaderos los momentos de más conflicto. Se pueden establecer frases de transición para el momento de la comida o de irse a acostar como “En cinco minutos, se come” o “¿Prefieres el pijama rojo o azul?”.
El niño suele responder mejor cuando se le involucra en el proceso. A medida que mejora el comportamiento, se puede hacerlo partícipe de la creación de normas, aunque nunca en momentos de disputa.

Por qué no se debe pegar a los niños
Castigar físicamente a un niño puede inhibir el mal comportamiento durante un tiempo, pero a largo plazo no corrige la falta. El sistema de premio y castigo, en cambio, enseña a elegir apropiadamente y dota al niño de unas herramientas que van a servirle para toda la vida. Además, el castigo físico puede hacer que el niño adopte una conducta social agresiva, y empleado con reiteración puede desembocar en abuso infantil.

Referencia bibliográfica
Problemas de comportamiento: lo que los padres pueden hacer para cambiar el comportamiento de sus niños. Academia Estadounidense de Médicos de Familia. 2005 [acceso 8 de enero 2010]. Disponible en: http://familydoctor.org/online/famdoces/home/children/parents/behavior/201.printerview.html

Cómo observar y detectar la dislexia en los niños

 

Cómo observar y detectar la dislexia en los niños

Según estudios recientes, la prevalencia estimada de la dislexia está entre el 4% y el 10% de la población. Este trastorno de aprendizaje, que afecta principalmente a las habilidades implicadas en la lectura fluida de las palabras y en la escritura, no se puede diagnosticar en la etapa infantil, aunque ya se pueden apreciar posibles dificultades para aprender la lengua escrita. Te damos pistas para observarlo.

La dislexia afecta al proceso lector y escritor de los niños, pero no tiene nada que ver con las habilidades intelectuales. En concreto, los niños que la padecen tienen alteradas las habilidades de conciencia fonológica (la habilidad para identificar y manipular los sonidos de las palabras), la memoria verbal (la habilidad para retener el orden secuencial de una lista de palabras, números o instrucciones durante un corto periodo de tiempo) y la velocidad de procesamiento verbal. Este trastorno persiste durante la adolescencia y la edad adulta.

Ahora bien, los límites exactos de los síntomas de la dislexia no están tan claros. En todo caso, es importante apoyar al niño diagnosticado tanto en el ámbito familiar como en el escolar. Esto hará que las dificultades a las que se tengan que enfrentar en un futuro sean menos duras para ellos. Ciertos factores pueden influir en los resultados a largo plazo:

Factores que hacen prever un mejor pronóstico:
- Una detección precoz y una intervención de calidad.
- Buenas habilidades de lenguaje oral.
- Habilidades para mantener la atención.
- Un buen apoyo familiar y escolar.


 Factores que hacen prever un peor pronóstico:
- Problemas graves a nivel fonológico.
- Velocidad lenta de procesamiento.
- Falta de recursos compensatorios.
- Otras dificultades de aprendizaje concurrentes.
- Detección e intervención tardía.
- Enseñanza e intervención pobres.

De hecho, el aprendizaje de la lengua escrita es algo cultural, y no un proceso natural. Son cuatro dimensiones las que entran en juego cuando se enseña a leer y a escribir a un niño: 1) crear el gusto por la lectura, 2) hacerle entender que el lenguaje escrito es un sistema de comunicación, 3) entrenarlo en la comprensión lectora y 4) conducirlo para que aprenda el código. Este último se desarrolla de la siguiente manera:
 
- La conciencia fonológica: es la habilidad para percibir, identificar y manipular los sonidos que forman las palabras. Se inicia en P3 (aprenden a escuchar, rimas...), continúa en P4 (trabajan con las sílabas) y termina en P5 (trabajan con los fonemas).
- El aprendizaje fonético: es la capacidad para relacionar las grafías de la lengua escrita con los sonidos. Empiezan a adquirirlo a finales de P5 y se desarrolla en 1º de Educación Primaria.
- La fluidez lectora: es la habilidad para leer de forma rápida y precisa un texto. Se desarrolla entre 1º y 2º de Educación Primaria.
- El conocimiento de un vocabulario básico: este se construye desde la etapa infantil, cuando empiezan a establecer estrategias para ampliarlo.

Padres y maestros deben evaluar si el niño o niña ha alcanzado estos procesos en las edades adecuadas para detectar de manera precoz los niños que presentan dificultades con la lengua escrita. Intervenir lo antes posible es muy importante. En la Educación Infantil no se puede hacer todavía un diagnóstico de dislexia, pero sí a partir del final del primer ciclo de Educación Primaria. En estos casos, habrá que reforzar el proceso de aprendizaje. En los alumnos de más edad, se les debe ofrecer el apoyo necesario para asegurar el progreso académico y emocional.
Referencia bibliográfica
Sala y Torrent, M; Civit i Canals, A et al. Protocolo de detección y actuación en la dislexia. Ámbito educativo. Departamento de Enseñanza de la Generalidad de Cataluña y Colegio de Logopedas de Cataluña. 2012. [Acceso 12 de abril de 2012]. Disponible en: http://www.upf.edu/upfinclusio/_pdf/prodiscat_batx.pdf

Fuente:faros.hsjdbcn.org/
 

Cómo actuar cuando un niño muerde a sus compañeros





Cómo actuar cuando un niño muerde a sus compañeros

Los niños suelen morder cuando están bajo la vigilancia de una persona desconocida, en grupo o en jardines de infancia, y no cuando están con los padres. Siempre persiguen sus necesidades de forma incoherente, y a veces, el hecho de morder a otros niños se debe a una razón válida o a un propósito específico en sus mentes. Puede ser que tengan hambre, que estén descubriendo la ley de causa y efecto, que les estén saliendo los dientes, que estén imitando a otro niño, que se sientan frustrados, etc.

Si tu hijo muerde con frecuencia o muestra un comportamiento agresivo, puede deberse a una alergia alimentaria, como alguna reacción al gluten, a los lácteos, a la soja, al azúcar, a los aditivos alimentarios, o a otros alérgenos. Comprueba si tu hijo sufre algún tipo de alergia.

Es muy importante que los padres no se centren sólo en el hecho de morder, sino que averigüen las causas subyacentes por las cuales el niño siente la necesidad de morder. Es posible que se deba a un sentimiento de frustración, de soledad, de impotencia, a celos, o a una necesidad de afecto o autonomía. Si estos motivos se atienden correctamente, la necesidad de morder desaparecerá. Chillar, amenazar o castigar al niño no ayudará, ya que se trata de reacciones que no van dirigidas a la causa real del problema, y al contrario, pueden provocar que el niño muerda todavía más.
Hay que tener presente que los niños actúan según lo que ven y perciben en su entorno más cercano, y el hecho de que algunos adultos toleren actitudes violentas y agresivas delante de los más pequeños, facilita que también ellos adopten esta clase de comportamientos.

¿Se pueden prevenir las mordeduras?

Cuando un niño se siente querido, en paz y conectado con su entorno, es poco probable que muerda a otros compañeros. Por lo tanto, el primer paso para evitar los posibles mordiscos de nuestro hijo es crear un ambiente que favorezca el desarrollo de estos sentimientos. También es importante no depositar expectativas inadecuadas sobre él.

Asimismo, debemos observar atentamente su comportamiento. Por ejemplo, si el niño muerde para llamar la atención es porque necesita más atención de la que se le está dando, y si se siente frustrado, lo ideal es intentar reducir la cantidad de estímulos que recibe y ofrecerle juegos e interacciones adecuados para sus capacidades. Otra forma de prevenir las mordidas es reducir el estrés y llevar un estilo de vida más tranquilo, para así, dedicar más tiempo a los pequeños.

¿Cómo actuar ante un niño que muerde?
Si observas que un niño intenta morder a otro, sigue estos consejos:
  • Inmediatamente dile «NO», con un tono calmado pero firme y mostrando desaprobación. No hace falta chillar, humillar o insultar.
  • Si se trata de un niño pequeño (entre 1 y 2 años), apártalo del resto de niños. Así notará que su actitud no te gusta y que ha hecho algo mal.
  • A un niño de 2 o 3 años dile: «Morder puede hacer mucho daño a las personas».
  • En ningún caso muerdas al niño para mostrarle como se siente uno cuando le muerden. Eso sólo provocará que adopte también un comportamiento agresivo.
  • Si el niño persiste y sigue mordiendo a otros niños, no le cojas en brazos ni juegues con él durante un rato. Así le enseñarás que el hecho de morder no sirve para captar tu atención.
Si todo esto no funciona y el niño sigue mordiendo a sus compañeros, los padres tendrán que consultar a un psicólogo.

Fuente: http://www.crianzanatural.com/art/art153.HTML

Fuente:faros.hsjdbcn.org/

sábado, 22 de junio de 2013

Educar las emociones

15/04/2013 ¿Cómo educar las emociones en los niños? from Hospital Sant Joan de Déu BCN on Vimeo.

¿Cómo educar las emociones en los niños?



¿Cómo educar las emociones en los niños?


El pasado 15 de abril tuvo lugar la conferencia sobre la gestión de las emociones impartida por las tres expertas del Observatorio FAROS que han participado en el asesoramiento y validación de contenidos de la colección de cuentos de Toni i Tina.María Ángeles Mairena, psicóloga clínica del Hospital Sant Joan de Déu y experta en emociones, Esther García Navarro, coordinadora y docente del máster en Educación Emocional y Bienestar de la Universitat de Barcelona (UB), e Inma Roger, jefa de estudios de la escuela La Farigola del Clot y máster en Educación Emocional de la UB, nos dieron las claves para garantizar el bienestar emocional de nuestros hijos mediante una amena e interesante charla que podéis consultar en el vídeo
Podéis descargaros en formato pdf la presentación que usaron los ponentes.


Fuente:faros.hsjdbcn.org/


Decálogo de consejos para una paternidad positiva

 

 

Decálogo de consejos para una paternidad positiva

 
Educar en positivo y desde el buen trato significa educar a los niños sin recurrir a los gritos, a los insultos, a las amenazas, a las humillaciones, a los azotes o a los cachetes.La paternidad positiva exige paciencia, dedicación y esfuerzo . No siempre es fácil, pero educar en positivo es posible. De hecho, los castigos causan dolor, tristeza, miedo, soledad, culpabilidad y baja autoestima, y se ha demostrado que no son eficaces en la educación de los hijos. Save the Children España, con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha elaborado una guía con 10 consejos prácticos sobre paternidad positiva y buen trato.
1. Haz caso a tu hijo siempre: atiende y entiende sus demandas.
El bienestar emocional y el correcto desarrollo del sistema nervioso del niño y de sus capacidades (lenguaje, memoria, atención) dependen de la respuesta protectora del adulto. Si las necesidades del bebé no son atendidas, experimenta sentimientos de indefensión que afectan negativamente a su desarrollo.

2. ¡Ármate de paciencia!
Sé paciente siempre que el niño tenga una rabieta, no quiera colaborar o se muestre esquivo. Ayúdale a verbalizar lo que siente y trata de confortarle. Añadir más tensión a la situación con gritos o amenazas no sirve de nada.

3. Pon normas claras, realistas y consistentes, ¡pero no cuando estés enfadado o cansado!
A partir de los 3 años, puedes introducirle normas. Desde pequeño debe tener claro que hay límites, deberes y responsabilidades. Las normas se establecen sin amenazas, hablando e implicando al niño y antes de que surja cualquier conflicto.

4. Déjale participar en las decisiones: escucha su opinión.
A los 5 años, permítele participar en el establecimiento de normas de convivencia familiar. Sentirá que su opinión importa y desarrollará su sentido de la responsabilidad.

5. Demuestra abiertamente que le quieres, con abrazos y atención.
Expresa siempre tu cariño (con palabras y gestos) y dedica tiempo a escucharle desde que es pequeño: qué le preocupa, qué le hace feliz, sus miedos… Ofrécele amor y apoyo siempre, te guste o no cómo es o las cosas que piense o decida.

6. Asume los cambios que se producen en la adolescencia y adáptate a ellos.
No te enfrentes a su evolución; mejor acompáñale en esa nueva etapa ofreciéndole lo mismo que en las anteriores: afecto, diálogo y normas de convivencia.

7. Practica la escucha activa con tu hijo.
Presta atención a lo que quiere decirte. Trata de ponerte en su lugar y expresa cómo te sientes, para que él o ella también te entienda a ti.

8. No recurras nunca a la violencia o a la agresividad: no sirve de nada.
Las imposiciones de poder como “en mi casa se hace lo que yo diga” o “aquí mando yo”, no sirven de nada, sólo generan sentimientos negativos, distancia y desconfianza.

9. Respira hondo y piénsatelo dos veces.
No le impongas sanciones poco realistas que no podrán cumplirse, desproporcionadas o difíciles de alcanzar o mantener.

10. ¡Cuídate y quiérete tú también!
Busca espacios para ti, para disfrutar y relajarte. Ejercer una paternidad positiva requiere mucho esfuerzo y generosidad. Tu hijo o hija necesita que seas feliz y estés en forma.

Referencia bibliográfica :
Consejos prácticos sobre paternidad positiva y buen trato. Save the Children y Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Julio de 2012 [acceso: 22 de octubre de 2012]. Disponible en:
http://www.savethechildren.es/ver_doc.php?id=136

Fuente:Observatorio infancia adolescencia faros

martes, 18 de junio de 2013

ESTIMULAR Y FAVORECER EL DESARROLLO DE LA COMUNICACIÓN Y DEL LENGUAJE INFANTIL





 RECOMENDACIONES GENERALES PARA ESTIMULAR Y FAVORECER EL DESARROLLO DE LA COMUNICACIÓN Y DEL LENGUAJE INFANTIL


El lenguaje es una facultad que no se desarrolla por sí sola. El niño debe aprender a hablar de forma natural, en la medida en que interactúa con el entorno social.

─ Nuestra intervención en la actividad comunicativa del niño debe enriquecerla, dándole ideas, sugiriéndole otras alternativas o participando de sus iniciativas.

─ Nuestros mensajes verbales deben ser lo menos directivos posibles, para favorecer el incremento de las intervenciones del niño.

─ Es esencial para la adquisición del lenguaje una actitud comunicativa positiva y estimulante más que el nivel lingüístico del entorno en el que se produce.

─ El ambiente en el que se lleve a cabo la comunicación debe ser motivador para el niño y para el adulto.

─ El niño va construyendo el lenguaje de manera activa y necesita que pongamos a su alcance todos los medios para que lo consiga.

─ En ocasiones, es importante identificar tanto las conductas verbales como las no verbales del niño, para poder introducir respuestas que favorezcan la comunicación haciéndola más fluida.

─ Debemos crear situaciones comunicativas buscando momentos, espacios, lugares en los que compartir juegos, experiencias, sentimientos y todo tipo de actividades que favorezcan la conducta comunicativa del niño:

─ Podemos utilizar objetos caseros de la vida cotidiana.

─ Juguetes del propio niño.

─ Libros de imágenes, cuentos, fotografías, etc.

─ Pasear charlando, describiendo lo que vemos...

─ Escuchar e inventar canciones juntos

─ Jugar al veo—veo, a decir retahílas, poesías etc.

─ Fomentar la interacción.

Tenemos que ajustar nuestro lenguaje cuando nos comunicamos con el niño:

─ Adecuar el tamaño y la dificultad de los mensajes a su edad.

─ Utilizar frases simples pero bien estructuradas.

─ Evitar los enunciados desordenados.

─ Adoptar una actitud positiva frente al niño, felicitándole por sus progresos.

─ Aprender a respetar el turno de palabra.

─ No responder por él, dejar que se exprese sin miedo, con naturalidad.

Fuente: Salesianos .Logroño

Las habilidades sociales.






Las habilidades sociales.

Las habilidades sociales son muy importantes para nuestro bienestar. Son las columnas para que exista una comunicación efectiva y satisfactoria, los utensilios básicos para construir y mantener buenas relaciones con las demás personas. Una carencia o mal uso de estas habilidades suele llevar a la pérdida de relaciones importantes para nosotros, a que estas se mantengan de manera conflictiva o a no poder establecer nuevas conexiones con los demás.

 Por su importancia en el bienestar y en el desarrollo personal las nombraremos a continuación.

1. Interés por los demás. Significa que nos interesan de verdad las otras personas, lo que tengan que decir, lo que sienten, lo que les importa, lo que les preocupa. Esta es la habilidad más básica, sin este interés genuino no hay lugar para una buena comunicación.

 "Puedes hacer más amigos en 2 meses interesándote realmente por ellos, que en 2 años intentando que ellos se interesen por ti. " Dale Carnegie.

2 Escuchar.  Otra habilidad básica, aparentemente sencilla, frecuentemente olvidada. Escuchar es la mejor manera de demostrar interés. Implica prestar atención a lo que la otra persona quiera comunicar, esto es lo que lo diferencia de oír: cuando escuchamos prestamos atención. Durante  la escucha lo que la otra persona está comunicando es más importante que lo tengamos que decir nosotros. Está basada en el interés, cuando algo nos interesa le prestaremos atención y la otra persona notará este interés y atención.

3. Tener una actitud positiva. Es la habilidad social más importante. Si tenemos interés por los demás y les prestamos atención, nuestra actitud está bien encaminada, pero va mucho más allá. Puede ser positiva (cordial, respetuosa, alegre...), neutra (no comunicar emociones) o negativa (agresiva, crítica, pesimista...). La actitud es nuestro estado emocional en un contexto, lo que sentimos respecto a algo, la actitud siempre la estamos comunicando (sobretodo inconscientemente) y es lo que hace que una persona se sienta más o menos bien interactuando con nosotros. Ya que las emociones son contagiosas, nuestra actitud o estado emocional dicta el tipo de energía que aportamos a la interacción. Una persona que tenga una actitud positiva será, en la gran mayoría de los casos más respetada, valorada y apreciada. La actitud depende de nuestras creencias, para tener una actitud positiva es necesario tener creencias positivas, optimistas.

Los grandes comunicadores, la gente "popular" y con carisma. Se relacionan con los demás de forma que les hacen sentir mejor de lo que estaban, más allá del contenido de su mensaje.

4. El sentido del humor. Así como el ser capaz de hablar de temas banales o poco importantes, reflejan una actitud positiva y relajada y hacen que la otra persona se sienta de igual modo. El sentido del humor implica interpretar las cosas de forma distorsionada hacia algo divertido. El buen sentido del humor debe estar basado en la empatía para no resultar hiriente: entendiendo cómo se siente la otra persona, hacemos un comentario que rompe la lógica de forma agradable y que hace que la comunicación sea más relajada y espontánea.

5. La empatía. Significa saber ponernos en lugar del otro y simpatizar con sus emociones o pensamientos. Significa proximidad emocional, mostrando comprensión y respeto. Sin juicios de valor, sin condescendencia, conectar emocionalmente con lo que la otra persona comunica, dando a entender que comprendemos y aceptamos sus sentimientos.

6. Ser interesante. Es compartir cosas que nos apasionan o que sabemos que apasionan a las personas con las que nos comunicamos. Es importante saber cuándo y cuánto hablar de nosotros mismos. Habitualmente uno puede saber si lo que dice es de interés para la otra persona según la actitud que muestre a nuestro mensaje. Hay que recordar que ser interesante no es crear un monólogo (que puede aburrir a la otra persona), es crear un espacio de interés común.

 7. Ser genuino. Significa ser honesto, ser asertivo (expresar lo que uno siente o piensa realmente sin dañar o molestar a la otra persona), no mentir, no querer aparentar cosas que no somos o no creemos. Esta habilidad es muy potente ya que la gente la intuye, una persona poco auténtica o genuina tarde o temprano generará desconfianza y rechazo. Cuando somos genuinos estamos comunicando que nos aceptamos como somos y este aspecto genera respeto y nos hace creíbles, logrando que la gente le dé importancia a lo que comunicamos.

8.  Confiar en uno mismo. Básicamente estar relajado. Esta habilidad es difícil si nuestra autoestima no es buena, si nos importa mucho lo que otras personas puedan pensar de nosotros. Confiar en uno mismo significa aceptarnos como somos y valorarnos positivamente. Cuando confiamos en nosotros mismos nos mostramos como somos, sin máscaras, de forma relajada y fluida. Esta es una de las habilidades más atractivas y magnéticas para los demás. Para ser un buen amigo para los demás hay que ser, primero, un gran amigo con uno mismo.

 9. Buen lenguaje no verbal. Actualmente se considera que sólo un 7% de lo que comunicamos en una interacción, lo comunicamos por vía verbal. Esto significa que el 93% restante de cómo nos comunicamos depende de nuestra comunicación no verbal, esto es principalmente: el lenguaje corporal y el tono de voz. Más adelante se comentará acerca del lenguaje corporal, de momento lo que hay que recordar es que el lenguaje corporal es el mensajero de nuestra actitud y emociones verdaderas. Si nuestra actitud es positiva y hay honestidad entre lo que expresamos y cómo nos sentimos realmente, entonces el lenguaje no verbal será bueno.

10. Saber manejar las críticas. Casi siempre incómodas e inevitables, la mejor receta rápida para manejar las críticas es escucharlas sin darles excesiva importancia. Las críticas suelen contener una pequeña porción de información acertada y útil, pero en mayor medida son un reflejo de las frustraciones del que critica consigo mismo o su vida, un reflejo de su estado emocional. Por lo tanto no es aconsejable tomárselas como una ofensa personal. Confianza en uno mismo, asertividad respetuosa y una pequeña reflexión sobre qué pueden tener de cierto, es todo lo que tenemos que hacer al recibirlas.

11. Autocontrol. Controlar nuestras emociones, no dejarse llevar por ellas, mantener la concentración en lo importante. Es un músculo que se desarrolla con la práctica.

12 . Cuidar nuestras relaciones actuales. Mantener contacto con las relaciones importantes para nosotros. Una persona socialmente habilidosa no sólo consigue establecer nuevos vínculos positivos con otras personas, sino que mantiene los que ya ha establecido. Es de suma importancia, ya que nuestra felicidad y confianza personal, están muy influenciadas por la calidad de nuestras relaciones afectivas actuales.

Steve Pavlina, autor norteamericano de desarrollo personal, habla de la práctica como la mejor forma de desarrollar, mantener y mejorar estas habilidades.

“Con la práctica desarrollarás más comodidad en situaciones sociales variadas, y cuando estás cómodo, serás tú mismo de manera natural. Y ésa es la base de la comunicación interpersonal efectiva- tan sólo sé tú mismo y siéntete perfectamente tranquilo con quién eres y lo que traes a una conversación. Cuando te sientes totalmente confortable con quien eres, tu ego se disuelve. Ya no piensas en ti mismo, qué aspecto tienes, cómo suena lo que has dicho, etc..." Steve Pavlina.



"Estoy convencida de que la actitud es la clave para el éxito o el fracaso  en casi todos los aspectos de la vida. Tu actitud -tu perspectiva, tu opinión, cómo te sientes contigo mismo y respecto a los demás- determina tus prioridades, tus acciones y tus valores. Tu actitud determina cómo interactúas con otras personas y cómo interactúas contigo mismo.” Carolyn Warner

“Tal vez olviden lo que dijiste, pero nunca olvidarán cómo les hiciste sentir.” Carl W. Buechner

Fuente: sinergiaemocional.webs.com/

domingo, 16 de junio de 2013

Detección precoz del déficit de atención con y sin hiperactividad





Detección precoz del déficit de atención con y sin hiperactividad _________________________________________
Los primeros síntomas del Déficit de Atención con y sin Hiperactividad (ADHD) suelen manifestarse entre los 24 y 36 meses. No es infrecuente la comorbilidad con otras entidades clínicas, por lo que se debe detectar, identificar y tratar tempranamente.
Durante esta etapa los niños son más difíciles de contentar y manejar que los demás y necesitan de una guía u orientación únicamente. Se trata de una minoría de niños distraídos, desinhibidos, muy activos y absorbentes que pueden acabar complicando la vida familiar.
Los primeros síntomas se manifiestan entre 24 - 36 meses
  • Son difíciles de contentar y manejar
  • Distraídos
  • Desinhibidos
  • Muy activo
  • Absorbentes
El ADHD es un síndrome que en mayor o en menor medida afecta a un porcentaje de niños que oscila entre el 3 y el 5 %. En la Ciudad de Buenos Aires, cuya población infantil se estima en 320.000 habitantes (año 2000), este Déficit se podría estar presente en 15.000 casos aproximadamente.

Se dice que el concepto de ADHD es controvertido; esta controversia ha llegado a los medios de comunicación. Cuando estos describen conductas delictivas como típicas de estos niños tergiversan la realidad. El ADHD no lleva a un niño a comportarse antisocialmente en forma deliberada. Estas serían graves manifestaciones del trastorno disocial y del negativista desafiante.
Diversos estudios, han puesto en evidencia que el ADHD se debe a un desequilibrio de los neurotrasmisores cerebrales. Este desequilibrio afectaría las áreas responsables del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inadecuado.

Los síntomas del ADHD/ADD se centran en:
A) DÉFICIT DE ATENCIÓN, acompañado de:

  • IMPULSIVIDAD
  • HIPERACTIVIDAD




CARACTERISTICAS CONDUCTUALES DEL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN SIN HIPERACTIVIDAD
- Se distrae fácilmente ante cualquier estímulo.
- Tiene dificultades para escuchar órdenes y consignas.
- Es desorganizado y pierde sus cosas.
- Le resulta difícil jugar y trabajar con independencia.
- Se desconecta (está en la luna) y puede pasar inadvertido, se detectan alrededor de los 6 años a partir de sus dificultades pedagógicas.

Entre los 3 y los 4 años son más evidentes estos síntomas y en aquellos en que este patrón sintomático persiste durante 6 meses a un año, es más probable que continúe a lo largo de la infancia y de la adolescencia. Esto significa que tanto la intensidad como la duración de estos síntomas tempranos determinan en que niños persistirá ADD o ADHD.
De acuerdo al DSM-IV, la característica esencial es un patrón persistente de desatención con/sin hiperactividad e impulsividad. Con una intensidad inadecuada para el nivel de desarrollo, que persiste por más de 6 meses
Para poder diagnosticarlos, el comportamiento y el rendimiento, deben mostrar un desajuste significativo con respecto a los niños de la misma edad e igual nivel educativo.
Este síndrome tiene un importante componente genético. Hay una base neurobiológica y su incidencia es mayor en familias en que algún miembro fue también hiperactivo durante la infancia. Estos niños pueden tener alteraciones inespecíficas en el trazado electroencefalográfico.
Las últimas investigaciones indican que una deficiencia de las catecolaminas podría estar involucrada en la manifestación de este síndrome y también un posible déficit dopaminérgico en las estructuras estrio/ frontales.
El ADHD es un síndrome que afecta a un porcentaje de niños que oscila entre el 3 y 5%.
En Buenos Aires serían entre 9.600 y 15.000 niños, lo que significa un niño o más por aula.
El ADHD se da mas en los niños que en las niñas (1 de cada 10).

El ADHD se da más en niños que en niñas. Distintos autores señalan proporciones oscilan entre 7/1 a 9/1.
Las niñas no son diagnosticadas porque por naturaleza tienden a ser más introvertidas y es posible que no se las lleve a la consulta por portarse mal sino por acumular una larga historia de fracasos escolares.
Alrededor de un 50 % de las madres de estos niños dicen que su hijo durante en el embarazo se movía mucho. Otros padres aseguran que desde que el niño comenzó a andar no se quedaba quieto.
Algunos niños presentaron un retraso leve para gatear, pobre coordinación visomotora y más de cuatro accidentes importantes, tropiezan frecuentemente, se dan golpes, hacen el ridículo y lloriquean pidiendo ayuda y agreden.
Algunos padres comentan que el niño cambió su ritmo entre los 2 años y medio y los 3 años.
Estos niños en una etapa preescolar poco exigente y con un hogar tranquilo no presentan problemas hasta 1º y 2º grados de la enseñanza general básica.
Muy pocos padres de niños de 2, 3 y 4 años solicitan orientación para sus hijos.
CONDUCTAS QUE PREOCUPAN A LOS PADRES
* Baja tolerancia a la frustración
* Rabietas impredecibles
* Agresiones contra otros niños
* Persistencia en sus demandas
* Inestabilidad en el humor
* Exceso de curiosidad
* Intranquilidad
* Dificultad de adaptación
Si bien las madres en un primer momento sienten que pueden controlarlos, esta confianza disminuye progresivamente a medida que el niño crece y a su vez, plantean serias dificultades en la relación entre los padres.
Estos niños requieren una supervisión constante y mayor que otros chicos de su misma edad. Llevar al niño al jardín maternal o a la guardería aumenta el stress de los padres. Las personas que se encargan del cuidado se quejan de la conducta destructiva del niño y terminan cambiándolo de jardín. Alli se inicia una serie de problemas en la adaptación escolar que sufren muchos de estos niños a lo largo de su escolaridad obligatoria. Puede que alguno de estos niños, quizá los más brillantes desde el punto de vista intelectual, no presenten dificultades si asisten al jardín solo medio día o tres veces por semana.
Los padres pueden trabajar mejor con estos niños que las madres, no porque sepan educarlos mejor sino que por representar una figura de mayor autoridad y ser más difícil que se alteren por pasar mucho menos tiempo en su casa.
El ADHD es un síndrome que se va a presentar a lo largo del período escolar y con manifestaciones menos severas o residuales en la adolescencia y la adultez.
La diferencia entre un niño común pero de carácter difícil y otro con ADHD se realiza a través de un diagnóstico específico.


El ADHD es un sindrome que suele persistir en la adolescencia y edad adulta cuando no se inician tempranamente los programas de intervención.
* Intervención médica: Psiquiatra / Neurólogo
* Intervención psicopedagógica
 - Orientación familiar
 - Entrenamiento para maestros y profesores
Intervención psicológica
ORIENTACIÓN A LOS PADRES
 - Darles información y conocimiento sobre ADHD / ADD
 - Ayudarlos a encontrar conductas adecuadas para tratar al niño
 - Enseñarles a manejar los límites
 - Aconsejarles sobre recompensas y premios
 - Ayudarlos a organizar una rutina u orden, esto ayuda a los niños a sentirse más seguros, organizarse y concentrarse. Algunas de las rutinas se refieren a:
- SUEÑO
- COMIDAS
- BAÑARSE
- VESTIRSE
- LUGARES PÚBLICOS
- VIAJES EN AUTO
- JUEGOS EN GRUPO
- VISITAS EN EL HOGAR

De acuerdo con el DSM-IV, el niño debe presentar 6 sobre un total de 9 conductas problemáticas, junto con el resultado del estudio específico.
Los pediatras, padres, psicólogos y profesores debemos tomar muy en serio este síndrome ya que sean cuales fueran los medios que utilicemos nuestra meta debe consistir en detectarlo tempranamente y ayudar a estos niños a entrar en la edad adulta con la mejor formación, autoestima y habilidades útiles para la vida posible.
También es importante mantener intactas las relaciones familiares, de lo contrario nuestros esfuerzos serían infructuosos.
Son los padres y los maestros, debido a la experiencia que han acumulado, quienes pueden diferenciar con bastante exactitud un desarrollo normal de lo que no lo es.
Hace algunos años los maestros preferían esperar pensando que estos síntomas eran transitorios y desaparecerían con el paso del tiempo. En la actualidad las observaciones de las psicopedagogas en las salas de 4 y 5 años hace que estos niños sean detectados y que no se pierda un tiempo valiosísimo para su tratamiento.
Los niños que manifiestan este tipo de problemas en los primeros años de vida hacen que éstos sean predictores de dificultades escolares, interacción negativa madre - hijo, caracterizada por mas retos, conductas de desobediencia y stress familiar.
No podemos permitirnos esperar que cumplan 6 años para que padres y maestros se entiendan y escuchen, ya que las relaciones entre maestro, niños y padres pueden deteriorarse en forma irreparable.
La probabilidad de que se mantengan estos síntomas en el tiempo hace que sea necesaria la detección precoz, para que estos niños sean conocidos en su condición y orientados, pues son merecedores de nuestros mayores esfuerzos y deben ser valorados como son.

"Hace unos meses, vi a un niño de 5 años y 3 meses, extremadamente difícil, su madre estaba totalmente desesperanzada. Le pregunté si todos veían a su hijo tan difícil como ella y me contestó que hasta el perro le temía. Luego de hacer una orientación familiar acerca de como educarlo y modificar su conducta (además fue medicado), regresó a una consulta de seguimiento y cuando le pregunté que había cambiado, sonrió y dijo: "ahora puedo demostrarle que lo quiero".

Lic. Margarita Oates Turner
Psicóloga-Psicopedagoga
oatesmaggie@hotmail.com