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miércoles, 30 de noviembre de 2011

SEÑALES DE ACOSO, MOLESTIA O INTIMIDACIÓN


SEÑALES DE ACOSO, MOLESTIA O INTIMIDACIÓN

El alumno vuelve a casa con prendas de vestir, libros u otras pertenencias rotas, dañadas o faltantes.

El alumno presenta moratones, cortes o rasguños inexplicables.

•  El alumno parece temeroso de ir al colegio, de caminar hacia y desde el colegio, de subir al autobús escolar o de participar de actividades organizadas con compañeros.

El alumno parece estar triste, de humor cambiante, lloroso o deprimido cuando vuelve a casa.

 El alumno frecuentemente parece ansioso o sufre de baja autoestima.



Si se sospecha que un alumno está siendo intimidado, hay que apoyarlo, informar a otros y tomar medidas:

Mostrar apoyo y reunir información sobre el acto de molestia o intimidación.

• Informar al director o equipo directivo del colegio. Probablemente estén en una mejor posición para comprender las relaciones entre él y los demás iguales. Pedir al docente que hable con otros adultos que interactúan con el alumno para ver si ellos han observado a otros estudiantes molestándolo o intimidándolo.

• Si se sabe que el alumno está siendo molestado o intimidado, hay que tomar medidas inmediatas. No hay nada peor que no hacer nada, y los actos de molestia o intimidación pueden tener efectos graves.



ALUMNOS QUE MOLESTAN O INTIMIDAN

Muchos alumnos participan de actos de molestar o intimidar (bullying) cotidianamente. Si bien cada uno es diferente, aquellos que molestan o intimidan a otros jóvenes comparten algunas características comunes.



CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LOS ALUMNOS QUE MOLESTAN O INTIMIDAN

• Impulsivos, exaltados, dominantes.

• Fácilmente frustrados.

• Carecen de empatía.

• Tienen dificultad para seguir reglas.

• Ven la violencia de una forma positiva.

• Los varones que molestan o intimidan tienden a ser físicamente más fuertes que los demás niños.

• No existe una causa única para los actos de molestia o intimidación entre los alumnos. Una gran cantidad de factores diferentes puede poner a un alumno en riesgo de ser molestado o intimidado por sus iguales.



FACTORES DE RIESGO FAMILIARES PARA LOS ACTOS DE MOLESTIA O INTIMIDACIÓN

Una falta de calidez y participación por parte de los padres.

• Conductas parentales extremadamente permisivas (incluyendo una falta de límites para el comportamiento de los niños), o excesivamente rígidas y severas.

Falta de supervisión de los padres.

Incidentes, molestias o intimidaciones en casa.



ACTOS DE MOLESTAR/INTIMIDAR Y OTROS COMPORTAMIENTOS ANTISOCIALES

Las investigaciones muestran que los actos de molestia o intimidación pueden ser la señal de alerta de otros comportamientos antisociales y/o violentos más graves. Los niños que frecuentemente molestan o intimidan a sus iguales son más proclives que otros a:

• Involucrarse en peleas frecuentes.

• Resultar heridos en una pelea.

• Realizar actos de vandalismo o de robo de propiedades.

• Beber alcohol.

• Fumar.

• Abandonar la escuela.

Fuente:http://es geocites.com/balbomeroab/t/documentos.html.




CELOS/Líneas de intervención

Líneas de intervención

Prevención: Es el medio más sencillo, natural y eficaz de evitar la reacción celosa. (Se adjuntan orientaciones).

Fortalecer la autoconfianza del niño, así como el sentimiento de seguridad personal evitando hábitos de comparar afectos, pertenencias, capacidades.,  (declarados o solapados).

Educación de la afectividad basada en la cooperación, la confianza en los demás, el altruismo y en una visión positiva de las relaciones humanas y ofreciendo modelos familiares consecuentes.

Modificación de conducta : reforzando conductas positivas e incompatibles con la reacción de celos e ignorando las inadecuadas.

Reatribución cognitiva: Ayudar a discriminar y  comprender las verdaderas causas de los problemas y de los éxitos, de los afectos y las reprimendas. Esto se consigue con técnicas específicas pero también a través del diálogo razonado y de la coherencia de nuestras actuaciones.

Los celos y la educación en el hogar. Orientaciones.

 ¿Cómo debemos tratar a nuestro hijo para que los celos desaparezcan? ¿Debemos prestarle una mayor atención que a los demás hijos? ¿Qué podemos hacer para que mejore su comportamiento? ¿Debemos tratarle con más afecto que a sus hermanos?


Es lógico que los padres se planteen estos interrogan­tes. En cierto modo, lo hacen porque consideran que tal vez su modo de comportarse respecto de su hijo puede ser la causa que haya determinado la aparición del comporta­miento infantil celoso. Aunque,  en algunos ca­sos esto es así, los padres no deben sentirse necesariamente culpables del comportamiento celoso  de sus  hijos. Deben preocuparse más de prevenir o encauzar estos comportamientos


Ante un niño celoso, los padres no pueden adoptar una actitud demasiado permisiva ni excesivamente represora. No corregir la conducta celosa como se debe -- sin exigen­cias descarnadas, pero también sin blandas e injustas toleran­cias -- supone el que los padres están enseñando a sus hijos a odiar a sus rivales. Los padres que permiten esas conductas enseñan al hijo que ciertos sentimientos de envidia y de odio pueden estar justificados; que compararse con los demás es lo normal; que descalificar al compañero porque tiene más o mejores habilidades que nosotros es algo corriente. Pero una atención desmedida de los padres al comportamiento celoso de sus hijos o sus machaconas refe­rencias al problema pueden contribuir a pro­longar  lo que tal vez no era sino apenas una con­ducta sin importancia.


Si entre el niño celoso y el hermano de quien tiene celos hay mas diferencia de edad, los celos pueden resolverse con gran rapidez a través de actitudes miméticas que le permitan al hermano mayor celoso imitar a la madre en las tareas y pres­taciones que esta realiza con el recién nacido. En estas circuns­tancias, a través de un mecanismo de imitación y de identificación con la madre, el niño celoso madura muy rápidamente y su deseo de ser mayor le hace apartarse hasta declinar compe­tir con su hermano recién nacido por el afecto y la atención de su madre. En este caso las consecuencias de los celos pueden llegar a ser positivas, por cuanto que pueden constituir un po­deroso recurso al servicio de la pronta maduración del niño celoso.

Las madres desempeñan en la educación afectiva una im­portante e irreemplazable función, ya que la conducta de apego  entre sus hijos y ellas no son simétricas ni se sitúan al mismo nivel. En efecto, para cada niño su madre es única e irremplazable, mientras que para muchas madres el amor de su pequeño es también irremplazable y único pero de otra manera, ya que deben atender a las demandas de afectos que les hacen los otros hijos.


Los padres deben tratar de implantar en los hijos actitudes mas cooperativas y menos compe­titivas.  La formación de actitudes cooperativas en los hijos pasa por educarles en la solidaridad y el altruismo. Si desde pequeños apren­den a ser generosos, a compartir aquello que tienen--y que, lógicamente, es suyo--, pero que quizás otro de sus hermanos puede necesitarlo también, de seguro que su competitividad será menos egoísta y más madura, a la vez que mejoraran también sus actitudes hacia la cooperación.


Esto hacemos cuando les enseñamos a prestar sus cosas, a colaborar --aunque sólo sea con su mera presencia en cualquier pequeño arreglo que hay que realizar en la casa-- a responsabilizarse y cumplir con el encargo que se le ha hecho y del que probablemente depende el bienestar de los que le rodean. Otras actividades que no deben faltar consisten en solicitar y conseguir algún pequeño favor para el hermano mas pequeño; ayudarle en las pequeñas dificultades que pueda tener; enseñarle a solucio­nar los problemas que se le presentan de manera que sea él mismo, a través de la ayuda que recibe, el que los resuelve, etc.

También debe aprender a escuchar, conocer los proyectos y juegos de los otros y colaborar con ellos, tolerar otras peculiaridades y aficiones aunque sean muy innovadoras o discrepantes de las que para él son usua­les, es decir, desarrollar el gusto por todo lo que sea instruc­tivo y ayude a la convivencia y al respecto por un sano plura­lismo.


Todas las anteriores son actitudes cooperativas en las que es necesario educar a los hijos, no importa la edad que tengan con tal de que el contenido de las actividades que aprenden se ajuste a su edad.


Los padres deben reflexionar sobre  el estilo de conducta que desean que aprendan sus hijos pues, como ha sido demostrado, aquellos aprenden por imitación --a través del llamado aprendizaje vicario--, la mayoría de su repertorio de conductas. Si la madre tolera las peleas y riñas entre hermanos, estas irán a más. Si los padres se gritan entre ellos, sus hijos aprenderán a resolver sus conflictos gritando. Si el padre se manifiesta celoso y desconfiado respecto de la madre, es lógico que alguno de sus hijos siga mas tarde su ejemplo. Si nos mostramos injustos --comprensivos con unos e intolerantes con otros--, es muy probable que entre nuestros hijos se establezca una dosis mayor de rivalidad, igualmente in­justa. Si reaccionamos con ansiedad o perdemos la com­postura ante un hecho sin importancia, nada de particular tiene que esa misma conducta se manifieste más tarde en nuestros hijos.


Los padres no debieran manifestar, ni siquiera de broma, las preferencias por este o aquel hijo. En ningún hogar debiera existir jamás un hijo o una hija preferida. Todos los hi­jos son, en cierto modo, igualmente preferidos, porque cada uno de ellos es irrepetible, insustituible y único.


Ciertas campañas publicitarias relativas a los bienes de consumo pueden contribuir a deformar la educación afectiva que recibe el niño pequeño. Cualquier spot publicitario que el niño observa en la televisión le incita a desearlo y, lo que es peor, a sentirse frustrado--incluso siguiendo e imitando el mismo guión representado por el anuncio. De esta forma, aquel deseo consumista se ha trasformado primero en envi­dia y, poco a poco, en necesidad de destruir a todos aquellos que mereciendo disfrutar de aquel bien de consumo menos que el--según su percepción--, no obstante, lo tienen. Los pa­dres pueden evitar estas influencias nocivas de la publicidad televisiva, bien educando a sus hijos en una sana sobriedad, de manera que sepan observar la televisión y los anuncios críticamente, y/o bien animándoles a compartir lo que tienen y a tolerar mejor las frustraciones por lo que todavía no tienen. Hacer frente a la cultura de "tener" puede ser muy ventajoso, no solo para combatir los celos infantiles, sino para formar y educar al hombre que por ahora acaso sólo sea un aprendiz de niño celoso.


Jugando a recordar anécdotas familiares


Los niños celosos suelen pensar que no son apreciados por sus padres. Para cambiar estas convicciones los padres deben pasar mucho tiempo con ellos, haciendo excursiones , estando a su lado tratando de escucharles o partici­par  en los hobbies que tengan. En otras ocasiones bastará con que los padres recuerden a sus hijos celosos lo bien que se sentían de pequeños cuando ellos le sonreían, jugaban o les ayudaban a resolver sus pequeños conflictos y difi­cultades.

Basta con recordar juntos aquella ocasión en que el pa­dre le fue a buscar al colegio aquel día que, por haber llovido tanto, temía por su salud; o en aquella otra ocasión, cuando se perdió en la feria del pueblo y tuvo que movilizar a sus amigos para ir en su búsqueda hasta que lo encontró; o como muchas noches de invierno iba a su habitación y le arropaba si estando dormido se había destapado, con el fin de que no se enfriara; o como su padre le protegió entre sus brazos cuando corría angustiado buscando su protección por haberse asustado de los ladridos de un enorme perro.


Cuando juntos se recuerdan aquellas viejas anécdotas es muy difícil que el niño celoso continúe pensando que a el se le quiere menos  que a su hermano pequeño y, a partir de aquí, se puede comenzar a cambiar y madurar. Si desaparecen sus temores, el niño celoso cambiará; en caso contrario, continuará revisando su diario de afrentas y agravios y la protesta continuará.

(Extractado de A. Polaino)

PAPEL DE LOS PADRES FRENTE AL ACOSO ESCOLAR


PAPEL DE LOS PADRES FRENTE AL ACOSO ESCOLAR

CUANDO EL HIJO ES LA VÍCTIMA:

•    Investiga bien lo que está ocurriendo. Escucha a tu hijo y no lo interrumpas. Deja que desahogue su dolor.

•    Ponte en contacto con los profesores de tu hijo, con dirección y/o jefatura de estudios para alertarlos acerca de lo que ocurre, y pide su cooperación en la investigación y en la resolución de los hechos.

•    No estimules a tu hijo a que sea agresivo o tome venganza: Empeorarías más la situación.

•    Discute alternativas asertivas para responder a los acosadores y practica respuestas con tu hijo

•    En el caso de que el acoso continúe, prepárate para ponerte en contacto con un abogado.

•    Dependiendo del grado de ansiedad y miedo en que esté envuelto tu hijo, búscale un psicólogo para ayudarlo a superar este trauma. Jamás te olvides que la mejor ayuda, en esos casos, es la de la familia.

•    Mantén la calma y no demuestres toda tu preocupación. Demuestra determinación y positivismo.



CUANDO EL HIJO ES EL ACOSADOR:

•    Investiga el por qué de que sea acosador

•    Habla con los profesores, pídeles ayuda, y escucha con calma todas las críticas sobre tu hijo.

•    Acércate más a los amigos de tu hijo y observa qué actividades realizan.

•    Comunicación y confianza con tu hijo. Los niños necesitan sentir que sus padres los escuchan.

•    Colabora con el colegio dando seguimiento al caso y registrando las mejoras.

•    Canaliza la conducta agresiva de tu hijo hacia algún deporte de competición, por ejemplo.

•    No ignores la situación. Mantén la calma y procura saber cómo ayudarlo.

•    Ayúdalo a que manifieste sus insatisfacciones y frustraciones sin agresión.

•    Demuéstrale que sigues queriéndolo tanto o más que antes; pero desaprueba su comportamiento.

•    Anímalo a que reconozca su error y que pida perdón a la víctima. Elogia todas sus buenas acciones.



NIÑOS QUE SON MOLESTADOS O INTIMIDADOS

•    Los varones son más proclives que las niñas a molestar o intimidar a otros.

•    Las niñas frecuentemente reportan haber sido molestadas o intimidadas tanto por varones como por otras niñas, pero los varones son molestados o intimidados con mayor frecuencia solamente por otros varones.

•    Los niños y los jóvenes que sufren molestias o intimidaciones son más proclives que otros niños a sentirse deprimidos, solitarios, ansiosos; tener la autoestima baja, sentirse enfermos y pensar en el suicidio.

•    Los adultos a menudo no son conscientes de los problemas de acoso o intimidación. En un estudio, el 70% de los docentes creía intervenir "casi siempre" en las situaciones de molestia o intimidación; pero sólo el 25% de los estudiantes estuvo de acuerdo con esta valoración. (Charach et al, 1995)
Fuente:http://es geocites.com/balbomeroab/t/documentos.html.


PREVENCIÓN Y CONTROL DEL ACOSO ESCOLAR/LA INSTITUCIÓN ESCOLAR


LA INSTITUCIÓN ESCOLAR

El tipo de disciplina que haya en el aula y en el centro es de fundamental importancia en la construcción de una buena conducta. La constante supervisión en las aulas y en el patio, así como en el comedor, también cuenta a la hora de detectar si está o no ocurriendo algún acoso escolar.



QUÉ PUEDEN HACER LAS INSTITUCIONES Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

•    Crear y mantener un teléfono o buzón público para los alumnos como puerta a sus posibles conflictos.

•    Las campañas anuales de sensibilización también pueden funcionar para prevenir el acoso escolar.

•    Los medios de comunicación deberían de controlar más los contenidos que emiten o publican.

•    La sociedad en general debe prevenir y atajar posibles brotes de acoso. Es necesario estar atento y no dejar pasar nada o pensar que todo es normal o se trata de una broma. Cuando un niño se burla, amenaza o pega a otro niño, se debe intervenir para que eso no se repita. Lo malo se corta por la raíz.

Fuente:http://es geocites.com/balbomeroab/t/documentos.html.

PREVENCIÓN Y CONTROL DEL ACOSO ESCOLAR/LA FAMILIA




PREVENCIÓN Y CONTROL DEL ACOSO ESCOLAR

LA FAMILIA

La familia es considerada esencial para la socialización de los niños, a través de la transmisión de valores, normas, comportamientos, etc. Es quien tiene que establecer lo que es reprobable y lo que es aceptable, en casa y en la relaciones sociales. La ausencia de reglas, la falta de supervisión y de control razonables de la conducta de los hijos fuera del colegio, de lo que hacen y con quién van, una disciplina demasiado dura o demasiado permisiva, la falta de comunicación y la ocurrencia de tensiones y de peleas dentro de la familia, pueden llevar a que los hijos adquieran conductas agresivas.

QUÉ PUEDE HACER LA FAMILIA

•    Preocuparse por sus hijos, hablando con ellos. Crear un canal de diálogo con ellos. Evitar los monólogos. Se aprende y se conoce mejor a los hijos escuchándolos.

•    Estar pendiente de los posibles síntomas como nerviosismo, falta de apetito, insomnio, bajo rendimiento escolar, fobia escolar, etc.

•    Controlar y supervisar las conductas de sus hijos, observando qué hacen, a dónde van, con quién juegan, cuáles son sus intereses, proyectos, etc.

•    Determinar los límites y las normas. Exigir el cumplimiento de las elementales.

•    Educar para controlar las emociones, para comportarse con los demás, para convivir con otros.

•    Observar los comportamientos, estados de ánimo, y los cambios en los hábitos de los niños.

Fuente:http://es geocites.com/balbomeroab/t/documentos.html.

martes, 29 de noviembre de 2011

La educación de la afectivi­dad del niño celoso


Princi­pios que pueden ser útiles para la educación de la afectivi­dad del niño celoso:

 1. Es conveniente que el niño se alegre del bien ajeno, es decir, cuando observa algo bueno realizado en otra per­sona. Esto difícilmente ocurrirá si el niño no aprende a observar y a distinguir lo bueno.Tenemos que educar en  valores.

Esta muy extendida la costumbre de percibir únicamente lo malo de las personas, los defectos, sin que apenas haya ojos entrenados en observar las cualidades positivas que también esas personas tienen. Esta tendencia en el modo de percibir a los demás debe corregirse pues, de lo contrario, es muy fácil el asentamiento sobre ella de la envidia.

2. Aunque cierto tipo de comparaciones pueden darse entre los niños, puesto que es un procedimiento que les ayuda a conocer y a conocerse, las comparaciones que intervienen en el comportamiento celoso son de otro tipo y no tan naturales.  Se orientan a autovalorarse como superior o inferior respecto a los otros. Es muy conveniente enseñarle a que evite establecer ese tipo de comparaciones.

3.- La educación afectiva del niño celoso debe ser abierta, de manera que se le pueda mostrar una pluralidad  de valores. Si se procede así, el niño celoso comprenderá que las comparaciones con otros hermanos y compañeros no tienen sentido, puesto que si el se siente superior en esto o aquello en relación con su hermano , este en cambio es muy superior a él en otras cualidades diferentes.  De otro lado, la pluralidad de valores amplía el horizonte educativo y motivacional del niño.
La educación en la pluralidad de los valores impo­sibilita en buena parte esa tendencia a la exclusividad pose­siva. Si aprende que hay muchos valores y que de to­dos ellos puede tener una parte mayor o menor--cosa que es compatible con que los demás también tengan otras por­ciones--, entonces no planteará un comportamiento celotípico precisamente cuando se siente amenazado en la exclu­sividad de aquello que posee..

4.- Para reducir el egoísmo que caracteriza al comportamiento celoso puede ser muy conveniente educar al niño en otros principios antropológicos fundamentales como algunos de los siguientes:

a) Que cualquier persona vale más que todas las cosas, posesiones y pertenencias.

b) Que es más sano preocuparse por los demás que únicamente preocuparse por sí mismo.

c) Que ante la admiración de un valor realizado en un compañero, lo que no hay que hacer es desearlo para sí sin ningún esfuerzo, sino más bien tratar de conquistarlo a través de un sano deseo de superación de uno mismo.

d) Que la prosperidad de los que nos rodean nunca hemos de tomarla cómo algo que forzosamente nos perjudica o nos causa un grave perjuicio.


5. La educación en la afectividad del niño celoso puede sintetizarse en lo que sigue: tratar de hacer de él una persona que sepa querer y que no sea dependiente de los demás, por el afecto que de ellos recibe. En principio, du­rante las primeras etapas del desarrollo son dependientes del afecto que reciben de sus padres . Pero si esa dependen­cia afectiva se prolongase a lo largo de su vida, su personali­dad entera seria dependiente, constituyéndose y configurándose de una forma neurótica. Por consiguiente, al niño hay que educarle para que sepa querer, que es algo muy di­ferente de depender afectivamente de los demás. Un niño madura y aprende a querer:

a) Si es capaz de establecer un vínculo afectivo y au­téntico con alguien y no condiciona su querer únicamente al hecho de que le quieran.

b) Si es capaz de autoestimarse y respetarse a si mismo, independientemente de que reciba o no afecto continuo de otras personas.

c) Si no confunde las discrepancias, desacuerdos y di­versas maneras de ser, con manifestaciones de re­chazo, animadversión y descalificación personal.

d) Si tolera las frustraciones que la convivencia humana comportan, sin que por ello se rompa o destruya la amistad y el afecto que tiene a las otras personas.                                          

            (Extractado de A. Polaino)


lunes, 28 de noviembre de 2011

La crisis en un lugar público/S. Asperger


La crisis  en un lugar público/S. Asperger

Algunos padres con hijos que tienen S. Asperger han experimentado en lugares públicos los enfados fuera de control de sus hijos, han observado como algunas personas miran con preocupación…sin entender lo que ocurre. ¿Qué puedes hacer en estas situaciones?
A continuación se presentan algunos consejos:
1. Cualquier cosa que reduzca la incertidumbre contribuirá a reducir berrinches. De a su hijo una lista visual de dónde va a ir y los lugares que visitará. Se pueden hacer tarjetas con imágenes de los lugares que van a ir , o recortar fotos de una revista. Que su hijo le ayude a hacer la lista y a organizar el orden de los lugares a dónde va. De esta manera, será capaz de anticipar dónde va y qué va a pasar. Lleve su lista  y cada vez que haya terminado una misión, retire la tarjeta de la lista y pida a su hijo que le diga a dónde va a continuación.

2. Establezca  las expectativas. Antes de salir de casa, establezca reglas claras para que su hijo sepa  qué esperar. Explique que usted va  sólo para comprar las cosas de  su lista - y nada más- .Si su hijo sabe que esperar antes de salir, hay menos posibilidades de que tenga una crisis, cuando usted dice "no".

 3. Durante la crisis, preocúpese de las necesidades de su hijo  en primer lugar. No piense  en lo que piensan los demás. Mantenga la calma. No grite, no amenace. Mantenga la calma y hable con su hijo. La agresión verbal alimenta la falta de comunicación. Cuando padres e hijos están gritándose  se rompe la comunicación aún más.

 4. Evite peleas  físicas. Si en una crisis ocurre, sujete físicamente a su hijo e impida que se haga  daño a sí mismo o a los demás, por lo general una lucha física empeora las cosas.

5. Evite los exámenes verbales. Aunque es una buena idea hablar con su hijo cuando usted está haciendo compras, no dé la impresión de que las salidas son para hacer muchas preguntas (exámenes verbales). A veces las mamás, con buena intención y los padres hacen  a su  hijo  una serie  de preguntas (por ejemplo, "¿De qué color es ese globo?”... "¿Qué forma es esa?"), ellos  ya están distraídos por todo lo que ven durante una salida, así  que…  pidiéndoles una serie de preguntas puede crear más demandas cognitivas, y en algunos casos, fusiones de disparo. Permita que los intereses de su hijo guíen las preguntas ocasionales de usted (por ejemplo, si su hijo está mirando fijamente a un cartel de personaje de un chico popular en la vitrina de una tienda, es posible que le pida el nombre del personaje que ve).

 6. Si su hijo está   gritando y revolcándose en el suelo, dígale a la señora que está en la tienda que se va ,  salga con su hijo de la tienda … a veces, un ambiente diferente es todo lo necesario para calmar a  su hijo.

7. Sea realista y procure reducir el tiempo de las compras(a una hora).

8. En el horario ( con dibujos)visual que usted ha elaborado (si por ejemplo va a tomar un descanso a media mañana en su día de compras)puede incluir  batidos o bebidas …o bien otro tipo de alimento que a su hijo le guste… puede por ejemplo poner después del dibujo de la salida de la tienda de zapatos ,dos imágenes…una de un batido de frutas  y otra de   leche con chocolate, al  lado para que su hijo al salir de la tienda de zapatos en el momento del descanso … elija que quiere.

9. Pida  disculpas a los transeúntes, si es necesario simplemente diga: "Lo siento, estamos teniendo una mañana difícil."

 10. Intente detener el problema antes de tiempo. Si usted ve que se avecina la  crisis, trate suavemente  de detenerla, inclinándose hacia  su hijo, hablando suavemente y con cuidado para "cortarla de raíz" antes de que empeore. Explique  a su hijo,  las expectativas que los dos acordaron antes  de salir - y que  prometió "no gritar " - y  propóngale  hacer algo que sea reforzante y que le guste (por ejemplo, ir al parque de camino a casa, la comida en McDonald’s, etc.).

 11. Use la distracción. Sólo una madre o un padre pueden reconocer y entender los beneficios de usar la técnica llamada "distracción."
12. Para los niños más pequeños, es bueno antes de salir de compras… dormir una siesta.
 13. Que no salga con hambre. Un niño hambriento es un niño de mal humor.
14. Ignore las rabietas de menor importancia. Puede ser fácil  derrumbarse con la vergüenza que siente al comprobar  que debe reprender a su hijo y ver como otros clientes observan. Si se enoja y levanta la voz, simplemente echará  más leña al fuego. Las rabietas son los intentos de llamar su atención para que su hijo pueda  conseguir lo que quiere. Caso omiso a  la  forma más leve de las rabietas, y él se cansará de esperar con el tiempo o se olvidará de  lo que se estaba quejando.

15. Con las técnicas adecuadas, puede evitar colapsos en público y rabietas por completo, pero esto lleva tiempo y  paciencia.
My Aspergers Child

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Cómo se diagnostica el síndrome de Asperger?

¿Cómo se diagnostica el síndrome de Asperger?

El diagnóstico de síndrome de Asperger a menudo es un proceso en dos etapas.
La primera etapa consiste en la evaluación del desarrollo en general durante los controles del niño con un médico de salud infantil de atención temprana. A los niños que muestran algunos de los problemas del desarrollo se les pide una evaluación adicional.
La segunda etapa consiste en una evaluación minuciosa por un equipo de médicos y otros profesionales de la salud con una amplia gama de especialidades. En esta etapa, un niño puede ser diagnosticado con alguna forma de autismo. Los niños con un trastorno del espectro del autismo por lo general se diagnostican de forma fiable a los 2 años, aunque la investigación sugiere que algunas pruebas de detección pueden ser útiles a los 18 meses o incluso más jóvenes.
Muchas personas (por ejemplo, médicos de familia, maestros y madres / padres) pueden observar los signos del síndrome de Asperger en un primer momento.
Cuanto antes se diagnostica el trastorno, las intervenciones específicas pueden empezar antes. La intervención temprana puede reducir o prevenir los problemas más graves asociados con el síndrome de Asperger. La intervención temprana puede mejorar el coeficiente intelectual de su hijo, el lenguaje, y cada día las habilidades funcionales (también llamada conductas adaptativas).
El examen médico del niño debe incluir una prueba de evaluación del desarrollo, con el trastorno específico del espectro autista (TEA) de detección a los 18 años y 24 meses. Es bueno mantener sus propias notas sobre el desarrollo de su hijo y ver videos de la familia, fotos y álbumes de bebé para ayudarle a recordar la primera vez que notó cada comportamiento, y cuando él / ella llegó a ciertas etapas del desarrollo.
Evaluación de Diagnóstico Integral- La segunda etapa de diagnóstico debe ser cuidadosa con el fin de averiguar si otras condiciones pueden estar causando los síntomas de su hijo. Un equipo que incluye a un psicólogo, un neurólogo, un psiquiatra, un terapeuta del habla, u otros profesionales con experiencia en el diagnóstico de síndrome de Asperger puede hacer esta evaluación. La evaluación puede evaluar el nivel cognitivo del joven (es decir, las habilidades de pensamiento), nivel de lenguaje, y la conducta adaptativa (es decir, apropiadas para su edad, las habilidades necesarias para completar las actividades diarias de forma independiente, por ejemplo, comer, vestirse e ir al baño). Debido a que síndrome de Asperger es un complejo trastorno que a veces ocurre con otras enfermedades o trastornos del aprendizaje, la evaluación integral puede incluir otras pruebas. Los niños con cualquier retraso en el desarrollo también deben hacerse una prueba de audición, como parte de la evaluación integral. Cualquier niño puede perder su audición (por diversos motivos), pero los síntomas de síndrome de Asperger comunes (por ejemplo, no volverse hacia un persona que la llama por su nombre) puede hacer que parezca que el joven no puede oír - cuando en realidad él / ella puede. Si un joven no responde a su nombre, es importante que el médico lo observe para comprobar si el joven sufre pérdida de audición. El proceso de evaluación es un buen momento para que las mamás y los papás puedan hacer preguntas y obtener consejos de todo el equipo de evaluación. El resultado de la evaluación ayudará a planificar el tratamiento y las intervenciones para ayudar a su hijo.

My Aspergers Child

Síndrome Down/3

Síndrome Down/1

Nunca dejes para mañana si puedes abrazar a alguien hoy.

POR 4 ESQUINITAS DE NADA

‎'Visibles', ganador del I Concurso de vídeos de la Federación Autismo Madrid

Reflexiones,

La confianza,respeto,humildad y tolerancia son actitudes que nos ayudan a ser felices y a crecer como personas!
Marién

viernes, 25 de noviembre de 2011

TDAH/INTERVENCIONES NO FARMACOLÓGICAS


TDAH/INTERVENCIONES NO FARMACOLÓGICAS

Tratamiento conductual

La terapia de conducta trabaja con la hipótesis de que el comportamiento de los niños y de los adultos se puede modificar trabajando directamente sobre él mediante asociaciones adecuadas.

La idea que justifica este enfoque es que hacemos las
cosas en función de las consecuencias que recibimos. La idea
básica es que se pueden manejar las consecuencias de la conducta
para aprender cómo se han de hacer las cosas. Los pacientes que reciben este tipo de terapia obtienen los siguientes efectos positivos :

– Aumento de atención y mejora del rendimiento académico.
– Mejor autocontrol de la actividad motora excesiva.
– Mejora de la interacción social, como consecuencia del control
de la impulsividad.

Respecto a los padres y educadores que han sido entrenados en
este tipo de técnicas, se obtienen los siguientes resultados:

– Mejora de la percepción del comportamiento general del niño.
– Mayor control del comportamiento infantil en el entorno natural,
a través de la generalización de los métodos aprendidos
en el tratamiento.
– Cambios positivos en la interacción padres-hijos.
– Reducción del estrés familiar y mejoría del ambiente en clase.

Las técnicas utilizadas en este tipo de terapias se denominan
técnicas operantes. Existen diferentes tipos de técnicas con esta
orientación; lo primero es realizar una evaluación exhaustiva,
de manera que podamos hacer un análisis funcional lo más preciso
posible, en el que identifiquemos especialmente los factores
que están manteniendo la conducta inadecuada y trabajar sobre
ellos. Para esto es necesario:

– Delimitar claramente las conductas que se quieren cambiar,
por ser inadecuadas, o las que se quieren lograr, mantener o
acrecentar.

– Llevar a cabo la observación y el registro de las conductas.

– Analizar minuciosamente las contingencias existentes.

– Construir un nuevo sistema de contingencias acorde con los
objetivos propuestos y planificar un programa de refuerzos.

– Evaluar el programa durante el tratamiento.

Fuente: M. Loro-López a, J. Quintero b, N. García-Campos a, B. Jiménez-Gómez b,F. Pando a, P. Varela-Casal c, J.A. Campos a, J. Correas-Lauffer d

jueves, 24 de noviembre de 2011

Habilidades/Síndrome Asperger

Éstas son sólo algunas de las "habilidades" asociadas con el  síndrome Asperger :

  1. La atención al detalle - a veces con perfección meticulosa.
  2. Mayor coeficiente intelectual.
  3. El enfoque y la diligencia - la capacidad de centrarse en las tareas durante un largo periodo de tiempo sin necesidad de supervisión o de incentivos.
  4. Mayor inteligencia fluida - Científicos en Japón descubrieron que los niños Asperger tienen una mayor "inteligencia fluida" (es decir, la capacidad de (a) encontrar un sentido a la confusión y resolver nuevos problemas, y (b) hacer inferencias y comprender las relaciones de varios conceptos, independiente de los conocimientos adquiridos) que los niños no autistas.
  5. Honestidad - el valor de ser capaz de decir "el emperador no lleva nada de ropa"
  6. El pensamiento independiente, único - las personas con síndrome de Asperger tienden a pasar mucho tiempo solos y es probable que hayan desarrollado sus propias ideas.
  7. Motivación interna - en lugar de ser motivados por la alabanza, el dinero, las cuentas o la aceptación - que garantiza un trabajo hecho a conciencia, con el orgullo personal.
  8. La lógica sobre la emoción - aunque las personas con síndrome de Asperger son muy emocionales, pueden ser muy lógicas en su acercamiento a la solución de problemas
  9. Visual, pensamiento tridimensional - algunos  son muy  visuales en sus procesos de pensamiento, que se presta a un sin número de aplicaciones útiles y creativas .
My Aspergers Child

DEFICIENCIA AUDITIVA/Necesidades educativas especiales del desarrollo comunicativo-lingüístico

Necesidades educativas especiales del desarrollo comunicativo-lingüístico

La sordera no afecta exclusivamente al desarrollo del área comunicativo-lingüística, sino a todo el desarrollo de forma global. Si el niño sordo no dispone de un código que le permita comunicar y representar la realidad, su desarrollo cognitivo se verá afectado y este empobrecimiento intelectual afectará a su lenguaje, convirtiéndose en un círculo vicioso (Alonso y otros, 1991).

A su vez, su desarrollo social será más inmaduro, ya que la base de toda relación social está en disponer de una herramienta de comunicación que nos permita expresar y entender el entorno que nos rodea, planificar nuestras acciones y comprender las de los demás.

Ser sordo implica :
Ø Dificultades para incorporar y comunicar a través del código oral.
Un sordo necesita:

Ø Aprender de forma intencional el código mayoritario.
Ø Apropiarse y d e s a r r o l l a r tempranamente un código de comunicación útil, verbal o no verbal.

Ø Intervenir y estimular su lenguaje oral.

Ø Potenciar y aprovechar restos
auditivos.

DEFICIENCIA AUDITIVA/Necesidades educativas especiales del desarrollo socio-afectivo



Necesidades educativas especiales del desarrollo socio-afectivo
Las necesidades educativas que se generan a partir del desarrollo socio-afectivo del niño con discapacidad auditiva se deben a los siguientes factores: (Alonso y otros, 1991)

Ø Falta de modelos de identificación ajustados que posibiliten una seguridad interna y un conocimiento de cómo puede ser el del adulto.
Ø Escasas experiencias sociales ricas y variadas, en las cuales puedan aprender los valores y normas sociales.
Ø Actitudes y expectativas inadecuadas hacia el alumno con discapacidad auditiva que distorsionan profundamente su desarrollo.
Ø Ausencia de un código comunicativo que les permita acceder al conocimiento social en toda su amplitud, código que le dé la posibilidad de control interno de su propia conducta.

Ser sordo implica :
Ø Dificultades para incorporar normas sociales.

Ø Dificultad en la identidad social y personal.

Ø Dificultad para actuar comunicativamente con sus iguales y con adultos.

Un sordo necesita:
Ø Recibir mayor información referida a normas y valores.

Ø Asegurar un desarrollo adecuado de la autoestima y el autoconcepto.

Ø Desarrollar su propia identidad personal. Ser valorado y recibir una
educación que dé respuesta a sus necesidades.

Ø Que padres y educadores tengan respecto a él unas expectativas
ajustadas.