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martes, 31 de enero de 2012

LA BUENA EDUCACIÓN

¿Qué hacer en el momento de encomendar una tarea?/Hijos


En los primeros años de la vida del niño la responsabilidad tiene que ir asociada al juego y, paulatinamente, se irá incorporando a otras actividades menos placenteras, hasta dar paso a la obligación. Este aprendizaje se produce por imitación y requiere exigencias, expectativas claras y tiempo de dedicación.

Todos los niños y niñas necesitan un equilibrio entre juego y trabajo; el cuidado de uno mismo y las tareas del hogar pueden servir para que se ejercite en unas responsabilidades concretas.

Debéis estar convencidos de que vais a conseguir educar a vuestros hijos/as en los aspectos que os proponéis, y de que confiáis en sus posibilidades.

Conviene tener muy claras las responsabilidades de cada miembro de la familia e incluso escribirlas en un mural o panel de corcho. Cada uno debe saber qué tiene que hacer, cómo y cuándo debe hacerlo para que se responsabilice, haya colaboración en las tareas comunes de la familia y no se cargue de tareas a un miembro en particular. Si se cuida esto, se logrará una mayor eficacia y calidad de vida.

Es preciso que las personas adultas que conviven con niños se pongan de acuerdo en qué responsabilidades se les vana exigir. La incoherencia, es decir, la discrepancia entre lo que exigen o permiten unos u otros miembros de la familia, favorece el incumplimiento de las tareas que se le encomiendan al niño, así como su justificación para no hacerlas. A veces escuchamos: "El papá me
deja"...


¿Qué hacer antes de encomendara los hijos/as una tarea?

 Conviene que las personas adultas reflexionemos sobre nuestro grado de responsabilidad; no debemos exigir a los hijos lo que no nos exigimos a nosotros mismos.

Antes de exigir o proponer una tarea (por ejemplo, ordenar sus juguetes), es necesario que comprobemos si cuenta con un espacio adecuado, tiempo disponible y si sabe hacerlo mínimamente.

La paciencia y tolerancia son actitudes imprescindibles de los padres y madres
que quieren ayudar a sus hijos a crecer responsables. Conviene tener en cuenta que no siempre pueden realizar una tarea perfecta, que pueden equivocarse y que esas equivocaciones pueden ayudarles en su proceso de aprendizaje.

¿Qué hacer en el momento de encomendar una tarea?

Mostrarle confianza, hacerle sentirse capaz de realizarla bien y darle seguridad: "Hoy te vas a vestir solo y sé que lo vas a hacer bien."
Explicar con claridad y con pocas palabras qué deseamos que haga y comprobar que lo ha entendido bien. Suele ser frecuente que el niño/a esté entusiasmado en otra actividad y no preste la atención necesaria.

Evitar mensajes como: "Lo voy a hacer yo porque lo haces todo mal." Con estos mensajes que desvalorizan al niño, eliminamos la motivación que pudiera tener, anulamos sus esfuerzos por mejorar y se resiente su autoestima.

Nunca hagas tú lo que tu hijo/a es capaz de hacer por sí solo/a. Te equivocas si piensas que le ayudas facilitándole la tarea para evitarle un mal rato.
Observa las posibilidades y grado de evolución de tu hijo/a y vete adecuando el grado de exigencia y el tipo de responsabilidad a su crecimiento. Siempre hay que ayudarle a subir paso a paso por los escalones que le llevan a una responsabilidad personal.

En algunas ocasiones, conviene proponer la posibilidad de elegir entre dos opciones: juegos (parchís o naipes),ropa (falda o pantalón), ocio (fútbol o paseo). En el ejercicio de la elección se aprende a tomar decisiones. Cuando se elige, hay un compromiso y un riesgo: el compromiso de experimentar lo que elige y el riesgo de equivocarse. De este modo, el niño/a aprende a tolerar la frustración y a asumir las consecuencias de lo que realiza.
No permitas que abandone la tarea elegida porque así favoreces su inconstancia y puede adoptar conductas caprichosas e impulsivas.

¿Qué hacer una vez empezada la tarea?

Estate atento a los progresos en autonomía personal o en hábitos de responsabilidad.
Una palabra cariñosa, una muestra de afecto, ayudan a consolidar lo aprendido y motivan para intentarlo de nuevo. Refuerza las conductas que indiquen progresos manifestando tu aprobación.

Es muy importante para que el niño/a se acostumbre a prestar atención y controle su conducta que, cuando le mandes un recado o tarea o des una orden, compruebes que ha entendido lo que se espera de él y no repitas la orden. Si siempre la repites, se acostumbra y no presta atención. No tengáis reparos en sancionar los olvidos frecuentes; es una manera de educar la atención voluntaria y la obediencia.

Es conveniente fijar de antemano que las órdenes no se van a repetir y que, si no está atento, deberá asumir las consecuencias.

Conviene permanecer atentos al desarrollo de la tarea y proporcionarle pequeñas ayudas en el momento preciso.

Las tareas largas y complejas es preciso dividirlas en pequeños pasos y permitirle hacer una parte, la que pueda realizar por sí solo/a. Por ejemplo, para enseñarle a vestirse se le enseña primero a quitarse la ropa; más tarde puede subirse los pantalones, ponerse los calcetines, etc. y finalmente llegará a vestirse solo.

¿Qué hacer una vez acabada la tarea?
Controla en qué grado y modo ha cumplido la tarea.

En caso de incumplimiento por olvido, deberá asumir las consecuencias.

Valora lo que ha hecho, exprésaselo con muestras de afecto y muestra tu satisfacción por su colaboración en el buen funcionamiento de la familia.

Si la tarea no se ha finalizado o no está bien hecha, ante todo y en primer lugar, valora su actitud, destaca los aspectos positivos e indícale en qué puede mejorar.
Dale muestras de confianza, permítele que pueda rectificar y anímale a que lo intente de nuevo.

¿Qué hacer cuando se niega  a realizar una tarea?

Esta conducta puede obedecer a múltiples causas:
Conflicto personal, celos, oposicionismo propio de algunas edades o desobediencia patológica, en cuyo caso será prioritario resolver el problema afectivo.

No haber sufrido habitualmente las consecuencias negativas de una conducta irresponsable. Por ejemplo, pasar hambre cuando no ha llevado el bocadillo, llegar tarde al colegio por perder el autobús, etc. Para aprender de los errores u olvidos, es conveniente que no se impida que el hijo/a padezca las consecuencias naturales de sus decisiones.

Incumplimiento de amenazas o castigos. Antes de expresar una amenaza o castigo conviene pensar si se puede llevar a cabo y si es adecuada o proporcionada.

El niño/a se manifiesta incompetente diciendo: "no sé" o "no puedo". Los padres considerarán si es real esa incapacidad y le animarán a que realice la tarea, ayudándole si es necesario.

Buscar excusas para no hacer algo. Conviene desmontar la excusa dando razones con actitud serena. Hay que mantener la exigencia sin hacer concesiones gratuitas.

Rebelarse y decir "no quiero". Puede tratarse de un proceso de desarrollo personal en el que el oposicionismo es un medio para forjar la personalidad. Si se dan ocasiones y oportunidades para dialogar, es probable que no se llegue a esos extremos. En cualquier caso, conviene actuar con serenidad y coherencia. Serenidad para no crear tensión en el momento, y coherencia para mostrarle claramente las consecuencias de su acción y no ahorrárselas. En esto deben mantenerse firmes padre y madre.

 Desarrollo de conductas responsables de tres a doce años
M.ª Asunción Fernández Díaz


 José Luis Idoate Iribarren
M.ª Carmen Izal Mariñoso
Irene Labarta Calvo








domingo, 29 de enero de 2012

REFLEXIONES/EDUCACIÓN



“La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido". Leonard Bernstein (1918-1990).Compositor estadounidense.

"La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras." Jean Jacques Rousseau (1712-1778), filósofo francés.

"Hoy en día sabemos mucho más sobre las necesidades emotivas del niño, pero las olvidamos." Benjamín Spock (1903-1998), pediatra estadounidense.

“Quienes se enfadan y se alarman porque los niños son lo que son, porque son como nacieron o como la experiencia les enseñó a ser, no son educadores”. Janusz Korczak (1878 -1942), médico y pedagogo Polaco.
“Un buen padre vale por mil maestros” Jean-Jacques Rousseau, (1712-1178). Filosofo-pedagogo

La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia." John Ruskin (1819-1900)

“Cada individuo encierra dentro de sí mismo un mundo entero, y cada cosa existe dos veces: una como es, la otra como él la percibe con sus propios ojos y sentimientos.” Janusz Korczak (1878 - 1942), médico y pedagogo Polaco.


“La educación en la diversidad es un medio esencial para desarrollar la comprensión mutua, el respeto y la tolerancia que son los fundamentos del pluralismo, la convivencia y la democracia. Por ello, uno de los pilares de la educación del siglo XXI es el de aprender a vivir juntos desarrollando la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia,respetando los valores del pluralismo,la comprensión
mutua y la paz” (MINEDUC, 2005)
 
La homogeneidad de la oferta educativa y de los procesos de enseñanza es una de las barreras que es preciso superar, para que “todos y todas”sin excepción, aprendan y participen plenamente.

¿Cómo fortalecer la autoestima y facilitar el aprendizaje de los niños/TDAH




Explicarle al niño/a que sus dificultades son de concentración, lo cual no significa que tenga menos capacidad intelectual o que tenga alguna “enfermedad”. Sería necesario agregar a esta explicación, la reafirmación hacia el niño/a de que todos somos diferentes.

Asimismo es importante, identificar, reconocer y validar sus intereses y fortalezas tanto en público como en privado y ofrecerle todas las oportunidades para mostrar sus habilidades frente a sus pares y a los adultos. También tener presente que, en muchas ocasiones, las conductas disruptivas los llevan a ser excluidos de actividades recreativas, culturales, que son justamente las instancias donde pueden mostrar sus habilidades, mejorar la percepción de si mismos y motivarse por participar de mejor forma en el resto de las actividades.

La organización del centro educativo, sus normativas y las actividades, deben considerar las necesidades de movimiento de los niños y niñas con hiperactividad.
El movimiento constante es una de las conductas más persistentes, y no siempre es manejable por el niño o la niña. No considerar esto en la planificación de la actividad puede ocasionar que el grupo completo pierda la concentración y el adulto, la paciencia.

Por ejemplo, si se utiliza un sistema de fichas o refuerzos por conductas, se debe considerar que las exigencias para los niños más hiperactivos deberán ser distintas. Si se utiliza como símbolo una “cara triste” cada vez que los niños o niñas no respetan su turno o se desplazan por la sala durante una actividad, los niños/as con más dificultades en este ámbito, tendrán rápidamente muchas “caritas tristes” que sólo los desmotivarán. Sería más conveniente reforzar en cambio, con una “carita alegre” cada vez que logra mantenerse
en su puesto o no deambular por la sala en un corto período, esto no sólo aumentará la motivación del niño o niña por lograr la conducta, sino también le dará la noción de lo que se espera de él/ella y de su capacidad de aportar para lograrlo.


Entonces, se torna necesario planificar alternativas que refuercen los avances y logros de los niños/as; que permitan capitalizar sus fortalezas, que consideren sus diferentes estilos de aprendizaje y que permitan flexibilizar la manera de trabajar de acuerdo con éstos diferentes estilos de aprendizaje de los aprendices: visuales, auditivos y kinestésicos.


Un niño o niña que realiza dibujos o rayas mientras la educadora relata un cuento o explica algún tema, puede estar escuchando cada palabra, la actividad motora que el dibujar le posibilita, puede ser justamente lo que le permite poner atención.

Enseñar individualmente a párvulos con necesidades educativas especiales (NEE)requiere saber acerca de cómo piensan, cómo procesan la información y que actividades les resultan motivadoras. Por lo general, los niños y niñas que presentan NEE asociadas a problemas de atención, impulsividad e hiperactividad, suelen aprender muy bien a través de estímulos visuales, en contacto con la naturaleza, a través de la computación, por esto es conveniente incorporar imágenes para trabajar ideas complejas y/o abstractas que les resulten más difíciles de comprender.

Orientar de manera explícita la atención hacia el problema o tarea que se le plantea. Resulta central acercarse al niño o niña y comprobar que comprendió la actividad solicitada. Si no tiene claridad en el punto de partida y hacia donde debe ir, no tendrá ninguna posibilidad de regular su comportamiento hacia la actividad requerida.


Ayudarle a descubrir y seleccionar la información relevante, ayudarle a organizarla y sistematizarla. Las dificultades para mantener la atención le dificultan realizar esta discriminación, por esto, se debe contar con señalamientos específicos que le permitan hacerlo. Por ejemplo, subrayar, marcar con colores diferentes, entregar imágenes, etc.


Entregarle las instrucciones en forma parcelada, marcando de alguna forma los pasos de la tarea. Esto es central, ya que como se ha visto si pierde “el camino”, dirige su atención y su conducta a cualquier otra cosa, perdiendo la motivación por la tarea. Recuerde que la motivación es un factor determinante para ellos y ellas.Establecer rutinas de trabajo claras y reforzarlas a través de juegos e imágenes.


No proponer actividades con tiempo límite dado que aumentarán su impulsividad y desorganización. Cuando se realizan actividades que requieren tranquilidad se sugiere acordar previamente con los niños y niñas los momentos en que se pueden desplazar.


Implementar estrategias de apoyo desde los primeros años para evitar “vacíos”de aprendizaje. En múltiples ocasiones y por las dificultades que tienen para procesar la información, no alcanzan a retener y apropiarse de alguna información. Es importante ayudar a compensarla con información complementaria en otro momento y/o solicitando la colaboración específica de los padres cuando esto es factible. Por ejemplo: disponer de fichas sencillas con los conceptos y aprendizajes esenciales para ser trabajados de manera
complementaria en el hogar. Acordar con los padres una ruta de trabajo didáctica, con metas a corto plazo que se vayan realizando y monitoreando de manera sistemática.

Definir las normas de manera participativa. Esto implica que hay ciertas normas o principios para comportarse que la educadora plantea como relevantes, las cuales deben ser explicitadas con ellos y ellas en un diálogo personal y luego ser comentadas, evaluadas y modificadas regularmente de acuerdo al desarrollo, avances y/o retrocesos en su comportamiento.

Recordar que las normas son un medio para propiciar un ambiente adecuado para el aprendizaje y la convivencia de todos y de todas. Cada grupo curso, cada aula, tiene características específicas que estarán dadas por el número de niños(as), sus características personales, las características de la(s) educadoras y/o educadores, los espacios disponibles, etc. Es en función de todo esto que se deben pensar las normas básicas que permitirán el aprendizaje y bienestar de todos. Una regla de conducta que en un aula puede resultar imprescindible por la falta de espacio por ejemplo, en otra aula más
espaciosa  puede no ser tan relevante.

Cualquier estrategia de apoyo que utilice, requiere que usted:

Esté realmente convencido(a)de la utilidad de la estrategia. Esté dispuesto(a) a desarrollarla de manera sistemática. Acepte que los avances son progresivos, nunca inmediatos.

Crea que es del todo necesario su apoyo para el logro de los aprendizajes esperados.
Por ejemplo: que los niños/as dejen sus mochilas colgadas a la entrada o al lado de sus sillas; que puedan realizar juegos de movimiento al interior de la sala o sólo juegos de mesa, también dependerá de las características del espacio físico, de la cantidad de niños/as, de sus características, de las posibilidades de contar con otros espacios y recursos, entre otros.

Por último, no se debe olvidar que en esta etapa evolutiva, conocida también como edad del juego, es fundamental que en las actividades e instancias de aprendizaje los niños y niñas tengan experiencias positivas de “aprender jugando” y cuenten efectivamente con mayor flexibilidad en la organización de los espacios y rutinas diarias. Recurra a la capacidad lúdica de los párvulos para educar. Aprovéchela en favor de su aprendizaje.

Guías de apoyo técnico-pedagógico: necesidades educativas especiales en el nivel de Educación Parvularia”MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE CHILE

Fortalezas y dificultades de los niños y niñas con déficit atencional

Ámbito Cognitivo:

Una de las variables cognitivas que suelen dificultar el aprendizaje de estos niños y niñas, es la forma específica en que perciben y procesan la información. Ellos y ellas cuentan, generalmente, con lo que se ha denominado un estilo cognitivo impulsivo, que se caracteriza por:
·         La rapidez de sus procesos de percepción de la información
·         El análisis superficial de la información
·         Las dificultades para distinguir la información central y relevante de la información secundaria y periférica.
·         La dificultad para “frenar” o inhibir una respuesta que está activada y por tanto, generar respuestas alternativas.
·         La tendencia a actuar por ensayo y error y a dar repuestas con pobreza de contenidos y falta de precisión.
·         La tendencia a repetir las mismas respuestas, aun cuando éstas no sean exitosas.
Es importante recordar que su desarrollo intelectual es normal e incluso superior, sin embargo, su rendimiento académico se ve muchas veces disminuido por variables cognitivas, conductuales y afectivas.
Por otra parte, una de las grandes fortalezas de los niños y niñas con TDA es su capacidad creativa, la que es central reconocer y potenciar, al servicio de su desarrollo cognitivo, como de su desarrollo afectivo y social.
En la medida que estos niños y niñas cuentan con una mejor tolerancia al caos, pueden estar atentos a una serie de estímulos al mismo tiempo, sin que esto les genere rechazo.
También, como tienen una mayor capacidad para activar una serie de ideas a partir de un estímulo, suelen ser muy rápidos e ingeniosos tanto en sus respuestas verbales como en los juegos y expresión artística.
HIPERACTIVIDAD Y DIFICULTAD DE ATENCION Y CONCENTRACION
Sin embargo, tanto las características conductuales como cognitivas descritas, conllevan a que la adquisición de hábitos de trabajo en el niño o niña se vea dificultada, y a que exista una considerable variabilidad en sus tareas en términos de calidad, cantidad y rapidez.
No obstante, se ha observado, que la motivación por la tarea es un factor que puede jugar un rol clave en la persistencia y calidad de su trabajo escolar.
El desafío educativo es entonces cooperar con ellos y ellas para que plasmen en productos concretos sus ideas creativas, guiando la secuencia de trabajo,
proveyendo los recursos necesarios y valorando socialmente sus realizaciones.

¿Cómo inciden los factores motivacionales en el rendimiento de los niños y niñas con dificultades asociadas a inatención, impulsividad e hiperactividad?

La motivación es un factor altamente determinante en el aprendizaje infantil y en los niños y niñas con TDA cobra aún mayor relevancia. De hecho, uno de los factores que más incide en que los párvulos persistan en una tarea y logren llevarla a buen término, es la motivación con que cuenten para hacerlo.
No obstante, uno de los problemas que se generan en este ámbito es que con frecuencia los niños y niñas que tienen conductas impulsivas y de baja atención, a pesar del esfuerzo que pongan en la tarea, perciben que su trabajo está más incompleto, o que es de menor calidad que el de sus compañeros y compañeras: “más feo”, “más sucio, arrugado”, “no me resulta”, etc. y que lo interpreten como fracaso personal, asociando las tareas con algo que no les da satisfacción. Cuando esta percepción de fracaso se repite una y otra vez, se
refuerzan en el niño o niña, sentimientos de incompetencia y falta de control para conseguir éxito, disminuyendo sus expectativas de logro y por tanto el esfuerzo y motivación dedicados a la tarea.

Ámbito Socio–conductual
Ser cooperadores, cariñosos y con muy buenas ideas en el juego son cualidades que caracterizan a estos niños y niñas.
El desafío, tiene que ver fundamentalmente con autorregular su comportamiento de acuerdo a las instrucciones, normas y reglas propias de la interacción grupal, respetando turnos, el espacio del otro y resolviendo situaciones de conflicto de acuerdo a los principios establecidos.

Como esto no les resulta fácil, es fundamental que los adultos les presten apoyo permanente a través de proporcionarles determinadas “señales” que les recuerden, por ejemplo, que se deben respetar los turnos para que sus compañeros/as no los dejen fuera, también participar junto a él o ella en los juegos, “modelando” los comportamientos que se desea que aprenda y señalar para todo el grupo formas de conseguir un juego y realizar un trabajo sin agresiones.
Dado que no siempre logran autorregular su comportamiento y frecuentemente se les describe como “niños/as difíciles” y reciben recriminaciones y rechazo desde los primeros encuentros sociales, también constituye un desafío que los compañeros/as logren comprender sus dificultades y los apoyen, por ejemplo, a través de recordarles las reglas al momento de iniciar un juego u otra actividad.

Ámbito Afectivo

En términos generales su desarrollo socioafectivo está influenciado por los mismos factores que en el resto de los niños/as, sin embargo, las dificultades de adaptación que presentan desde temprana edad inciden en que se observen mayores indicadores de estrés y de ansiedad. En la mayoría de los casos el estrés y la ansiedad están asociados a la sobreexigencia que perciben, tanto de su ambiente familiar como del centro educativo, respecto a mejorar su conducta.

¿Es cierto que la autoestima es uno de sus aspectos más sensibles?
La autoestima es uno de los aspectos más sensibles y más vulnerables durante la niñez y por lo tanto, requiere del mayor cuidado. En la mayoría de los niños y niñas con TDA con y sin hiperactividad la autoestima se ve disminuida tempranamente por la acumulación de repetidas frustraciones y llamados de atención por su conducta. Los mensajes que más frecuentemente reciben, hacen alusión a conductas no logradas: “otra vez no terminaste
tu trabajo” , “ya tienes todas tus cosas desordenadas”, o a conductas disruptivos como “quédate quieto”… “deja tranquila la silla”, “no le quites el juguete a tu compañero”, “te quedarás sin salir a recreo”, etc. y a críticas que suelen escuchar en los comentarios acerca de su conducta, que realizan los padres y familiares entre ellos y/o con los/as educadores.

¿Cuál es el desafío entonces?
Favorecer la autoestima de los niños y niñas con TDA, ya que es determinante para la superación progresiva de sus dificultades, propiciando mensajes que destaquen sus fortalezas y posibilidades y no solamente sus debilidades.

Para recordar...
Los sentimientos del propio valer y del propio poder constituyen, por una
parte, el motor de la motivación de logro y por otra, permiten aceptar las
dificultades y emprender alternativas de cambio.

Por otro lado, un niño o niña que se siente poco querido(a) sólo tendrá una
actitud defensiva frente a sus dificultades y reaccionará sin motivación a las
invitaciones para mejorar.


“Guías de apoyo técnico-pedagógico:
necesidades educativas especiales en el nivel de Educación Parvularia”MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE CHILE

Indicadores / De 0 a 3 años/ De 3 a 6 años/TDAH






De 0 a 3 años

·        Dificultades para organizarles los horarios de alimentación y sueño, incluso desde el nacimiento.

·        Muy sensibles, irritables y difíciles de confortar.

·        Humor cambiante.

·        Pérdida muy rápida del interés por los estímulos, se aburren fácilmente.

·        Inquietos y temerarios desde que comienzan a caminar.

·        Están en constante movimiento y parecen inagotables.

·        Da la impresión de que no escuchan.





De 3 a 6 años



·        Dificultades para acomodar su actividad motriz a las exigencias del ambiente, movimiento constante.

·        Se levantan de su asiento aun cuando se les pida lo contrario y lo comprendan.

·        Muy impacientes, les cuesta esperar su turno en juegos o situaciones grupales, interrumpen de manera insistente las actividades de los otros.

·        Se distraen fácilmente sin completar las tareas o juegos que están realizando.

·        Da la impresión de que no escuchan.

·        Evitan actividades que requieren un esfuerzo de atención.

·        Cometen errores por descuido en las tareas.

·        Pierden y olvidan sus materiales.


“Guías de apoyo técnico-pedagógico:

necesidades educativas especiales en el nivel de Educación Parvularia”MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE CHILE

miércoles, 25 de enero de 2012

Autoestima/TDAH

¿Cómo prevenir la disminución de la autoestima en los niños y niñas que presentan conductas impulsivas y/o hiperactivas que resultan disruptivas en su medio?

Como primer paso se proponen algunas ideas para reflexionar:

Las conductas disruptivas que presentan estos niños y niñas, ponen a prueba la paciencia de los adultos, por lo que hay que estar muy conscientes de que estas conductas obedecen a las dificultades que ellos y ellas tienen para controlar sus impulsos y no a que estén desafiando al adulto y/o a las normas que éste haya puesto.

La crítica y la sobreexigencia NO modifica la conducta, no es suficiente el sólo deseo de modificarla, ni de parte del adulto ni de parte del niño o la niña. Comprender esto es fundamental para poder desarrollar una interacción de mayor tolerancia y que no esté basada en exigir comportamientos que el niño o niña no puede lograr sino
paulatinamente y con el apoyo de adultos comprensivos y cercanos .

Las permanentes críticas, amenazas y sobre exigencias sólo contribuyen a disminuir aún más una autoestima ya disminuida por las repetidas experiencias de “fracaso”.

Los adultos que están a cargo de la educación de los niños y niñas son quienes tienen la responsabilidad y las mejores posibilidades para fortalecer su autoestima.

Evitar las llamadas de atención en público. En muchas ocasiones las conductas disruptivas generan una tensión importante en el adulto que dirige la actividad. Para estos casos se sugiere poner la energía en recuperar el clima de trabajo y hablar posteriormente con el niño o niña que ha generado el conflicto. Las llamadas de atención en público suelen menoscabar la autoestima y no disminuir la conducta disruptiva. Es necesario dialogar y ofrecer al niño o niña la posibilidad de evaluar sus conductas y las consecuencias de ellas.

Respetar el carácter de privacidad que tienen las evaluaciones de especialistas y sus resultados. Asimismo, si existe apoyo farmacológico, esta información debe ser confidencial y manejada sólo por los adultos que juegan algún rol en el cuidado directo del niño o niña. Es fundamental respetarlos y no etiquetarlos.




“Guías de apoyo técnico-pedagógico:

necesidades educativas especiales en el nivel de Educación Parvularia”
MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE CHILE

martes, 24 de enero de 2012

Responsabilidad /CONSEJOS PARA JOVENES


Ser responsable es saber decidir razonadamente y asumir las consecuencias de tus actos, sea cual sea su resultado.
También es importante que obres buscando el bien de los demás, por encima de tus propios gustos,aunque a veces sea muy costoso; si lo haces así, tendrás mayor satisfacción que si obras de modo egoísta.


1 No debes permitir que te hagan las cosas que tú ya
puedes hacer: aseo personal, cuidado de tus ropas,
limpieza y orden de tus materiales y juegos.

2 Siempre que tengas que decidir algo, hazlo razonadamente,pensando por qué lo haces o por qué lo has
elegido.

3 Reconoce y asume el resultado de lo que haces,
aunque te equivoques. De las equivocaciones y errores
también se aprende.

4 Organiza tu vida diaria: estudios, horarios, tiempo
para jugar, tareas de casa, etc.

5 Cada día debes revisar la agenda de tus obligaciones
y valorar, al final del día, si has sido capaz de cumplir
todo lo que te has propuesto.
Si te acostumbras a llevar la agenda con las actividades de cada día, verás qué fácil es organizarte y tendrás tiempo para todo.

6 Intenta ser cuidadoso con los materiales escolares y
los objetos personales, y procura no extraviar nada.

7 Tienes la obligación de colaborar en alguna tarea
para que todo funcione bien en la casa y nadie cargue
con todo el peso de los trabajos. Cumple bien lo que te
manden porque de ti dependerá el que los demás estén
más a gusto.

8 Las normas y horarios de casa son para cumplirlas.
Además mejoran las relaciones y todos están más
alegres cuando no hay que reñir o llamar la atención.

9 A tus amigos, procura respetarlos y tratarlos como
desearías que ellos lo hicieran contigo. Ayúdales cuando
te lo pidan o cuando veas que te necesitan.

10 Participa en los juegos, colabora con tus compañeros.

11 Elige a tus amigos pero sin olvidar que los consejos
de tus padres pueden ser una ayuda; su experiencia
vale mucho y te quieren.

12 Debes prestar todo tu interés y atención a las
explicaciones y tareas de clase, aunque no te interesen
demasiado. Ese ejercicio de controlar tu atención va a
ser de gran ayuda en otras actividades de la vida.

13 Los repasos diarios evitan mucho esfuerzo. No se
olvida lo aprendido y no tendrás que memorizar en un
día todos los temas que se han dado. Compruébalo y
verás qué buenos resultados tienes.
14 La calle, el barrio, el colegio, la ciudad, los jardines
son algo tuyo. Como cosa tuya y de los demás, debe
importarte su limpieza y cuidado.

Educar desde el afecto/¿Qué hacer?



Practica,ten presente y recuerda:


1 - Buscar ocasiones para alabar con realismo y precisión.
2 - Señalar límites adecuados y concretos a las acciones que no deseas que repitan tus hijos/hijas.
3 - Dejar claras las normas de comportamiento.
4 - Reconocer y valorar su esfuerzo, no sólo el resultado final.
5 - Transmitir entusiasmo e implicarte en los asuntos e intereses de tus hijos.
6 - Comprender que debe desenvolverse solo ante las dificultades y felicitarle cuando las resuelva adecuadamente.
7 - Escuchar con paciencia y sin interferencias de televisión, radio, etc.
8 - Considerar que vosotros, padre y madre, sois modelos constantes de referencia y que os van a imitar.
9 - Favorecer la participación de los hijos e hijas para decidir algunos asuntos y elegir entre posibilidades.
10 - Invitar a tus hijos a contar sus experiencias para crear un clima de confianza y diálogo.
11 - Hacer referencia a la conducta que no os parece adecuada y no mezclarla con otras conductas anteriores.
12 - Ayudarles a verse de modo realista, reconociendo sus valoresy sus dificultades.